17 de diciembre de 2014: «Alerta Cuba, de nuevo Bahía Cochinos»

por Gustavo Burgos

Vivimos momentos históricos, para la revolución cubana y el curso de la revolución en América Latina. Este 17 de diciembre de 2014 pasará a la historia como el hito de inicio de la restauración capitalista en Cuba. La primera revolución socialista triunfante en el continente americano, a kilómetros de la costa yanqui, en un proceso que se inició el 1 de enero de 1959 y fascinara y fascina a dos y tres generaciones de revolucionarios en el mundo entero, ha encontrado su salto cualitativo, su reversión como contrarrevolución y restauración pactada casi 55 años después, de la mano de la conducción de la burocracia que encabeza Raúl Castro.

En su reciente alocución Raúl Castro ha presentado escuetamente los resultados del acuerdo político alcanzado con Obama que significa en lo inmediato el intercambio de presos políticos, el restablecimiento de relaciones diplomáticas y el inminente cese del brutal bloqueo económico a la isla.

La operación, en la que habrían colaborado el Papa y el gobierno canadiense, perseguiría -en un marco de igualdad soberana- en palabras de Castro, llevar «adelante, pese a las dificultades, la actualización de nuestro modelo económico para construir un socialismo próspero e sostenible».

Este es el texto, lo visible. Lo de fondo es el resultado de una gigantesca operación diplomática imperialista que persigue sigue el mismo curso de las restauraciones china y vietnamita: valerse de la propia burocracia para reinstaurar la gran propiedad privada de los medios de producción.

Este camino es el resultado de la propia experiencia del capital transnacional en la URSS y Europa del Este, donde la convulsión social derribó los muros abriendo paso a una restauración capitalista que se hizo pasando por encima en muchos aspectos, del itinerario imperialista. La inestable y peligrosa Rusia de Putin es una experiencia que no quieren volver a vivir.

Obama se ha anotado un triunfo político mayúsculo ya ha dejado en el camino al capital europeo, que hace años viene royendo las bases sociales de la revolución y a los gusanos contrarrevolucionarios de Miami, que hoy gritaban histéricos reclamando la «traición» de la administración demócrata.

Para los gusanos, que sirvieron miserablemente de espantapájaros todos estos años, es una derrota total y completa porque sienten que dieron «la lucha» y en el momento final se les escamoteó el triunfo. Los Mas Canosa, Payá y los Posada Carriles, encarnaron a la burguesía cubana que aspiraba a «recuperar» sus capitales. Nada de eso ocurrirá porque el imperialismo negociará la restauración directamente con la burocracia, sin la intermediación de los gusanos.

La operación de Obama deja en el camino también, por cierto a los capitales españoles, alemanes y hasta chilenos (Max Marambio) que comenzaron a explotar mano de obra en la isla y a extraer plusvalía de modo paulatino y acotado al negocio del turismo, principalmente. Estos «inversionistas» van a ver pasar por encima a los capitales norteamericanos los que ingresarán con carta blanca y la plena cobertura que les dará el cese del bloqueo.

Se trata de un proceso en ciernes que podrá tener avances y retrocesos, pero que en lo central seguirá con una clara orientación contrarrevolucionaria bajo la conducción de la burocracia de Raúl Castro. Como en tiempos de Batista, volvemos al 31 de diciembre de 58, los revolucionarios en Cuba, en América Latina y en el mundo entero habremos de cerrar filas, alzar las banderas. Esa fórmula sigue y seguirá viva: patria o muerte, venceremos.

(Publicado en Revolución Proletaria, 17 de diciembre de 2014)

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