Archivo de la categoría: TEORÍA MARXISTA

El Marx tardío: no Dios sino artesano

por Teodor Shanin

Das ist der Weisheit letzer Schluss:
Nur der verdient sich Freiheit wie das Leben
Der täglich sie erobern muss!.

(Esta es sabiduría final definitiva:
Sólo merecerá la libertad y la vida
quien deba conquistarlas de nuevo día a día.)
GOETHE. Segundo Fausto.

Buscando un orden en el cambio 

El tomo I de El Capital de Marx fue, a la vez, el culmen de la Economía Política Clásica y su más radical interpretación. Proporcionó un modelo fundamental de las economías y sociedades industrialmente más avanzadas de su tiempo, construido sobre la “teoría del valor” clásica. Desarrolló la teoría de la “plusvalía” y la situó en el centro del análisis como una teoría de la acumulación obtenida mediante la explotación y, en consecuencia, como teoría de la lucha de clases y las transformaciones sociales estructuralmente determinadas. Ese libro es, claramente, por tanto, “la autoconciencia de la sociedad capitalista…primariamente una teoría de la sociedad burguesa y su estructura económica”4, pero, en aras del realismo,debemos situarlo en su tiempo y en su lugar, territorial y políticamente. Su fecha, es la del florecimiento del capitalismo industrial “privado” anterior a 1870. Su lugar, es la Europa Occidental, específicamente Gran Bretaña. El contexto político, es el desafío socialista al status quo, la exigencia de convertir los bienes materiales y el potencial que el capitalismo industrial había producido en una base para una sociedad justa, ”para construir Jerusalén en las verdes y placenteras tierras de Inglaterra”5. Usando el lenguaje hegeliano favorito de Marx, diríamos que la estructura teórica de El Capital, por consiguiente, es negación dialéctica de la Economía Política y autoconciencia de un capitalismo que -llegado a su más alto nivel de realización- se convierte en crítica de sus propias raíces y, por tanto, en desenmascaramiento, subversión y transformación de sí mismo.

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Sobre Gramsci y el optimismo de la voluntad: pesimismo de la Voluntad

por Asad Haider 

En abril de 1920, Italia estaba en crisis. El mes anterior, en la fábrica de automóviles Fiat en Turín, la patronal había retrasado las manecillas del reloj de la fábrica para el horario de verano sin pedir permiso a los consejos democráticos de trabajadores que se habían extendido por las fábricas de Italia. Había surgido una cadena de paros laborales en protesta. Pero a medida que continuaban las tensas negociaciones, con un bloqueo masivo por parte de la patronal, se hizo evidente que lo que estaba realmente en juego era la existencia de los propios consejos de fábrica 1/. Toda la ciudad inició una huelga general en defensa de los consejos, que Antonio Gramsci aplaudiría más tarde ese año en un informe para el Comintern como “un gran evento, no solo en la historia de la clase obrera italiana sino también en la historia del proletariado europeo y mundial”, porque “por primera vez se vio que un proletariado luchaba por el control de la producción sin verse obligado a esta lucha por el desempleo y el hambre” 2/.

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David Harvey contra la revolución: la bancarrota del «marxismo» académico

por Jorge Martin

David Harvey es profesor de universidad y geógrafo que se define como marxista. Su serie de vídeos sobre El Capital han sido vistos por cientos de miles de jóvenes pertenecientes a una generación que se interesó por el marxismo a raíz de la crisis de 2008. Por esta razón sus recientes declaraciones contra el derrocamiento revolucionario del capitalismo han generado un importante revuelo.

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Elogio de la transgresión: el discurso crítico de marx

por Aureliano Ortega

Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido)

Ludwig Wittgenstein

A lo largo de casi 40 años el nombre y el pensamiento de Karl Marx fueron invocados –tanto en la academia como a través del ágora mediática– para referirse a lo “envejecido” y a lo “utópico”, o bien a lo “insensato” –cuando no a lo “trágico”– al asociarlo de manera acrítica y malintencionada con ese absurdo en que se transformó el socialismo real –sin más consideraciones que las discutibles bondades del “mercado” y la apología de lo que ya es; aunque esto sea una catástrofe civilizatoria tanto o más monstruosa que aquello que se había dejado atrás–. Pues bien, durante los primeros años del siglo en curso y ante el desfondamiento, el descrédito y el comportamiento barbárico y despótico de eso que ya es –el régimen de producción capitalista en su fase decadente–, ha vuelto a mencionarse con insistencia el nombre de Karl Marx. En cuanto su obra teórica, arrojada apenas hace algunos pocos años al desván de la indiferencia o incinerada en la pira propiciatoria de la “democracia”, hoy se revela como una de las escasas posibilidades de entender algo: esclarecer los sinsentidos con los que se construyen los nuevos y atroces contenidos de la realidad.

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Antonio Gramsci: «maquiavelo y la ciencia de la política»

La innovación fundamental introducida por la filosofía de la praxis en la ciencia de la política y de la historia es la demostración de que no existe una «naturaleza humana» abstracta, fija e inmutable (concepto que deriva del pensamiento religioso y de la trascendencia), sino que la naturaleza humana es el conjunto de relaciones sociales históricamente determinadas, es decir, un hecho histórico verificable, dentro de ciertos límites, con los métodos de la filología y de la crítica.

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