Editorial: 2018 de los trabajadores

Terminamos este 2017 con una cierta percepción de desconcierto. La reconstrucción de los espacios de la izquierda y los trabajadores ha venido desarrollándose en medio de una ofensiva patronal y de una movilización de la derecha, que no hace sino expresar la polarización -la agudización de los antagonismos de clase- que caracteriza al régimen. Seguir leyendo Editorial: 2018 de los trabajadores

Detrás del indulto a Alberto Fujimori

por Óscar Ugarteche //

Perú acababa de pasar por una prueba de fuego institucional. Y luego, tras salvarse de ser destituido por el parlamento, el presidente, Pedro Pablo Kuczynski, liberó a Alberto Fujimori, traicionando a los votantes que le permitieron ganar el balotaje contra Keiko Fujimori en 2016 Seguir leyendo Detrás del indulto a Alberto Fujimori

El encapuchado del Estadio Nacional

por Leonardo Sciascia //

El hombre del pasamontañas.

En junio de 1977 se presentó en la Vicaría de la Solidaridad de Santiago de Chile un joven que quería, dijo, hacer una confesión: y quería que fuese grabada, como testimonio para el futuro. La Vicaría de la Solidaridad fue creada por el arzobispo para socorrer a las víctimas del golpe de Estado y a sus familias: mal tolerada, pues, por la Junta de Gobierno. Seguir leyendo El encapuchado del Estadio Nacional

Cómo el exoficial nazi Reinhard Gehlen erigió un Estado dentro de un Estado en la Alemania de la posguerra

por Wolfgang Weber  //

Más de 100 000 páginas de documentos relacionados con el antiguo director del Servicio Federal de Inteligencia de Alemania (BND; siglas en alemán), Reinhard Gehlen (1902-1979) han sido filtrados al diario Süddeutsche Zeitung(SZ). En su edición del primero de diciembre los reporteros del SZ, Uwe Ritzer y Willi Winkler, dedicaron cuatro páginas a una descripción general de los documentos. Seguir leyendo Cómo el exoficial nazi Reinhard Gehlen erigió un Estado dentro de un Estado en la Alemania de la posguerra

El problema de la unidad de la izquierda

por Ibán de Rementería // 

Ya no se sabe si el problema de la unidad de la izquierda en Chile ha sido puesto de presente por la contundente derrota que la derecha le propinó a la centroizquierda en las pasadas elecciones presidenciales, o lo es por la aparición y consolidación electoral de una nueva izquierda representada por el Frente Amplio (FA). Este último hecho es el primer resultado de la reforma electoral que termina con el binominalismo electoral y político, reinstaura los tres tercios en la política nacional, incluso los cuatro tercios considerando a la Democracia Cristiana (DC) que aún lucha por conservar su unidad manteniendo su ubicuidad, pero que aspira a ser el partido pivote entre el gobierno y la oposición. Dicho sea de paso, no es el único que quiere lograr ese privilegio, también tenemos a la Federación Regionalista (FR), ex CDs de centro derecha, además, seguramente surgirán desprendimientos de centro derecha desde el Partido por la Democracia (PPD), el Partido radical (PR) y el Partido Socialista (PS) también. Para contribuir a la confusión general en la primera vuelta ganó la centro izquierda y la izquierda, por eso pueden tener la mayoría en el parlamento, y en la segunda vuelta ganó la derecha, que por eso tiene la Presidencia de la República. Para muchos todo está dado para volver a la “política de los acuerdos”. Es en este ambiente político en construcción donde se plantea el asunto de la unidad de las izquierdas. Seguir leyendo El problema de la unidad de la izquierda

Beneficios sin inversión en el capitalismo financiero. Una explicación marxista de las apariencias.

 

por Facund Fora Alcalde //

A pesar de las distintas consideraciones respecto a la dirección de la causalidad, todas las corrientes de la economía heterodoxa explican la existencia de una relación positiva entre ganancias e inversión (Stockhammer, 2006). Siguiendo esta corriente de pensamiento, el descenso en las tasas de acumulación experimentado desde los años ochenta en las economías desarrolladas debería haberse visto acompañado por un descenso de la tasa de ganancia. Sin embargo, las tasas de beneficio han aumentado al mismo tiempo que la acumulación de capital ha disminuido, un hecho que «no tiene precedentes en la historia del capitalismo» (Husson, 2009, p.1) y que ha supuesto la aparición de un rompecabezas macroeconómico (Stockhammer, 2006; véase también Stockhammer, 2004; Bakir y Campbell, 2009 y Duménil y Lévy, 2004a). Seguir leyendo Beneficios sin inversión en el capitalismo financiero. Una explicación marxista de las apariencias.

La monarquía universal

por Eduardo Galeano //

Ya se desmoronó la cortina de hierro, como si fuera de puré, y las dictaduras militares son una pesadilla que muchos países han dejado atrás. ¿Vivimos, pues, en un mundo democrático? ¿Inaugura este siglo XXI la era de la democracia sin fronteras? ¿Un luminoso panorama, con algunas pocas nubes negras que confirman la claridad del cielo? Seguir leyendo La monarquía universal

La Asamblea General de las Naciones Unidas rechaza el anuncio de Trump sobre Jerusalén

por Jordan Shilton //

La Administración Trump sufrió una humillante derrota en la Asamblea General de las Naciones Unidas el jueves cuando 128 países condenaron el anuncio del presidente el 6 de diciembre reconociendo a Jerusalén como la capital de Israel. La votación de 128-9, con 35 abstenciones, refleja el aislamiento extremo de Estados Unidos y propicia un enfrentamiento violento en Oriente Próximo. Seguir leyendo La Asamblea General de las Naciones Unidas rechaza el anuncio de Trump sobre Jerusalén

La temperada racionalidad del ateísmo

por Salvador López Arnal //

No puedo imaginar a un Dios que recompense y castigue a sus criaturas, o que tenga una voluntad parecida a la que experimentamos dentro de nosotros mismos. Ni puedo ni querría imaginar que el individuo sobreviva a su muerte física […] Yo me doy por satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con la conciencia de un vislumbre de la estructura maravillosa del mundo real, junto con el esfuerzo decidido por abarcar una parte, aunque sea muy pequeña, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.

ALBERT EINSTEIN (1934),

El mundo tal como yo lo veo.

Pistas y creencias

Los asuntos teológicos pueden ser un buen material para excelentes bromas filosóficas. Un ejemplo. Cuando a Bertrand Russell, el autor de Por qué no soy cristiano, le preguntaron qué le diría al Altísimo si se lo encontrase cara a cara en las puertas del paraíso, respondió con admirable rigor metodológico: “Oh, Señor, ¿por qué no nos diste más pistas?” Seguir leyendo La temperada racionalidad del ateísmo

Navidad trágica: la matanza de comunistas en Vallenar.

 por Iván Ljubetic Vargas //

«Con el hambre y el plomo
el Gobierno civilista
asesina al proletariado»
(Bandera Roja, Santiago, 25-12-1931) Navidad

Volodia Teitelboim en “Un Muchacho del Siglo Veinte” escribió: “Un compañero nortino del Central entró de súbito, anunciando que había llegado la noticia de una matanza en Copiapó y Vallenar: la represión no cesaba… El relato del compañero nortino, que entró sin aviso en aquella noche de Pascua a la casa, era enredado y tremendo. Detalló la provocación. Un plan sintético para asaltar el batallón del Regimiento Esmeralda de Antofagasta apostado en Copiapó, a fin de atribuirlo a los comunistas que pretendían establecer en Chile el régimen proletario. Tramaron el asalto jefes de carabineros, que dirigieron a los conspiradores. Embaucaron a dos o tres entre los pobres y trataron de comprometer al doctor Osvaldo Quijada Cerda, un intelectual con simpatías marxistas… Así a las dos de la mañana del 25 de diciembre, dos grupos llegaron hasta la guarnición. Un soldado les abrió la puerta. Entraron y los recibieron amablemente con fuego de artillería. Por orden del capitán Villouta detuvieron a varios ‘conspiradores’ y los mataron. Se inventó una batalla. En aquella noche se calcula que fueron disparados entre 6 a 8 mil tiros de fusiles y ametralladoras… Seguir leyendo Navidad trágica: la matanza de comunistas en Vallenar.

De las Jornadas de Julio al golpe de Estado de Kornílov: el Estado y la revolución de Lenin

por Barry Grey //

Estamos publicando aquí el texto de la conferencia pronunciada el 14 de octubre por Barry Grey, editor nacional de Estados Unidos del World Socialist Web Site. Esta es la primera conferencia en línea de la segunda parte de la serie presentada por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional para marcar el centenario de la Revolución Rusa de 1917. Seguir leyendo De las Jornadas de Julio al golpe de Estado de Kornílov: el Estado y la revolución de Lenin

Cuento de Paul Auster: «El cuaderno rojo»

1

En 1972 una íntima amiga mía tuvo problemas con la ley. Vivía aquel año en una aldea de Irlanda, no muy lejos de la ciudad de Sugo. Yo había ido a verla por aquel entonces, el día que un policía de paisano se presentó en la casa con una ci­tación del juzgado. Las acusaciones eran lo suficientemente serias como para re­querir un abogado. Mi amiga pidió infor­mación, le recomendaron un nombre, y a la mañana siguiente fuimos en bicicleta a la ciudad para reunirnos y hablar del asunto con aquella persona. Con gran asombro por mi parte, trabajaba en un bu­fete de abogados llamado Argue & Phibbs. Seguir leyendo Cuento de Paul Auster: «El cuaderno rojo»

Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo

por François Chesnais //

En febrero publiqué en la web de A L’Encontre un artículo 1/en el que avanzaba la hipótesis de un modo de producción que se encuentra en una situación histórica en la que ya no consigue superar sus límites «inmanentes», tal como fueron explícitamente definidos por Marx 2/, ni los correspondientes a las relaciones del capitalismo con el entorno, de los que se ha tenido conciencia sólo mucho más tarde. En el artículo de febrero no se abordaban las dimensiones financieras del impasse del capitalismo. El objeto de este artículo es llenar esta laguna y continuar un trabajo que es también de clarificación personal. Sólo se abordan las dimensiones económicas de la financiarización y no las de carácter social que son al menos igual de importantes. Seguir leyendo Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo

Capital financiero, especulación e “inversión pasiva”

por Rolando Astarita //

Desde los años 1990 la tesis de la finaciarización ha gozado de una importante aceptación en los medios progresistas y de izquierda, incluido el marxismo. Entre los principales exponentes de la financiarización encontramos a Chesnais y sus colaboradores. Chesnais ha tenido una fuerte influencia en Argentina y en otros países de América Latina. Seguir leyendo Capital financiero, especulación e “inversión pasiva”

Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

por Joaquín Miras Albarrán // 

Prólogo a Democracia y lucha de clases en la Antigüedad

El autor de la presente obra, que se traduce por primera vez al castellano, es uno de los pocos, verdaderos, grandes pensadores políticos del siglo XX, y un revolucionario. El lector puede quedar sorprendido ante este juicio, e incluso abrigar sospechas  por cuanto Arthur Rosenberg, que falleció hace seis decenios, es un perfecto desconocido. Seguir leyendo Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

Woody Allen: “Que destruyan mis películas, me dará igual”

Para Woody Allen (Nueva York, 1935), la vida es un parque de atracciones donde la mitad de los tiovivos no funciona y la otra mitad procura emociones mucho menos intensas de lo que uno esperaba. Su nueva película, Wonder Wheel, que se estrena hoy, reúne a cuatro personajes desesperados en el Coney Island de los cincuenta, la gran feria pegada a la playa de Brooklyn en la que transcurrió parte de su infancia. La entrevista tiene lugar en un hotel de lujo de París. Durante su trascurso estará terminantemente prohibido mencionar los escándalos sexuales que han sacudido Hollywood durante el otoño y que ha destapado su propio hijo, Ronan Farrow, con quien lleva años enemistado. “Ni Harvey Weinstein, ni Kevin Spacey, ni Oliver Stone”, insistirá su publicista antes de dejarnos entrar en su habitación, amenazando con interrumpirla en el momento en que dejemos de hablar de la película. Pero no dirá nada sobre las consecuencias que este nuevo clima puede tener en la consideración de su obra. ¿Dejará de ser Woody Allen, cargando con graves acusaciones que siempre ha desmentido, un intocable del séptimo arte? Seguir leyendo Woody Allen: “Que destruyan mis películas, me dará igual”

Argentina: se abre un debate en la izquierda revolucionaria.

TEXTO DE DISCUSION SOBRE SITUACION NACIONAL

  • Este texto trata de recoger una discusión con un amplio grupo de compañeros de nuestro grupo y no cuyo disparador del mismo fue el resultado electoral del pasado 22 de octubre (elecciones parlamentarias, de medio término, en la Argentina). El grupo SOCIALISMO REVOLUCIONARIO aportó al mismo su declaración política previa a dicho evento electoral (ver anexo). Lo que sigue son apuntes tomados con el objetivo de aportar a la continuidad del debate y de la acción política. Tienen la posibilidad del error o la omisión de quizás no poder recoger a fondo muchas intervenciones. Pero el valor creemos de sin intentar ser “un documento nacional” ni mucho menos, de un texto que permita desarrollar la discusión. Es en este sentido que nos proponemos (y proponemos) encarar en los próximos meses un estudio y debate sobre distintos temas como ser un análisis de la realidad económica de argentina ligada a la mundial y la no menos importante discusión sobre la organización de los revolucionarios, a la cal podríamos definir como la discusión del “partido”. Queremos hacerlo colectivamente y a esta discusión como las venideras te invitamos abiertamente

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Piñera, la bancarrota del reformismo burgués y las tareas de la izquierda

por Gustavo Burgos //

El triunfo de Piñera en la pasada elección presidencial debe ser considerado una derrota transitoria para los trabajadores. La burguesía ha logrado pasar a la ofensiva, ha retomado la iniciativa política y movilizado a todas las fuerzas de la reacción en defensa de su posición dentro del régimen. Seguir leyendo Piñera, la bancarrota del reformismo burgués y las tareas de la izquierda

¿Chile se salvó?

por Ibán de Rementería //

Cuando el triunfante Sebastián Piñera se dirigía en la Alameda a sus adherentes por la noche del domingo 17 de diciembre, estos coreaban rítmicamente: “Chile se salvó”, este es un hecho sintomático de como la derecha logró movilizar a sus huestes dormidas. Seguir leyendo ¿Chile se salvó?

Mañana elecciones en Cataluña, el 21-D: por la autonomía y la república

por Marti Caussa //

El 21-D se decidirá si se legitima el artículo 155, la jibarización de la autonomía y un régimen autoritario bajo la triple alianza de PP, C’s y PSC/PSOE o si se derrota este programa reaccionario y se legitima el camino hacia la República catalana que el 1-O abrieron dos millones de personas con empuje y determinación Seguir leyendo Mañana elecciones en Cataluña, el 21-D: por la autonomía y la república

Entrevista a Giorgio Agamben: el capitalismo es una religión y los bancos, sus templos.

por Alejandro Patat //

Alejandro Patat: En las primeras páginas de Altísima pobreza, usted anuncia la próxima conclusión de esa gran estructura que es Homo sacer.

Giorgio Agamben: En realidad, me gustaría anunciar a los lectores argentinos algo que saben muy pocos: en estos días estoy terminando la última parte de Homo sacer. Es una cuestión de semanas. El volumen se llamará El uso de los cuerpos. Acabo de decir que estoy “terminando”. Naturalmente es impreciso decir que uno pueda “terminar” un libro o una obra de estas proporciones. Ninguna obra poética o de pensamiento se termina. En un cierto sentido se diría que uno la abandona. Alberto Giacometti afirmaba: “Yo nunca termino mis obras, las abandono”. También Cézanne lo decía. Encuentro que esta afirmación es muy justa, porque no sabría muy bien qué significa sostener que un libro de esta entidad está terminado. Seguir leyendo Entrevista a Giorgio Agamben: el capitalismo es una religión y los bancos, sus templos.

Piñera, triunfo político y (ausencia) de “hegemonía”

por Pablo Torres //

El significado del triunfo de Piñera

El triunfo de Piñera sobre Guillier fue aplastante. Con casi 3,8 millones de votos (54,6%, 1,4 millones más que primera vuelta, y 200 mil más que 2009) fue la votación más alta para un presidente desde el año 2003 (casi igualando a Aylwin al inicio de la transición). Guillier liderando a la Nueva Mayoría, sufrió la peor derrota de la centro-izquierda desde la vuelta a la democracia. Obtuvo 3,1 millones de votos (45,4%). Seguir leyendo Piñera, triunfo político y (ausencia) de “hegemonía”

Guillermo Lora: ¿qué es el populismo? (1993)

ORIGENES DEL POPULISMO

Con no poca frecuencia se olvida que el populismo apareció en el escenario mundial como un fenómeno típicamente ruso y que el marxismo en esas latitudes se formó en franca lucha contra él.

Para evitar el confusionismo tenemos obligadamente que referirnos al populismo ruso y establecer sus características; únicamente así podremos tener idea exacta de lo que significa ese término, en oposición del supuesto “populismo” boliviano.En Rusia hizo su aparición en los años sesenta y setenta del siglo XIX y fue tipificado por los marxistas como una “ideología pequeño-burguesa, idealista”. Más concretamente, para Lenin “representaba los intereses de los productores desde el punto de vista del pequeño productor, del pequeño-burgués”. Seguir leyendo Guillermo Lora: ¿qué es el populismo? (1993)

Economía mundial: todo muy bien… Sra. Marquesa

Eric Toussaint

«Todo va muy bien, señora marquesa» (Tout va très bien, madame la marquise) 1/ es una canción de 1935 que conoció en Francia un gran éxito en plena crisis. Traducida a numerosas lenguas, esta frase se ha convertido en una expresión proverbial para designar una actitud de ceguera ante una situación desesperada

Las declaraciones de Mario Draghi, de Jean-Claude Junker, de Donald Trump… hacen pensar en esta canción. Se les puede imaginar participando en el diálogo entre el criado James y la señora marquesa.

La situación del capitalismo ne es desesperada. Lamentablemente, pues nos gustaría enterrar a este sistema mortífero. No obstante, se están reuniendo diferentes ingredientes de una nueva crisis financiera internacional.

A menudo, en víspera de una crisis financiera, todo parece ir bien. Algunas señales son por ejemplo completamente engañosas. El crecimiento económico parece alentador cuando en realidad está fundado en gran medida en una fiebre especulativa en ciertos sectores. Las quiebras son limitadas, los balances de las empresas parecen sólidos. Recordemos las notas triple A concedidas por las agencias de notación a la firma norteamericana Enron en 2000 antes de que la empresa quebrara, dando la señal de partida para la crisis de las punto-com de 2001-2002. Recordemos las notas triple A atribuidas a los productos estructurados ligados al mercado de las subprimes en 2006-2007. Recordemos las declaraciones tranquilizadoras de Alan Greenspan, director de la Reserva Federal de los Estados Unidos entre 1987 y 2006, en vísperas de la crisis de las subprimes. Afirmaba que los riesgos estaban tan bien diseminados en el sistema y tan bien cubiertos por los CDS (Credit Default Swap, especie de seguros contra los riesgos de impagos) que ninguna crisis estaba a la vista. El FMI, en su informe anual de 2007, pretendía que todo estaba tranquilo y que el crecimiento económico era sólido.

La situación en 2017 hace pensar en situaciones de precrisis en las que todo parece estar bajo control y durante las que los dirigentes políticos hacen declaraciones tranquilizadoras. La situación actual se parece de una cierta forma a lo que ocurrió en 1987. Se había conocido un alza fuerte de los mercados bursátiles y una subida importante de las obligaciones de empresas privadas (las obligaciones de empresas, corporate bonds en inglés, son títulos financieros emitidos por las empresas privadas para financiarse, son promesas futuras de reembolsos a cambio de fondos).

Hay sin duda una diferencia importante entre la situación actual y la de hace 30 años: algunos bancos centrales (el Banco de Japón, el BCE, el Banco de Inglaterra…) poseen una parte de las corporate bonds 2/ y es un elemento de estabilidad pues no corren el riesgo de vender catastróficamente en caso de comienzo de pánico en el mercado privado de obligaciones. La FED, por el contrario, no las ha comprado aún. El año pasado, viendo que el mercado de las corporate bonds corría el riesgo de implosionar en el futuro, su directora general anunció que la FED podría eventualmente ponerse a comprar pero no se ha tomado ninguna decisión hasta hoy. Ahora bien, es el mercado americano el más desarrollado y el que corre más riesgos.

Por otra parte, la FED posee una cantidad enorme de productos estructurados que ha comprado para ayudar a los bancos a afrontar las consecuencias de la crisis de 2008. La FED poseía en octubre de 2017, 1770 millardos de dólares de productos estructurados ligados al mercado inmobiliario (Mortage Backed Securities, MBS) 3/. La FED sabe muy bien que, en caso de intentar revender en un próximo futuro estos productos tóxico, correría el riesgo de provocar un hundimiento del valor de los títulos que tendría un efecto en cadena con quiebras como resultado.

MBS en manos de la FED- fuente: Board of Governors of the Federal Reserve System (US), Federal Reserve Bank of St Louis Economic Data


Los factores de la crisis: las deudas privadas en el corazón del problema

En 2017 asistimos a la prosecución de una importante subida de las capitalizaciones bursátiles que comenzó hace varios años. Se trata de una subida en gran medida especulativa estimulada por las recompras de acciones y la política de dinero fácil seguida por los bancos centrales. La burbuja bursátil acabará por estallar.

Asistimos igualmente a una fuerte subida del volumen de las deudas de las grandes empresas privadas (aumento de 7800 millardos de dólares de las deudas de las empresas privadas no financieras entre 2010 y 2017 en los Estados Unidos). Se desarrolla una burbuja especulativaen el mercado de los corporate bonds. Los junk bonds (obligaciones de empresa de alto riesgo) son muy buscadas pues producen un alto rendimiento.

Se añade el relanzamiento de una burbuja del crédito privado al consumo en el sector del automóvil en los Estados Unidos. El volumen de las deudas en el mercado del automóvil de ese país supera los 1200 millardos de dólares, un aumento del 70% desde 2010. El número de impagos ha comenzado a aumentar y ha alcanzado el 7,5% del total. En consecuencia, los grandes bancos que controlan el 30% de ese mercado intentan reducir su exposición a una burbuja que corre el riesgo de estallar 4/.

En los Estados Unidos, la deuda estudiantil ha superado los 1350 millardos de dólares en 2017 y el porcentaje de impagos alcanza a más del 11% 5/. Una burbuja inmobiliaria se ha formado en Canadá 6/. La deuda de las familias en los Estados Unidos ha superado a comienzos de 2017 el nivel que había alcanzado en 2008 antes de la quiebra de Lehman Brothers. El volumen total de la deuda de las familias se acerca a los 13 000 millardos de dólares. Sin embargo, los impagos son inferiores a lo que eran en 2008-2009.

A escala internacional, aunque el discurso dominante afirme que los bancos han saneado profundamente sus cuentas y que están preparadas para afrontar una degradación de la situación, hemos asistido estos últimos cuatro años a la prosecución de los rescates de bancos privados importantes, en particular en Europa (Austria, Portugal, Italia, España…). La solidez de su balance es completamente relativa y sus fondos propios reales no superan en general el 5% e incluso hay grandes bancos por debajo de esa ratio. La legislación está hecha para ayudar a los bancos a ocultar su situación real. Permite a los bancos declarar que alcanzan una ratio del orden del 10 al 12% y así aprobar los stress test que las autoridades de regulación organizan. Uno de los problemas más importantes de los bancos: el aumento de los impagos en su cartera de créditos (lo que se llama los NPL, los non performing loans). La importancia de los NPL lastra la situación de la mayor parte de los bancos italianos y ha provocado la quiebra en España del Banco Popular en mayo de 2017, uno de los principales bancos españoles.

Recordemos que antes de las quiebras de numerosos bancos en 2008-2009, el sector mostraba beneficios elevados. Lo mismo ocurre hoy.

La subida del endeudamiento privado en China es también un factor potencial de crisis. La prensa dominante que atrae la atención de la opinión pública en esta dirección no se equivoca completamente aunque está claro que prefiere desviar la atención de los elementos de crisis que afectan directamente a las economías occidentales.

Del lado de las grandes empresas privadas occidentales, como hemos mostrado en un artículo precedente, el recurso al endeudamiento es masivo. Desarrollan a fondo operaciones estrictamente financieras y especulativas endeudándose.

Por otra parte, a nivel mundial, las empresas del sector de la siderurgia se ven confrontadas a una sobreproducción. Las grandes empresas petroleras mundiales muestran una subida de sus beneficios pero hay que preguntarse si la subida del precio del barril de petróleo a 60 dólares (observada en octubre-noviembre 2017) no está también provocada en parte por una especulación sobre los stocks y compras futuras. El sector del automóvil conoce una sobreproducción aunque las ventas han recuperado un curso ascendente en gran medida favorecido por compras a crédito.

El coste de la protección contra el riesgo ha alcanzado un nivel históricamente muy bajo

Asistimos por parte de las grandes empresas capitalistas a tal apetito por correr riesgos que el coste para protegerse contra la posibilidad de un impago ha alcanzado un nivel extremadamente bajo. Es contrario al principio de precaución pero es completamente normal en la lógica capitalista. Dado que numerosos capitalistas (Apple y otros) buscan comprar títulos financieros de alto riesgo (junk bonds), las empresas frágiles que los emiten pueden proponer rendimientos más bajos que si la demanda de sus títulos fuera escasa. Así, los rendimientos ofrecidos sobre los junk bonds disminuyen, lo que no quiere decir en absoluto que tengan menos riesgos que antes. El precio de esos títulos deseados aumenta, el rendimiento ofrecido baja y el «mercado» considera que el riesgo disminuye, lo que es contrario a la realidad. En los Estados Unidos, en octubre de 2017, una empresa que quería protegerse contra un impago debía pagar un seguro (un Credit Default Swap, CDS) de un montante de 5,44 dólares para cubrir un riesgo de 1000 dólares en títulos financieros de riesgo. En 2008, en el momento de la crisis, había que pagar 27,80 dólares para cubrir el mismo riesgo.

Esto recuerda las triples A concedidas por las agencias de notación a los productos estructurados subprimes justo antes de la crisis.

Es también señal muy clara de una voluntad de asumir riesgos a fin de aumentar los rendimientos a corto plazo. Esta situación de seguridad aparente puede trastocarse rápidamente como nos enseña la historia del capitalismo.

Y en el caso de una crisis mayor, Jean-Claude Junker, Mario Draghi y Donald Trump podrán entonar juntos «Todo va bien, señora marquesa». A menos que seamos nosotras y nosotros quienes les cantemos esa copla.

4/12/2017

Traducción: Alberto Nadal

Notas

1/ Letra y música de Paul Miskari, publicado en las ediciones Ray Ventura. Se puede ver y oir con subtítulos en español en

2/ El BCE tenía, en octubre de 2017, 357 millardos de euros de corporate bonds, de los cuales 236 eran covered bonds, es decir, los títulos menos seguros. Fuente consultada el 9 de noviembre de 2017:. El BCE tiene un tercio del mercado europeo de los covered bonds (ver Financial Times del 27/07/2017)

3/ Fuente consultada el 9 de noviembre de 2017: : https://www.federalreserve.gov/rele…

4/ Financial Times, «US consumer debt pile deters big banks from $1.2tn car-loan market”, 30 mayo 2017.

5/ Federal Reserve Bank of New York

6/ Financial Times, “Canada’s housing rally owes a debt to Europe”, 27 julio 2017

(Foto: Bruce Gilden, USA. New York City. 1990)

Por segunda vez Bachelet entregará el poder a Piñera: ¿de quién es la responsabilidad?

por Luis Mesina //

El triunfo de la derecha más conservadora es responsabilidad absoluta del actual gobierno.

De aquellos que diseñaron e implementaron reformas regresivas para los trabajadores como la LABORAL, quizá la peor estocada para el mundo sindical desde el año 31 (pactos de adaptabilidad y servicios mínimos). Podrán esgrimir que aumentaron la gratuidad para un sector importante de la población, lo que es cierto; que se logró por fin la ley de aborto tres causales; que se instaló el debate sobre la identidad de género y sobre sus legítimos derechos; pero, el PODER, el verdadero PODER, ese que permite controlar el Estado por parte de una clase social se ha mantenido intacto, fortalecido desde el punto de vista jurídico con la Reforma Laboral. Este triunfo del empresariado sobre los trabajadores y la sociedad, es responsabilidad absoluta del gobierno y de los partidos que forman parte de la coalición. Seguir leyendo Por segunda vez Bachelet entregará el poder a Piñera: ¿de quién es la responsabilidad?

El uno por ciento más rico del mundo captura el doble del ingreso de la mitad más pobre

por Niles Niemuth //

El primer Reporte de la Desigualdad Mundial publicado el jueves por los economistas Thomas Piketty, Emmanuel Saez, Gabriel Zucman, Facundo Alvaredo y Lucas Chancel documenta el aumento en la desigualdad global de los ingresos y la riqueza desde 1980. Seguir leyendo El uno por ciento más rico del mundo captura el doble del ingreso de la mitad más pobre

Entrevista a John Cage: La creación es la mejor forma de crítica.

por Richard Kostelanetz //

Richard Kostelanetz: ¿Qué es lo que uno toma en serio?

John Cage: Nuestra situación social, sabe, es algo tan acuciante que las disputas entre dos músicos no pueden resultar demasiado interesantes; ¿qué podría ser más frívolo? En realidad, la cuestión ahora, lo más urgente, es conseguir que pasemos de una economía de escasez a una economía de abundancia; y esto significará un cambio total de mentalidad respecto a la moral y respecto a todo. Si decimos “No hagas eso”, entonces no importa que Nerón toque el violín o no, ni el tipo de música que toque Seguir leyendo Entrevista a John Cage: La creación es la mejor forma de crítica.

Los bolcheviques y las reivindicaciones feministas: una relación tumultuosa

Marijke Colle //

Fue una manifestación de mujeres la chispa que, en febrero de 1917, hizo estallar la revolución rusa. No obstante, las reivindicaciones feministas estaban lejos de ser una de las principales preocupaciones de los dirigentes revolucionarios de la época. El torbellino de la revolución trajo la emancipación de las mujeres rusas… antes de un rápido retorno al modelo tradicional de la familia Seguir leyendo Los bolcheviques y las reivindicaciones feministas: una relación tumultuosa

Carta abierta sobre la Segunda Vuelta

por Alberto Mayol Miranda

 Plantearse las preguntas correctas es la clave para una decisión . ¿Es aceptable ética y políticamente no pronunciarse ante un dilema fundamental en la historia ? La respuesta es no. Decir “No a votar por Guillier” o “Sí a votar por Guillier” son dos decisiones valientes, ambas complejas, ambas con costos , pero se trata de la definición que desde el Frente Amplio debemos tomar . Y esas son las posibles decisiones y ambas, en distintos aspectos, tienen sentido . Lo que no tiene sentido es la ambigüedad, el doblepensar, el acomodo. Seguir leyendo Carta abierta sobre la Segunda Vuelta

En esta Segunda Vuelta: con candidatos de empresarios los trabajadores anulamos

En esta segunda vuelta de elecciones presidenciales, el Movimiento Internacional de los Trabajadores mantiene firme en su postura y reitera el llamado a votar nulo. De las dos actuales opciones para la presidencia, ninguna representa nuestros intereses como trabajadores.

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Locura de Bitcoin: el gráfico de la fiebre de una crisis cada vez más profunda

por Nick Beams 

Según el escenario oficial, la economía mundial está disfrutando de su mejor período de crecimiento desde la crisis financiera mundial de 2008-2009, que marcó el comienzo de la peor recesión desde la Gran Depresión de la década de 1930. Seguir leyendo Locura de Bitcoin: el gráfico de la fiebre de una crisis cada vez más profunda

El 18 de diciembre la política habrá vuelto, gane quien gane.

por Ibán de Rementería //

Gane quien gane el domingo próximo se hará evidente que a partir del 19 de noviembre pasado la política ha regresado. Desde 1973 en Chile durante 17 años la Dictadura Militar suprimió la política, entendida esta como la gestión de la distribución del poder, la totalidad del poder era ejercido solamente por el tirano,  luego la Concertación de los Partidos por la Democracia la mantuvieran congelada por otros 27 años. Ahora, luego de estas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, debido al fin del sistema binominal de distribución del poder y, sobre todo, gracias a la aparición del Frente Amplio (FA) la política ha vuelto al país, tenemos tres tercios de diferenciación política entre una derecha agrupada en el  Vamos Chile, la centro izquierda agrupada en  la Nueva Mayoría y la izquierda en el Frente Amplio.  La aventura de la Democracia Cristiana (DC) por un cuarto tercio resultó un fiasco. Bien podemos afirmar, entonces, que en Chile al fin la política ha vuelto. Seguir leyendo El 18 de diciembre la política habrá vuelto, gane quien gane.

Roland Barthes: la burguesía como sociedad anónima

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Las AFP en su punto crítico: los límites posibles de la gran batalla que se viene

por Fernando Vega y Gabriela Pizarro //

El sorpresivo resultado de la primera vuelta presidencial impactó en el corazón del modelo económico: el sistema privado de pensiones. Las AFP tomaron nota que, por primera vez desde su creación en 1981, enfrentan la amenaza real del fin de su statu quo. Con los US$203 mil millones acumulados en las AFP, su peso en la economía es clave. De allí que, soterradamente, distintos grupos se preparen para una batalla decisiva. El rebaraje de fuerzas en el Congreso movió los límites posibles y hoy millones de chilenos esperan expectantes un cambio que debiera mejorar su vida.

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Palestina, la dualidad del proyecto sionista: huir de la opresión racista y reproducirla en un contexto colonial

 

por Gilbert Achcar //

La dualidad entre la posición del oprimido y la del opresor no es rara en la historia. Se observa en particular en el caso de los movimientos nacionales que encarnan la lucha de una nación oprimida por liberarse del colonialismo al tiempo que esa misma nación oprime en su propio país a una minoría –sea esta nacional o racial o religiosa o perteneciente a cualquier otra identidad– y que el movimiento nacional no reconoce esta última opresión o, peor aún, la justifica con algún pretexto, como la acusación a la minoría de constituir una “quinta columna” del colonialismo 1/ Seguir leyendo Palestina, la dualidad del proyecto sionista: huir de la opresión racista y reproducirla en un contexto colonial

Alexandra Kolontái: la feminista bolchevique que se convirtió en la primera mujer en un Gobierno

por Santiago Mayor //

Aunque sus líderes más conocidos fueron Lenin, Trotsky y Stalin, hubo una mujer que sobresalió en un mundo hegemonizado por los hombres: Alexandra Kolontái, la primera mujer que formó parte de un Gobierno en la historia, al frente del Comisariado del Pueblo [Ministerio] para el Bienestar Social. Seguir leyendo Alexandra Kolontái: la feminista bolchevique que se convirtió en la primera mujer en un Gobierno

Tragedia en la cárcel de San Miguel en el 2010: Privados de libertad, no de dignidad

por Ignacio Andrés //

El 8 de diciembre del 2010 una tragedia enlutó la vida de decenas de familias, dejando además a todo el mundo desconcertado. Tan sólo unas horas antes, un incendio en la cárcel de San Miguel había producido la muerte de 81 reos y dejado a otros 13 gravemente heridos. El hecho produjo varios motines e intentos de estos, así como huelgas en diversos recintos penitenciarios del país.

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Ernest Mandel: por qué Keynes no es la respuesta y el ocaso del monetarismo (1992)*

Al volverse aparentes las desastrosas consecuencias de las políticas de libre mercado, se levantan voces en círculos capitalistas y socialdemócratas pidiendo la intervención del estado para revivir la economía. Pero, ¿es realmente una alternativa? ¿Tendría una nueva ronda de intervención estatal en la economía y crecimiento financiado por deuda efectos beneficiosos para los trabajadores? Aquí ERNEST MANDEL argumenta que las políticas reflacionarias del keynesianismo tradicional deben ser distinguidas de las políticas de déficit presupuestario de Thatcher y Reagan; y que la reflación capitalista trae solo ventajas a corto plazo para la clase trabajadora, e inevitablemente desemboca en una nueva recesión Seguir leyendo Ernest Mandel: por qué Keynes no es la respuesta y el ocaso del monetarismo (1992)*

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump genera ira y protestas

por Bill Van Auken //

Cambiando drásticamente el rumbo de siete décadas de política estadounidense hacia el Medio Oriente, el presidente Donald Trump dio un discurso el miércoles en la Casa Blanca en el que reconocía a Jerusalén como la capital de Israel y prometía que los EUA empezarían preparativos para mudar su embajada allí desde Tel Aviv, pasando a ser el primer país del mundo que lo haga. Seguir leyendo El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump genera ira y protestas

Cómo la Revolución Bolchevique salvó el arte vanguardista

por Paul Mitchell // 

La exposición “Rusia Radical” en Norwich es un asunto pequeño en comparación con algunos shows exitosos que marcan el centenario de la Revolución de octubre de 1917 que se han organizado en Londres y mundialmente. Pero eso no debería desalentar a nadie que quiera ir. Seguir leyendo Cómo la Revolución Bolchevique salvó el arte vanguardista

¿El neoliberalismo funciona?

Noah Smith es un blogger habitual de economía de la principal corriente keynesiana y escribe regularmente para Bloomberg. Hace poco, titulaba un artículo “Los mercados libres han mejorado más vidas que cualquier otra cosa antes”. Y defendía el argumento bastante habitual de que el capitalismo ha sido en realidad un gran éxito a la hora de mejorar la vida de miles de millones de personas en comparación con cualquier modo de producción y de organización social anterior y que, hasta donde alcanza a ver, seguirá siendo el ‘mercado líder’ para los humanos seres.Smith está dispuesto a refutar la ‘economía mixta’, las ideas anti libre comercio que se han colado en la economía dominante desde la Gran Recesión, a saber, que el ‘neoliberalismo’ y el libre mercado son malos para los niveles de vida de la gente. En su lugar, sería necesario una pequeña dosis de proteccionismo comercial (Rodrik) e intervención estatal y regulación (Kwak) para ayuda a que el capitalismo funcione mejor.Pero no, dice Smith. El neoliberalismo funciona mejor. ¡Y cita el fenómeno del crecimiento de China como su principal ejemplo! En China, “el cambio de una economía dirigida y controlada rígidamente a una que combina enfoques estatales y de mercado – y la liberalización del comercio – ha sido, sin duda, una reforma neoliberal. A pesar de que las reformas de Deng se realizaron principalmente en una red ad-hoc, aplicando el sentido común, invitaron al famoso economista neoliberal Milton Friedman para que les aconsejase“ Seguir leyendo ¿El neoliberalismo funciona?

Centenario de la Revolución Rusa:»Se atrevieron»

David Mandel

Cien años después, la cuestión del legado histórico de la Revolución de Octubre sigue sin ser sencilla para los socialistas: el estalinismo pudo echar raíces menos de una década después de la Revolución y la restauración del capitalismo encontró poca resistencia popular setenta años después.

Uno puede, por supuesto, señalar el papel fundamental del Ejército Rojo en la victoria contra el fascismo, o que la rivalidad entre la Unión Soviética y el mundo capitalista abrió el espacio para las luchas antiimperialistas, o también que la existencia de una enorme economía nacionalizada y planificada consiguió una moderación de los apetitos capitalistas. Aun así, incluso en dichas áreas, el legado está lejos de estar exento de ambigüedades.

Ahora bien, el principal legado de la Revolución de Octubre para la izquierda a día de hoy es, en realidad, el menos ambiguo. Puede sintetizarse en dos palabras: «se atrevieron». Con esto quiero decir que los Bolcheviques cumplieron auténticamente con su misión como partido de los trabajadores al organizar tanto la toma revolucionaria del poder político y económico, como su defensa posterior frente a las clases propietarias: proveyeron a los obreros -así como a los campesino- el liderazgo que necesitaban y deseaban.

Por tanto, es cuanto menos irónico que muchos historiadores, y bajo su estela, la opinión pública en general, hayan visto Octubre como un crimen terrible motivado por el proyecto ideológico de construir una utopía socialista. De acuerdo con este punto de vista, Octubre fue un acto arbitrario que desvió a Rusia de su sendero natural de desarrollo hacia una democracia capitalista. Octubre fue, además, la causa de la guerra civil devastadora que asoló el país durante casi tres años.

Hay una versión modificada de esta lectura que es abrazada incluso por personas de izquierda que rechazan el leninismo (o lo que creen ellos que fue la estrategia de Lenin) por culpa de las dinámicas autoritarias desatadas por la toma revolucionaria del poder y la subsiguiente guerra civil.

No obstante, lo que sorprende sobremanera cuando uno estudia la revolución desde abajo es lo poco que los Bolcheviques, y los obreros que les apoyaban, estaban, de hecho, guiados por una ideología, en el sentido de que fuesen una suerte de movimiento milenarista que ambicionase únicamente el socialismo. En realidad y sobre todo, Octubre fue una respuesta práctica a problemas sociales y políticos muy serios y concretos que debían afrontar las clases populares. Esto era también, por supuesto, la aproximación al socialismo de Marx y Engels – no una utopía que debía ser construida a partir de unos diseños preconcebidos, pero un conjunto de soluciones concretas a las condiciones reales de los trabajadores bajo el capitalismo. Por ello Marx siempre rechazó obstinadamente ofrecer «recetas para los libros de cocina del futuro» 1/.

El objetivo inmediato y principal de la insurrección de Octubre fue anticiparse a la contrarrevolución, apoyada por las políticas de guerra económica de la burguesía, que hubiese barrido todas las conquistas democráticas y promesas de la Revolución de Febrero y hubiese mantenido la participación rusa en la Guerra Mundial. Una contrarrevolución victoriosa -y ésta hubiese sido la única alternativa real a Octubre- hubiese probablemente dado nacimiento a la primera experiencia de un Estado fascista en el mundo, anticipándose así unos cuantos años a las posteriores respuestas de las burguesías italianas y alemanas a levantamientos revolucionarios similares pero fallidos.

Los Bolcheviques, y la gran mayoría de los obreros industriales urbanos en Rusia, eran, por descontado, socialistas. Pero todas las corrientes del marxismo ruso consideraban que Rusia carecía de las condiciones políticas y económicas para alcanzar el socialismo. Sin duda, existía la esperanza de que la toma revolucionaria del poder en Rusia alentase a los trabajadores de los países desarrollados al oeste a levantarse contra la guerra y contra el capitalismo, abriendo así perspectivas más amplias para la propia revolución rusa. En efecto, fue sólo una esperanza, y estaba lejos de ser una certidumbre. Aun así, Octubre hubiese podido acontecer sin ella.

En mi labor historiográfica, presento pruebas documentadas y, en mi opinión, convincentes en favor de esta forma de presentar Octubre, aunque no voy a intentar resumirlas aquí. Prefiero explicar cuan dolorosamente conscientes eran los Bolcheviques, y los trabajadores que les apoyaban -el partido estaba abrumadoramente compuesto de obreros-, de la amenaza de la guerra civil; lo mucho que intentaron evitarla, y, fracasando en ello, lo mucho que quisieron disminuir su dureza. De este modo, quiero focalizarme con más insistencia explicar el sentido del «se atrevieron» en tanto que legado de Octubre.

El motivo por el cual los Bolcheviques, junto con la mayoría de los trabajadores, apoyaron el «poder dual» durante el periodo inicial de la revolución fue el deseo de evitar la guerra civil. Bajo esta forma de acomodar las cosas, el poder ejecutivo era ejercido por el gobierno provisional, inicialmente compuesto por políticos liberales, representantes de las clases propietarias. Al mismo tiempo, los Soviets, organizaciones políticas electas por los obreros y soldados, fiscalizaban el gobierno, asegurándose de su lealtad al programa revolucionario. Este programa estaba compuesto fundamentalmente por cuatro elementos: una república democrática, una reforma agraria, la jornada laboral de ocho horas, y una diplomacia enérgica que asegurase rápida y democráticamente el final de la guerra. Ninguno de estos puntos era socialista como tal.

El apoyo al poder dual marcó una ruptura radical con el rechazo tradicional del partido de aliarse potencialmente con la burguesía en la lucha contra la autocracia. Ese rechazo constituía los cimientos mismos del bolchevismo como partido de los obreros. Fue el motivo del estatus hegemónico del partido en el movimiento obrero a lo largo de los años de protesta obrera antes de la guerra. El rechazo a la burguesía (que era a su vez un rechazo al Menchevismo) se enraizaba en la larga y dolorosa experiencia obrera que veía cómo la burguesía se aliaba íntimamente con el Estado autocrático para aplastar sus aspiraciones sociales y democráticas.

El apoyo inicial al poder dual reflejó la voluntad de dar una oportunidad a los liberales, ya que las clases propietarias (el partido constitucional-democrático (los Kadetes) se convirtió en su primer representante político en 1917) se habían sumado, aunque bastante tardíamente, a la revolución, o eso parecía. Su adhesión a la revolución facilitó de manera considerable una victoria sin apenas derramamiento de sangre a lo largo del vasto territorio ruso y a lo largo del frente. La asunción del poder por parte de los Soviets en Febrero hubiese expulsado a las clases propietarias del poder, haciendo renacer así el espectro de la guerra civil. Por otra parte, los obreros no estaban preparados para asumir la responsabilidad directa de dirigir el Estado y la economía.

El posterior rechazo del poder dual y la demanda de transferir todo el poder a los soviets no fue, bajo ningún concepto, una respuesta automática al regreso de Lenin a Rusia y la publicación de sus Tesis de Abril. Fundamentalmente, estas tesis fueron una llamada de vuelta a las posturas tradicionales del partido, pero en condiciones de guerra mundial y de revolución democrática victoriosa. Si la posición de Lenin acabó ganando fue porque era cada vez más claro que las clases propietarias y sus representantes liberales eran hostiles a los objetivos de la revolución y querían, de hecho, revertirla.

Ya a mediados de abril, el gobierno liberal dejo claro su apoyo a la guerra y sus objetivos imperialistas. Incluso anteriormente a ello, la prensa burguesa puso término final a su breve luna de miel de unidad nacional con campañas en contra del supuesto egoísmo obrero al perseguir sus ’estrechos’ intereses económicos en detrimento de la producción para la guerra.

El motivo era claramente socavar la alianza obreros-soldados que hizo posible la revolución.

No sin conexión con esto era la creciente sospecha entre los obreros de un progresivo y creciente cierre patronal, enmascarado bajo una supuesta escasez de suministros; sospecha amplificada por el adamantino rechazo de los patrones industriales de la regulación gubernamental de esta economía vacilante. Los cierres patronales fueron desde tiempo atrás el arma favorita de los propietarios de las fábricas. Solamente en los seis meses anteriores al estallido de la guerra, los patrones industriales de la capital, en concierto con la administración de las fábricas de titularidad estatal, organizaron al menos tres cierres patronales generalizados que trajeron consigo el despido de un total de 300 000 trabajadores. Diez años antes, en noviembre y diciembre de 1905, dos cierres generales asestaron un golpe mortal a la primera revolución rusa.

A finales de la primavera y comienzos del verano de 1917, personalidades prominentes de la sociedad censal (las clases dominantes) solicitaban la supresión de los soviets y recibían grandes ovaciones por parte de las asambleas de su clase. Luego, a mediados de junio, bajo una fuerte presión de sus aliados, el gobierno provisional inició una ofensiva militar, poniendo punto y final al cese al fuego de facto que había reinado en el frente oriental desde Febrero.

Y entonces, ya en junio, una mayoría de los obreros de la capital abrazaron la demanda bolchevique de liberar la política gubernamental de la influencia de las clases propietarias. Éste era, en esencia, el significado del «todo el poder para los Soviets»: un gobierno que respondiese únicamente ante los obreros y campesinos. A esas alturas, los Bolcheviques y los obreros de la capital aceptaron la inevitabilidad de la guerra.

No obstante, eso no era en sí mismo tan terrorífico, ya que los obreros y campesinos (los soldados eran en su grandísima mayoría jóvenes campesino) eran la gran mayoría de la población. Mucho más preocupante eran las perspectivas de una guerra civil qu enfrentase a distintos bandos en el seno de las fuerzas que sostenían la «democracia revolucionaria». Los socialistas moderados, los Mencheviques, y los Socialistas Revolucionarios (eseristas), dominaban la mayoría de los soviets fuera de la capital, así como el Comité Ejecutivo Central (CEC) de soviets y el Comité Ejecutivo de campesinos, y apoyaban a los liberales, hasta el punto de enviar una delegación de sus líderes a la coalición gubernamental, en un esfuerzo por apuntalar la débil autoridad popular de esta última.

La amenaza de guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria resurgió con fuerza a comienzos de julio, cuando, junto con unidades de la guarnición, los obreros de la capital se manifestaron masivamente para presionar al CEC para que tomase el poder por sí solo. No solamente fracasaron en ello, sino que las manifestaciones fueron el primer derramamiento de sangre serio de la revolución, seguido de una ola de represión gubernamental contra la izquierda y tolerada por los socialistas moderados.

Los acontecimientos de julio dejaron a los Bolcheviques, y los obreros que les apoyaban, sin una ruta clara por la que avanzar. Formalmente, el partido adoptó un nuevo eslogan propuesto por Lenin: el poder para un «gobierno de los trabajadores y los campesinos pobres», sin mención alguna a los soviets, que se hallaban dominados por los socialistas moderados. Lenin entendía dicho eslogan como un llamamiento a preparar una insurrección que pudiese sortear a los soviets y que, de darse las circunstancias, se enfrentase a ellos. Ahora bien, en la práctica el eslogan no era aceptado ni por el partido ni por los obreros de la capital, ya que significaba dirigirse en contra de las masas populares que seguían apoyando a los moderados – por tanto, implicaba la guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria.

La actitud de los socialistas, esto es, de la minoría educada, de la intelligentsia de izquierdas, preocupaba particularmente. La intelligentsia de izquierda apoyaba casi en su totalidad a los socialistas moderados. Los Bolcheviques eran un partido plebeyo, y lo mismo era cierto para los social-revolucionarios de izquierda, que se escindieron de los eseristas en septiembre de 1917 y formaron una coalición de gobierno en los soviets junto con los Bolcheviques en noviembre. Las perspectivas de tener que dirigir un Estado, y probablemente también la economía, sin el apoyo de gente formada preocupaba profundamente, en particular a los militantes de los comités de fábrica, mayoritariamente bolcheviques.

El golpe de estado fracasado del general Kornilov a finales de agosto, que contó con el apoyo entusiasta de las clases dominantes, pareció despejar una solución al callejón sin salida al que se estaba llegando. Rindiéndose ante la obviedad, los socialistas moderados parecieron aceptar la necesidad de romper relaciones con los liberales (los ministros liberales dimitieron la noche anterior al levantamiento militar). Los obreros reaccionaron con una curiosa mezcla de alivio y alarma a las noticias sobre la llegada de Kornilov a Petrogrado. Sentían alivio porque podían al menos actuar al unísono en contra de la contrarrevolución en marcha – y así hicieron con gran energía-, y no enfrentándose con el resto de fuerzas de la democracia revolucionaria. Lenin, ya tras la derrota de Kornilov, ofreció el apoyo de su partido al CEC, actuando como una fuerza leal pero de oposición, siempre y cuando el CEC arrebatas el poder al gobierno.

Tras ciertas vacilaciones, los socialistas moderados rechazaron romper con las clases propietarias. Permitieron a Kerensky formar un nuevo gobierno de coalición que incluía personalidades de la burguesía particularmente odiosas como el patrón industrial S. A. Smirnov, que había cerrado recientemente sus fábricas textiles para echar a los trabajadores.

Pero para finales de septiembre, los Bolcheviques ya tenían la mayoría en casi todos los soviets de Rusia de manera que podían contar con una mayoría en el Congreso de los Soviets, convocado a regañadientes por el CEC el 25 de Octubre. Mientras todavía se encontraba escondido huyendo de una orden de detención, Lenin exigió al comité central del partido que preparase una insurrección. Pero la mayoría del comité central tenía dudas al respecto y prefería esperar a la convocatoria de una asamblea constituyente. Uno puede perfectamente comprender sus dudas. Después de todo, una insurrección podía desencadenar todas las condiciones para la todavía latente guerra civil. Era un salto terrorífico hacia lo imprevisible que pondría al partido en la situación de gobernar en condiciones de grave crisis política y económica. Por otra parte, la esperanza de que una asamblea constituyente pudiese superar la profunda polarización que caracterizaba a Rusia, o que las clases dominantes aceptasen su veredicto de ir en contra de sus intereses, era sin lugar a dudas una ilusión. Mientras tanto, el colapso industrial y la hambruna de masas estaban cada vez más cerca.

Si los líderes bolcheviques acabaron organizando la insurrección no fue por la autoridad personal de Lenin, sino por la presión de sus bases y cuadros intermedios, que estaban siendo interpelados por él. El partido contaba como 43 000 miembros en octubre 1917 sólo en Petrogrado, de los cuales 28 000 eran obreros (sobre un total de 420 000 obreros industriales), y 6000 eran soldados. Estos trabajadores estaban preparados para la acción.

No obstante, el estado de ánimo entre los trabajadores fuera del partido era más complejo.

Apoyaban sin miramientos la demanda de transferir todo el poder a los Soviets, pero no estaban por la labor de tomar la iniciativa. Esto suponía la situación opuesta a la de los cinco primeros meses de la revolución, en los cuales las bases obreras estaban a la vanguardia, obligando al partido a seguirlas: así fue en la revolución de Febrero, en las protestas de abril en contra de la política bélica del gobierno, en los movimientos por el control obrero de las industrias como respuesta a los cierres patronales en marcha, y en las manifestaciones de julio para exigir al CEC que tomase el poder.

Pero el derramamiento de sangre de julio y la represión que siguió después cambiaron significativamente las cosas. En efecto, la situación política había evolucionado desde entonces hasta el punto de que los Bolcheviques encabezaban los Soviets en casi todas partes. Ahora bien, los días que precedieron a la insurrección, la totalidad de la prensa que no fuese pro-bolchevique predecía con seguridad que la insurrección sería aplastada de manera aún más sangrienta que en los acontecimientos de julio.

Otra fuente de indecisión para los trabajadores era el amenazante espectro del desempleo de masas. El colapso industrial se avecinaba, y constituía así el argumento más potente para actuar inmediatamente, pero también una fuente de inseguridad que llenó de dudas a los trabajadores.

Por tanto, la iniciativa se encontraba del lado del partido, aunque ello no significase que los obreros bolcheviques estuviesen exentos de dudas. Ahora bien, tenían ciertas cualidades, forjadas tras años de lucha intensa contra la autocracia y los patrones, que les permitieron superarlas. Una de sus virtudes era su deseo de independencia como clase frente a la burguesía, que constituía a su vez el elemento definitorio del bolchevismo como movimiento de los trabajadores. En los años previos a la revolución, ese deseo se expresaba en la insistencia de los trabajadores de mantener sus organizaciones, ya sean políticas, económicas o culturales, libres de influencia de las clases dominantes.

En estrecha relación con lo anterior era el fuerte sentimiento de dignidad que tenían los trabajadores, tanto individualmente como en tanto que miembros de la clase obrera. El concepto de obrero consciente en Rusia recogía una cosmovisión y un código moral separados y opuestos a los de la burguesía. El sentimiento de dignidad se manifestaba por ejemplo, y entre otras formas, en la demanda de ser tratados educadamente que aparecía sin excepción en las listas de las demandas en huelgas. Demandaban ser tratados de usted por la administración de las fábricas y que no se dirigiesen a ellos en la segunda persona del singular, reservada para amigos, hijos y subordinados. En una compilación de estadísticas acerca de las huelgas, el Ministerio de Interior zarista puso en la columna de demandas políticas la exigencia de trato educado, presumiblemente porque implicaba un rechazo de los trabajadores a ser considerados como subordinados en la sociedad. En 1917, resoluciones emanadas de las asambleas fabriles solían referirse a las políticas del gobierno provisional como burlas a la clase obrera. En Octubre, cuando los obreros de la Guardia Roja rechazaban agacharse mientras corrían o rechazaban tener que combatir tumbados en el suelo, ya que lo consideraban una muestra de cobardía y deshonor para un obrero revolucionario, los soldados tuvieron que explicarles que no hay honor alguno en ofrecer tu frente al enemigo. Pero si bien el orgullo de clase era una carga a nivel militar, no parece que hubiese podido haber revolución de Octubre sin él.

Aunque la iniciativa de Octubre recayó principalmente sobre los hombros de los miembros del partido, la insurrección fue bienvenida por virtualmente todos los trabajadores, incluidos los impresores, tradicionalmente seguidores de los Mencheviques. Sin embargo, el problema de la composición del nuevo gobierno apareció de nuevo sobre la escena. Todas las organizaciones obreras, para entonces lideradas por los Bolcheviques, así como el propio partido, pedían una coalición de todos los partidos socialistas.

Una vez más, esto era la expresión del afán de unidad en el seno de las fuerzas de la democracia revolucionaria y el deseo de evitar una guerra civil que las enfrentase entre sí. En el comité central, Lenin y Trotski se oponían a incluir a los socialistas moderados (aunque no a los eseristas de izquierda ni a los Mencheviques-internacionalistas), ya que consideraban que iban a paralizar la acción del gobierno. No obstante, se mantuvieron de lado mientras las negociaciones tenían lugar.

La coalición estaba condenada a no suceder. Las negociaciones se rompieron al entrar en la cuestión del poder de los soviets: los Bolcheviques, así como la inmensa mayoría de los trabajadores, querían que el gobierno fuese responsable únicamente ante los soviets -esto es, un gobierno popular libre de las influencias de las clases propietarias. Los socialistas moderados, en cambio, consideraban que los soviets eran una base demasiado débil para un gobierno viable. Continuaron insistiendo, aunque disfrazadamente, en la necesidad de incluir representantes de las clases dominantes, o al menos del «estrato intermedio» que no se encontraba representado en los soviets. Ahora bien, la sociedad rusa se encontraba profundamente dividida, y estos últimos estaban alineados junto a las clases dominantes. Así mismo, los moderados rechazaban de plano cualquier gobierno con una mayoría bolchevique, incluso si los Bolcheviques habían constituido la mayoría en el Congreso de los Soviets que votó asumir todo el poder. En resumen, los moderados demandaban anular la insurrección de Octubre.

Una vez que eso quedó claro, el apoyo obrero por una coalición amplia se desvaneció. A continuación, los eseristas de izquierda, que llegaron a la misma conclusión que los obreros, formaron una coalición de gobierno junto a los Bolcheviques. Hacia finales de noviembre, un congreso nacional de campesinos, dominado por los socialrevolucionarios de izquierda, decidió fundir su comité ejecutivo junto con el CEC de diputados obreros y soldados. Esta decisión fue recibida con alivio y júbilo por los Bolcheviques y los trabajadores en general: se había alcanzado la unidad, al menos desde abajo, aunque ésta no contase con la intelligentsia de izquierdas, alineada mayoritariamente con los socialistas moderados (ahora bien, ha de resaltarse, que los Mencheviques, a diferencia de los eseristas, no se levantaron en armas contra el gobierno de los soviets).

Este es por tanto el significado del «se atrevieron», como legado de Octubre. Los Bolcheviques, como genuino partido de los trabajadores, actuó de acuerdo a la siguiente máxima: «Fais ce que dois, advienne que pourra» (Haz lo que debas, que acontezca lo que se pueda). Trostky pensaba que esta máxima debía guiar el hacer de todo revolucionario 2/ . He tratado de demostrar que este reto no se aceptó a la ligera y que los Bolcheviques no eran aventureros temerarios. Temían la guerra civil, trataron de evitarla, y si ello no fue posible, al menos trataron de limitar su severidad y ganar cierta ventaja en ella.

En un ensayo escrito en 1923, el líder Menchevique, Fedor Dan, explicó el rechazo de su partido a romper relaciones con las clases propietarias incluso después del golpe de Kornilov. El motivo era que «las clases medias», esa parte de la «democracia» que no se encontraba representada en los Soviets (Dan hace referencia a un profesor, a un cooperativista, al alcalde de Moscú,…) no iba a apoyar una ruptura con las clases propietarias – estaban convencidos de que el país era ingobernable sin ellos – ni iba a considerar, bajo ningún concepto, participar en un gobierno junto con los bolcheviques. Dan continuaba así:

«Entonces -teoréticamente- sólo quedaba un camino para una inmediata solución a la coalición [con representantes de las clases propietarias]: la formación de un gobierno en conjunto con los Bolcheviques -una que no sólo no iba a contar con la democracia que no se hallaba representada en los soviets, sino que también iría en contra de ella. Considerábamos que ese camino era inaceptable, dada la postura bolchevique de aquel periodo. Comprendimos perfectamente que adentrarse en ese camino suponía adentrarse en el camino del terror y la guerra civil; es decir, hacer todo lo que los Bolcheviques se vieron forzados posteriormente a hacer. Ninguno de nosotros sentía que podía asumir la responsabilidad de esas políticas que nacerían de un gobierno de no-coalición» 3/. La postura de Dan puede ser contrastada con la de una figura extraña de los socialistas moderados, V.B Stankevich (que había sido comisario en el frente durante el gobierno provisional). En una carta fechada en febrero de 1918 y dirigida a sus camaradas de partido, escribió: «Debemos constatar que, a estas alturas, las fuerzas del movimiento popular se encuentran del lado del nuevo régimen… «Hay dos vías abiertas a los socialistas moderados: proseguir en su lucha irreconciliable contra el gobierno, o ser una oposición pacífica, creativa y leal… ¿Pueden las viejas fuerzas dirigentes afirmar que, a día de hoy, han adquirido la experiencia suficiente para gestionar la tarea de dirigir el país, una tarea que no se ha vuelto más sencilla sino más difícil? En realidad, no tienen programa alguno que oponer al bolchevique, y una lucha sin programa no es mejor que las aventuras de los generales mejicanos. Pero es que incluso si la posibilidad de crear un programa existiese, debéis comprender que no tenéis las fuerzas para ejecutarlo. Para derrocar a los Bolcheviques necesitáis, si no es formalmente al menos de hecho, el esfuerzo unificado de todas las fuerzas opositoras, desde los eseristas hasta la extrema derecha. Pero, incluso dándose dicha condición, los Bolcheviques seguirían siendo más fuertes… «Sólo hay un camino posible: el camino del frente popular unido, del trabajo nacional unido, de la creatividad en común… «¿Mañana qué? ¿Se continúa con los intentos inútiles, sin sentido y esencialmente aventureros de tomar el poder? ¡O trabajamos en conjunto con la gente esforzándonos de forma realista a ayudar en resolver los problemas que Rusia afronta, problemas que están vinculados con la lucha pacífica en pro de principios políticos eternos, en pro de unas verdaderas bases democráticas para gobernar el país!» 4/. Dejo en manos del lector decidir qué postura tuvo más mérito. No obstante, uno puede argumentar convincentemente que el rechazo a atreverse de los socialistas moderados contribuyó al desenlace que clamaban temer. Desde octubre 1917, la Historia está repleta de ejemplos de partidos de izquierda que no se atrevieron cuando debieron hacerlo. Por ejemplo, el Partido Social Demócrata Alemán en 1918, los socialistas italianos en 1920, la izquierda española en 1936, los comunistas franceses e italianos en 1945 y 1968-69, la Unidad Popular en Chile entre 1970-73, y más recientemente Syriza en Grecia. Lo que quiero decir no es, por supuesto, que fallaron al organizar una insurrección en algún momento en particular, sino más bien que rechazaron desde el comienzo adoptar una estrategia cuyo objetivo principal fuese arrebatar el poder económico y político a la burguesía, una estrategia que requiere necesariamente, en algún momento, una ruptura revolucionaria con el Estado capitalista. A día de hoy, cuando las alternativas a las que se enfrenta la humanidad están tan polarizadas, cuando, más que nunca, las únicas opciones reales son el socialismo o la barbarie, cuando el futuro de la civilización está en juego, la izquierda debe inspirarse de Octubre. Esto significa que, a pesar de las derrotas históricas sufridas por la clase obrera y las fuerzas sociales aliadas a lo largo de las pasadas décadas, se debe denunciar como ilusorio cualquier programa que quiera restaurar el Estado de bienestar keynesiano o quiera volver a una socialdemocracia genuina. Un programa así en el capitalismo contemporáneo está condenado a fracasar y a ser un agente desmovilizador. Atreverse significa hoy desarrollar una estrategia cuyo objetivo final sea el socialismo y aceptar que ese objetivo va a implicar necesariamente, en un momento u otro, una ruptura revolucionaria con el poder económico y político de la burguesía, y junto a ellos, con el Estado capitalista. David Mandel, politólogo e historiador marxista especializado en Rusia y Ucrania, es profesor de la Universidad de Quebec en Montreal, Canadá, y editor de la revista bilingüe, en ruso e inglés, Alternatives. Es autor de The Petrograd Workers in the Russian Revolution, Brill-Haymarket, Leiden and Boston, 2017. http://www.bitacora.com.uy/auc.aspx?9411,7 Traducción:Pablo Muyo Bussac, de http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article42404 Notas: 1/ K. Marx, «Afterword to the Second Edition of Capital. vol. I, International Publishers, N.Y., 1967, p. 17. 2/ Trotsky, L., My Life, Scribner, N.Y., 1930, p. 418.F. 3/ I., Dan, «K istoriiposlednykhdneiVremennogopravitel’stva, Letopis’ Russkoirevolyutsii, vol. 1, Berlin, 1923 (https://www.litres.ru/static/trials/00/17/59/00175948.a4.pdf) 4/ I.B. Orlov, «Dvaputistoyatperednimi …» Istoricheskiiarkhiv, 4, 1997, p. 79.

El movimiento trotskista internacional y las revoluciones de posguerra: un análisis de sus (re) lecturas teóricas y programáticas (1944-63)

por Marcio Lauria Monteiro

La Cuarta Internacional fue fundada en 1938 por León Trotsky, luego del abandono de la condición de la fracción externa que la Oposición de Izquierda Internacional mantuvo ante la Comintern hasta 1933 y su opción de tornarse un nuevo partido internacional. Mas, desde su fundación, ella se encontraba bastante frágil, una vez que prácticamente toda la dirección de la antigua Oposición fuera asesinada por los stalinistas a lo largo de la década de 1930, teniendo León Trotski el mismo destino en 1940. Así, sumando un frágil liderazgo a las duras condiciones impuestas por la Segunda Guerra Mundial, la nueva internacional, en la práctica, dejó de existir durante el comienzo de los años 1940, viniendo a ser reorganizada entre los años 1944-48, a partir de la suma de los esfuerzos de una nueva generación de jóvenes militantes europeos con los del liderazgo del Socialist Workers Party (SWP) de los EEUU y otros veteranos. Seguir leyendo El movimiento trotskista internacional y las revoluciones de posguerra: un análisis de sus (re) lecturas teóricas y programáticas (1944-63)

Susan Sontag: cuestiones sobre el silencio

¿Qué lugar ocupa en el discurso el no-decir?

I

Cada época debe reinventar para sí misma el proyecto de “espiritualidad”. (Espiritualidad = planes; terminologías; normas de conducta encaminadas a resolver las dolorosas contradicciones estructurales inherentes a la situación humana, a la consumación de la conciencia humana, a la trascendencia). Seguir leyendo Susan Sontag: cuestiones sobre el silencio

Menos globalización: ¿marginación u oportunidad para América Latina?

por  Pierre Salama //

¿Ha vuelto a perder América Latina una oportunidad de insertarse de otro modo en la globalización? ¿Se mantuvieron las estructuras productivas pese al «giro a la izquierda» de algunos de los grandes países de la región? ¿Cómo se abordan los problemas de la digitalización y los cambios en los escenarios globales? Una breve comparación con Asia puede servir para ver que América Latina dejó pasar una nueva oportunidad.

Desde 2008, la globalización parece debilitarse. Las exportaciones mundiales vienen creciendo a un ritmo similar al del pib mundial. Las medidas proteccionistas se multiplican desde 2012 y, con el acceso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos en 2017, podrían ser más importantes y generalizadas.

En estas condiciones, ¿cuáles son las posibilidades para los países de América Latina de hacer frente a estas amenazas? La desaceleración del crecimiento de los países latinoamericanos desde 2012, incluida la profunda crisis en Brasil y, en menor medida, en Argentina, ¿puede ser una oportunidad de insertarse positivamente en la división internacional del trabajo generando exportaciones más allá de las materias primas? A decir verdad, esta posibilidad parece débil. El abandono relativo del modelo de reprimarización es una condición necesaria, pero no suficiente, para que la acumulación de desventajas se convierta en una oportunidad.

Un viraje en la división internacional del trabajo

Asia. El crecimiento impulsado por las exportaciones. Entre los años 1960 y 1980, algunos países asiáticos tuvieron una rápida industrialización gracias tanto a las deslocalizaciones como a una importante intervención del Estado 1/. Las deslocalizaciones concernían a ciertos segmentos de la línea de producción de un bien para los que el costo laboral unitario (combinación del índice salarial, la productividad y el tipo de cambio) era mucho menor en estos países que en los desarrollados. Más precisamente, en un principio, estas deslocalizaciones afectaban a pocos productos para los cuales era posible hacer uso de tecnologías alternativas, conocidas como labour using, que utilizaban poco capital y una mano de obra abundante y escasamente remunerada. La brecha salarial entre estos países del Sur y los del Norte y la posibilidad de imponer condiciones de trabajo que eran inviables en los países desarrollados –en virtud de sus legislaciones– compensaban la brecha de productividad de manera tal que la deslocalización en el Sur de ciertos segmentos de producción se volvió más rentable que su producción en el Norte, a pesar de los gastos ocasionados por los transportes transcontinentales.

Con el posterior aumento de los salarios en estos países asiáticos, se mantuvo la intensidad de capital y creció el número de productos afectados por la deslocalización, y más rápidamente en la medida en que los gobiernos de Asia –a excepción notable de Hong Kong– favorecían a la vez los encadenamientos hacia atrás, ponían a disposición de las empresas una mano de obra cada vez más calificada y adoptaban una política industrial coherente en función de una inserción positiva en la división internacional del trabajo, que tenía como meta producir bienes más sofisticados y de mayor demanda en los mercados internacionales. El auge de esta segmentación-deslocalización, a veces designada como subcontratación internacional, involucraba a dos o tres actores: una empresa de los países desarrollados que daba las órdenes y una o dos empresas de la periferia, que podían ser filiales de la compañía de los países desarrollados. Pero como muestra sobre todo el caso de Corea del Sur, podían también no serlo.

En las décadas de 1990 y especialmente de 2000, hemos asistido a un viraje en la división internacional del trabajo, con el desarrollo de internet, la reducción de los costos de transporte y la posibilidad de que algunos países puedan adaptar su oferta rápidamente a los cambios repentinos de la demanda mundial. Se pasó de una relación entre dos o tres actores a una relación entre un actor, la empresa contratante, y n actores situados en diferentes países, sobre todo en el Sur, pero también en el Norte. La cadena internacional de valor entonces se rompe, al situarse la línea de producción en n países, desde el diseño hasta la distribución, pasando por todos los demás segmentos. Las técnicas de producción cambian, incluyendo el ensamblaje. En efecto, la ventaja del bajo coste de los salarios de los trabajadores poco calificados se vuelve insuficiente respecto de las ganancias derivadas de la utilización de técnicas de producción más sofisticadas, con intensidad de capital, que emplean una mano de obra más calificada y más costosa pero relativamente menos cara que en el Norte. De esta manera, más allá de la relación Norte-Sur sobre los productos manufacturados, se tejieron relaciones Sur-Sur cada vez más densas, lo que se caracterizó a veces como revolución silenciosa.

Los países latinoamericanos, con pocas inversiones en la cadena de valor internacional. Como señalan Célio Hiratuka y Fernando Sarti 2/siguiendo a Richard Baldwin 3/con el estallido internacional de la cadena de valor en la década de 2000, América Latina podría haber impulsado su industrialización con dos condiciones: a) haciendo atractiva la posibilidad de elaborar segmentos de producción; b) emprendiendo, como se hizo en Asia, una política industrial que permitiera integrar hacia atrás estos segmentos deslocalizados y reemplazar los insumos importados por segmentos producidos localmente de acuerdo con requisitos internacionales de alta calidad. Esto casi no sucedió en América Latina, pues las grandes economías latinoamericanas tuvieron relativamente poca participación en el proceso de explosión internacional del valor, ya sea hacia atrás o hacia adelante 4/, incluyendo a México. En efecto, a diferencia de muchos países asiáticos, México se limitó principalmente a actividades de ensamblaje, con la excepción parcial de ciertos sectores, como la industria del automóvil, donde el número de fabricantes de equipos aumentó, no gracias a una política industrial, sino a la llegada de empresas transnacionales. La creciente apertura no tuvo efectos positivos en el crecimiento, y los efectos multiplicadores sobre el pib fueron por lo tanto débiles, lo cual explica que, entre los grandes países latinoamericanos, haya sido el que tuvo el crecimiento más débil en los últimos 25 años 5/. La complejidad de su tejido industrial es también débil y/o aparente y engañosa.

La revolución digital, la disminución del coste del transporte y la flexibilidad laboral estimularon este cambio. En el pasado, los denominados países periféricos se especializaban en la producción de materias primas. Hoy en día, algunos de ellos, como los de Asia, se han convertido en talleres del mundo; otros, después de industrializarse, principalmente en América Latina, se han volcado hacia una especialización ligada a la producción de bienes de renta y, de esta manera, se han reprimarizado; mientras que otros se han mantenido especializados en la producción de bienes primarios.

Los cambios observados también afectan a los países desarrollados. Sus líneas de producción se han internacionalizado y se han concentrado a menudo en los segmentos hacia atrás, aquellos en los que el coeficiente de investigación y desarrollo y la intensidad de capital son más elevados, y hacia adelante. Los otros segmentos se trasladaron en parte a otros países.

Con la revolución de internet y la digitalización, las fronteras entre la industria y ciertos servicios se han vuelto porosas. En primer lugar, porque toda una serie de actividades que en el pasado formaban parte de la industria fueron externalizadas y hoy se las denomina servicios, lo que a veces hace poco pertinentes las discusiones acerca de la desindustrialización, en tanto las comparaciones no responden a parámetros equivalentes. En segundo lugar, porque para los llamados servicios dinámicos, los más eficientes, aquellos cuya productividad no solo es alta sino que crece rápidamente, los métodos aplicados son los de la industria.

La disminución del costo del transporte, la capacidad de aumentar la escala muy rápidamente –es decir, de hacer frente a los mercados globales inmediatos y de movilizar recursos financieros y humanos muy importantes para hacerlo (escalabilidad)– y, por último, la flexibilización de la fuerza de trabajo permiten una rápida adaptación de la oferta a las fluctuaciones de la demanda global. Esta explosión de la cadena de valor internacional concierne sobre todo a los países asiáticos. Las relaciones comerciales entre ellos se vuelven más densas que lo que ya eran, con los mercados de los países desarrollados como destino último.

Para toda una serie de productos, las formas de la competencia se basan cada vez más en el dominio de la amortización de los costos fijos, especialmente en los costos de diseño y de inversión, como señala Pierre Veltz 6/. La industria del software constituye un ejemplo casi perfecto de ello, ya que los costos de reproducción son cercanos a cero (el costo marginal nulo, para retomar la expresión de Jeremy Rifkin 7/, mientras que los costos hacia atrás son extremadamente altos (infraestructuras de internet como la nube) y hacen muy difícil a los países emergentes imponerse sobre estos productos muy dinámicos.

Con la revolución de internet, las economías de aglomeración ganaron más fuerza que en el pasado. La digitalización aleja y acerca, lo que a primera vista parece una paradoja. Aleja, porque permite un estallido internacional de la cadena de valor; acerca, porque las grandes ciudades adquieren un poder económico considerable, a punto tal que parecen ser las ganadoras de la globalización, en detrimento de las ciudades medianas y pequeñas, que se convierten en las perdedoras. Las grandes ciudades son a la vez grandes fuentes de demanda, proveedoras y canteras de mano de obra calificada y capacitada. En torno de ellas se constituyen fuerzas económicas que, al establecer a menudo redes entre ellas más allá de las fronteras nacionales, se oponen a los intereses definidos por los gobiernos nacionales. Las grandes ciudades, bajo ciertas condiciones, son por lo tanto el lugar donde se desarrolla la complejidad, fuente de inserción positiva en la división internacional del trabajo 8/.

Como consecuencia de la digitalización, de la disminución de los costos de transporte, de la flexibilidad y de la escalabilidad, las tecnologías avanzadas están inmediatamente disponibles. En otras palabras, ha pasado la época (de 1960 a 1990) en que se podía exportar capital productivo desvalorizado desde los países avanzados, valorizable en la periferia, como fue el caso en la industria automotriz, donde Ford, Fiat, Renault, Peugeot, Volkswagen, etc., continuaban produciendo viejos automóviles nuevos (Escarabajo, Falcon, etc.). Hoy en día, el nivel de productividad alcanzado por las empresas multinacionales en los países emergentes es cercano al de los países desarrollados. Dados los salarios más bajos y, en ocasiones, a pesar de la tendencia a la apreciación de las monedas nacionales frente al dólar, a menudo las empresas deslocalizadas son más competitivas que las empresas que permanecen en los países desarrollados.

Consecuencias importantes sobre el empleo y sus formas, y sobre la representación política. No podemos omitir las consecuencias de estos procesos sobre el trabajo, el empleo y la representación política con el pretexto de que apelarían a disciplinas diferentes de la economía. La globalización es a la vez un proceso de unificación y fragmentación en los países desarrollados. Unificación, porque, con la apertura creciente, el empleo y el trabajo están sujetos a restricciones externas cada vez mayores. El empleo tiende a volverse cada vez más precario y, con el auge de internet, la uberización de las actividades es cada vez más importante. Esto se manifiesta en un aumento de la tercerización. El trabajador, convertido en su propio empleador, se inserta en las restricciones que se le imponen hacia atrás gracias a la nube y a los big data que dominan las grandes empresas. Fragmentación, porque no todas las actividades están sujetas a una tercerización. Este movimiento reciente fragmenta al conjunto de los trabajadores aún más que en el pasado, cuando se oponían los insidersy los outsiders, con la desvalorización y, sobre todo, con la desafiliación que esto conlleva. El trabajo tiende a volverse cada vez más flexible tanto en términos de remuneración (competencia de los salarios bajos asiáticos y efectos de la precariedad en los salarios) como de versatilidad de tareas, sin que las posibilidades de movilidad sean suficientemente satisfactorias en caso de despido. A esto se agrega una brecha creciente en las remuneraciones laborales entre las tareas de ejecución y las de dirección, así como los efectos en términos de desigualdad producidos por la liberalización financiera. La representación política es fuertemente cuestionada por este movimiento en términos de empleo –tanto en el nivel cuantitativo como en el cualitativo– y de salario. Responsable de la globalización que ha promovido, la representación política está pagando el precio hoy debido a su incapacidad para controlar ese movimiento y esto da paso a nuevas configuraciones políticas cuyos esquemas son difíciles de predecir.

Economías latinoamericanas debilitadas pero con posibilidades de recuperación

Los grandes países latinoamericanos: más proteccionistas que los países asiáticos por los derechos aduaneros, pero menos por las tasas de cambio. Los principales países latinoamericanos se han abierto al comercio mundial de mercancías a un ritmo más moderado que los países asiáticos (con la notable excepción de la India, hasta hace poco tiempo). Salvo en algunos países como Perú, Chile, incluso Colombia y, por supuesto, México, el proteccionismo es todavía relativamente alto en varios países, en especial en Brasil y en Argentina, sobre todo si se lo compara con la mayoría de los países asiáticos, comprendidos los bienes de capital y los bienes intermedios. Sin embargo, la apreciación de las monedas latinoamericanas durante un largo periodo atenúa o incluso anula los efectos protectores de los derechos de aduana.

Esta apreciación reduce el precio de las importaciones en moneda local; cuando disminuye su precio, estas sustituyen a la producción local por tres razones: el nivel alcanzado por la productividad del trabajo es relativamente menor que el de las empresas que exportan los mismos productos; la productividad laboral ha aumentado marginalmente (v. cuadro 1), mucho menos que en los países asiáticos y, por último, en los países con gobiernos progresistas, el crecimiento de los salarios reales ha sido más rápido que el de la productividad del trabajo. Estos tres factores, junto con las fuertes apreciaciones de las monedas locales frente al dólar, la insuficiencia de las infraestructuras y, a menudo, la poca transparencia de las instituciones socavan la competitividad de las empresas y reducen el rendimiento del capital empleado, en promedio, en el sector industrial.

Una desindustrialización precoz. La apreciación de la moneda nacional, el bajo nivel de productividad de la industria y su progresión aletargada 9/, el aumento de los salarios reales en algunos países y, de manera indirecta, la insuficiencia de las infraestructuras tienen varios efectos: a) abren a los países de América Latina a la competencia extranjera en mayor medida de lo que el proteccionismo relativamente más alto lo impide; b) explican en buena parte la debilidad de la inversión en la industria de transformación. Esto precipita la desindustrialización de estos países en favor de actividades rentistas mucho más lucrativas (materias primas, finanzas).En la actualidad, con la desaceleración económica de China, la cotización de las materias primas está luchando para recuperar los altos números que había alcanzado. En los países con recursos naturales, la reprimarización latinoamericana está perdiendo impulso. La industria se ha debilitado, pero en algunos países como Brasil no fue destruida. El aumento del déficit de bienes de alta y mediana tecnología, signo de desindustrialización y de mayor vulnerabilidad, es en efecto el resultado de un crecimiento de la demanda superior a la oferta interna antes que de una regresión absoluta de esta última, como veremos luego. Por último, las fuertes depreciaciones de las monedas nacionales en 2015-2016 y las importantes caídas en el empleo y, en menor medida, en los salarios mostraron que las exportaciones pudieron recuperarse después de un periodo bastante largo y que su progresión pudo continuar a pesar de nuevas reapreciaciones. Sin embargo, esta situación es frágil, fundamentalmente porque las verdaderas medidas proteccionistas aún no se han puesto en marcha.

¿Razones para tener esperanza? A partir de 2015, la mayoría de las economías latinoamericanas atraviesan una depreciación de sus monedas nacionales frente al dólar. En Brasil, esta depreciación ha sido muy importante. Como paralelamente, con la crisis, la inflación y el aumento del desempleo, los salarios reales expresados en moneda local cayeron, el costo unitario del trabajo bajó considerablemente, a pesar de un virtual estancamiento de la productividad laboral. Al cabo de unos meses, los efectos favorables de este retorno a una cierta competitividad favorecieron un aumento de las exportaciones brasileñas, a pesar del letargo de la demanda mundial. El porcentaje de las exportaciones provenientes de la industria de transformación dentro de las exportaciones totales aumentó por primera vez, luego de haber tenido una fuerte disminución entre 2005 (53 %) y 2015 (37 %). El saldo de la balanza comercial de los productos de la industria de transformación pasó de -19 000 millones de dólares en el primer trimestre (anualizado) en 2014 a -2500 millones en el primer trimestre de 2017. Entre las mismas fechas, el saldo negativo de los bienes de alta tecnología se dividió por dos, el de los productos de tecnología media-alta por un poco más de dos, y el de la tecnología media-baja prácticamente desapareció.

El tejido industrial, aunque debilitado, conserva su capacidad de respuesta a la demanda internacional cuando la competitividad vuelve a aumentar. Sin embargo, esta capacidad es frágil porque, por un lado, no depende de un aumento de la productividad laboral. Dicho esto, si el tejido industrial conserva esta capacidad de recuperación, es porque no ha sido completamente destruido: la complejidad ha disminuido, las ventajas comparativas reveladas se han deteriorado, pero Brasil aún posee algunos estandartes. Las industrias de alta tecnología y, sobre todo, de tecnología media-alta experimentaron un aumento muy significativo en su producción hasta la víspera de la crisis de 2008.

No obstante, el crecimiento de las exportaciones es alto solo en los productos de tecnología media-alta y tecnología media-baja; Brasil es cada vez menos capaz de insertarse en la división internacional del trabajo en estos sectores. Sin embargo, en el conjunto y por sector, hay una disminución de la complejidad de las exportaciones y de las ventajas comparativas, en declive más o menos pronunciado según los países.

Las capacidades de recuperación existen, pero son cada vez más débiles. Una reanudación sostenida del crecimiento es posible. Depende del fortalecimiento de los sectores con buenas perspectivas de futuro y no de su debilitamiento. Es preciso entonces repensar todo el paradigma económico que ha llevado a la desindustrialización y a la disminución de la complejidad de las exportaciones. La reprimarización de las economías conduce con mayor frecuencia a daños irreversibles sobre el medio ambiente, sobre los modos de vida y sobre la salud de las poblaciones circundantes. Produce además una apreciación de la moneda nacional, vector de una desindustrialización y una vulnerabilidad económica y social mayores.Hay que decir que los países latinoamericanos han dejado pasar la nueva revolución industrial adoptando una actitud relativamente pasiva frente a la globalización y a las rentas que podían derivarse de ella. Esta vía fácil debe ser abandonada. Se han alcanzado los límites de los modelos rentistas. Ha llegado el momento de buscar una nueva forma de integrarse en la división internacional del trabajo. Esto implica nuevas alianzas de clases, las únicas capaces de asumir políticamente una reforma fiscal consecuente, una distribución menos desigual de los ingresos y una política industrial menos clientelista. El camino es empinado, pero es el único posible.

Desde este punto de vista, la desaceleración del comercio internacional y el aumento del proteccionismo pueden ser una oportunidad para optar por otro modelo de desarrollo.

Septiembre-octubre 2017

Traducción: Lucas Bidon-Chanal

http://nuso.org/articulo/menos-globalizacion-marginacion-u-oportunidad-para-america-latina/

Notas:

1/ Se trata de los denominados «dragones»: Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong, seguidos luego de los «tigres»: Malasia, Tailandia, Indonesia, etc.

2/ C. Hiratuka y F. Sarti: «Relações econômicas entre Brasil e China: análise dos fluxos de comércio e investimento direto estrangeiro» en Tempo do Mundo vol 2 No 1, 1/2016.

3/ R. Baldwin: The Great Convergence: Information Technology and the New Globalization, Harvard University Press, Cambridge, 2016.

4/ La mayoría de los países latinoamericanos están poco integrados en las cadenas internacionales de valor. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) distingue dos tipos de encadenamientos: hacia atrás, que miden para un país dado la proporción de bienes intermedios importados que se incorporan a sus exportaciones, y hacia adelante, que mide la proporción de los bienes intermedios exportados por un país que se incorporan a las exportaciones de otros países. La participación hacia atrás fue de 11,4% en 2000 y 10,7% en 2011 en Brasil, frente a 37,2% y 32,1% respectivamente para China. La disminución de la proporción de China es indicativa del esfuerzo de este país para integrar sus líneas de producción. La participación hacia delante es más importante para Brasil (17,1% en 2000 y 24,5% en 2011) que para China (10,8% y 15,6%), pues Brasil exporta más materias primas a China, que a su vez las incorpora a sus exportaciones. V. ocde, Corporación Andina de Fomento (caf) y Cepal: Latin American Economic Outlook 2016: Towards a New Partnership with China, caf / Cepal / ocde, París, 2016.

5/ Véase José Antonio Romero Tellaeche: Los límites al crecimiento económico de México, El Colegio de México / Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, 2014.

6/ P. Veltz: La société hyper-industrielle, le nouveau capitalisme productif, Édition du Seuil, París, 2017.

7/ J. Rifkin: La sociedad del coste marginal cero. El internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo, Paidós, Barcelona, 2016.

8/ La complejidad de una economía depende del esfuerzo realizado en investigación y desarrollo (i+d); cuanto mayor es este, mayor es la probabilidad de que la economía pueda producir productos complejos. Las exportaciones tienen dos características: su ubicuidad y su diversificación. La ubicuidad depende de la rareza, que a su vez depende de los recursos naturales que el país tiene o de la capacidad de producir bienes sofisticados que solo unos pocos países pueden producir. Estos últimos son los que se tienen en cuenta. Con el fin de aislarlos y construir un indicador de complejidad, Ricardo Hausmann, César Hidalgo et al. buscan utilizar la diversidad de las exportaciones para medir el grado de ubicuidad y, por lo tanto, de complejidad. Cuanto más compleja es una economía, produce más bienes sofisticados, que requieren un alto coeficiente de investigación y viceversa. Estos productos tienen una elasticidad de la demanda fuerte en relación con los ingresos y débil en relación con los precios. Son productos que permiten una inserción positiva en la división internacional del trabajo porque constituyen una apuesta a futuro. Pocos países del Sur logran promover una complejidad creciente de su tejido industrial. Aquellos que lo consiguen (los dragones, como Corea del Sur, Taiwán, China desde hace algunos años) deslocalizan en parte su producción de bienes labour using utilizando técnicas de producción poco sofisticadas en países aún menos avanzados que ellos (Bangladesh, Vietnam, etc.), caracterizados por salarios incluso más bajos y condiciones laborales dignas del nacimiento del capitalismo en los países desarrollados. Para el análisis de la complejidad, v. R. Hausmann, C. Hidalgo et al.: The Atlas of Economic Complexity: Mapping Paths to Perspectives, Center for International Development, Harvard University / Macro Connections mit Media Lab, Cambridge, 2014.

http://nuso.org/articulo/menos-globalizacion-marginacion-u-oportunidad-para-america-latina/

(fotografía: Playa de Horcón, Valparaíso, 1956. Sergio Larraín)

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Cuento de Agustín Torralba: «Bessie Emperatriz»

VENDRÁN CUATRO GATOS

I

La noche que Bessie nació una lluvia de meteoros surcaba los cielos del Sur de Francia, dejando platinotipias de galaxias remotas y estelas de estrellas fugaces apagadas hace millones de años. Quedaron en la piel de las uvas de la campiña de Avignon, en las piedras cansadas de sus puentes y en la retina de los búhos de ascendencia normanda. Dvorak andaba componiendo la Sinfonía del Nuevo Mundo. Y en Samoa, en la flor de la vida, Robert Louis Stevenson se sumergió en las aguas del Mar de Coral, rumbo al Trópico de Capricornio, para nunca jamás volver. Seguir leyendo Cuento de Agustín Torralba: «Bessie Emperatriz»

Y ahora ¿por quién votar?

por Osvaldo Costa

Tenemos una contienda entre los dos perdedores de la primera vuelta. Mientras, el conglomerado perdedor de la primera vuelta, ha quedado como el gran triunfador y toma distancia señalando que no da lo mismo quien gane, que Piñera es un retroceso, pero que no apoya explícitamente a Guiller, dejando en libertad de acción a sus bases para votar en conciencia. Una propuesta que tras su aparente novedad, muestra la misma política que aplicó sistemáticamente el PC durante la mal llamada transición. Todo ha cambiado para que no cambie nada. Seguir leyendo Y ahora ¿por quién votar?

Abstención y clientelismo en la Segunda vuelta

por Ibán de Rementería //

La abstención y el clientelismo son los dos grandes marcos dentro de los cuales se desenvolverá esta segunda vuelta de la elección presidencial. Ya conocemos la correlación de fuerzas que quedó esclarecida en la primera vuelta, un 56% que se abstuvo, del 44% que votó  un 37% lo hizo por  Piñera, el 23% por Guillier y un 20% por Sánchez, si sumamos aritméticamente la centro derecha, por una parte, y la centro izquierda y la izquierda por la otra, la polarización sería 45% para el candidato de Vamos Chile y el 55% el de la Nueva Mayoría (NM), pero bien sabemos que los asuntos electorales son bastante más complejos que las encuestas y las estadísticas. Seguir leyendo Abstención y clientelismo en la Segunda vuelta

Fulgor y muerte de la revolución

por Manuel Gari //

Pocas veces un triunfo político tan deslumbrante y esperanzador como la toma del poder por los soviets en la Rusia zarista tuvo un desenlace tan dramático y devastador para la conciencia del movimiento popular en todo el mundo. Este es el meollo de la cuestión que intentan explicar buena parte de los artículos de Espacio Público del debate titulado “Hablemos de la Revolución de Octubre”. Pero es pertinente hacerse algunas preguntas. ¿Tiene algún interés reflexionar sobre acontecimientos ocurridos en Rusia hace un siglo? ¿Por qué se han publicado más de 11.000 artículos en el mundo durante los meses de setiembre y octubre de 2017 y se han realizado centenares de seminarios y conferencias sobre la “revolución bolchevique”? ¿Podemos rescatar algo de aquel legado? ¿Acaso cabe aprender algo de la experiencia Seguir leyendo Fulgor y muerte de la revolución

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