por El Porteño
Despedimos este año, puño en alto, a los compañeros que nos dejaron y especialmente a Pepe Burgos, Armand Mattelart y a Milko Caracciolo, todos ellos están por lo mismo con nosotros en este momento, como en una barricada. Nos tomamos igualmente, un momento para brindar con nuestros compañeros y seres queridos. De la misma manera, agradecemos profundamente a los lectores de El Porteño el apoyo sostenido durante este año, el envío generoso de artículos, columnas y denuncias, a los miles televidentes de Mate al Rey y por supuesto a sus invitados, advirtiendo que luego de una pausa técnica volveremos con renovados ímpetus. A todos agradecemos la confianza puesta en un medio que contra de la corriente, ha buscado —durante la década que cumplimos este 2026— sostener una voz propia.
Ese intercambio vivo permitió abordar hechos notorios y decisivos del período: la polémica en torno a la venta de la casa de Allende y lo que revela sobre la administración simbólica de la memoria; la ofensiva de la Contraloría y la persecución de licencias médicas contra funcionarios públicos como forma de disciplinamiento laboral; el escándalo de las cuentas de electricidad y la transferencia regresiva de recursos hacia las grandes empresas; los desalojos masivos de pobladores que exponen el carácter de clase de la política habitacional; el avance de las causas judiciales contra militantes de la resistencia mapuche, expresión cruda de la continuidad represiva del Estado y la descomposición del aparato estatal expresada en los escandalosos casos de corrupción como los casos Pro Cultura y Muñeca Bielorrusa. Como música de fondo, la farsa eleccionaria.