por Lorenzo Ayuso
El estreno en España de Rutger Hauer, como lágrimas en la lluvia (Like Tears in Rain, Sanna Fabery de Jonge, 2024), cuya premiere en sus Países Bajos de origen aconteció un año antes, ha coincidido en tiempo —noviembre— y forma —streaming— con otra biografía fílmica de un actor iconoclasta, aunque en las antípodas, Soy Eddie (Being Eddie, Angus Wall, 2025). El trabajo sobre Eddie Murphy, que debutaba a nivel global en el catálogo de Netflix dos semanas antes de que Filmin diera acceso al de Rutger Hauer en nuestro territorio, aportaba una suerte de antítesis al anterior documental mitómano de la plataforma de la “N” roja, aka Charlie Sheen (ídem, Andrew Renzi, 2025). Si el hijo de Martin Sheen desnudaba sus vergüenzas en un ejercicio de impudicia que hubiera hecho salivar a Kenneth Anger, el protagonista de Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop, Martin Brest, 1984) exponía literalmente solo la fachada, al otorgarle a su imponente mansión de Los Ángeles un peso crucial en la semblanza. Tanto peso, que cabría preguntarse si estamos ante un filme biográfico o inmobiliario. Ya sea adoptando un tono entre lo confesional, uno, o hagiográfico, otro, ambos documentales dejan que sean sus propios protagonistas, como entrevistados, quienes ordenen sus acontecimientos relevantes y determinen la pretensión última del relato. La cronología conocida marca el destino. La palabra decide el recorrido.