Invectiva: Aporofobia, masacre en Río de Janeiro

por Aniceto Hevia

I

Las fuerzas represivas de Brasil han lanzado un ataque militar contras las favelas La Rosinha y Alemao. Hecho que clama por consideraciones sobre la situación global de los involucrados, abyectos, finalmente pobres. Si miramos el mapa terrestre podemos ver como el maltrato, el asesinato y la masacre se reflejan como sombras en su superficie. Algunos ejemplos que no podríamos dejar pasar: Gaza, Libia, USA, Yemen, Rio de Janeiro. Estos crímenes no son en modo alguno causado por los oprimidos, sino por los estados que, de paso, tienen toda la responsabilidad en estos hechos donde los pobres del mundo tienen que pagar la cuenta. Se ha creado el mito del abyecto endemoniado, que trabaja produciendo una imagen del pobre que hace perder a la vida social su consistencia, delincuente, drogadicto, prostituta, narco, inmigrante. Un ataque de clase, por medio del cual se introduce por medio de la fuerza expresiva un clamor fantasma de odio y temor al otro. Los programas sensacionalistas y sus así llamados periodistas introducen el odio al pobre en nombre de la inseguridad y el narcotráfico; flagelos sociales donde los abyectos son las primeras víctimas. Y que constituyen según algunas agencias el 1. 800 millones de personas.

La preocupación por esta mayoritaria masa causa alarma en los dirigentes y políticos, calculan que esa masa puede entrar en un estado de ebullición social que termine por derribar el statu quo y con ello el orden que los ha hecho hiperbólicamente poderosos. Su angustia y temor al abyectocreó una imagen apocalíptica que los atraviesa como si fuese un hierro candente. Es un suplicio que los atormenta, es Tántalo intentando recoger su imposible. La medida política es castigar alabyecto, reducirlo y desterritorializarlo. Esta ética perversa paranoica surge de no reconocer la falta propia, el creer que culpable no soy yo, sino el abyecto; mientras que en lo interno se carga con la culpa reprimida por el castigo que se ejerce sobre una considerable población global.

La mala conciencia de la destrucción crea un fantasma paranoico que es nombrado, mas no puede ser exorcizado, que ha cobrado forma como la figura del abyecto, el desterritorializado.Para explicar la desterritorialización recordemos que esa palabra aparece desde el aparato nazi para denominar a aquellos que se los hacía emigrar a la fuerza, privándolos de su territorio, por ejemplo, a los judíos polacos. Luego Gilles Deleuze lo utiliza para explicar la dinámica de la masa bajo la hegemonía del capital.    

III

La totalidad ha cambiado, ahora irrumpe la fuerza bruta del orden para inmovilizar a los abyectos. Los que viven más allá de la ciudad, los habitantes de ese afuera que está dentro de la ciudad, que para la reproducción alienada de la vida deben estar bajo vigilancia y control. Pero, el mundo de los excluidos fue creando territorios y organizaciones propias, legales e ilegales.Surgen las grandes corporaciones del delito, configuraciones de control del poder político y financiero. El narcotráfico logró comprender y poner en práctica las leyes de las operaciones financieras del neoliberalismo, desde los márgenes surgen estas megaempresas que movilizan grandes volúmenes de dinero. Sus dueños no son ni más, ni menos cínicos que los grandes hombres de negocios. Utilizan la violencia, se apoyan en profesionales competentes, corrompen cuando es necesario y, sobre todo, no se hacen cargo de las consecuencias. Hecho que la oligarquía no puede aceptar; pero no va más allá, ni más acá de su propia ética de los negocios y las finanzas. Los corruptos oligarcas rusos, los grandes traficantes de armas no dan mayores problemas, pero el Chapo Guzmán sí. 

IV

Emergen configuraciones dialécticas de apoyo y solidaridad, manifestaciones de las iras de los pueblos, la autogestión y la autonomía. Construcción, robo de electricidad, apropiación de terrenos, diseño de barrios, pequeña industria y mercadeo; toda una cultura que en lugares como las favelas no son fáciles de domeñar. Los abyectos territorializan lugares desprendidos del estado, ahí ha emergido una cultura popular alterna, nacional e inmigrante, blanco de fobias y aislamiento. 

V

Toda la fragilidad del imaginario e ideología oligárquica demuestra su fragilidad en los gritos deprogramas televisivos obscenos enervantes, en los insultos y discusiones sin objeto que surgen del discurso dominante que ha perdido el poder de explicar la realidad. Apenas justificar lo que no se puede razonar por la persistencia el mito de la ciudad sitiada. La ciudad letrada ya no tiene letra, sino desesperación. 

VI

Ante la realidad de un poder distinto, objetivo, material, viene el miedo, el terror del fenecimiento de un discurso y un imaginario. Vacío de sentido, oquedad subjetiva. La respuesta ha sido la violencia militar y una de sus armas es el adoctrinamiento de las masas en ciertos parámetros semióticos, cierto léxico castrense: seguridad, terrorismo, narcoterrorismo.Propagados en todos los dispositivos de comunicación posibles. Se utilizan frases como: crisis de seguridad, guerra al terrorismo o guerra al narco. El horror de las clases pudientes, su angustia disfrazada de coraje, se impregna en la pequeña burguesía, en las clases medias de mentalidad empresarial. Se crea una ola emocional que trae confusión en las clases desposeídas. Los actingout producidos por la oligarquía se derraman los oídos de los desposeídos, los abyectos, los pobres. El tartamudeo histérico de palabras militarizadas, orden, seguridad, terrorismo, narcoterrorismo es el alimento comunicacional de las masas y estas asienten, repliegan la conciencia y se dejan llevar por el murmullo adormecedor. Así pierden la identidad, se degrada la democracia. Y nos hallamos ante un panorama desolador en que el traspaso ideológico, los códigos; estas configuraciones ideológicas esquivas a la razón son el árbol que no deja ver el bosque. Si cada época tiene su sueño (W. Benjamin), cada época corresponde a una edad Imaginaria (J. Lezama Lima), la oligarquía decadente trae pesadillas opresoras. 

VII

Pero, ¿de dónde emerge toda esa crueldad del sujeto opresor? El momento de paso al acto cruel involucra un estado de subjetividad quebrada, frágil y peligrosa. Es esa fragilidad la que produce un hiato entre el idealismo y el actuar, un espacio vacío entre el ideal y el acto. Un círculo vicioso entre idea y acción. Se proclama la libertad ideal y se comete el acto cruel. Se predica la unidad, pero el desarrollo histórico-social impele a el corte y la fragmentación del todo. La incompatibilidad de esta subjetividad reaccionaria arcaica atrapada entre momento histórico y praxis se sostiene frágilmente y por la fuerza. Por ello, el sujeto posesionado en ese hiato busca suturar ese espacio vacío con un sueño personal de bien vivir que solo puede ser realizado por la fuerza, he ahí el secreto del extremo individualismo liberal, la incompatibilidad entre ideología y praxis. El buscar en la realidad una unidad imposible, el no aceptar la multiplicidad dialéctica y tropezar con paradigmas platónicos, cuantificaciones de lo cualitativo, retornos a la filosofía del Uno. Es necesario el Uno para el soberanismo, el Uno que es imaginario. Todo debe entrar por la fuerza en el paradigma, el abyecto que por su presencia y palabra es percibido como lo siniestro (Unheimlichkeit/ Freud).Lo inhabitual aterroriza, en este caso el pobre y la cultura popular. En estas condiciones todo debe incorporarse a la unidad, el paradigma, la estructura y el sistema, tal como lo afirma Theodor Adorno en su obra Metacrítica de la Teoría del Conocimiento (1956).

VIII

El conjunto de ideas reaccionarias que se han creado en torno a esta ontoteología, culmina en el soberanismo y una variedad de articulaciones ideológicas imposibles. Maquinarias ideológicas delirantes, paranoicas, que cumplen el papel de justificar la guerra contra los pobres. Un ejemplo, el evangelismo cristiano norteamericano, el integrismo católico y la doctrina neoliberal. 

IX

El poner a los más en el territorio y control de los menos es otra tarea imposible; pero se cumple,aunque sea por la fuerza de las armas que tienen como fin del asesinato de civiles, la expulsión de viviendas precarias, la marginación del intelectual crítico. 

X

No basta con aceptar el orden. Se debe creer en este delirio ideológico donde control y disciplinamiento por medio de la violencia, son considerados como parte del orden metafísico,unum (uno), verum (verdadero), bonum (bueno).Así comienza un proceso en que la humanización desplegada en la historia se ha ido corroyendo desde sus cimientos. En este proceso, la pérdida de una concepción de futuro del hombre, el reconocimiento del abyecto como humano, el sentido de la vida plena manifestada en las utopías, la demanda de reconciliación; han sido corroídas y sometidas por la guerra de clases declarada por una oligarquía obscena.   

XI

Ernst Bloch pudo ver que el futuro es una condición existencial en lo humano y su corolario es la esperanza, destruyendo alegremente la ontoteología de la infinitud y la divinidad. 

XII

Cuando un estado de cosas cruel se cierne sobre el hombre, la orden del día emerge con toques de clarines de la soldadesca, asesinen la esperanza en las cabezas de los rebeldes.  

Hasta aquí llego, pero volveré…