En defensa de la educación con Gabriela Mistral

por Aniceto Hevia

«Me preparo para un grito

en el precipicio de la verdad,

como lo hace el volcán

para su erupción».

Mahmoud Darwish.

Dice así, nuestra Mistral, nuestra pequeño burguesa nortina, ilustrada, lírica, sabia: “Si no realizamos la igualdad y la cultura dentro de la escuela, ¿dónde podrán exigirse estas cosas?” (sic). Cita que viene bien cuando nuestros intelectuales orgánicos inflan los carrillos y con impostada grandilocuencia afirman tautológicamente, apodícticamente, que hay una crisis en la educación. Mientras la poeta, que demasiados consideran pretérita, nadaba contra la corriente hace ya mucho tiempo. Ya dejaba en su epigrama la respuesta a una pregunta fundante, ¿educación para qué? Respondió, educación para libertad objetiva y subjetiva, igualdad y cultura. Demasiados años han pasado, los estamentos técnicos y científicos, la burocracia ministerial parecen dormidos en sus escritorios soñando estadísticas, constatando resultados que calcen como un guante en sus objetivos generales y específicos. La maquinaria educacional baja su cabeza ante competencias y conductas, el alumno estará en condiciones de…, estará capacitado para explicar brevemente…, siempre brevemente. El neopositivismo se desliza como una sierpe entre reuniones, pasillos y cálculos de presupuesto. El rey está desnudo, el desplome de la educación nacional ha generado la actual ola de ignorancia masiva, de culto a lo tonto, a lo superficial. El devenir nos ha traído todo tipo de teorías, focus groups, olas de expertos que no conocen la realidad nacional; sino por bibliografía adecuada que emana de think tanks coloniales, donde se adoctrina en la alienación de la reflexión, en la ausencia de crítica, en la domeñación de la conciencia, en el horror de la historia. Nada de ello ha funcionado, al contrario, se ha agravado la ignorancia y la brutalidad obscena ya presente en todos los medios de comunicación. La mierda subjetiva chorrea hasta los más altos ideales de ayer. Nada ha funcionado en educación y la solución a ese problema no corresponde a expertos, corresponde a una sociedad que contempla como las defensas construídas ante la barbarie moderna caen. No se ha leído a Gabriela Mistral, no se ha comprendido a Bello. Lo decisivo es determinar cuáles son los objetivos reales de la educación, los que competen a toda la nación. Responder a la pregunta por la educación es lo que determina los objetivos, respuesta que no puede ser sino ideológica. ¿Para qué la educación? ¿Educación para el individuo o educar la sociedad? El individuo no puede determinar la educación, sus necesidades de educarse particulares son un resultado de exigencias que no sostienen todo el complejo entramado de la sociedad.

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Invectiva: Aporofobia, masacre en Río de Janeiro

por Aniceto Hevia

I

Las fuerzas represivas de Brasil han lanzado un ataque militar contras las favelas La Rosinha y Alemao. Hecho que clama por consideraciones sobre la situación global de los involucrados, abyectos, finalmente pobres. Si miramos el mapa terrestre podemos ver como el maltrato, el asesinato y la masacre se reflejan como sombras en su superficie. Algunos ejemplos que no podríamos dejar pasar: Gaza, Libia, USA, Yemen, Rio de Janeiro. Estos crímenes no son en modo alguno causado por los oprimidos, sino por los estados que, de paso, tienen toda la responsabilidad en estos hechos donde los pobres del mundo tienen que pagar la cuenta. Se ha creado el mito del abyecto endemoniado, que trabaja produciendo una imagen del pobre que hace perder a la vida social su consistencia, delincuente, drogadicto, prostituta, narco, inmigrante. Un ataque de clase, por medio del cual se introduce por medio de la fuerza expresiva un clamor fantasma de odio y temor al otro. Los programas sensacionalistas y sus así llamados periodistas introducen el odio al pobre en nombre de la inseguridad y el narcotráfico; flagelos sociales donde los abyectos son las primeras víctimas. Y que constituyen según algunas agencias el 1. 800 millones de personas.

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Poema de Aniceto Hevia: «Hui Neng el Séptimo Patriarca o el Sutra de la Desolación»

                                                                                   Miles, and miles, and miles of desolation.

                                                                                                                          Charles Swinburne. 

Hoy día parece que volví a vivir, aun resisto las rondas de la muerte. Se prende ese pequeño farol de mediodía en las calles sin nombre donde brillan torcidos adoquines. La noche cenital ya me envolverá entre brumas y muelles de sueño. Cruz del Sur.

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Elogio a Ernst Bloch. Notas sobre esperanza y utopía

por Aniceto Hevia

                                                                                          Dedicado a C.R. T. con cariño inmarcesible.

Pongámonos a escribir sobre Bloch. El mismo título de su obra mayor, “El Principio Esperanza”, evoca una palabra que parece añeja o de cura, que va a contramano de la utilidad práctica de la vida. Nos auto-observamos, percibimos el trote marcial por el sueldo, las cuentas por pagar, el ganarse la vida pequeño burgués, el endurecimiento fruto de los avatares de la lucha por la subsistencia; en fin, un ahogo que nos consume e invade el mundo de nuestros sueños y pesadillas, el insomnio. No hay tiempo. Hemos sido invadidos hasta en lo que ayer era intimidad inviolable. No hay tiempo y espacio para nuestras más intensas aspiraciones, nuestros deseos y demandas. Todo deseo parece un chispazo de un rincón imposible de la vida, mejor dejarlo de lado, nos decimos. Pero no nos dejamos de desear un tiempo sin apremios, deseamos una bella muchacha, deseamos un amor ideal, deseamos una sociedad de iguales y libres, deseamos una vida bella y en paz para todos. En ese caos de deseos apenas conscientes hay un contenido de verdad que Bloch exploró. Y su viaje intelectual valió la pena, fue una gigantomaquia contra el pensamiento burgués, contra la filosofía burguesa que, de Kant a Schopenhauer, de Nietzsche a Husserl, Heidegger y Freud. Ellos que han sido los guardianes terribles del acceso al pensar emancipatorio. Las amenazas y los rugidos de esos tótem resguardan todos los mitos de Occidente. Pocos se atreven a constatar que también esos mitos constituyen sucesivas mutaciones y modulaciones del liberalismo europeo. Ernst Bloch como Hércules limpió los establos de Augías.  

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Signo de los tiempos: el desplome de la universidad 

por Aniceto Hevia

La educación impuesta por el orden económico ha resultado un desastre, El Plan Bolonia para la universidad europea resultó impracticable, ¿A quién se le pudo ocurrir que se podía formar un profesional serio viajando de un país a otro consiguiendo diplomas? La idea era formar por medio de pasantías y programas de diversa índole, un semestre en Londres, otro en Madrid, recorte de cursos y horas lectivas. Lo que ayer eran dos años de estudios intensos, luego fueron un semestre con una recarga académica excesiva. Lo que antes requería de años de formación, ahora se puede reducir a un semestre. Desesperación de académicos. Para dirigir un reactor nuclear antes era necesario ser licenciado en física, hoy esa licenciatura es un chiste y el licenciado podría enfrentar una crisis nuclear. La calidad de la educación superior ha bajado ostensiblemente en todo occidente y sus satélites, problema producido por la comercialización y financiarización de las universidades.  

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Postmodernismo y subcultura woke 

por Aniceto Hevia

                                           Se fût contristé ou altéré, car tous les biens que 

                                                           le ciel couvre et que la terre contient en toutes ses dimensions, 

                                               hauteur, profondité, longitude et latitude, ne sont dignes 

                                              d’émouvoir nos affections et troubler nos sens et esprits.  

                                                       Faictz et dictz Heroïcs du noble Pantagruel.   

                                            Se entristecía o alteraba, pues todos los bienes que  

                                                     el cielo cubre y que la tierra contiene en todas sus dimensiones,  

                                      altura, profundidad, longitud, latitud, no son dignas  

                                                        de conmover nuestras afecciones o tocar nuestros sentidos y espíritu. 

                                                   Hechos y dichos heroicos del noble Pantagruel  

Dice Hegel en la Ciencia de la Lógica que el mundo hay que verlo a través de un espejo invertido, la misma metáfora se repite en la Crítica a la Filosofía del Derecho de Karl Marx. Esa es la perspectiva que nos anima al escribir estas líneas, dialectizar el fenómeno y constatar que lo constituye. Partiendo de la distinción entre fenómeno y esencia. 

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Invectiva contra el oligarca ahogado y su clase. Un espectáculo de estado.

por Aniceto Hevia

Siempre admiré este género literario, el discurso contra el abuso, el enemigo político, una clase social. Posee una larguísima historia. Hay algo de ello en Aristófanes, Dante, Shakespeare, Swift, Joyce, Artaud. Y esta es la ocasión de hacer un aporte humilde; pero no menos sentido, impulsado por la ira popular desatada en las redes sociales contra el monstruo moral que fue Sebastián Piñera Echeñique. Las propiedades de las aguas del lago Ranco son milagrosas, un delincuente se ahoga y se convierte en santo. Esta transmutación más poderosa que el Santo Grial fue efectuada por los brujos de las comunicaciones, desde Radio Bío Bío la voz nasal del locutor de turno da el aviso y como un coro gregoriano se alzan todas las voces en un hipócrita tono de conmiseración.

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El libelo histórico de Mansuy: una lectura crítica


                                                                                                                      por Aniceto Hevia

Pocos meses después se agregó una nueva estrofa que se nos obligó a cantar todos los días, mañana y tarde. Algunos versos decían: Vuestros nombres, valientes soldados / que habéis sido de Chile el sostén / nuestros pechos los llevan grabados / lo sabrán nuestros hijos también. ISLA 10. 
                                                                                     

Principio: sustantivo. Una cosa que demasiada gente confunde con interés. Ambrose Bierce. The Enlarged Devil´s Dictionary.  


El programa del libelo de Daniel Mansuy es explícito: “la colosal intensidad del 11 no es sino el corolario de un proceso cuyo principal responsable es el mismo Salvador Allende” (p. 11). En esta frase se concentra un complejo de ideas que rondan en la cabeza de los intelectuales orgánicos de la derecha, desde Patricio Fernández, pasando por Carlos Peña y Lucía Santa Cruz. De otro modo, forma parte de la doxología derechista, que posee un consenso manifiesto en declarar que Salvador Allende es el culpable, no hay otro responsable, solo el muerto. La derecha de hoy habla desde la porfiada convicción de la propia inocencia y la falsa idea de un distanciamiento objetivo de los hechos, que le otorgaría el derecho a expresar una interpretación verdadera; por lo menos, sostenible frente a un cúmulo de evidencias que prueban lo contrario que lo que se dice. De hecho, Mansuy al intentar explicar el golpe de estado y la usurpación del poder por la oligarquía, se encuentra frente a un laberinto de hechos históricos que no le permiten sino recurrir a un mito que recubre con un manto de verosimilitud frente a los porfiados hechos. Dada la naturaleza del texto, no se percibe que debajo están los hechos de barbarie, la justificaciones de lo intolerable, violando toda posibilidad de una historia concebida racionalmente. 

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Esperanza ahora. A 50 años del golpe fascista.

por Aniceto Hevia


                                                                                                     Dedicado a Ulrike Meinhof (1934 – 1976). 
                                                                                                                           In memoriam.

Vivimos la desesperanza y la victoria pírrica de la contra-utopía, la persecución ensañada contra todo que sea una expectativa de más allá del estado de cosas. La orden del día es el conformismo, que debe ser la actitud con que se gobierna y se enseña, se trabaja, se hace arte, se ama y se juzga al otro. Más aún, se debe trabajar demostrando, enarbolando la bandera del estado de cosas estático de amo. El resto es considerado como un sumergirse en la nada de los mitos y los sueños personales, juzgado por el sentido común como un sesgo antisocial o una actitud infantil de falta de control. En suma, en los últimos tiempos observamos como ha aumentado la intensidad de la administración positiva de la intimidad, las ideologías y la opinión política crítica. Pues, los engranajes de la sociedad requieren funcionar como mecanismos de relojería, donde no haya desfaces entre el ritmo del poder político y la vida interior del individuo, todo debe someterse a tal armonía muerta, predecible, auto-reproductiva de un estado de cosas profundamente autoritario, de rasgos verdaderamente totalitarios.

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Poema de Aniceto Hevia: «Los traidores»

Claro que son 50 años
Son 50 años de mierda
¿Y qué vienen a conmemorar ustedes
que un día se despertaron de un mal sueño?
¿Y volvieron a casa, calefacción y cuenta corriente?
Mientras que nosotros nos quedamos contando años y muertos.
Ustedes conmemoran, pero no pueden hablar de lo que conmemoran.
Nosotros contamos 50 años de mierda
Con golpes de tortura eléctrica que no sanarán nunca,
Con años de cárcel para que ustedes traidores vivieran tranquilos,
Con exilios y más exilios con los que pagamos más de lo soportable,
Con todas las revoluciones que fracasaron y las que fracasarán,
Pero ustedes se dejaron llevar por sus ontologías de la frivolidad
Y luego hablaron de democracia y buenas costumbres regadas de alcohol
Pero dentro de sus pechos traidores llevaban millones en bolsas de papel amarillo,

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El cuadro y el río. Apólogo kafkiano


                                                                                                                                                                 por Aniceto Hevia

Desciendo del Cerro Monjitas para buscar encontrarme en el terminal de buses con un compañero viejo, hombre curtido en todas las batallas del pueblo. Vestido humildemente, pero su rostro trasuntaba la humildad noble de los verdaderos revolucionarios de ayer, un aura de razonada rebeldía. Vagamos, bebimos unos cortados, terminamos en el molo 500 en un diálogo entre botes, gaviotas y buques anclados. Su rostro se oscureció, ya no sonreía, su mirada se perdió en el horizonte transparente, algo le ocurría que yo podía percibir. 

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Soberbia intelectual y presuntuosidad discursiva en Grinor Rojo y Lucy Oporto

por Aniceto Hevia

Las motivaciones son diversas, pero las similitudes son evidentes. Ambos intelectuales han publicado dos libelos de inusitada violencia contra el mundo asalariado, sus palabras ofenden. Rojo afirma, “no son una clase social, sino una multitud” refiriéndose a las masas que votaron rechazo. Agrega: “masa logrera… Existe en Chile desde el siglo XIX y está repleta de deseos, de poseer un cierto status y de poseer ciertas cosas”.  Finalmente, “es una masa racista, antifeminista y furiosamente homofóbica”. Lucy Oporto no lo hace mejor con su pseudo-concepto de lumpenfascismo, y la creativa noción de lumpenización: “acción sistemática de envilecer y destruir todo aquello que trasunte nobleza, en cualquier nivel”. De donde deriva su poética idea de lumpenfascismo, un “tipo humano constitutivamente degradado, así como las manifestaciones de sus formas de poder, cuyo foco es una forma transversal de ejercer el poder o de reproducir el ejercicio del poder del vencedor” (sic). Luego especifica los ámbitos de presencia de esta plaga moral que denuncia con santa ira: “existe un lumpenfascismo empresarial, profesional, académico, artístico, político, eclesiástico, militar, familiar, matrimonial, poblacional, etc.”. Despliega elegantemente sus recursos retóricos, en este caso la enumeración caótica; pero no es poesía vanguardista, es categorización delirante, texto de signos fracturados que diseminan el significante infinitamente, escritura paranoica.

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