Archivo de la etiqueta: Jean Paul Sartre

Entrevista a Simone de Beauvoir: «Sartre, el segundo sexo y la maternidad»

Margaret A. Simons: Tengo una pregunta sobre la influencia de Sartre en El segundo sexo. Escribiste en La plenitud de la vida que las preguntas de Sartre sobre tu infancia, sobre el hecho de que te criaron como una niña, no como un niño, son las que te dieron la idea de El segundo sexo.

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Michel Foucault y Gilles Deleuze: un diálogo sobre el poder

MICHEL FOUCAULT. Un maoísta me decía: «Comprendo perfectamente por qué está Sartre con nosotros, por qué hace política y en qué sentido la hace; en cuanto a ti, en realidad lo comprendo bastante, ya que siempre has planteado el problema del encierro. Pero a Deleuze, realmente, no lo comprendo.» Esta afirmación me asombró sobremanera, ya que para mí la cosa está muy clara.

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El café de los existencialistas

por Cristopher Domínguez

Aunque nunca han faltando las buenas historias de las ideas y de los filósofos que las encarnaron, de un tiempo para acá a los editores les ha dado por venderlas bajo la impropia etiqueta de “multibiografías”, pese a que no otra cosa fueron los ya remotos libros de Gaston Boissier, Paul Hazard o Edmund Wilson, sobre Cicerón y sus amigos, la crisis de la conciencia europea previa a la Ilustración o los senderos intelectuales que llevaron a la Revolución rusa. Actualmente circulan dos crónicas de esa naturaleza, más académica la de Stuart Jeffries (Gran Hotel Abismo: biografía coral de la Escuela de Frankfurt) y más periodística sin ser por ello banal, la de Sarah Bakewell (En el café de los existencialistas: Sexo, café y cigarrillos o cuando filosofar era provocar, Ariel, 2017).

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Jean Paul Sartre: Prólogo al libro de Frantz Fanón “Los Condenados De La Tierra”

NO hace mucho tiempo, la Tierra contaba dos mil millones de habitantes, digamos quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado. Entre éstos y aquéllos, reyezuelos vendidos, feudales, una falsa burguesía bien puesta, servían de intermediarios. En las colonias la verdad se mostraba desnuda; las “metrópolis” la preferían vestida; hacía falta que el indígena las amara. Como madres, de alguna manera. La “élite” europea acometió la fabricación de una “élite” de indígenas; se seleccionaban adolescentes, se les marcaba en la frente, al rojo vivo, los principios de la cultura occidental; se rellenaban sus bocas con mordazas sonoras, grandes términos pastosos adherían a los dientes; después de una breve temporada en la metrópoli, se los devolvía a sus casas, trucados. Estas mentiras vivientes ya no decían, nada a sus hermanos: ellas resonaban; desde París, Londres, Amsterdam, lanzábamos nosotros las palabras “¡Partenón! ¡Fraternidad!” y en algún lugar de África, de Asía, los labios se abrían: “¡…tenón!¡… nidad!”. Era la edad de oro. Seguir leyendo Jean Paul Sartre: Prólogo al libro de Frantz Fanón “Los Condenados De La Tierra”