por Antonio García Sinde
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de EEUU, presentada públicamente el pasado 5 de diciembre, confirma las ambiciones del imperialismo estadounidense en la batalla por la hegemonía. Este documento, de un valor político evidente, es también un rotundo desmentido a todos aquellos que, desde posiciones conservadoras clásicas, socialdemócratas o incluso pretendidamente marxistas, planteaban que las políticas de Trump eran la obra de un hombre ajeno al sistema, un outsiderque actuaría según los impulsos de sus excentricidades y al margen de la clase dominante norteamericana.