por Jorge Martín
El 28 de agosto, en una publicación en redes sociales, Trump anunció lo que describió como «¡EL MAYOR ACUERDO PETROLERO DE LA HISTORIA DEL MUNDO!», mediante el cual EE. UU. se queda con el control mayoritario de 65 mil millones de barriles de petróleo en Venezuela. A esto le siguió un vergonzoso mensaje servil de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en el que intentó presentar este «histórico acuerdo» como algo positivo para Venezuela, argumentando que «facilitará un importante flujo de inversiones destinado a la recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo de nuestra industria de los hidrocarburos».