por Alejandro Valenzuela Torres
La llamada “reactivación laboral” del Gobierno no busca resolver la cesantía, sino aprovecharla como instrumento disciplinario. Bajo el lenguaje tecnocrático de la adaptabilidad, la modernización y la reducción de los “costos laborales”, se prepara una transformación regresiva destinada a abaratar el despido, extender la disponibilidad de la fuerza de trabajo, debilitar la estabilidad salarial y devolver al patrón facultades casi ilimitadas sobre la jornada y las funciones del trabajador.