por Peter Schwarz
Hasta hace unos años, Estados Unidos y las potencias europeas colaboraban estrechamente para rodear a Rusia y someter a su control a Europa del Este y gran parte de la antigua Unión Soviética. Entre 1999 y 2004, la OTAN absorbió a todos los antiguos miembros del Pacto de Varsovia, así como a las antiguas repúblicas soviéticas bálticas. A esto le siguieron los Estados sucesores de Yugoslavia y las «asociaciones» con las antiguas repúblicas soviéticas de Georgia, Moldavia, Armenia, Azerbaiyán y Kazajistán. En 2014, Estados Unidos y Europa organizaron conjuntamente un golpe de Estado en Kiev para poner a Ucrania bajo su influencia, provocando así la guerra actual.