por Antonio Páez
Durante los últimos meses, el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso ha llevado adelante más de 200 despidos de trabajadoras y trabajadores, en el marco de una serie de llamados “ajustes económicos” que hoy tienen al principal recinto asistencial de la región sumido en una crisis cada vez más profunda. Lejos de tratarse de hechos aislados, estas desvinculaciones responden tanto a una deficiente gestión de los recursos como a los constantes recortes presupuestarios impuestos desde el gobierno central, que han ido asfixiando financieramente a la red pública de salud.