¡Contra la invasión de Ucrania por parte del Gobierno de Putin y al belicismo de EE.UU. y la OTAN! ¡Por la unidad de los trabajadores rusos y ucranianos!

de Comité Internacional Cuarta Internacional

1. El Comité Internacional de la Cuarta Internacional y el World Socialist Web Site denuncian la intervención militar rusa en Ucrania. A pesar de las provocaciones y amenazas por parte de EE.UU. y las potencias de la OTAN, los socialistas y los trabajadores con consciencia de clase deben oponerse a la invasión rusa de Ucrania. No es posible evitar la catástrofe desencadenada por la disolución de la Unión Soviética en 1991 con base en el nacionalismo ruso, que es una ideología completamente reaccionaria a servicio de los intereses de la clase gobernante capitalista representada por Vladímir Putin.

2. No hace falta un regreso a la política exterior del zarismo, previa a 1917, sino un renacimiento en Rusia y todo el mundo del internacionalismo socialista que inspiró la Revolución de Octubre de 1917 y condujo a la creación de la Unión Soviética como un Estado obrero. La invasión de Ucrania, independientemente de las justificaciones del régimen de Putin, tan solo servirá para dividir a la clase obrera rusa y ucraniana y, además, juega a favor de los intereses del imperialismo estadounidense y europeo.

3. En las dos declaraciones principales que hizo durante la última semana, Putin ha justificado sus acciones citando las provocaciones y crímenes de Estados Unidos. No cabe duda de que gran parte de sus denuncias contra la hipocresía de Washington es cierta. Pero la ideología viciosamente anticomunista y xenófoba que invoca Putin y los intereses que dice estar defendiendo son completamente reaccionarios e incapaces de atraer al grueso de la clase obrera en Rusia, ni mucho menos en Ucrania y el resto del mundo. Un sector sustancial de la clase obrera en Rusia y Ucrania será repelido por el cinismo de la glorificación de Putin de la lucha heroica librada por la Unión Soviética contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, mientras denuncian la Revolución de Octubre y la existencia de la URSS como un Estado multinacional.

4. El Gobierno de Biden, al rehusarse a discutir las objeciones rusas a la integración de Ucrania en la OTAN, utilizó a Ucrania como señuelo. Incitó la invasión que ahora utilizará como pretexto para intensificar la confrontación con Rusia.

5. Biden anunció esta tarde una nueva serie de sanciones abrumadoras cuyo objetivo es imponerle “costos severos a la economía rusa”. Putin eligió esta guerra, declaró Biden, “y ahora él y su país sufrirán las consecuencias”.

6. La afirmación, repetida por Biden, de que “nuestras fuerzas no están involucradas ni lo estarán en un conflicto con Rusia en Ucrania” no tiene credibilidad. EE.UU. y las otras potencias de la OTAN han dedicado miles de millones de dólares en equipo militar en Ucrania y han armado a sus fuerzas paramilitares fascistizantes con el objetivo de prolongar los conflictos y causar serias pérdidas rusas. “La historia ha demostrado una y otra vez”, indicó Biden, “que las conquistas rápidas de territorio eventualmente dan paso a ocupaciones difíciles, actos de desobediencia civil masiva y callejones sin salida estratégicos”.

7. Además, EE.UU. y la OTAN ya enviaron miles de tropas al este de Europa, que se concentrarán en los Estados bálticos de Estonia, Lituania y Letonia, así como en Polonia y Rumanía, todos los cuales son miembros de la OTAN. El Pentágono ordenó hoy el despliegue de 7.000 soldados adicionales a Europa.

8. Las amenazas externas cada vez mayores, en combinación con los esfuerzos para estrangular la economía rusa, aumentaron la posibilidad de que la guerra se expanda más allá de Ucrania. Biden declaró nuevamente que, en un enfrentamiento entre Rusia y cualquier país de la OTAN, EE.UU. utilizará “todas las fuerzas del poderío estadounidense”.

9. Esto no solo significa que una guerra nuclear es posible, sino que el peligro está sumamente avanzado y se encuentra en su nivel más alto en la historia. Biden declaró hoy que las relaciones entre EE.UU. y Rusia han colapsado completamente, indicando que, ante el peligro de una catastrófica guerra europea y global, no tiene planes para llamar a Putin.

10. El colapso de relaciones ha sido identificado a lo largo del siglo veinte con el estallido de una guerra abierta. La ruptura de las relaciones diplomáticas entre EE.UU. y la Unión Soviética nunca ocurrió durante la guerra fría. Incluso durante la crisis de misiles en Cuba de 1962, el presidente estadounidense John F. Kennedy y el líder soviético Nikita Jrushchov mantuvieron una línea de comunicación. El comentario enojado de Biden de que no está hablando con Putin es profundamente irresponsable. Una de las innovaciones técnicas importantes desarrolladas en las relaciones entre EE.UU. y la URSS tras las crisis de 1962 fue una “línea caliente” entre la Casa Blanca y el Kremlin. El propósito era evitar una interpretación equivocada de las intenciones del otro bando que condujera al desastre.

11. El hecho de que EE.UU. y la OTAN están preparados para arrastrar el mundo al borde de una guerra nuclear, con todas sus consecuencias horrendas, rinde testimonio del nivel asombroso de imprudencia y agresividad que prevalece en todos los centros del imperialismo mundial.

12. ¿Cómo se explica esto? Como siempre, los medios de comunicación estadounidenses proyectan a cualquier enemigo al que se enfrenten como si fuera la encarnación pura del mal. Esto no explica nada. El actual enfrentamiento con Rusia es el resultado de una estrategia geopolítica seguida por Estados Unidos desde la disolución de la URSS hace 30 años. Su objetivo ha sido la hegemonía mundial estadounidense, utilizando el poder militar para compensar el declive económico. Este ha sido el origen de la numerosa e interminable serie de guerras lanzadas por EE.UU., que incluyen la invasión y/o el bombardeo de Irak, Somalia, Serbia, Afganistán, Libia y Siria. Por supuesto, esta historia de guerras ilegales no se menciona en los medios de comunicación hoy en día.

13. Todas estas guerras han terminado en derrotas tácticas y estratégicas, socavando los esfuerzos de Estados Unidos por alcanzar la hegemonía mundial. Estos fracasos han aumentado la ansiedad de EE.UU. por el desafío que enfrenta de potencias más grandes, incluyendo a Rusia —que ocupa una porción de Eurasia vasta y estratégicamente crítica que EE.UU. codicia— y, sobre todo, China.

14. Pero el mayor estímulo para la provocación de esta crisis ha sido la pandemia del COVID-19, que ha llevado la crisis social y política dentro de Estados Unidos a un punto de ebullición. El número de muertos en Estados Unidos por la pandemia se acerca al millón. La variante ómicron ha provocado el segundo mayor número de muertes de cualquier ola en EE.UU., con más de 2.000 muertos diarios durante el último mes.

15. A nivel mundial, en tan solo los dos últimos meses, más de 150 millones de personas, según las cifras oficiales, han contraído ómicron y 500.000 han muerto en todo el mundo. EE.UU., Rusia y Alemania se encuentran entre los cinco países con más infecciones. Sin embargo, las cifras oficiales no reflejan la realidad. El Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud estima que ha habido al menos 2.000 millones de personas infectadas desde mediados de diciembre, y The Economist calcula que ha habido al menos 2,2 millones de muertes en exceso durante el mismo periodo.

16. La presión intensificada por la pandemia en una sociedad ya desgarrada por un conflicto social extremo ha llevado al sistema político al punto de ruptura, lo que se ejemplifica en el intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021. El Gobierno de Biden, que ha expresado públicamente su temor de que la democracia estadounidense no sobreviva a la década, espera fabricar la unidad interna y proyectar el conflicto hacia el exterior por medio de la guerra. Quiere cambiar el tema.

17. La crisis estadounidense es solo la manifestación más extrema de la crisis del capitalismo mundial. La Rusia capitalista y las potencias imperialistas de Europa se enfrentan a una crisis política cada vez más profunda y están recurriendo a la guerra como medio para desviar las tensiones internas hacia el exterior.

18. El peligro de una catástrofe solo puede ser evitado a través de la intervención de la clase obrera, dentro de los Estados Unidos y en todo el mundo, con base en un programa socialista revolucionario.

19. Un principio fundamental de este programa es el rechazo a la defensa del “Estado nacional”, una estructura política históricamente obsoleta, cuya existencia se contrapone al predominio de la economía mundial y la interdependencia global de las fuerzas productivas.

20. Como explicó León Trotsky, el gran revolucionario ruso y fundador de la Cuarta Internacional, en 1934, en los años de crisis entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial:

La defensa del Estado nacional, para comenzar en la Europa balcanizada —la cuna del Estado nacional— es, en el pleno sentido de la palabra, una labor reaccionaria. El Estado nacional, con sus fronteras, pasaportes, sistema monetario, aduanas y ejército para la protección de las aduanas, se ha convertido en un impedimento espantoso para el desarrollo económico y cultural de la humanidad. La tarea del proletariado no es la defensa del Estado nacional sino su completa y definitiva liquidación.

21. Trotsky añadió: “No atarse al Estado nacional en tiempo de guerra, no seguir el mapa de la guerra sino el mapa de la lucha de clases, solo es posible para aquel partido político que ya declaró la guerra de manera irreconciliable al Estado nacional en tiempo de paz”. Seguir “el mapa de la lucha de clases” significa enraizar la oposición al imperialismo en la lucha por unificar a la clase obrera internacional en oposición a la explotación, la desigualdad y el sistema capitalista.

22. El CICI exige el fin inmediato de la guerra. Al oponernos a la invasión de Ucrania, denunciamos las políticas del imperialismo de los Estados Unidos y la OTAN, cuyas pretensiones de defender la democracia y los derechos humanos están hipócritamente bañadas en sangre.

23. El estado de ánimo de la población no es el mismo que en los años noventa. Las masas han pasado por la experiencia de las últimas tres décadas de guerras interminables. Prevalece abrumadoramente la oposición a la guerra en la clase trabajadora de todo el mundo. Las políticas criminales de la clase gobernante durante la pandemia, que han provocado la muerte de casi 6 millones de personas, junto con el crecimiento masivo de la desigualdad y la creciente inflación, están alimentando la ira social y la oposición en todo el mundo.

24. Esta oposición, sin embargo, debe desarrollarse en forma de un movimiento político consciente por el socialismo. Esto significa la construcción del Comité Internacional de la Cuarta Internacional y sus secciones afiliadas, los Partidos Socialistas por la Igualdad en cada país.

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