Pescadores queman blindados, ganan carreteras y caletas enfrentando la expoliación del gran capital

La movilización de los pescadores artesanales es uno de los hechos políticos de mayor trascendencia en el último período. La masividad y radicalidad de este sector productivo —atenazado por el gran capital y las instituciones— es una obligada referencia para la articulación de la lucha popular.

Quizá la mayor relevancia de esta lucha es que se da a contramano del operativo electoral en curso, que pretende reducir toda discusión a la intrascendencia de las candidaturas, como si lo único que estuviese en juego en Chile es quién se hace cargo de administrar el régimen.

Adicionalmente esta movilización tiene lugar en medio de lo que fue la histórica huelga de Starbucks y un conjunto de pequeñas huelgas que dan cuenta de la reanimación de la clase trabajadora.

La dinámica del proceso político, sin embargo, en general conduce hacia la arena electoral y aún más a un enfrentamiento —como ha tenido lugar en todo el mundo— entre liberales (progresistas) y conservadores (extrema derecha). Una calculada puesta en escena que pavimenta el camino al fascismo bajo la paradójica e impotente monserga de que hay que unirse (tras los mismos represores de hoy) para impedir que gane el fascismo.

En este proceso es necesario intervenir con una clara posición de clase, alzando las banderas de la clase trabajadora y la revolución social.

Conducción: Gustavo Burgos; Panelista: Marco Riquelme; Dirección y edición: Sergio Rizenverg Cohen; Asistente de edición: Juan García Brun