Ataque fascista a comuneros mapuche: Piñera y el nazi Víctor Pérez los responsables

por Gustavo Burgos

A eso de las 23:00 de ayer sábado, los comuneros mapuche que ocupaban pacíficamente dependencias de la Municipalidad de Curacautín, en demanda de la libertad de los Presos Políticos Mapuche, fueron atacados por una patota de lumpen al servicio de los colonos latifundistas. Dos camionetas de los comuneros fueron incendiadas mientras coreaban consignas racistas y amenazaban con linchar a los mapuche.

Ataques similares se vivieron en los otros municipios también ocupados bajo el mismo reclamo. En todos estos casos los ataques fueron amparados -en pleno toque de queda- por las FFEE de Carabineros que dejaron actuar impunemente a estas bandas fascistas. Este ataque es consecuencia directa de la orden de desalojo proferida por el flamante Ministro de Interior, el nazi Víctor Pérez, en su reciente visita a la zona.

Rápidamente la agrupación patronal y fascista de colonos APRA (Asociación para la Paz y la Reconciliación en la Araucanía), que desde hace un par de años viene actuando como vocera de la represión en contra del pueblo mapuche, salió a saludar este ataque calificándolo de «ciudadano» y expresión del «hastío» popular frente a al «terrorismo» desatado en lo que ellos llaman Araucanía.

El mismísimo José Antonio Kast salió de su sarcófago a decir que «ante la ausencia del Estado, el pueblo de Curacautin (sic) sale a la calle a recuperar su Municipalidad. La violencia impune de los activistas y terroristas esta (sic) generando más violencia y enfrentamiento entre los chilenos». Con esta declaración Kast -además de demostrar que es incapaz de escribir dos líneas respetando las normas de ortografía- se suma al renovado impulso de «orden» con que Piñera pretende remarcar su reciente cambio de Gabinete.

En efecto, este ataque a los comuneros mapuche, es una meditada acción del régimen con la que éste persigue retomar la iniciativa luego de la paliza propinada por el movimiento social y un naciente nuevo levantamiento popular, que le arrancaran en el retiro del 10% de los fondos previsionales.

La reciente cuenta pública, una penosa demostración de intrascendencia presidencial, puso de manifiesto no sólo la evidente necesidad del Gobierno de reagrupar a la Derecha, sino que fundamentalmente su negativa a someterse al nuevo arco de unidad nacional que se viene generando en el parlamento. Piñera se resiste al parlamentarismo de facto imperante y pasa a la ofensiva no sólo designando un Gabinete pinochetista duro, sino que además apelando a restablecer su relación con las FFAA liberando a dos genocidas de Punta Peuco: el militar Raúl Rojas, integrante del Comando Conjunto y al torturador de la Academia de Guerra de la FACH, Víctor Mattig.

En este contexto, la condena y rechazo al ataque a los comuneros mapuche es un deber elemental de todas las organizaciones de trabajadores y de aquellas que ser reivindiquen de la lucha democrática.

Lo que los fascistas y supremacistas raciales reclaman como «terrorismo desatado», no es otra cosa que la lucha de liberación nacional que el pueblo mapuche -desde hace más de 200 años- sostiene en contra del Estado burgués chileno, ocupante del Wallmapu. Esta lucha de liberación nacional debe ser apoyada unánime e incondicionalmente por todos aquellos que reivindicamos el Socialismo y a la clase trabajadora como protagonista de la revolución social.

La lucha del pueblo mapuche, una nación distinta de la chilena, confluye con los intereses de la mayoría explotada y esta confluencia es sustancial no sólo para resolver el reclamo nacional mapuche, sino que además es una pieza insustituible para el curso de la lucha revolucionaria en nuestro país. La clase obrera llegará al poder en nuestro país, expropiará a la burguesía y derrotará al imperialismo en la medida de que sea capaz de garantizar al pueblo mapuche su autonomía e independencia nacional, en los mismos términos que la revolución rusa supo construir una Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, liberando a las naciones oprimidas por el zarismo ruso.

Desde la tribuna de El Porteño y en todos los espacios políticos en los que desarrollamos nuestra actividad, condenamos el ataque a los comuneros mapuche, convocamos a la movilización para barrer a la basura fascista y nos sumamos a la inquebrantable lucha de nuestros hermanos mapuche por la libertad del Machi Celestino Córdoba y en su persona la de todos los Presos Políticos Mapuche. Reivindicamos, igualmente, la noble tradición de lucha de este pueblo y a cada uno de sus mártires a quienes simbolizamos en la persona del weichafe Camilo Catrillanca cuyo crimen aún permanece impune. Tal reivindicación importa redoblar y unificar la lucha en contra del Gobierno asesino y explotador de Piñera.

Marichiweu!!!! Mil veces venceremos!!!!!

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