Narración de Juan Navarrete: «Un bote cargado de manzanas»

El 22 de enero de 1954 en su «Diario Íntimo», el abogado, filósofo y poeta Luis Oyarzún consignó como “al mercado de las orillas del río llegan las embarcaciones cargadas de legumbres, frutas y flores”, e incluso nos dejó un colorido listado de esos sabrosos y aromáticos cargamentos, todo encabezado por la fruta predilecta…“cosas que traen los botes: manzanas, papas, porotos verdes, chupones, manzanillones, pajaritos azules, alhelíes rosados, ilusiones, hortensias blancas y celestes, lechugas, arvejas, repollos, cebollas, zanahorias, habas, zapallitos italianos, flores del lazo, perejil, ajos, pensamientos, claveles rojos, betarragas” (págs. 205-206).

“Absorto en su tarea está el botero cargado de manzanas” (pág. 600) registró brevemente Oyarzún el 8 de abril de 1972, frase que bien podría haber sido el pie de la fotografía que compartimos, publicada en el desaparecido «Correo de Valdivia» un año antes, en mayo de 1971.

¿Un bote cargado de manzanas?…“de las frutas tienen manzanas muy buenas, y en tanta abundancia, que hay bosques grandes de este frutal”, consignó sobre esta zona en 1796 el coterráneo historiador Vicente de Carvallo y Goyeneche (Descripción Histórico- Geográfica del Reino de Chile, pág. 183). Y testimonió igualmente más tarde Vicente Pérez Rosales, al destacar el manzano en Valdivia en 1852, que “ha sido tal la rapidez con que se ha propagado que en medio de los bosques de los cerros y hasta en las ciénagas se le ve aparecer frondoso y cargado” (Memoria sobre colonización de la Provincia de Valdivia, págs. 22-23).

Un bote cargado de manzanas, una imagen… ¿qué es? ¿qué significa esta vida acontecida ahora?, ¡canta el poeta!: “palabras que navegan /como lanchas cargadas de secretos marinos, /pletóricas de sí, insondables” (Enrique Valdés, DosCantos,1970, pág. 30). ¡A mí decir!: son palabras que navegan como lanchas abarrotadas de secretos terrenos, acaso salobres, ¡cantad historiadores!: bruma salina en la lluvia enrarecida, minerales nunca vistos, humedades desconocidas, acaso abrazo de raíces; misterios en largas quebradas, aliento de hualve en la tierra negra, dulce disgregación…He aquí el tiempo digerido pacientemente en las ramas, sabores no degustados del todo, vida que eres aún sin saberlo, vida latiendo que podrías ser.

¡Como botes cargados con manzanas son estas hojas! navegan en las insondables y vastas aguas del tiempo hacia ti, le he llenado con nuestra rica pluralidad, aprovechan cualquier marea favorable, surcan el devenir entre la bruma, no tienen orilla establecida donde llegar.

Fotografía: botero con su embarcación en el mercado fluvial, “El Correo de Valdivia”, mayo de 1971. Recopilación del autor.

Juan Navarrete Espinoza

Licenciado en Historia UACh

San Carlos, Corral, Valdivia

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