Trump: otra vez el terror

por Gustavo Burgos

Donald Trump no ha entrado en guerra. Ha convertido la guerra en su forma de gobernar. El ataque en Irán contra Fordo, Natanz e Isfahan no es una maniobra táctica, ni un movimiento estratégico: es un gesto. Un gesto brutal, unilateral, desmedido y deliberadamente desprovisto de todo marco legal.

Lo verdaderamente importante en esta puesta en escena no es que el presidente estadounidense haya bombardeado instalaciones nucleares iraníes. Lo relevante es que con este gesto banal el derecho internacional, la Carta de la ONU y el sistema juridico que soporta el propio orden imperialista son papeles mojados. La pestilente institucionalidad fue la única bombardeada anoche.

Del otro lado, Irán que sigue bombardeando Israel en estos momentos lo que demuestra en los hechos una impensada victoria política del régimen iraní que abre la puerta a una gigantesca guerra crónica en Medio Oriente.

El conjunto del conflicto militar, a pesar de su espectacularidad, no es sino la superficie de la feroz guerra comercial que lacera la situación política a escala mundial . Las colosales fuerzas desatadas pondrán a prueba los delicados equilibrios políticos de los regímenes imperialistas en EEUU y Europa. La inminente victoria rusa sobre Ucrania hará crugir el sistema internacional a niveles sin precedentes en la historia de la humanidad.

En efecto, el bombardeo del 21 de junio de 2025 será una fecha histórica, la del fin de la era de los acuerdos de Yalta y Potsdam. El desenlace por supuesto nadie puede predecirlo, por más que el triunfalismo de Trump y Netanyahu vociferen una victoria aplastante y expliquen cada derrota como parte de un plan.

Esto no lo resuelven conspiraciones secretas ni la diplomacia. Es la hora del antiimperialismo y la lucha de clases. Es el momento de la iniciativa de la clase trabajadora, única capaz de conjurar el terror y la barbarie que propicia el gran capital transfornando esta guerra en una revolución social.