por El Porteño
Hoy, los pueblos del mundo enfrentan una manifestación brutal y abierta del imperialismo estadounidense: Donald Trump y los aparatos militares de Washington han desatado una agresión militar contra la República de Irán, respaldada por el Estado de Israel, en una operación cuyo propósito declarado es destruir la soberanía iraní, imponer un cambio de régimen y reconfigurar toda la política del Medio Oriente según los intereses hegemónicos de Washington.
Esta guerra genocida —que incluye bombardeos masivos, muertes de civiles y ataques sobre infraestructuras esenciales— no es un “acto de defensa”, sino una expresión descarada del imperialismo norteamericano como fuerza de dominación global, que busca imponer su voluntad por medio de la violencia militar directa, sin mandato del derecho internacional y desoyendo los principios básicos de soberanía de los pueblos.
Sabemos —como lo han demostrado las repetidas intervenciones en Venezuela, Cuba y otras regiones— que el imperialismo pretende controlar las fuentes globales de energía, las rutas comerciales y las decisiones geopolíticas de los pueblos soberanos, colocándolos bajo tutela extranjera. En ese sentido, la agresión contra Irán se inscribe en una lógica más amplia de saqueo y dominación, con consecuencias catastróficas para millones de personas.
La agresión de Trump es una expresión directa del imperialismo capitalista, cuya lógica de expansión y acumulación ha de ser derrotada por la movilización activa de los pueblos trabajadores y oprimidos del mundo.
Nuestra solidaridad es incondicional con la nación iraní y con todos los pueblos de Oriente Medio, que sufren y resistirán esta violencia destructiva. Rechazamos cualquier narrativa que confunda la defensa de la soberanía con “error de un régimen”.
La derrota militar de las fuerzas imperialistas y neocoloniales —ya sea en Irán, en Palestina o en cualquier parte— representa un avance emancipador para la humanidad, debilitando las estructuras de dominación que amenazan no sólo a los pueblos del Medio Oriente sino también a las clases trabajadoras de Estados Unidos y del resto del mundo.
Es por todo ello que condenamos enérgicamente la agresión genocida de Trump y sus aliados y denunciamos a todos los gobiernos que la apoyen, legitimen o se sometan a ella.
Además, alertamos sobre la conducta obsecuente del gobierno de Boric y del próximo gobierno de José Antonio Kast, que —según información disponible— planea reunirse el próximo sábado con representantes del régimen estadounidense, ofreciendo no solo sumisión colonial, sino un compromiso explícito con la política genocida de Trump contra Irán y otros pueblos oprimidos.
Hacemos un llamado urgente a manifestarse, organizarse y actuar:
1.- Para derrotar militarmente las fuerzas del imperialismo y sus aliados.
2.- Para establecer solidaridad activa con la resistencia iraní y con todos los pueblos oprimidos.
3.- Para vincular estas luchas con las luchas locales, sindicales, estudiantiles, feministas y populares.
4.- Para confrontar a los gobiernos que colaboren con la agresión de Estados Unidos y exijan el respeto a la soberanía de las naciones.
La lucha contra la guerra imperialista es inseparable de la lucha por la emancipación de clase y la justicia mundial. ¡Que cada organización, barrio, sindicato y movimiento popular lo tenga claro: la solidaridad internacional y la movilización de base son las armas contra el terror de los poderosos!
