Centrismo trotskista en Argentina: una campaña electoral adaptada al régimen capitalista

de Partido de la Causa Obrera

Los partidos del centrismo trotskista se presentarán a las PASO en 4 listas diferentes. Por un lado, el Frente de Izquierda de los Trabajadores Unidad (FIT-U) se presentará en dos listas para la elección interna: una que agrupa al PTS, Partido Obrero (Oficial) e Izquierda Socialista, y, en otra lista, el MST. La izquierda que se reivindica trotskista que está por fuera del FIT-U, presentará una lista en la que irán Altamira y Ramal de Política Obrera, y otra lista es la del Nuevo Mas de Manuela Castañeira. Cabe aclarar que en la provincia de Córdoba el FIT-U irá con 3 listas, o sea que en esa provincia serán 5 las listas de la izquierda “trotskista”.

Si uno se toma el trabajo de leer los programas de cada uno de los partidos y frentes, y si además se pone a escuchar todos los spots, las intervenciones en los medios de comunicación, al igual que las consignas de agitación, en ningún caso se plantea una salida por fuera de los marcos del régimen capitalista.

Las dos listas del FIT-U

La adaptación al régimen democrático-burgués, por parte de los partidos del FIT-U parece no tener límites. En esta campaña electoral, ambas listas levantan como el eje principal de agitación una consigna marketinera y auto-proclamatoria: “ser la tercera fuerza” detrás del Peronismo/Kirchnerismo y el macrismo. Así como está formulado el “slogan” no marca ninguna diferencia de clase, sino que, por el contrario, expresa aspiraciones de ser parte del régimen burgués, su tercera fuerza, su pata izquierda. Las referencias a fortalecer las luchas de los trabajadores, no sale del ámbito del sindicalismo reformista, que actúa dentro del régimen disputando el valor del salario y las condiciones de trabajo, pero sin cuestionar el régimen de explotación, al que en ningún momento llaman a derrocar, no vaya a ser que se asuste a algún “elector” de clase media de la Capital Federal.

Si van en dos listas separadas, es solamente por una disputa de aparato, es decir, para ver quien encabeza los cargos “espectables”. En ese sentido Gabriel Solano del PO, dijo que “el MST dice qué va a internas en las PASO porque tiene una política de mayor amplitud, que en su pasado político inmediato esa amplitud se entiende como una disolución de la izquierda. Ellos han estado con las fuerzas de la centro-izquierda que nada tienen que ver con la izquierda”. Lo mismo dicen militantes del PTS en las redes sociales, “que hay grandes diferencias programáticas”. Ante eso el MST, les responde que lo único que “nos diferencia son matices” y en todo caso si hay diferencias programáticas “¿porque permitieron que entremos al FIT-U?”.

Es que el MST tiene razón, si ellos entraron al FIT-U, siendo un partido oportunista, (y en su momento el PTS decía también correctamente que el MST era orgánico a la burocracia de la CTA  https://www.pts.org.ar/Debate-con-la-Multicolor-y-el-activismo-sobre-el-balance ) es porque los partidos del FIT, son los que fueron girando hacia las mismas posiciones oportunistas que el MST, y por eso le permitieron el ingreso en el Frente. Pero ahora el MST, que está adentro quiere ir todavía por más, su objetivo es una izquierda amplia, del tipo Syriza en Grecia, (al cual apoyaron en su momento y que terminó aplicando un ajuste bien “ortodoxo” como le reclamaba el imperialismo alemán) que incluya a todo tipo de reformistas, por eso no es casualidad que su slogan sea “necesitamos (r)evolucionar la izquierda y ser una alternativa grande, amplia, fuerte, para de esta manera logre ser tercera fuerza” (1)

Al FIT, antes de ser FIT-U, es decir, sin el MST, los hemos llamado a votar (aunque críticamente), porque si bien en su programa de 20 puntos no había ninguna referencia sobre las FFAA -pilar fundamental del Estado burgués- expresaba, una posición de independencia de clase de los trabajadores. En realidad, en ningún programa político de los partidos centristas hay una referencia clara al aparato represivo del estado. Lógicamente, que para que te “dejen hablar” en los medios de comunicación masivos, hay que plantear las cosas de la manera adecuada. Pero en todo discurso de los partidos del centrismo trotskista (aun fuera de los “medios”) jamás aparece una referencia acerca de que no es posible el socialismo sin una revolución, y que esa revolución solamente puede ser posible con una insurrección armada de la clase trabajadora, y que por lo tanto hace falta derrotar a las FFAA y de represión. Y por supuesto, ningún partido adaptado a la legalidad electoral podrá hacer nunca una revolución socialista.

Con todos los problemas centristas y oportunistas que tenía esa “representación”, es decir, mientras el FIT refería su programa al Gobierno de los Trabajadores, tenía un sentido clasista y nosotros llamamos a votarlos críticamente. Pero ya en las elecciones del 2019, dieron un salto en la adaptación al régimen capitalista, poniendo como eje de campaña, como consigna de poder “frente a la crisis”, la Asamblea Constituyente. Ahora esa adaptación al régimen democrático-burgués, la cual tuvo episodios recientes muy graves, como el voto en la legislatura de CABA a una ley favorable al sionismo, parece continuar su curso hacia el reformismo.

Por otro lado, hay que reconocer que han planteado un eje de campaña que responde a uno de los problemas centrales de la clase trabajadora: plantean que hay que reducir la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana, sin pérdida salarial, con un salario mínimo igual a la canasta familiar. Pero, como no llaman a los trabajadores a organizarse para luchar por esa reivindicación, se debe entender que están proponiendo otro de sus “proyectos de ley” para presentar en el parlamento cuando los elijan diputados. Es decir, hacen una campaña electoral totalmente disociada de la lucha de clases. No proponen consignas para que los trabajadores las tomen como programa y luchen por ellas, si no que las presentan, como cualquier otro partido parlamentario reformista, como “propuestas que van a llevar” al Parlamento.

Nada dicen los candidatos del FIT-U, como ninguno otro del centrismo trotskista, acerca de que no hay ninguna posibilidad, de que una votación favorable a esta “propuesta” se produzca, y que si la presentan igual en el parlamento es solo para que los trabajadores pierdan totalmente las esperanzas en esa institución burguesa. En ningún momento, los dirigentes que son o fueron diputados o legisladores plantearon que para conquistar cualquier demanda sería necesaria la lucha extraparlamentaria de los trabajadores.

“(La) acción parlamentaria, que consiste sobre todo en usar la tribuna parlamentaria con fines de agitación revolucionaria, en denunciar las maniobras del adversario, en agrupar alrededor de ciertas ideas a las masas que…debe ser totalmente subordinada a los objetivos y a las tareas de la lucha extraparlamentaria de las masas.” (*)

Los dirigentes del FIT-U que ya han sido legisladores, se comportan como buenos parlamentarios, dirigiendo sus intervenciones al “señor presidente” de la cámara. Incluso hemos visto a Myriam Bregman manteniendo relaciones muy cordiales con Máximo Kirchner, como quien habla con un colega amigable ¡olvidando que se trata de un enemigo de clase! O a Romina del Plá posando para la foto junto a diputadas de partidos patronales (Lospennato del PRO, Mónica Macha del Frente de Todos y Victoria Donda), colocando la sororidad feminista por encima de las diferencias de clase. O a Nicolás del Caño y Romina del Plá sacándose fotos con Daniel Filmus y nada menos que ¡Felipe Solá!, uno de los responsables políticos de la represión en Avellaneda, en el 2002, que les costó la vida a Kosteki y Santillán. Se olvidan también de que:

“Todo diputado comunista al parlamento está obligado a recordar que no es un “legislador” que busca un lenguaje común con otros legisladores, sino un agitador del partido enviado a actuar junto al enemigo para aplicar las decisiones del partido.” (*)

Por otro lado, la reducción de la jornada de trabajo sin pérdida salarial, es una “propuesta” que planteada de manera aislada solo podría ser entendida para un momento histórico en el que el capitalismo estuviera en ascenso económico, en un período reformista, y fuera posible que entregue concesiones a los trabajadores sin que sea necesaria la Revolución Socialista. Parece que el PTS da a entender que con el gran desarrollo tecnológico que hubo en los últimos tiempos esta reivindicación sería posible realizarla sin necesidad de derribar al régimen capitalista (2), como si se tratara de la demanda por las 8 hs que levantó la II Internacional en la última década del siglo XIX (1889). Pero en aquel momento el capitalismo estaba en un período de gran crecimiento económico, y por eso, aunque costó durísimas luchas y mucha sangre -recordemos como ejemplo de ello a los mártires de Chicago-, los trabajadores pudieron conquistar esa reivindicación dentro del marco capitalista. ¿Acaso hoy la situación del capitalismo es la misma? ¿Acaso el PTS cree que el desarrollo tecnológico del capitalismo puede llevar al pleno empleo sin la necesidad de una revolución socialista?

“Para los comunistas, el parlamento no puede ser actualmente, en ningún caso, el teatro de una lucha por reformas y por el mejoramiento de la situación de la clase obrera, como sucedió en ciertos momentos en la época anterior. El centro de gravedad de la vida política actual está definitivamente fuera del marco del parlamento…Por eso el deber histórico inmediato de la clase obrera consiste en arrancar esos aparatos a las clases dirigentes, en romperlos, destruirlosy sustituirlos por los nuevos órganos del poder proletario (soviets).” (*)

En ningún momento se hace eje que, ante la tremenda crisis social y económica, hace falta imponer una salida de fondo favorable a los trabajadores, la cual sólo se podrá conseguir expropiando al gran capital y planificando la economía, y que para poder imponer esa salida hay que luchar por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre. En todos los casos, se plantean consignas mínimas y democráticas totalmente desvinculadas de la estrategia revolucionaria. Hacen todo lo contrario de lo que planteaba Lenin. Quieren sacar más votos y más diputados y en aras de ello rebajan y diluyen el programa y eliminan por completo la propaganda de la estrategia revolucionaria.

“La campaña electoral debe ser llevada a cabo no en el sentido de la obtención del máximo de mandatos parlamentarios sino en el de la movilización de las masas bajo las consignas de la revolución proletaria.” (*)

La Tendencia del PO y el Nuevo MAS

El nuevo MAS, plantea una campaña electoral tan abiertamente adaptada al régimen como el FIT-U, su eje de campaña es igual de marketinero y hace autobombo como el FIT-U: “ser alternativa y renovar la izquierda” (en las elecciones pasadas (2017) hasta hicieron un Frente electoral con el MST).

Después hacen eje en un salario mínimo, vital y móvil que parta de los $100.000. En primer lugar, se quedaron cortos, ya en enero un informe del Centro de Educación de Servicios y Asesoramiento al Consumidor (CESyAC) afirmaba que una familia en Capital Federal necesitaba 120.000 para vivir dignamente, https://www.cronista.com/economia-politica/Una-familia-portena-necesito-mas-de-120-000-para-vivir-en-diciembre-20210113-0044.html. Recientemente el Sindicato Aceitero acordó para agosto un salario básico inicial de $110.000 en agosto, recordemos que queda 1 mes para las PASO y la inflación mensual es del 3% promedio.

Por otro lado, hacen lo mismo que el FIT-U, levantan una consigna totalmente disociada del problema del poder, como si una economía capitalista semicolonial como la argentina, totalmente en crisis, pudiera entregar una concesión de ese tipo, y, además, igual que el FIT-U, disociado de la lucha extraparlamentaria. El Nuevo MAS, si nunca ha entrado al Frente de Izquierda es por la disputa de aparato que tiene centralmente con el PTS.

Una cuestión que no queremos dejar de marcar, que nos da una mezcla de asco y vergüenza ajena, es que militantes de muchos años del PTS y el Nuevo MAS (varios de los cuales son dirigentes de “primera línea”) se chicanean con cuestiones de baja estofa y hasta se dicen obscenidades en las Redes Sociales, un método totalmente alejado de las tradiciones proletarias. 

La Tendencia del PO, que en algún momento despertó simpatías en un sector de la vanguardia, viene poco a poco perdiendo el interés de los mismos que al principio atraía; en los hechos parece que no había tantas diferencias con el programa político (y los métodos) del “viejo” PO.  Tenemos que decir que es cierta la crítica que hace Política Obrera a los partidos del FIT-U, acerca de que ninguno de ellos levanta una “una consigna de poder”, pero resulta que la consigna de “poder” que plantean, tanto Altamira (así lo dijo en un programa de TN) y Ramal (en uno de los Spots), no es más ni menos que la mismísima Asamblea Constituyente, es decir, una salida que “no sale” de los marcos del régimen capitalista.  

Es curioso, porque la ex “Tendencia” y ahora Política Obrera plantea prácticamente todo el tiempo que estamos en un ascenso de la lucha de clases a nivel continental y para eso pone de ejemplo las grandes movilizaciones en Chile, pero lo que propone como una salida ante la situación de crisis en Argentina (y en las crisis políticas que hay en todas partes) es la misma salida que implementó la burguesía chilena a la crisis en su país: una Convención Constitucional, o lo que es lo mismo, una Asamblea Constituyente. Esta salida es tan cosmética y tan integrada al régimen, que ni siquiera sirvió para sacar de la cárcel a los presos de la rebelión popular de hace 2 años.

Ninguna lista del centrismo trotskista plantea una campaña electoral revolucionaria

Otro elemento importante es que ninguno de los partidos del centrismo trotskista dice que las elecciones son parte del engaño burgués para mantener la dominación sobre la clase trabajadora y de que por la vía parlamentaria no se puede llegar a conquistar el poder, como pretendía la socialdemocracia en el siglo XIX, y que la estrategia de los marxistas revolucionarios es la lucha de clases y por el gobierno de los trabajadores, entendido este como forma popularizada de la dictadura del proletariado.

Algunos compañeros plantean, como un punto a favor, que en las listas llevan “luchadores” sociales o delegados combativos. Pero, por un lado, nunca va a haber un verdadero cambio de fondo, sólo limitándose a la lucha exclusivamente sindicalista o a las reformas asistencialistas. Quizás podrían contestarnos que, entonces, hicieron bien al decidirse a actuar en la política. Pero el problema es que los partidos del centrismo trotskista usan la autoridad ganada de esos candidatos ante sus compañeros de trabajo o vecinos para conseguir votos al servicio de fortalecer una política oportunista y para que los dirigentes-candidatos que encabezan las listas consigan una banca. Los trabajadores no necesitamos diputados adaptados al régimen burgués, sino al revés, necesitamos luchar contra el Estado burgués, por un Estado obrero y, por lo tanto, lo que la clase trabajadora necesita es construir su propio partido revolucionario que organice la lucha para tomar del poder.

Por estas razones consideramos que ninguna de las listas del centrismo trotskista sirve para representar ni siquiera un voto de independencia de clase, como una referencia política en la que se pueda encarnar una incipiente conciencia de clase, para fortalecerla y desarrollarla. Por el contrario, si los llamáramos a votar en este marco seríamos también responsables de introducir elementos de confusión en la vanguardia.

Remo, 12/8/21

  • El historial de adaptación del MST, es tan grande que precisaría una nota aparte. Ha apoyado a la Mesa de Enlace en el conflicto por la ley 125 del 2008 incluso movilizándose codo a codo con la Sociedad Rural. También ha hecho un frente político durante largos años con Proyecto Sur de Pino Solanas, quien unos años después fue parte de un frente político con: ¡Lilita Carrió! También ha hecho un acuerdo político con el que luego fuera embajador del macrismo: ¡Luis Juez! Ni hablar de que han apoyado el levantamiento de Prefectos y Gendarmes a los cuales sigue considerando “trabajadores”. Hasta fue parte en el 2013 de un frente político junto con el PCR/CCC que llevó al gobierno a Fabiana Ríos en Tierra del Fuego, quien implementó un tremendo plan de ajuste y en el que fueron reprimidos trabajadores estatales y docentes.
  • Escribe Patricio del Corro, dirigente y candidato del PTS, en su cuenta de Twiter: “En el siglo XIX los empresarios decían que si no contrataban niños quebraban. En los inicios del siglo XX que si los trabajadores tenían un día libre o la jornada de 8 horas quebraban. Lo mismo con las vacaciones, el aguinaldo, etc. Reducir la jornada de trabajo y trabajar todos es una necesidad”.  

(*) todas las citas son de: (“Los 4 primeros congresos de la III Internacional, el Partido Comunista y el Parlamentarismo”)

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