Argentina | XXX Congreso del PO: la izquierda del capital financiero

de Cata Flexer y Maxi Laplagne

De acuerdo a sus publicaciones, el día 25 de mayo habría sesionado un congreso de la fracción política del Partido Obrero dirigida, entre otros, por Gabriel Solano y Néstor Pitrola; desde ahora “la fracción financiera del PO”. Para que el lector extranjero esté al tanto, el Partido se ha dividido desde el año 2019 en tendencias divergentes, aquellas que consideraban apropiada una campaña por una huelga general que expulse al presidente Macri y otra que lo consideraba “prematuro” y “utópico”. Esto sucedía exactamente mientras en Chile la clase obrera hacía una revolución contra Piñera. Quienes escriben participan de 1917, una de las fracciones huelguistas. De allí en más la situación y las tendencias han evolucionado enormemente. Nuestro programa, opuesto por el vértice al del “XXX Congreso” puede leerse en nuestros sitios. Será por demás interesante utilizar la plataforma del El Porteño – que siempre ha dado viva voz a todas las tendencias existentes en la izquierda argentina – para desarrollar un debate clarificador sobre las diferentes posiciones existentes y su significa para la intervención militante. 

Los documentos del Congreso de la fracción son típicos de organizaciones en descomposición, retroceso y evolución burocrática: millones de caracteres y decenas de documentos y declaraciones congresales para ocultar la esencia de la cuestión. Sobre todas las cosas – los textos congresales representan una falta de respeto a los obreros que luchan EN ESTE MOMENTO CONCRETO EN FATE, la fábrica de neumáticos, que decidió cerrar sus puertas. Sin el apoyo del sindicato que dirige el PO (su secretario general estaba sentado en la mesa congresal) un grupo de obreros decidió hace ya varios meses ocupar la fábrica de varias cuadras a la redonda ¡Un hecho para la historia! ¡Casi como la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre (que gestó una de las rebeliones más importantes en la historia argentina)! Y, sin embargo… en más de doscientos mil caracteres de resoluciones no se hace referencia ninguna – NINGUNA – a la OCUPACIÓN de la fábrica. 

La palabra FATE aparece una sola vez, apenas en el discurso de cierre, y aparece así: “El gobierno de Kicillof ha sido incapaz de otorgarle una reunión a los obreros de FATE”. Con esta sola oración bastaría para dejar asentada toda la orientación del congreso: el Partido  propone mediante sus documentos una fuerza política de reconstitución de la burguesía nacional. Kicilof, que cuando devaluó la moneda en el año 2014 garantizó la recesión de toda la industria de la Zona Norte de Buenos Aires con gendarmes sería ahora el encargado de reactivar la industria del neumático ¿Con qué orientación? No se dice. Debemos suponer que sería la propia de Kicillof cuya gestión industrial comenzó en el año 2012 cuando cerró acuerdos secretos con Chevron para entregar la concesión de todos los yacimientos petroleros no convencionales de Vaca Muerta. 

Todo el congreso apunta a esta unificación entre los obreros y el progresismo (la burguesía nacional)-, incluso en las formas lingüísticas. Citamos: “Para la clase obrera la situación plantea un desafío de fondo, pues puede ser golpeada  nada menos que SU industria”. La identificación de la clase obrera con la industria burguesa es un guiño al régimen político. Cuidar la industria capitalista, esa ha sido la intervención del PO durante todo el conflicto por la ocupación de FATE. Esto explica el rechazo a la ocupación que se transforma en una piedra en el zapato de la continuidad productiva. Si se quiere calar hondo, debe decirse que el parlamentarismo político de los diputados del PO responde a la misma orientación, la de la preservación del régimen político. Esto es también típico de una fuerza burocrática en retroceso que busca un recoveco, cualquiera sea, en el régimen político, incluso a sabiendas de que hoy el mismo es dirigido por fascistas rancios cuyo objetivo es reventarle la cabeza a la clase obrera. En ese marco, la “delimitación” con el mileísmo por parte del Congreso es el de colocarse del lado “institucional” de la burguesía, una orientación “democrática” contra el “gobierno de la corrupción”. Esta cuestión de la “corrupción” aparece exactamente el primer párrafo de las conclusiones y se la coloca como el punto de partida de la deliberación congresal. Pero no se desarrolla el trasfondo político de la corrupción moderna, relacionada estrechamente con la declinación general del régimen capitalista. No. Para el Congreso hay grupos capitalistas corruptos y otros ¿leales?

Sigamos. Reza el Congreso: “el experimento de Milei fracasa si no se retorna al mercado de deuda internacional a tasas realmente abordables”. Tasas realmente abordables, ¿cuáles serían? Esto hay que mirarlo de fondo. En el congreso no hay ningún debate sobre los tres años de aplastamiento a las paritarias que se la ha impuesto a la clase obrera y sí, en cambio, desde los primeros párrafos, referencias constantes a la inflación. Es sabido que para la clase obrera una cuestión no va sin la otra. Abordar el problema económico desde el punto de vista de la tasa de interés es la consolidación de un programa de intervencionismo estatal, bidenismo, si se quiere, o kirchnerismo, para ser más exacto. Pero, en definitiva, es también la política de Caputo-Milei. Acá ya no hay matices de diferencia ni si quiera con el capital financiero. Boric, el progresista chileno, había basado su gobierno en los acuerdos con Wall Street, el cual ahora parece funcionar como un modelo para el Frente de Izquierda (al que pertenece la fracción financiera del PO). 

El planteo nacionalista del congreso se observa en el método para abordar “la situación internacional” (como se la llama). El desarrollo de la guerra mundial se encuentra completamente separado de las resoluciones generales, como un tema aparte, sin que cuando se lo aborde se tenga en cuenta que la situación política argentina evoluciona de acuerdo a los vaivenes de la misma. La negación del entrelazamiento entre el belicismo internacional y la “situación argentina” lleva al congreso a afirmar que, literal: “hemos ganado el debate contra quienes caracterizaban la existencia de un gobierno fascista en la Argentina. Nadie en su sano juicio puede caracterizar una situación de este tipo”. Se trata de una incomprensión absoluta del carácter del fascismo, tanto en su aspecto internacional como – sobre todo – de su forma nacional. La política fascista, cuando no puede arrastrar a sectores de las masas por las condiciones en las que se desarrolla, se basa en un giro sustancial de la política de estado. El fascismo de Milei es un fascismo oligárquico, apoyado en la “casta” y en el régimen policial que despliega. Se expresa en su apoyo a los bombardeos y, SOBRE TODO (aquí el quid de la cuestión) en la cooptación de la burocracia sindical sin necesidad de tener que virar su discurso al populismo. El frente entre las camarillas policiales, la CGT, el Estado, y los bancos, eso es fascismo en desarrollo. El congreso se refiere a esta orientación, en realidad, contra quienes votaron a Massa en el ballotage en nombre de la “lucha contra el fascismo”. ¡Pero el problema allí era que el que se reunía con los fascistas de Israel era el mismo Massa, no que Milei no era fascista! Por su parte, hay que recordar que el PO omitió una campaña por el voto en blanco e, incluso, hizo público que debatió abiertamente con una fracción interna que agitó el voto por el kirchnerismo (¡a la que no expulsó a diferencia de quienes le exigían una campaña por la huelga general!). Recordemos que la mitad de los partidos del Frente de Izquierda votaron abiertamente a Sergio Massa sin que esto genere ningún tipo de debate entre las organizaciones como sí generó el debate acerca de la huelga general (insistimos). 

El congreso carece de lo que uno podría llamar “propuestas”, por caso, campañas, hechos concretos. Ya nos hemos referido a que el congreso le dio la espalda a la ocupación de fábricas. Lo mismo con la huelga docente universitaria. El PO dirige el principal sindicato docente de la UBA pero no se hace referencia a que hay facultades enteras en huelga por tiempo indefinido desde el mes de marzo (Ciencias Exactas y Naturales). El PO también ocupa cargos de dirección en el sindicato docente de la Capital pero la reforma educativa que está dejando a más de diez mil docentes sin trabajo no aparece. Bueno, ¿cuál es la resolución práctica del congreso? Una sola. La misma se lleva el mayor porcentaje de las decenas de miles de caracteres: “Planteamos que es necesario organizar la simpatía por la izquierda impulsado comités de apoyo por Myriam Bregman”. Esto unos años después de que la fracción financiera haya ido a internas electorales justamente contra MB justificando la existencia de programas supuestamente antagónicos o de que la propia MB rechace públicamente el hacer actos conjuntos con la fracción. La FF ha decidido sumarse a “militar a MB” porque encuentra allí el recoveco que busca para meter algún – ALGÚN – representante en el estado, incluso aunque esto no esté del todo claro. El Partido Obrero se fracturó siendo sin dudas el partido más grande de la Argentina. Su fracción financiera, en cambio, se arrastra detrás de candidatos filo kirchneristas por su incapacidad para diseñar la mínima política propia. 

Como todas las resoluciones del congreso, la misma sirve para profundizar en la orientación nacionalista. “Partiendo del desarrollo de las fuerzas productivas que ha tenido la sociedad y que en Argentina está presente porque es un país de desarrollo capitalista medio (¡!) uno puede decir que es un país en el cual se reúnen las condiciones para que un gobierno de izquierda mejore la vida del pueblo”. Qué cosa es un “desarrollo capitalista medio” simplemente no se aclara pero deberíamos comprender que se le está otorgando a la Argentina una independencia política autóctona del desarrollo capitalista mundial, en concreto, del imperialismo. Posiblemente se considere que ensamblar partes de computadoras represente un “desarrollo capitalista mediano”, por lo cual también así debería caracterizarse a varios de los países más pobres de África. El Congreso no sólo se apunta a un programa nacionalista sino que se reivindica lo que el marxismo en Argentina intentó demostrar durante casi un siglo: la nula capacidad de la burguesía nacional para desarrollar una independencia propia, ni política, ni industrial, ni financiera. El “desarrollo intermedio” de la burguesía es desde hace al menos veinte años la acumulación de bonos de deuda que por lo general retira del país. Es la única forma en la que se ha “desarrollado”, es decir, no impulsando las “fuerzas productivas” sino, al contrario, contrayéndolas. El extractivismo en Vaca Muerta es exactamente la forma de un no-desarrollo, pues carece de infraestructura y los pozos se vacían a manos de multinacionales. La tecnología petrolera pertenece toda a capitales chinos y yankees. El Congreso se propone darle otra orientación, quizás, al parasitismo de la burguesía. Es una propuesta de gestión capitalista y no la lucha por la destrucción – “por hacer volar por los aires” – al Estado o, como podría suceder en caso de ganar una elección, mucho menos, hacerse del aparato del estado para derrotar a los explotadores. 

Vayamos al extremo, al caso de “un gobierno de izquierda”. Al menos que previamente se acuerde un gobierno de frente único con la burguesía, una victoria de la izquierda en las elecciones desataría de forma inmediata las condiciones de una guerra civil o, como mínimo, un golpe de estado. El Congreso del PO preanuncia a la burguesía, en cambio, que su objetivo es transformar el “capitalismo medio” en un capitalismo superior. Posiblemente hablar de expropiar a la burguesía debe ser considerado como “piantavotos” o rupturista para con el bregmanismo. El XXX Congreso es un congreso típico de la “paz social”, o sea, de guerra CONTRA la clase obrera. 

Por su parte, el ascenso en las encuestas de MB al que se hace referencia es una manipulación política por parte del periodismo oficial para levantar a una candidata que reconoce como de la izquierda conservadora. Combina el ascenso de las posiciones izquierdistas que lleva varios años en la Argentina con los prejuicios derechistas agitados por la izquierda (insistamos: rechazo a la toma de fábricas, rechazo a las expropiaciones, consideración de un desarrollo capitalista nacional). Hasta en el formato de la campaña electoral a la que ya se han lanzado se manifiesta la forma a los métodos de recomposición de la política capitalista. El nombrar incesantemente a una candidata recupera la forma tradicional del bonapartismo.

El Congreso del PO abandona las tomas de fábricas, abandona al movimiento piquetero (el Polo Obrero no intenta cortar Avenida 9 de Julio hace tres años y tampoco se ha votado ningún plan de lucha al respecto) y se apresta a la aventura electoral con un programa capitalista y, en particular, una campaña que omite la agitación de las luchas obreras en curso. 

 El XXX Congreso le ofrece al kirchnerismo (e incluso a la oposición radical y macrista) una fracción izquierdista. Eso es todo. El Partido Obrero real no participó del tal “XXX Congreso”.