«Para el poseedor del capital dinero, el proceso de producción se le aparece meramente como un vínculo intermedio inevitable, como un mal necesario para efectos de ganar dinero. Todas las naciones con un modo capitalista de producción son por lo tanto atenazadas periódicamente por un intento afiebrado de ganar dinero sin la intervención del proceso de producción.» Karl Marx, El Capital, Vol II (Citado por el Financial Times en octubre 2008)
Tras el fin del régimen keynesiano y a partir de los gobiernos de Thatcher y Reagan, (1)comenzó un período del capitalismo en el cual se consolidó y desigual y combinadamente un nuevo régimen de acumulación, denominado «neoliberalismo», «globalización», o «Nueva Economía» y que llamaremos globalización, su nombre más conocido. En este capítulo analizamos éste régimen económico y las nuevas formas de acumulación predominantes que surgieron con él, las Corporaciones Globales que emergieron entre los años ’80, hasta el 2002/05 en que comenzaron un proceso de agotamiento.
La globalización es un régimen de acumulación diametralmente opuesto al keynesiano. Si en el régimen keynesiano hubo relativas concesiones económicas a las masas, la globalización significó una violenta contraofensiva económica, política y militar contra las masas del mundo entero, para imponer bajos salarios, desregulación, privatizaciones y el desmantelamiento de conquistas obreras y populares, a la vez que una recolonización de los países atrasados por las potencias capitalistas.
La globalización fue producto de un grave proceso de destrucción de fuerzas productivas desarrollado en la posguerra en los países del Tercer Mundo que preparó las condiciones para pasar de una centralización de capitales inferior, las multinacionales, a una superior, las corporaciones multinacionales. En todo este período, junto al proceso de concentración de capitales se desarrolló la tendencia a la concentración de las masas empobrecidas y el proletariado mundial, lo que se expresó en el surgimiento de las megalópolis que analizamos detalladamente en el capítulo final de este libro.
En la globalización no hubo «boom» sostenido de la economía por varias décadas como en el régimen keynesiano. Hubo alternancia de períodos de crecimiento y retroceso económico. La década de los ’90 fue de un gran crecimiento, aunque se produjo en el marco de una tendencia general decreciente y graves turbulencias, desajustes y desequilibrios de la economía que fueron el producto de un crecimiento espectacular del capital financiero y parasitario. El desarrollo de este tipo de capital agravó al paroxismo todas las contradicciones del capitalismo.
En el «boom» la economía creció a una tasa anual promedio del 4,9 % entre 1950 y 1973. Entre 1974 y 1979 esa tasa bajó al 3,4 %, en los ’80 bajó al 3,3 % y en los ’90 bajó al 2,3 %. Comparando el período ’73-’79 con el período ’79- ’90 el crecimiento en la industria cayó 33% en el G7. Comparando el período ’79 -’90, con el período ’90- ’96 el PBI de EE.UU cayó 25% y el del G7 cayó 45 %. En la década del ’90 el PBI creció a una tasa del 3,01% por debajo del 4%, de las décadas ’50 y ’60, del 3,26% del ’70 y del 3,02% de los ’80. (2)
En cuanto a crecimiento de la productividad, entre ’91 y 2001, la tasa creció al 1,81% anual, mejor que el 1,38 de la década de los ’80, pero debajo del 1,94% de los ’70 y muy lejos del 2,84 de los ’60 y los 2,80 de los ’50.» (3) La tasa de ganancia en EE.UU para Dumènil y Levy en 1997 fue la mitad de su valor en 1948, y entre 60 y 75% de su valor para 1956-65. (4) Vista de conjunto, esta tendencia general muestra que la globalización es un régimen que expresa la profundización de la decadencia general del capitalismo.
El comienzo de la globalización: la violenta ofensiva explotadora en los ’80
Nahuel Moreno afirmó: «El imperialismo de EE.UU ha logrado superar su última crisis. Desde 1982 su producción aumentó. Esto lo consiguió super explotando a todos los países y trabajadores del mundo, incluidos los norteamericanos, en un grado nunca visto en las últimas décadas… Los marxistas que creen que el imperialismo de EE.UU superó su crisis mediante el endeudamiento colosal de la administración Reagan ven solamente el aspecto exterior de los fenómenos. En realidad, Reagan consiguió los préstamos y capitales que necesitaba porque aumentó en forma impresionante en los últimos años la explotación de los trabajadores de todo el mundo. Así hizo subir la tasa de ganancia- reflejada en la tasa de interés- y ello atrajo a los capitales» (5)
Los ’80 son una década de ataques violentos contra la clase trabajadora. Entre 1973 y 1990, en EE.UU los trabajadores perdieron el 12 % de su salario real por hora en el sector privado y el 14% en la industria manufacturera. En contraste, en el período 1890/1973 previo a la globalización, la tasa de crecimiento anual del salario real por hora fue del 2 % y no hubo ninguna década, en que fue menos del 1,2 %, pero en la globalización esos índices por primera vez en 80 años pasaron a ser negativos.
También hubo succión de riqueza a los países atrasados con el mecanismo de la deuda externa, por el cual se transfirieron millones a las arcas de las multinacionales. La ofensiva económica fue acompañada de una contraofensiva política y militar contra los procesos revolucionarios, como la guerrilla «contra» en Nicaragua o el IDE (Iniciativa de Defensa Estratégica) un escudo de misiles en Europa apuntando al Kremlin.
A pesar de los roces y contradicciones entre la URSS y EE.UU, la contraofensiva anti obrera mundial fue encabezada por los gobiernos de Ronald Reagan en EE.UU y Margaret Thatcher en el Reino Unido, pero acompañada por los gobiernos de la URSS, los países de Este de Europa y China, producto de que Gorbachov y Deng Xiao Ping avanzaron también en una dura ofensiva anti obrera.
La «Perestroika», el plan de Gorbachov abrió la economía a la instalación de multinacionales y avanzó en el desmantelamiento de las conquistas sociales obtenidas en esos países mediante las revoluciones que habían expropiado al capitalismo. Ni Reagan, ni Thatcher, ni Nakasone, ni Gorbachov lograron derrotas políticas históricas, ni definitivas, sobre las masas, pero llevaron adelante golpes, maniobras y avances sobre las conquistas económicas obreras, que provocó un enorme avance de las desigualdades sociales.
El capitalismo logró un gran crecimiento económico en los ’90. Pero aún en esas fases en que hubo crecimiento, los índices que se obtuvieron fueron menores a los años del «boom»y nunca alcanzaron los niveles del régimen keynesiano. Para Brenner «Las tasas registradas durante el ciclo económico de las décadas de los setenta y ochenta…estuvieron… por debajo de las de la larga expansión de posguerra…durante la década de los noventa el comportamiento del conjunto de las economías capitalistas avanzadas (G7)…no fue mejor que la de la década de los ochenta, que a su vez fue peor que la década anterior y muy inferior al de las décadas de los cincuenta y los sesenta» (6)
En la globalización cambió el polo de acumulación, las viejas industrias que fueron el polo en el régimen keynesiano fueron desplazadas, y se constituyó un nuevo polo de acumulación alrededor de la industria de las telecomunicaciones, la informática, la biogenética y farmacéutica. Si el automóvil fue la mercancía base del régimen keynesiano, la computadora lo fue de la globalización.
Así lo señaló Moreno: «…Todas las viejas industrias y monopolios dominantes estás siendo desplazados. El automotor, el acero, el carbón, la aviación, las industrias domésticas están en una crisis sin salida… estoy de acuerdo…en señalar que el sistema keynesiano ya no marcha…Hay varias nuevas ramas a las que se juegan las esperanzas del capitalismo: la informática, la espacial, la ingeniería genética, la automatización. Algunos dicen que todos los problemas se van a arreglar a partir de 1990 cuando estas ramas empiecen a producir en cantidades inmensas para un mercado ávido.» (7)
Enormes masas de capital destinadas al crédito, y la especulación
En la globalización, la ofensiva explotadora combinó mecanismos de explotación directa que permitieron obtener lo que el marxismo denomina plusvalía absoluta, y mecanismos de explotación indirecta, que permiten obtener la llamada plusvalía relativa. Los diversos mecanismos de explotación directa son la extensión del tiempo de trabajo y de la jornada laboral, la intensificación de los ritmos de trabajo, o las «tiendas del sudor», en el sudeste asiático, la extensión de horas extras, las migraciones de las corporaciones multinacionales de zonas de menor presencia sindical como el sudeste asiático y China, el ataque a los convenios y conquistas laborales, la explotación de los trabajadores inmigrantes, la proletarización de masas de campesinos, etc.
Todos estos mecanismos que permiten la extracción de plusvalía absoluta, son los que se generalizaron en la década de los `80 con los gobiernos de Reagan y Thatcher. Son de explotación directa porque tienden a aumentar la cantidad y productividad con el objetivo de aumentar el trabajo excedente, que los patrones no pagan. Así define Moreno la plusvalía absoluta: «… Marx dice que plusvalía absoluta es todo lo que supera el valor necesario de la fuerza de trabajo… Todo lo que supere cuatro horas es plusvalía absoluta y esa es la base del capitalismo que es trabajar más de lo que necesitan los obreros….» (8)
La inflación es también un mecanismo de explotación, sólo que indirecto. Permite obtener la denominada «plusvalía relativa» y es de gran efectividad para bajar en forma indirecta el salario de los trabajadores y permitirle a las grandes empresas obtener mayores márgenes de ganancia. Analizando la inflación, Moreno la considera un elemento esencial para la extracción de plusvalía relativa: «Que es la inflación…Hay que detenerse porque es el fenómeno de los fenómenos, en una enormidad de países… la inflación es (plusvalía) relativa…han surgido formas más sofisticadas de explotación como ésta…. La inflación es una baja permanente del salario y de aumento de la cuota de plusvalía, para mí, relativa»(9)
Combinando mecanismos de explotación directa e indirecta y logrando plusvalía absoluta y relativa, se estructuró una enorme masa de capital que se volcó masivamente a la especulación financiera. Esta es la razón estructural, profunda, por la cual fue desarrollándose en la globalización una tendencia a la suba de los precios, sistemática y permanente que afectó en forma creciente el nivel de vida de la mayoría de la población mundial.
En la globalización existen enormes masas de capitales obtenidas en base al aumento de la superexplotación obrera, que comenzaron a volcarse masivamente a la especulación financiera. El incremento de la especulación con activos como el petróleo, los alimentos, las monedas, las empresas, etc, provocó una tendencia a la suba de los precios sistemático y permanente que arrasó con el nivel de vida de la mayoría de la población mundial. Éstas inmensas masas de capital se volvieron mas grandes con el aumento de la especulación financiera en Wall Street y las bolsas del mundo.
De esas masas de capital gigantescas los bancos extrajeron en pequeña escala porciones para brindar créditos a tasas usurarias a los trabajadores y sectores populares. El aumento del crédito permite a los grandes corporaciones globales desarrollar toda clase de maniobras especulativas. ¿Cómo se conformaron esas masas de capital? No debemos olvidar ni por un minuto que esas gigantescas masas de capital constituidas por reservas, en metales, dólares, títulos y otras monedas, surgen de la explotación de los trabajadores y pueblos del mundo entero.
La enorme masa de capital constituida en la globalización, es plusvalía, o sea, sobre trabajo no remunerado de los millones de trabajadores del campo y las ciudades que constituyen las masas laboriosas del mundo entero. El fenómeno que el marxismo define como «plusvalía», es un trabajo, y por lo tanto un valor que está en las mercancías que se negocian en el comercio mundial, pero que los empresarios no pagan por él, se lo ahorran y les retorna como ganancia.
La ganancia es entonces la expresión concreta, tangible, de la plusvalía. La plusvalía es invisible a simple vista, sólo de puede observar el cansancio de los trabajadores, las huellas del trabajo agotador, y sólo cuando los productos obtenidos por el trabajo se venden, y les retorna al empresario en forma de ganancia, ahí es donde la plusvalía se hace visible. Entonces un fenómeno que no se ve a simple vista que es la plusvalía, resulta observable, verificable, y cuantificable cuando aparece la ganancia.
Para Marx: «En los hechos la ganancia es la forma en la cual se manifiesta el plusvalor…En el plusvalor queda al descubierto la relación entre capital y trabajo…es decir entre el capital y el plusvalor tal como éste aparece» (10)
Esta plusvalía es la fuente inagotable de capital que contribuye a establecer la «liquidez mundial», o sea , todo el dinero existente en el mundo. En la composición de este liquidez mundial no sólo hay plusvalía que proviene de la explotación directa de millones de trabajadores, también hay succión de plusvalía indirecta mediante el mecanismo de la deuda externa y el intercambio desigual del comercio mundial de los países atrasados.
Así lo explica Nahuel Moreno: » El imperialismo saquea a los países atrasados, sometiéndolos a un intercambio cada vez más desigual, extrayendo directamente grandes masas de plusvalía de las inversiones de los monopolios que se remiten a sus casas matrices, y a través del mecanismo de la deuda externa» (11)
En la globalización se generaliza el crédito, las tarjetas de crédito, los créditos inmobiliarios, y toda clase de créditos, lo que hace pensar a muchos marxistas que el crédito es una especia de «varita mágica» que saca al capitalismo permanentemente de las crisis. Estos marxistas olvidan que el crédito, así como todos los capitales que surgen para la especulación, emergen producto de la explotación mundial de los trabajadores. Y éste es el talón de Aquiles del capitalismo: Si los capitalistas no obtienen las tasas de explotación necesaria, todo el edificio especulativo basado en el crédito se derrumba.
Así lo explicó Nahuel Moreno: «Es totalmente equivocada la explicación que dan algunos marxistas según la cual la economía imperialista supera sus crisis con sólo crear poder de compra a través de los créditos. Si así fuera, el capitalismo se desarrollaría sin dificultades, ni crisis, creando poder de compra con los préstamos. En realidad el capital que se presta sale de la explotación de los trabajadores y del saqueo de otros países» (12)
El saqueo global del imperialismo y las corporaciones globales se logra también por las nueva estructura que asume el comercio mundial. Cuando en 1995 se creó la Organización Mundial de Comercio (OMC), se produjeron cambios importantes respecto del régimen keynesiano, mediante un conjunto de regulaciones que favorecieron a las corporaciones globales como la propiedad intelectual, las patentes sobre los avances tecnológicos, el pago de royalties y regalías, el establecimiento de subsidios y facilidades de asentamiento a las corporaciones en países, regiones, municipios y estados donde se encontraron libres de impuestos, con normas laborales más favorables para la búsqueda de ganancias.
La configuración del comercio mundial estuvo al servicio de garantizarle a las corporaciones globales áreas geográficas y regiones en la cuales pudieran dominar el intercambio a su antojo. Así, avanzaron en la consolidación de sus ganancias, eliminando la competencia, colonizando las economías de los países atrasados, y favoreciendo la manipulación de los precios, merced al monopolio de las ramas productivas que ejercieron en las áreas de libre comercio. La OMC permitió aprovechar los servicios de educación y salud, puestos al servicio de las grandes empresas.
La configuración del comercio mundial estuvo al servicio de garantizarle a las corporaciones globales áreas geográficas y regiones en la cuales pudieran dominar el intercambio a su antojo. Así, avanzaron en la consolidación de sus ganancias, eliminando la competencia, colonizando las economías de los países atrasados, y favoreciendo la manipulación de los precios, merced al monopolio de las ramas productivas que ejercieron en las áreas de libre comercio. La OMC permitió aprovechar los servicios de educación y salud, puestos al servicio de las grandes empresas.
Un cambio de carácter histórico es que tras siglos en que el océano Atlántico fue centro del comercio mundial, el desarrollo del eje de acumulación del sudeste- asiático, apoyado en la economía de Japón, el surgimiento de los tigres y el «boom» de China, provocó que a partir de mediados de los ’90, el centro del comercio mundial comenzara a pasar del Océano Atlántico al océano Pacífico.
Otro de los cambios más importantes en el comercio mundial en la globalización es que se desarrolló desde los ’70 un aumento incesante de los precios y un proceso permanente de inflación mundial, que afectó a las materias primas y el petróleo, lo que trajo aparejado el aumento de los alimentos, la carestía de la vida y el creciente despojo a los salarios de los trabajadores, además de peores condiciones de vida para la gran mayoría de la población mundial. El crecimiento de la inflación fue muy importante en los ’70, menor en los ’80 y luego al alza en los ’90 y primera década del siglo XXI.
La Fed, y los «déficits gemelos» sostienen la economía mundial
La inflación es el resultado de un proceso irracional de manipulación de precios llevado a cabo por corporaciones globales que operan en Wall Street, y las bolsas del mundo. El frenético desarrollo de la especulación que lleva al alza irracionalmente los precios son posibles por la intervención de los estados imperialistas, los bancos centrales, sus gobiernos y burocracias estatales.
A partir de que EE.UU se transformó en el imperialismo que domina la economía capitalista mundial, el rol de su Banco Central, la Reserva Federal de los EE.UU, conocida como la «Fed» asume cada vez mayor importancia. La Fed emite dólares, fija las tasas de interés, presta al Estado, y regula a Wall Street mediante una Junta de Gobernadores, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), 12 filiales regionales, y la red de bancos privados miembros.
Dado que los 100 bancos más poderosos de EEUU se encuentran en Nueva York, esta filial es, de hecho, la cabeza de la Fed. Hasta la creación de la Fed, no existía una tendencia sostenida a la suba en el nivel general de precios, la inflación tenía lugar durante las guerras o las catástrofes, pero los precios luego decrecían gradualmente a sus niveles anteriores. Desde la fundación de la Fed, se ha establecido una tendencia continua y constante de aumento de precios, provocado precisamente porque la Fed es la única que manipula los dólares, y sub precio porque tiene la potestad de imprimir los dólares.
La Fed es, en realidad, el Banco Central del mundo. De este modo, con sus decisiones tomadas en consonancia con el más alto nivel del gobierno en Washington, y los jefes de las corporaciones globales actúa impactando profundamente los precios y el desarrollo de la economía mundial. Toda la especulación financiera mundial, la titulación y el capital de riesgo son impulsados y estimulado permanentemente por la Fed, el Bundesbank, el Banco de Inglaterra y la bancos centrales de los países del G7, que persiguen los mecanismos que faciliten la explotación de los trabajadores y las ganancias de las corporaciones globales.
Para Moreno: «…La intervención más importante del Estado es lograrle arrancar una mayor masa de plusvalía a los países semi-coloniales y al proletariado. También lo otro: organizar a la burguesía, tratar de evitar la anarquía más grande, pero eso es imposible, porque las transnacionales siguen peleando. Es decir, es ahí un rol de árbitro. Pero el verdadero rol del Estado es garantizar en política exterior, la explotación de los pueblos coloniales, la defensa de las transnacionales…el rol del estado es fundamental, decisivo… esencialmente para aumentar la tasa de plusvalía « (13)
La especulación desenfrenada provoca una verdadera tragedia entre las masas y los trabajadores del mundo, porque los mercados especulan con todos las mercancías y activos existentes, las monedas, el petróleo, los alimentos, los artículos domésticos, la energía, etc, lo cual supone un brutal ataque a las condiciones de vida de millones que cada vez tienen mayores dificultades para adquirir estas mercancías. Pero la especulación está impulsada y sostenida por los propios bancos centrales, que apadrinan a los fondos y bancos de inversión.
Para Moreno: «La sobre acumulación de capital provoca que una gran masa de éste no se vuelque a la producción, y se transforme en capital ficticio, usurario, de préstamo… Un ejemplo espectacular es el déficit fiscal de los Estados Unidos». (14) El déficit fiscal se suma al déficit comercial, lo que se ha dado en llamar entre los economistas los «déficits gemelos»¿Qué rol juegan los déficits gemelos de Estados Unidos en el desarrollo del capitalismo?
Toda la economía capitalista mundial, y el régimen de la Globalización se apoya la evolución de los «déficits gemelos», de EE.UU. El déficit comercial es el resultado de la importación de los productos que provienen de las mismas multinacionales de EE.UU localizadas en países en desarrollo, y explotan mano de obra barata, del cual casi un tercio se produce en China. El estado de EE.UU absorbe gran parte de la producción industrial mundial y así sostiene a las corporaciones.
Los déficits gemelos trabajan de este modo complementariamente, alcanzando las cifras diarias más altas de la historia. El mejor ejemplo del carácter complementario de los déficits gemelos es China. China exporta gran parte de su producción a EE.UU, lo cual produce un déficit comercial entre ambos países a favor de China. Pero así es como las multinacionales de EE.UU y el G7, instaladas en China, hacen pingues ganancias, primero obteniendo mano de obra barata y luego, asegurándose la colocación de sus productos en el mercado de EE.UU.
La burguesía estadounidense realizó gigantescas inversiones en China, país que vende sus productos industriales a todo el mundo. Con el superávit comercial que obtiene China por vender sus mercancías al mundo entero, el gobierno del PC Chino se hace de una masas de capital en forma de superávit, el cual reserva una parte como inversión en bonos del Tesoro de EE.UU. El gobierno de China es el que mas bonos del Tesoro posee junto a Japón.
Eso permite que gran parte de los capitales que «salen» de EE.UU para invertir en China, «vuelvan» para otorgar fondos al Tesoro de EE.UU. Así funcionan los déficits gemelos: Financian la producción mundial, y luego financian a EE.UU. De esta forma, se financia una parte del déficit estatal y se realimenta el circuito, ambos déficits el comercial y el fiscal se complementan actuando como sostén del capitalismo imperialista mundial. Quienes hablan de una posible «guerra» entre EE.UU y China desconocen la estructura global que tiene el capitalismo, y los acuerdos entre el estado Chino y EE.UU que sostienen a la economía capitalista imperialista mundial.
Es decir, ambos déficits de Estados Unidos, el comercial y el fiscal se complementan actuando como sostén del capitalismo imperialista mundial. Así lo explicaba Moreno: «… Tengo dudas sobre el significado del déficit fiscal norteamericano. En vez de ser un elemento de crisis ¿No será el elemento de estabilidad más fuerte?… Tengo miedo de que la interpretación del déficit como síntoma grave de crisis sea un razonamiento marxista vulgar. El déficit comercial fue la base la base del dominio del imperialismo inglés, que durante décadas y décadas mantuvo déficits inmensos…» (15)
Moreno planteó: «La razón, que ha sido estudiada hasta la saciedad por el marxismo, es que el déficit le permitía explotar más que nunca… Sus buques eran los que transportaban las mercancías, sus compañías eran las que aseguraban, sus empresas invertidas en casi todos los países del mundo, sus ferrocarriles, sus empréstitos, llenaban sus arcas de libras esterlinas que compensaban con creces su déficit comercial… Puedo estar equivocado, pero tengo la impresión de que la economía mundial aún no ha explotado gracias al déficit norteamericano» (16)
Tal cual planteara Moreno, es precisamente el déficit de los EE.UU y el carácter complementario de los déficits gemelos, lo que sostiene la economía de la mayoría de los países del mundo, el comercio mundial, las multinacionales, y en última instancia, al capitalismo.
Justamente, el año en que el déficit de los EE.UU fue el más alto en relación a su PBI fue el año 1946, el año que la deuda de EE.UU alcanzó el 108,6 % de su PBI gracias a lo cual EE.UU se lanzó a la conquista del mundo. Ese año EE.UU se lanzó a la conquista de la economía mundial, y a la consolidación de sus monopolios como las modernas multinacionales, «… los niveles de endeudamiento esperados a finales de esta década están lejos, en términos relativos, del pico alcanzado en 1946 de 108.6% del PIB. Es de resaltar entonces que esta situación no represento un obstáculo significativo para el establecimiento de la hegemonía política, económica y militar de los Estados Unidos en occidente.» (17)
Surgen las Corporaciones Globales
En el régimen de la globalización se consolidó una nueva Forma de Acumulación, las Corporaciones Globales. Éstas constituyen un proceso de centralización y acumulación de capitales superior a las modernas multinacionales de posguerra. Todo el proceso de destrucción de fuerzas productivas en la posguerra preparó las condiciones para pasar de una centralización de capitales inferior, las multinacionales, a otra superior, las corporaciones globales, que superan y a la vez contienen a las modernas multinacionales.
Las corporaciones globales son empresas que dominan a la vez varias ramas del comercio, industria y finanzas a nivel mundial. Si la característica de las modernas multinacionales de posguerra era el dominio de una rama de la producción a escala mundial, las corporaciones globales son una Forma de Acumulación superior porque monopolizan varias ramas simultáneamente, lo que les permite lograr una acumulación de capital superior al que lograban las modernas multinacionales de posguerra.
El dominio sobre diversas ramas de la producción, comercio y las finanzas que lograron las Corporaciones Globales fue el producto de un proceso convulsivo de fusiones y adquisiciones (en inglés, M&A, Merger and Adquisitions), que se desarrolló en forma creciente a partir de la década de los ’80. La colosal sobre acumulación de capital que supone esta nueva Forma de Acumulación, provocó un desarrollo espectacular del capital especulativo y ficticio, que participó en el proceso de M&A.
El proceso de centralización de capitales pegó en 20 años un salto gigantesco. Para el año 2002, 200 transnacionales sobre 65.000 concentraban el 30% del PBI mundial. Las M&A son compra y venta de empresas, movimientos comerciales que expresan profundos choques de sectores de la burguesía imperialista entre sí, con sectores de clase burgueses de los países atrasados y los trabajadores y pueblos del mundo. Los sectores más fuertes liquidan a los más débiles, como parte de una dura y descarnada batalla por control de mercados y capitales.
El capital ficticio en el período 2000- 2009 dio un salto monumental y creció 10 veces de 95 billones U$S a 1000 billones U$S, equivalente a alrededor de 10 veces el PBI mundial. Capital ficticio es un concepto usado por primera vez por Marx, cuando se refirió a títulos para préstamos cuyo valor es imaginario e ilusorio y sólo se concreta cuando se canjean por dinero o bienes. El crédito creado por los bancos es creación de capital ficticio porque ponen a disposición dinero que no tienen: «…No solamente la mayor parte de los activos de los bancos es ficticio, puesto que está compuesto por títulos y esta clase de riqueza en dinero imaginario…Al desarrollarse el capital a interés y el sistema de crédito, parece duplicarse y a veces triplicarse todo el capital… La mayor parte de este «capital-dinero» es puramente ficticio. Todos los depósitos con excepción del fondo de reserva, no son más que saldos en poder del banquero, pero no existen nunca en depósito.» (18)
El desarrollo exponencial del capital ficticio que suponen las Corporaciones Globales, han provocado que capitales de orígenes diversos, de paraísos fiscales y del crimen organizado, rotan y circulan en forma cada vez más acelerada y convulsiva, lo que provoca graves turbulencias, y desajustes en la economía. Las megafusiones y M&A no son un proceso natural, ni espontáneo, Clinton sancionó la ley Leach-Bliley Gramm que derogó la ley Glass- Steagall, y la legislación antimonopolista de la época de la gran depresión para facilitar la centralización de capitales.
La compleja estructura de las Corporaciones Globales que emergen del proceso de M&A, se puede analizar viendo el caso de varias de ellas. Veamos por ejemplo el Banco de Inversión JP Morgan Chase surgido en el año 2000 de la fusión de los bancos Chase y Manhattan dos tradicionales y aristocráticos grupos de EE.UU, Rockefeller y Morgan. JP Morgan Chase incluye acciones de 78 empresas de 11 países de las más diversas ramas de producción y comercio. Esta estructura de las Corporaciones Globales, que dominan varias ramas de la producción, comercio y finanzas simultáneamente, es la que observamos analizando el JP Morgan Chase pero también la misma estructura que podemos observar analizando otras Corporaciones como Goldman Sachs, BNP Paribas, UBS, Barclays, Dexia, BofA, etc,.
Los bancos de inversión son el corazón de los Conglomerados Globales
La compleja estructura de los Conglomerados Globales se explica por la ubicación de los Bancos de Inversión, que concentran su actividad en el control de las inmensas masas de capitales que implican las M&A. Lenin anticipó la importancia de los bancos en el proceso de concentración y centralización de capitales:»… Al llevar una cuenta corriente para varios capitalistas, el banco, al parecer, realiza una operación puramente técnica… Pero cuando esta operación crece en proporciones gigantescas, resulta que un puñado de monopolistas subordina las operaciones comerciales e industriales de toda la sociedad capitalista…» (26)
Los Bancos de Inversión, no deben confundirse con los bancos comerciales, porque aunque vinculados, son absolutamente diferentes. Mientras los bancos comerciales se especializan en el crédito para las empresas e individuos para las compras de toda clase de mercancías, los Bancos de Inversión se especializan en el crédito para la compra y recompra de una mercancía exclusiva: las empresas.
Los Bancos de Inversión compran y venden partes de multinacionales y grandes empresas, mediante la emisión y creación de títulos y activos como los derivados y de este modo, controlan los flujos de capitales, las inversiones, la colocación de acciones y el proceso de M&A. En la globalización, el desarrollo de los Conglomerados Globales ubicó a los bancos de Inversión en el corazón de su estructura y al ser las Conglomerados Globales la forma de acumulación predominante en el capitalismo, los Bancos de Inversión se transformaron a su vez, en el corazón del sistema capitalista.
¿Cómo y de donde surgieron los Bancos de Inversión? Veamos un poco brevemente su historia y desarrollo. A partir del desarrollo de los monopolios, los cártels y trusts en la segunda mitad del siglo XIX, tanto los capitales de inversión, como las compras y recompras de empresas eran el dominio de los individuos y las familias ricas. Estas oligarquías y familias controlaban los flujos de capital e inversiones, los Vanderbilt, Whitney, Carnegie, Rockefeller, Morgan y Mellon en EE.UU, los Delessert y Pereire en Francia, los Mevissen, Warburg y Siemens en Alemania, los Rothschild en toda Europa y la Baring Brothers en Inglaterra.
Top 10 Mundial Bancos de Inversión en el 2011 y en el 2020. Fuente: Dealogic
Estas oligarquías hicieron sus fortunas con el financiamiento de guerras como las de Secesión en EE.UU, las napoleónicas en Europa, o la de Crimea, controlando la industria armamentista, la del acero y los ferrocarriles. La Banca Morgan fue el emisor monopólico de los bonos de guerra para Inglaterra y Francia y también invirtió en suministros para equipos de guerra para ambos países. La U.S. Steel. Carnegie empresa de acero del grupo Morgan fue en 1901 la empresa más grande del mundo y los Rockefeller dominaban la industria petrolera con Standard Oil.
Las oligarquías financieras que controlaban los cartels y trusts más importantes en Europa y EE.UU, también impulsaron los telégrafos y desarrollaron bajo su control la industria minera para poseer los metales preciosos como la plata y oro para proveer metal a los Bancos Centrales de los Estados capitalistas más poderosos.
Varios Bancos fueron fundados por estas familias para impulsar las inversiones como el Crédit Mobilier, un Banco que reunía capitales para la construcción de la red ferroviaria francesa, pero que, a la vez, servía crédito al Estado, fundaba las sociedades del Gas y de los Ómnibus, la Compañía Marítima y los nuevos tranvías de Paris. El Mobilier realizaba también inversiones para construír ferrocarriles en España, Suiza, Austria-Hungría y Rusia. En 1853 fue fundado el Banco de Darmstadt en Alemania, y en 1855 el Kreditanstalt austriaco, ambos, bajo el modelo del Crédit Mobilier.
En EE.UU tuvieron un importante desarrollo bancos como el J.P Morgan o Goldman Sachs. Pero en medio de la Gran Depresión el capital y los Bancos de Inversión sufrieron restricciones debido a la crisis que provocó la especulación desenfrenada que habían impulsado. La sanción de la ley Glass-Steagall y otras regulaciones en la década del ’30, fueron una represión al capital especulativo, por ejemplo, J. P Morgan fue obligado a optar por desarrollar actividades de banca comercial o de banca de inversiones, eligiendo la primera porque era vista como más rentable en ese momento. Enfrentado a este cambio, muchos socios de J.P. Morgan decidieron crear el grupo que hoy conocido como Morgan Stanley.
Esto provocó que tras la 2da guerra mundial, en el régimen keynesiano, los Bancos de Inversión tuvieran una participación marginal en la economía. Recién en la década de los ’80, con el gobierno de Reagan, volvieron a resurgir y protagonizaron grandes maniobras especulativas a gran escala, las fusiones y adquisiciones hostiles de empresas, liquidaciones de activos, quiebras, bancarrotas, despidos masivos y escándalos. Protagonizaron el crack de 1987 y el escándalo financiero de RJR Nabisco en 1989.
De los Bancos de Inversión surgieron los derivados
Para comienzos de los ’90, los Bancos de Inversión empezaron a regresar al centro de la escena de la economía mundial. Ya actuaban los Bancos de Inversión Shearson Lehman Hutton, KKR , Forstmann Little & Co., Morgan Stanley, Goldman Sachs, Merrill Lynch o Drexel Burnham Lambert. Pero cuando con el gobierno de Clinton, toda la legislación de la Gran Depresión fue derogada, el proceso mundial de M&A pegó un salto, y surgieron operaciones especulativas cada vez más complejas, como las «compras apalancadas«, (en inglés, LBO «leveraged buy-out»), o las de capital privado (en inglés, «private equity»).
Éstas siguieron la tradición del capital comercial de comprar barato, y vender caro, por ejemplo con las LBO se adquirieron grandes compañías con deudas importantes, anticipando un capital mínimo y solicitando préstamos, lo que se llama «apalancamiento». El Private Equity tuvo un «boom» entre los años 2003- 2007 actuando en forma similar, sólo que con empresas fuera de la bolsa, para restructurarlas con el objetivo de ganancias. Todas estas maniobras especulativas se desarrollaron utilizando como instrumentos a los derivados, seguros sobre el precio a futuro de una mercancía que «derivan» de posibles alzas o bajas del precio de la misma a futuro, de ahí su nombre.
Los derivados son un tipo especial de capital ficticio surgido en el ’93 en EE.UU, a partir de los estudios de los bancos de inversión, sobre todo JP Morgan y se expandieron al mundo, siendo hoy entre 60 y 70% de la masa de 1.000 billones de capital ficticio. Son productos financieros de extrema complejidad, entre los cuales se desarrollaron productos de complejidad aún más extrema, los llamados productos financieros «sintéticos» que papeles de deudas y opciones que se venden todo junto en «paquete».
Se los llama eufemísticamente «activos tóxicos», porque son de origen y fiabilidad muy distintos y contienen deudas incobrables que actúan como una verdadera bomba de tiempo. Los Bancos de Inversión desarrollaron un proceso de concentración de enormes masas de capital ficticio, de valor imaginario e ilusorio que desvalorizan al conjunto de la economía, y en la medida en que no se valorizan, preparan una grave crisis. Las operaciones de M&A en alto porcentaje fracasaron, porque implicaron descomunales niveles de apalancamiento y de créditos, que dejó a las corporaciones con altas deudas en dinero y derivados.
Toda la operatoria de M&A es una amenaza porque los papeles que se intercambian ellas contienen muchas deudas y una sola declaración de impago puede provocar la quiebra generalizada. Actualmente se utiliza un índice para conocer el estado financiero de las grandes empresas que se denomina EBITDA (en inglés Earning Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization) que refleja el estado de pérdidas y ganancias de una empresa. El índice EBITDA de las compañías que componen el S&P500, top ten de las corporaciones muestra que emitieron deuda por billones entre los años 2003-2007, pero sus ganancias cayeron tras el 2006 y esos billones están pendientes de pago.
Los Bancos de Inversión impulsaron los fondos de cobertura (en inglés Hedge Fund) y los estados capitalistas a los Fondos Soberanos de Inversión. Todas estas entidades económicas están integradas por especuladores ricos que estafan al mundo entero con dinero ajeno.
Los Fondos Soberanos de Inversión, por ejemplo, son financieras estatales de países como Noruega, Abu Dhabi, Singapur, China, etc. que invierten los superávits comerciales y alcanzan en algunos casos más importancia que muchos de los primeros 50 bancos del mundo. El PER (Price Earning Ratio) es un indicador muy importante usado en Bolsa, siendo el número de veces que la ganancia neta anual está contenida en el precio de una acción.
En la bolsa de Nueva York se llegó a un PER de 20 veces el valor de la acción, demostración del tamaño que está alcanzando la bola especulativa. Entre esas entidades rota el capital ficticio. Este capital rota también por los centros offshore o «paraísos fiscales»,pequeños países donde los depósitos no pagan impuestos, se pueden fundar empresas que no están obligadas a publicar cuentas, ni listas de directores y accionistas.
Esto permite lavar capitales con total impunidad. En 1960 había sólo 7 paraísos fiscales, mientras que actualmente son alrededor de 100. Comenzaron en las islas de Las Bermudas a principios del siglo XX, en los ’70 se desarrollaron en Mónaco, las islas del Canal de la Mancha, y más tarde en Irlanda, Hungría, Rumania, Chipre, Madeira, Singapur, Hong Kong, Finlandia y Gibraltar. A fines de 1998 había ya 60 jurisdicciones que agrupaban a 4.000 bancos offshore con activos estimados en 5 billones U$S. (27)
Burbujas especulativas y agotamiento de la globalización a comienzo del siglo XXI
Ya vimos cómo se desarrolló una enorme masa de capitales que es el producto de la explotación de las masas del mundo, y como esas masas de capitales, en manos de las Conglomerados Globales y respaldados por la Fed, son un componente estructural del régimen de la globalización. Ahora veremos cómo esas enormes masas de capitales dieron lugar a las grandes maniobras especulativas que caracterizan a la globalización entre las décadas de los ’80, los ’90, los ’00 y como ésta se relacionó con los acontecimientos políticos y sociales.
Y vamos a analizar también como este proceso llevó al agotamiento de la globalización y de los Conglomerados Globales en la primera década del siglo XXI, proceso que estamos viviendo hoy.
Comencemos a fines de los ’70. Los aumentos en las materias primas y sobre todo del petróleo de fines de los ’70, dio a países y empresas petroleras enormes ganancias. Con el «petróleo alto» e inflación de precios creciente que siguió al fin de Bretton Woods, las ganancias obtenidas por las grandes empresas dio origen a una masa de capital conocida como «petrodólares». El gobierno de Reagan atrajo esos petrodólares elevando la tasa de interés y el precio del dólar. Con el «dólar alto», el gobierno de EE.UU, succionó capitales de todo el mundo, que apostaron comprando masas gigantescas del billete.
Empresarios del mundo entero, de todas las nacionalidades, multinacionales, grandes empresas, países, municipios y banqueros, apostaron al dólar, comprando masas gigantescas del billete, lo que provocó un inmenso flujo masivo de capitales a EE.UU, de todo origen. El binomio «petróleo alto» y «dólar alto» provocó una burbuja especulativa mundial, una inmensa masa de capital que permitió a Reagan otorgar créditos a la población para acceder a la compra de casas, autos, electrodomésticos y realizar la carrera universitaria.
Esta masa de créditos y «plata fácil», que estimuló la actividad especulativa de las multinacionales espoleó uno de los fraudes más viejos del capitalismo: la recompra de acciones. Para Moyer y Mc Guigan: «Desde la década de los ’80, la recompra de acciones se ha vuelto cada vez más popular… durante el período de 1983 a 1997…» (28) Las empresas contrajeron créditos para realizar compra de sus propias acciones y la recompra de acciones hizo que los valores de las empresas vayan hacia arriba, no reflejando las utilidades de la empresa. Las operaciones fraudulentas se generalizaron con evasión de impuestos y falsa contabilidad, llamada eufemísticamente «contabilidad creativa».
En el centro de esta maniobra especulativa se ubicaron las entidades de ahorro y préstamos (en inglés, Savings and Loan). La «burbuja de Reagan» recreó el ambiente de especulación, crédito barato, y falsa «sensación de riqueza» típica de los ´80. Surgieron los sectores sociales que expresaron éste fenómeno, los brokers y yuppies, sectores lúmpenes de la burguesía dedicados a la especulación. Pero el aumento del dólar empujó a la quiebra a la industria norteamericana, cuyos productos quedaron caros frente a las multinacionales europeas y japonesas.
Se abrió una crisis en la economía de EE.UU que golpeó a las Savings and Loan. En el ´85 se firmaron los Acuerdos del Plaza en Nueva York, entre EE.UU, Europa y Japón, para salvar la industria de EE.UU. Se acordó una baja del dólar y una revaluación del yen y las monedas europeas, pero la crisis en la economía de EE.UU llevó a la quiebra de las Saving and Loan en 1986. El 19/10/87 se produjo el crack llamado el «lunes negro» de Wall Street con la mayor caída porcentual en un día.
Así terminó y así la «burbuja de Reagan» la cual provocó una crisis de tal gravedad que llevó a las potencias capitalistas a buscar un mecanismo acordado de regulación bancaria, créditos y transacciones. Con el nombre de Basilea I se conoce al acuerdo publicado en 1988, en Basilea, Suiza, por el Comité de Basilea, compuesto por los gobernadores de los bancos centrales de Alemania, Bélgica, Canadá, España, EE. UU., Francia, Italia, Japón, Luxemburgo, Holanda, el Reino Unido, Suecia y Suiza.
Basilea I se trató de un conjunto de tratados que buscó prevenir futuras burbujas y las crisis que podían provocar. Basilea I colocó recomendaciones para establecer un capital mínimo que debía tener una entidad bancaria en función de los riesgos que afrontaba, y entró en vigor en más de 130 países. Pero la masa de capital sobre acumulado que siguió creciendo a pesar de Basilea I, cobró dimensiones colosales y adoptó una composición creciente de capital ficticio al dedicarse exclusivamente a la actividad especulativa, lo que produjo un grave desarrollo de burbujas peligrosas y de alto contenido destructivo.
Los gráficos muestran algunas de las Corporaciones globales mas grandes del mundo. Las torres de dinero muestran la deuda en productos derivados. Arriba izquierda: Goldman Sachs posee una deuda de 44 billones U$S Derecha: Bank of América (BofA) ostenta una deuda de 50 billones U$S. Abajo izquierda Citibank tiene una deuda en derivados de 52 billones U$S. Derecha JP Morgan Chase tiene una deuda de 70 billones U$S
Definimos como burbujas la brutal y veloz inyección masiva de capitales en una mercadería que puede ser bonos de un país, monedas, industrias, o materias primas. Estos capitales se multiplican en los primeros éxitos, atraen más capitales y generan una bola que sube, sin techo a la vista. Ante el primer atisbo de que el país, industria, región o materia prima va a la baja, cunde el pánico, los capitales huyen, la bola se desinfla y queda el tendal de quiebras, pobreza, parálisis y recesión. Los efectos de las burbujas sobre la economía son similares al de las armas nucleares, por donde pasan, no queda nada, sólo tierra arrasada.
En la década del ’90, producto del aumento de la tasa de explotación logrado por el capitalismo en los países atrasados y fundamentalmente en China, la tasa de ganancia creció y las multinacionales multiplicaron sus capitales. Pero si el crecimiento de los capitales sobre acumulados fue importante mucho más creció la actividad especulativa. Como lo afirma Brenner: «…el cuadro de utilidades ha mejorado significativamente para las empresas de EE.UU, entre 1989 y 1997…aumentaron en 82% y la tasa de ganancia de corporaciones en 27,8%…Ahora bien, esos aumentos en la rentabilidad no pueden justificar la triplicación de los precios bursátiles…» (29)
Es en este momento, le 5 de diciembre de 1996 cuando Alan Greenspan, entonces presidente de la Fed, describió esta explosión especulativa del capitalismo diciendo que había una «exuberancia irracional» en los mercados. Esta fue la manera que encontró de describir los graves desequilibrios que los activos financieros sobrevaluados estaban provocando.
Las burbujas especulativas siguieron desarrollándose a lo largo de la década de los ’90, como una marca distintiva de la globalización. En 1989 se desarrolló la burbuja de Japón, país del que se hablaba que iba en esos años a ser la nueva potencia mundial que dominaría al mundo como se habla hoy de China, veamos cómo se desarrolló esta burbuja.
El acuerdo del Plaza del ’85, produjo un severo perjuicio a la economía japonesa, estructurada alrededor de las exportaciones a EE.UU, el yen alto provocó la crisis de la industria japonesa y los países del sudeste asiático inundaron de mercaderías más baratas a Japón, por la apreciación del yen. El flujo de capitales a Tokio no tardó en generar una burbuja especulativa, alrededor de la venta de inmuebles.
El valor de Tokio en 1989 se multiplicó por 75, equivalente a 5 veces el territorio de EE.UU. Un distrito de la capital (Chiyoda-ku) valía más que Canadá y el Palacio Imperial de Tokio, valía como California. Cuando estalló, la «burbuja inmobiliaria» de Tokio y la burbuja de Japón tuvo un resultado letal, la economía japonesa quedó planchada por décadas. En 1995, para salvar a la economía de Japón, se firmaron los «Acuerdos del Plaza II» que bajaron el yen y revaluaron el dólar.
Los ataques y movimientos especulativos de los inversores y especuladores siguieron contra el precio de monedas de diferentes países, por ejemplo Soros contra la libra esterlina en 1992 que doblegó al Banco de Inglaterra. Luego, el «efecto Tequila» de 1994 contra el peso de México que provocó pérdidas al Banco Central por 4 mil millones U$S y el desplome de su PIB en el ’95.
A partir de 1997 la sobreacumulación de capital originó la caída de la tasa de ganancia. Y con ella se produjeron nuevas burbujas especulativas de las cuales la que más repercusión tuvo en el desarrollo de la globalización, fue la del sudeste- asiático o «efecto dragón», que golpeó a los Tigres que hasta ahí eran eje de la economía mundial. Veamos como sucedió.
La caída de la tasa de ganancia a partir de los años ’96/ ’97 fue un duro golpe a la economía mundial: «… En 1995, los rendimientos de esas empresas aumentaron un 13%. En 1996 llegaron al 23,3 %. Pero en 1997, este crecimiento de las ganancias disminuyó al 7,8%» (30) La caída de la tasa de ganancia provocó a su vez, caída de las inversiones de las multinacionales que venían en ascenso desde 1992:»… registraron una gigantesca expansión de un 17,3% en el ’93, 16 % en el ’94 y volvieron a crecer un 27,5 % en el ’95. Pero cayeron un 0,7 % en el 96… Fue la reducción de estas inversiones, provocada por la caída de la tasa de ganancia, lo que comenzó el proceso de crisis… llevando a la debacle del sudeste- asiático, Rusia, Brasil, etc.» (31)
En 1997 la caída de las inversiones en el sudeste- asiático registró en Tailandia un 21,3 %, en Malasia un 43,4% y en Indonesia un 22,9 %. Esto se combinó con los «Acuerdos del Plaza II» entre EE.UU, Europa y Japón para bajar el yen, que afectó a las industrias y multinacionales de los tigres, orientadas a la exportación a Japón. Para Brenner: «Desde el «Acuerdo inverso del Plaza» en la primavera de 1995, logrado entre los gobiernos del G-3 para prevenir el colapso de la economía japonesa, el dólar se ha apreciado sustancialmente contra el marco y el yen 20% y 50% respectivamente» (32)
Al bajar el yen y subir el dólar los productos de los Tigres quedaron caros, lo cual llevó a la industria de los Tigres a la quiebra. La presión que la devaluación del yen ejercía sobre las economías de los Tigres, obligó a sus monedas a ser devaluadas para evitar la bancarrota de los grupos industriales. Esto desató un ataque especulativo sobre las monedas, primero de Tailandia, el bath, cuya economía había crecido entre 1985 y 1996 a un 9% anual, La bolsa cayó un 75%, Finance One, la financiera más grande colapsó, el «boom» tailandés terminó y el PIB cayó 7%.
La crisis se extendió a Indonesia que cayó 15 %, a Corea del Sur que cayó 7% y a Filipinas que creció cero en 1998. Las consecuencias del «efecto dragón» fueron devastadoras: cayó el valor de casi todas las monedas, bolsas y empresas de la región. El PBI cayó un 31,7% en un año, millones de personas cayeron por debajo de la línea de pobreza entre 1997 y 1998 y los países más afectados fueron Indonesia, Corea del Sur y Tailandia.
El FMI intervino con rescates a todos estos países, lo que también constituyó un importante negocio y desató un proceso de M&A de empresas quebradas. El «Plaza II» fracasó porque no logró una recuperación de Japón y hundió a los «Tigres», que habían sido un polo dinámico y sostén de la economía mundial. El «efecto dragón» produjo un cambio estructural del capitalismo, liquidó a los Tigres como polo que había sido eje de la economía mundial junto a EE.UU, en la transición del régimen keynesiano a la globalización.
El golpe que recibió la economía mundial fue tan grande, que redujo los precio del petróleo, lo cual afectó a los países petroleros, y en especial a Rusia y desató el ataque especulativo a Rusia o «efecto vodka» del ’98. Luego vino el ataque a Brasil que empezó a sufrir una fuga de capitales y perdió 35 mil millones U$S en 4 meses lo que llevó al desplome de la bolsa de San Pablo y la devaluación del real. El «efecto samba» preludió al «efecto tango», de Argentina del 2001, que también obligó a devaluar su moneda atada 1 a 1 al dólar y provocó el estallido popular que derrocó al gobierno.
El agotamiento de los Corporaciones Globales
La gravedad y continuidad de las burbujas, cada vez más grandes y destructivas, llevó a las potencias a organizar el Foro de Estabilidad Financiera (FSF) en 1999, formado por los ministerios de finanzas, bancos centrales y organismos financieros internacionales para promover la estabilidad financiera internacional. El objetivo del FSF era la supervisión y vigilancia de las instituciones y transacciones económicas.
Pero este intento fracasó por completo y la crisis se irradió de la periferia al centro, las crisis siguientes se desarrollaron ya no en países atrasados sino en la economía de EE.UU. A fines de los ’90 y comienzo del siglo XXI se desataron y combinaron 3 graves crisis, 1) la del hedge fund Long-Term Capital Management (LTCM) afectado por el «efecto Vodka», que hizo tambalear a Wall Street, 2) la quiebra de Enron Corporation, de las más importantes empresas de energía del mundo y la 7ma de EE.UU y 3) la crisis de las «punto-com».
El estallido de las punto-com, abrió la crisis en la rama industrial base de la globalización, la informática. El rápido consumo de millones de personas de estos productos, produjo una burbuja alrededor de sus empresas que llevó el índice Nasdaq hasta 5000 puntos en el año 2000. Tras la explosión de la burbuja, el Nasdaq bajó a 3500 y a 1300 en el 2002. Desaparecieron 4.854 empresas, en medio de escándalos de fraude, como el caso World.com.
Las 3 crisis combinadas abrieron la recesión mundial de los años 2000- 2003. Esta recesión expresaba ya el proceso de agotamiento de las corporaciones globales como forma de acumulación y de la globalización como régimen de acumulación. Las enormes masas de capital ficticio, habían producido la caída de la tasa de ganancia, pero además un acelerado proceso de desvalorización de la economía.
Las potencias capitalistas necesitaban contrarrestar estas tendencias y superar la crisis, pero lograrlo requería de una ronda de destrucción de fuerzas productivas y quema de capital de magnitud muy superior al perpetrado en la 2da guerra o la posguerra.
En el período comprendido entre los años 1980 y 2000 con la globalización, el grado de destrucción de fuerzas productivas era importante. Se habían producido la 1era guerra de Irak y las guerras de Yugoeslavia, Chechenia, Afganistán, Ruanda, las 2 guerras del Congo y Bosnia, lo que sumado al desarrollo de la pobreza, la extrema miseria, el creciente proceso de destrucción de la naturaleza y desarrollo de la industria armamentista, habían desarrollado un proceso de enorme destrucción de las fuerzas destructivas.
Pero este proceso de destrucción de fuerzas productivas era insuficiente para que el capitalismo lograra una forma superior de acumulación que superara a las corporaciones multinacionales, recordemos que tras el agotamiento de los cartels y trusts, el capitalismo desarrolló un proceso de destrucción de fuerzas productivas que dio lugar a una forma de acumulación superior, las multinacionales.
Las potencias capitalistas necesitaban contrarrestar estas tendencias y superar la crisis, pero lograrlo requería de una ronda de destrucción de fuerzas productivas y quema de capital de magnitud muy superior al perpetrado en la 2da guerra o la posguerra.

Global M&A 1985- 2021. El proceso de fusiones y adquisiciones cae abruptamente en el año 2021 Fuente: Dealogic
En la posguerra, el brutal proceso de destrucción de fuerzas productivas en los países atrasados, permitió que tras el agotamiento de las modernas multinacionales, surgiera una forma de acumulación superior: las corporaciones globales. Pero para el año 2000, frente al agotamiento de las corporaciones globales, las potencias capitalistas necesitaban desarrollar un proceso de destrucción de fuerzas productivas que permitiera pasar a una Forma de Acumulación superior.
La crisis ya estaba en el corazón de la economía mundial, la economía de EE.UU. Y el estallido de la burbuja «punto.com» había abierto una grave recesión. Sólo podían contrarrestarse estas tendencias, superando a las corporaciones globales mediante un proceso de centralización de capitales, con un enorme desarrollo de las fuerzas destructivas.
La estrategia del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC)
Bush lanzó la estrategia del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (en inglés, PNAC) tras los atentados a las Torres Gemelas el 11 de setiembre del 2001. Esta estrategia consistió en una contraofensiva política, económica y militar mundial, que tuvo como lema la «guerra contra el terror» y derrota del «eje del mal». La estrategia del PNAC buscó superar la grave crisis abierta en el capitalismo y sacar a la economía de la recesión, para lo cual estableció un operativo militar de envergadura y el desarrollo de una guerra de vastos alcances y largo aliento, con el objetivo de lograr poner un freno a los procesos revolucionarios en Medio Oriente, a la vez que disciplinar a los trabajadores y pueblos del mundo.
El PNAC buscó también sostener un alto gasto y desarrollo del complejo militar- industrial, llevando adelante un importante proceso de destrucción de fuerzas productivas. Era imposible que el estado de EE.UU pudiera llevar esta estrategia adelante con la oposición del pueblo norteamericano. Por eso, el gobierno Bush se aprovechó del impacto que produjo el atentado terrorista del 11-S para instaurar un régimen profundamente antidemocrático al interior de EE.UU con pilar en la Ley Patriota (en inglés, Patriot Act), que buscó limitar las libertades democráticas y de expresión de los trabajadores y el pueblo de EE.UU y acallar toda voz que quisiera oponerse a su estrategia.
El régimen de la Ley Patriota fue una reforma constitucional de facto, que puso al Poder Ejecutivo, el ejército y a los servicios de seguridad en el centro del régimen político de EE.UU, intentando borrar de un plumazo las históricas conquistas democráticas del pueblo norteamericano.
A la vez, un conjunto de leyes y decretos produjo un importante recorte de las libertades democráticas, el ataque a los inmigrantes, sobre todo los de origen musulmán y la criminalización de los opositores. El PNAC era una estrategia al servicio de darle un duro golpe a las luchas de los pueblos del mundo que osaran desafiar el poder de las potencias capitalistas y a la vez, buscaba retomar la ofensiva contra las masas de los países avanzados.
La campaña de la «lucha mundial contra el terrorismo» fue impulsada desde EE.UU, pero fue adoptado por todos los gobiernos y estados capitalistas del mundo. El frente político- militar que se articuló alrededor del PNAC, expresado en la Coalición militar que llevó adelante la invasión a Irak en el año 2003, fue uno de los más grandes de la historia del capitalismo. En el terreno económico, Bush buscó relanzar la economía, copiando a Reagan con una burbuja en base a créditos para el consumo de masas, centrado en éste caso, en créditos para la vivienda.
Millones contrajeron estos préstamos atraídos por las facilidades, y así fue como tomó vuelo la burbuja de «hipotecas de segunda categoría» (en inglés, «sub- prime»), que comenzó en el año 2002 y estalló en el 2007. Toda la estructura financiera mundial contrajo papeles sub- prime, que prometían ser un fabuloso negocio que crecía y crecía sin cesar, proporcionando ganancias fabulosas.
El desarrollo de la ola de compras de casas produjo llevó a que la industria de la construcción pegara un salto, y con ella, se disparó la inflación. Los precios de todos los materiales de construcción se elevaron, arrastrando todos los precios con ella. Para frenar la ola inflacionaria que se desató, la Fed subió la tasa de interés que en 3 años pasó del 1% al 5,75%, pero esta operación de alza de tasas de interés encareció los créditos otorgados a familias muy humildes y agravó las deudas e impagos.
Los Bancos de Inversión comenzaron a emitir los MBS (Mortgage Backed Securities) y los CDO (Collateralized Debt Obligation) papeles que servían como seguros para cubrirse de posibles impagos. Esos papeles fueron negociados en el mundo entero y pasaron a ser parte de las arcas de todo el sistema financiero mundial.
Dada la magnitud de la burbuja crediticia en curso de dimensiones gigantescas, los estados del G7 convocaron al acuerdo de Basilea II, en el 2004, buscando superar las limitaciones de Basilea I que ignoró un aspecto esencial de los créditos: la calidad de los mismos y probabilidad de incumplimiento de los préstamos.
Para superar estas limitaciones Basilea II propuso en 2004 un nuevo conjunto de recomendaciones, que fueron inútiles, porque el gobierno de Bush ya había impulsado una enorme burbuja y empujó al capitalismo al abismo. Todo el sistema financiero mundial se llenó de MBS y CDO, cuyo valor cayó abruptamente.
Para el año 2006, el ejército de EE.UU y la Coalición por la Libertad se empantanaron militarmente por la heroica resistencia Iraquí contra la invasión. A la vez que la resistencia del pueblo de EE.UU contra la represión del régimen de la Ley Patriota y la creciente impopularidad de la guerra de Irak, hundió a Bush en el descrédito.
De este modo, los dos pilares fundamentales de la estrategia política, económica y militar del PNAC iba sufriendo un creciente desgaste y deterioro. La derrota militar en Irak, significó el golpe final a la estrategia del PNAC y abrió una crisis política del gobierno Bush. A su vez esta crisis política se combinó en el terreno económico, con el desastre que provocaba la burbuja sub- prime. El aumento de las tasas de interés que la Fed había impulsado para frenar la inflación, provocó que los deudores no pudieran pagar los préstamos, la burbuja se pinchó, y los bancos se llenaron de créditos incobrables.
Para el 2006 había medio centenar de financieras en bancarrota, millones de embargos y los bancos de inversión junto al sistema financiero mundial frente a la amenaza de la quiebra. El gobierno de Bush, había logrado que 1 millón 200 mil estadounidenses fueran estafados y más que alcanzar el sueño de la casa propia, hayan sido expulsados de sus hogares. En el 2007, la crisis sub- prime estalló y se hizo mundial. Si la «burbuja Reagan» fue el comienzo del régimen de la globalización; la «burbuja Bush» del 2007 fue su final.
El estallido de la «burbuja sub- prime» puso de manifiesto el agotamiento de la globalización como régimen de acumulación y el de las Corporaciones Globales como forma de acumulación. La derrota militar de EE.UU, impidió llevar adelante la quema de capitales y proceso de destrucción de fuerzas productivas necesario para permitir llegar a un nivel superior de centralización de capitales que lograra responder al proceso de agotamiento de las corporaciones multinacionales.
No estamos afirmando que no hubo destrucción de fuerzas productivas, la hubo, y la invasión convirtió a Irak, que era uno de los países más bellos del mundo, patrimonio del surgimiento de la humanidad, en una verdadera ruina. Si sumamos a esta conflagración lo ocurrido en Afganistán la destrucción es terrible, pero absolutamente inferior a la ronda de destrucción hecha en la posguerra.
Una simple comparación nos permite apreciar la magnitud del fenómeno: La guerra de Vietnam por ejemplo en la posguerra duró 11 años y fue parte de un proceso, como vimos, más grande de destrucción de fuerzas productivas que abarcó décadas, en vastas regiones del planeta. La guerra de Irak, en cambio, en apenas 3 años ya estaba resuelta, con derrota de EE.UU. La derrota del PNAC tuvo efectos inmediatos en la economía.
El capitalismo no logró alcanzar un nivel de centralización de capitales que necesitaba para superar el agotamiento de las corporaciones globales, ¿Por que el capitalismo no logró en la globalización, o sea, en todo el período que va desde la década del ’80 hasta la actualidad, un proceso de destrucción de fuerzas productivas que fuera similar a los niveles que se alcanzaron en la posguerra? ¿Por que las potencias no pudieron superar la crisis provocada por el agotamiento de las corporaciones? ¿Por qué no lograron una forma superior de acumulación de capital? Damos con la explicación analizando unos de los hechos políticos más importantes del siglo XX
La caída del Muro de Berlín: El golpe a la globalización
La caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 fue un duro golpe al capitalismo y la globalización. Cuando cayó el Muro los gobiernos de las potencias capitalistas y los regímenes stalinistas trabajaban en sociedad, avanzando en una ofensiva explotadora brutal y renovando en común los acuerdos de Yalta y Postdam. Pero las revoluciones que derribaron las dictaduras pro- capitalistas de esos países, obstaculizaron los planes conjuntos de las potencias.
Sin sus socios stalinistas, los gobiernos de las potencias capitalistas se vieron en dificultades para llevar adelante la ofensiva contra las masas de las economías más importantes. A su vez, la cadena de levantamientos populares se profundizó y tras el derrumbe stalinista en los países del Este de Europa, sobrevino el derrumbe de las dictaduras en la URSS y en las repúblicas bajo su órbita. Las consecuencias para el capitalismo fueron muy importantes, porque tras la caída del Muro de Berlín cambiaron las condiciones que habían permitido la súper- explotación de la clase obrera europea y alemana.
Una condición fundamental para facilitar la explotación de los trabajadores europeos y alemanes en la posguerra, fue mantener su división con el Muro. Su derrumbe permitió un proceso de unificación de la poderosa clase obrera europea y alemana, entre las más calificadas, concentradas, con mayores conquistas sociales y de mayor nivel cultural del mundo.
A su vez, las nacionalidades oprimidas que habían sido puestas a sangre y fuego bajo la bota de dominación imperialista en la posguerra, comenzaron un proceso de liberación, lo que barrió con las fronteras de Yalta y Postdam. Gracias a los dirigentes stalinistas que cayeron a partir de 1989, el imperialismo había logrado sobrevivir a las derrotas de Vietnam, de China, de Corea, había podido continuar con su sistemática destrucción de fuerzas productivas. Había transformado esas derrotas políticas, en penalidades aún mayores para las masas, que permitían grandes ganancias a las multinacionales.
Pero tras la caída del muro, estos dirigentes de la «izquierda oficial mundial», que había prestado grandes servicios al capitalismo, ya no tenían ese poder. El «orden mundial» de posguerra cayó, y el «nuevo orden mundial» en realidad resultó en un terrible «desorden»para las potencias capitalistas.
Esta es la explicación de porqué en la globalización, el capitalismo no logró igualar los éxitos económicos del régimen keynesiano. La caída del Muro de Berlín impidió que en la globalización hubiera un acuerdo político global mundial de la talla de Yalta y Postdam, esos acuerdos que permitieron el «boom» de posguerra, fueron liquidados por la caída del Muro de Berlín, y con ellos, cayó el orden económico y político que dio sustento a la economía mundial por más de 40 años.
Los gobiernos del G7, analistas y periodistas de todo pelaje pregonaron que la caída del Muro de Berlín era el «triunfo del capitalismo» y el «Fin del Socialismo». Muchos creyeron esa historia, y la mayoría de la izquierda cayó en una brutal confusión. No desarrollaremos aquí los debates que los acontecimientos produjeron en aquel momento, nos remitimos a verificar el impacto que tuvieron en la economía.
La mejor demostración del golpe que significó la caída del Muro de Berlín para el capitalismo y el curso del régimen de la globalización es China. En China sucedió lo opuesto, allí el Muro no cayó, la movilización de las masas en Plaza Tiannanmen contra la dictadura pro capitalista del PC Chino fue brutalmente reprimida y derrotada. A partir de esos acontecimientos China se consolidó como el «paraíso» de las multinacionales.
Tras la derrota de las movilizaciones la dictadura China avanzó en obtener mayores tasas de explotación y todo tipo de facilidades para que las multinacionales se radicaran. China muestra por sí sola las implicancias de la caída del Muro de Berlín para la economía mundial. Si la caída de las dictaduras del PC había complicado los planes de las potencias capitalistas en Europa, el triunfo de la dictadura del PC Chino la transformó en un bastión y salvavidas del capitalismo.
Con el triunfo del PC Chino, las potencias capitalistas obtuvieron un inmenso mercado de millones de trabajadores que la dictadura China disciplinó para ofrecer bajos salarios, condiciones laborales de super-explotación lo que permitió, como hemos visto, un crecimiento de la economía en los ’90.
También estaban muy deteriorados los salarios y condiciones laborales de los trabajadores de los demás países que habían pertenecido a la órbita stalinista. El imperialismo aprovechó estas «ventajas comparativas» lo que ayudó al crecimiento de la economía y dio una recuperación de la tasa de ganancia en los ´90 que se mantuvo por casi toda la década. El capitalismo logró una victoria en China, que le dio un gran respiro económico.
Pero con la caída del Muro de Berlín, sus planes estratégicos sufrieron un tremendo golpe, porque cayeron los partidos y dirigentes que prestaron grandes servicios al capitalismo, pactando la reconstrucción capitalista de Europa, permitiendo el desarrollo de las modernas multinacionales, y frenando los procesos revolucionarios.
La caída de los acuerdos de Yalta y Postdam que habían permitido el «boom», fue un golpe estratégico para el capitalismo. Esta es la explicación central de porque las potencias capitalistas no pudieron desarrollar en la globalización una ronda de destrucción de fuerzas productivas superior a la 2da guerra mundial o la posguerra, que le permitiera superar el agotamiento de la corporaciones globales.
De este modo, la caída del Muro de Berlín es el prólogo necesario de la caída de Wall Street, 20 años después. A su vez la caída del muro y la crisis de los Tigres modificaron los ejes de acumulación de la economía mundial. La economía en el régimen keynesiano se desarrolló alrededor del eje EE.UU- Europa, pero la recuperación de los proletariados y las masas de esos países en la posguerra, impidió que el capitalismo volviera a obtener las altas tasas de explotación que permitieron el «boom».
Por eso, cuando comenzaron a agotarse las multinacionales y el régimen keynesiano, el eje de acumulación de la economía mundial pasó a ser EE.UU- Sudeste- asiático (Japón y Tigres), en la transición del régimen keynesiano a la globalización. En la globalización, el eje de acumulación de la economía mundial volvió a cambiar a partir de la consolidación de la dictadura capitalista del PC Chino y la economía se articuló alrededor del eje EEUU- China, el único lugar donde la revoluciones que las masas encabezaron contra las dictaduras pro- capitalistas del PC, fue, hasta ahora, derrotada.
El rumbo de la globalización
Hemos visto entonces el régimen de la globalización, su compleja estructura, el surgimiento de una enorme masa de capitales destinado a la especulación financiera, el carácter ficticio y parasitario de enormes masas de capital que componen este capital que rota en la economía. Hemos visto también el surgimiento de las corporaciones globales, y el rol de los Bancos de Inversión en el corazón de su estructura y de la economía mundial. Este cuadro estructural nos permite comprender como actuaron cada uno de estos elementos constituyentes del capitalismo desde el estallido de la crisis actual.
Hemos visto también las tendencias que se están desarrollando a partir del comienzo de la crisis. Y hemos analizado comparativamente la actual crisis con la crisis del ’29, para comprender las similitudes y diferencias entre ambos episodios que afrontó el capitalismo en su etapa de decadencia. Sin embargo la comprensión de la actual crisis no puede resolverse sólo en la mirada coyuntural. Las preguntas se suceden: ¿Hacia dónde va el capitalismo? ¿La globalización terminó?
El conjunto de tendencias analizadas en el capítulo II indica que la globalización está llegando a su fin, y el capitalismo necesita instaurar un nuevo régimen de acumulación, así como nuevas formas de acumulación que superen a las agotadas y quebradas corporaciones multinacionales. ¿Podrá hacerlo? ¿De qué depende? Iniciamos las respuestas a esas preguntas comparando la crisis actual con la del ’29.
Pero para responderlas acabadamente, debemos analizar la crisis desde una óptica más histórica y menos coyuntural. Debemos responder a otras preguntas: ¿El capitalismo ha sufrido este tipo de crisis a los largo de la historia? ¿Cómo las ha resuelto?
El análisis de las crisis que el capitalismo ha desarrollado a lo largo de su historia nos permite comprender la dinámica, las leyes y los desenlaces posibles de la actual crisis del capitalismo. El rol del capital y su relación con los diferentes modos de producción desarrollados en los siglos precedentes, las distintas formas que el capitalismo desarrolló para acumular capital y las sucesivas crisis del proceso de acumulación, son los temas que presentamos a partir del próximo capítulo.
Notas
(1) Ronald Reagan y Margaret Thatcher fueron presidentes de EE.UU e Inglaterra respectivamente.
(2) Robert Brenner Turbulencia en la economía mundial
(3) The New Economy: What’s New, What’s Not. John B. Harms Tim Knapp
(4) Gerard Dumenil y Dominique Levy, «The Profit Rate: Where and Houch Much Did it Fall? Did it Recover? (USA 1948-1097), 2005
(5) Nahuel Moreno. Tesis sobre la situación mundial- Secretariado internacional de la LIT- CI, 20/10/84
(6) Robert Brenner Turbulencia en la economía mundial
(7) Nahuel Moreno. «Opinión: La crisis ya empezó» Correo Internacional 18, 1986
(8) Nahuel Moreno Tesis de la LIT sobre la situación mundial. 1985 (subrayados nuestros)
(9) Marx: El Capital, libro tercero, cap. II, La tasa de ganancia, (subrayados nuestros)
(10) Karl Marx El Capital Libro I Capítulo XXIII La Ley general de la Acumulación Capitalista
(11), (12), (13), y (14) Nahuel Moreno. Tesis de la LIT sobre la situación mundial. 1985 (subrayados nuestros)
(15) y (16) Nahuel Moreno. «Opinión: La crisis ya empezó» Correo Internacional 18, 1986
(17) Charles Moyer, James Mc Guigan Administración financiera contemporánea, pag 505
(18) Karl Marx El Capital Libro I Capítulo XXIII La Ley general de la Acumulación Capitalista
(19) V. I. Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo Cap II Los bancos y su nuevo papel (subr. nuestros)
(20) U.S. International Banking Facilities (IBFs) Japanese Offshore Market (JOM) Bangkok International Banking Facilities (BIBFs)
(21) Charles Moyer, James Mc Guigan Administración financiera contemporánea, pag 505
(22), (23), (24), y (25) Robert Brenner «Turbulencias en la economía mundial»
(Tomado de Revolución)
