Zizek sobre la crisis post COVID: ¿Es posible una sociedad alternativa?

por Richard Horton

¿Cómo le damos sentido a esta pandemia? Las primeras interpretaciones están apareciendo ahora. Slavoj Žižek es un prolífico filósofo y teórico cultural. Es el primero en producir un volumen de reflexiones – ¡Pandemia! La COVID-19 sacude el mundo (Pandemic! COVID-19 Shakes the World, Polity, 2020). Žižek duda que la epidemia nos haga más sabios: insiste en que “debemos resistir la tentación de tratar la epidemia en curso como algo que tiene un significado más profundo”. A pesar de estas precauciones, todavía tenemos una importante pregunta que responder: “¿Qué le pasa a nuestro sistema que nos sorprendió sin estar preparados para la catástrofe a pesar de que los científicos nos advirtieron de ello durante años?”

Debemos aceptar que “La epidemia de coronavirus en sí misma no es claramente un fenómeno biológico que afecta a los humanos: para entender su propagación, hay que considerar las opciones culturales humanas… la economía y el comercio mundial, la espesa red de relaciones internacionales, los mecanismos ideológicos del miedo y el pánico”. Žižek comienza su investigación en China – “China frustra las libertades de sus ciudadanos”. Apoya la opinión de Li Wenliang, el oftalmólogo que fue censurado por las autoridades de Wuhan por compartir información sobre el nuevo virus del SARS-CoV-2 y que más tarde murió a causa de la COVID-19: “Debería haber más de una voz en una sociedad saludable”. China se enfrentó con firmeza y éxito al brote en Wuhan. Pero sin “un espacio abierto para que circulen las reacciones críticas de los ciudadanos” la confianza mutua entre el pueblo y el Estado es imposible de mantener. Ese es el gran desafío de China. ¿Y para nosotros? “Temo la barbarie con rostro humano”.

Žižek dirige su atención al futuro: “incluso los sucesos horribles pueden tener consecuencias positivas impredecibles”. Él ve la posibilidad de “una sociedad alternativa”, una que promueva “la solidaridad y la cooperación mundial”. Extrañamente, quizás, “el coronavirus también nos obligará a reinventar el comunismo basado en la confianza en el pueblo y en la ciencia”. No un comunismo de estilo soviético, no “una solidaridad idealizada entre los pueblos”. Sino un comunismo que reconoce que “el capitalismo global se acerca a una crisis”. Es un “Comunismo impuesto por las necesidades de la supervivencia”. Se necesita un cambio radical, y la COVID-19 es un catalizador para lograr este cambio: “Una amenaza tan universal como ésta da origen a la solidaridad mundial”. El Estado “asumirá un papel mucho más activo”, abandonando los “mecanismos de mercado” como solución a nuestros problemas. Aunque no es un especialista en salud global, Žižek piensa que la pandemia, que ha precipitado “un estado de guerra médica”, podría dar lugar a “algún tipo de red de salud global”. (Podríamos llamar a esta red cobertura de salud universal.) Más allá de la salud, Žižek ve la posibilidad de “liberación” – el uso de “tiempo muerto”, “momentos de retiro”, “para la revitalización de nuestra experiencia de vida”. Los encierros han impuesto la soledad, el tiempo para “pensar en el (no)sentido de [nuestra] difícil situación”.

La COVID-19 es una “triple crisis”: sanitaria, económica y psicológica. “Las coordenadas básicas de la vida cotidiana de millones de personas se están desintegrando”. Pero los países después del confinamiento “pueden ser transformados, reiniciados de una nueva manera”. Cita a Bruno Latour, quien sostiene que la COVID-19 es un ensayo general para la próxima crisis del cambio climático: “el patógeno cuya terrible virulencia ha cambiado las condiciones de vida de todos los habitantes del planeta no es el virus en absoluto, es la humanidad!” La visión esperanzadora que ofrece Žižek es que “a través de nuestro esfuerzo por salvar a la humanidad de la autodestrucción… estamos creando una nueva humanidad. Es sólo a través de esta amenaza mortal que podemos imaginar una humanidad unificada”. El medio para hacerlo es reconociendo “nuestra comprometida situación dentro de conjuntos más grandes: deberíamos ser más sensibles a las demandas de estas comunidades, y un reformulado sentido de interés propio nos ha de llevar a responder a sus difíciles situaciones”. La “epidemia ofrece una bienvenida oportunidad para que la ciencia se afirme”. Sin embargo, Žižek concluye su análisis con una advertencia: “Los responsables del Estado están en situación de pánico porque no sólo saben que no controlan la situación, sino también que nosotros, sus súbditos, lo sabemos. La impotencia del poder está ahora al descubierto”. “El resultado más probable de la epidemia es que prevalezca un nuevo capitalismo bárbaro”. Este es el punto de vista de Žižek y puedes estar de acuerdo o no con él. Žižek ha realizado un importante servicio. Ha iniciado un diálogo global sobre lo que hacemos ante esta situación. Debemos continuar y profundizar en ese diálogo. Es lo que nos debemos.

(Tomado de The Lancet)

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