Wall Street registra la mayor caída mensual desde el inicio de la pandemia

por Nick Beams

Septiembre fue el peor mes para Wall Street desde el colapso de marzo de 2020, al comienzo de la pandemia, en medio de los crecientes problemas de la economía estadounidense y mundial. Los tres principales índices terminaron el mes el jueves con importantes caídas. El Dow bajó 547 puntos, es decir, un 1,6%, el S&P 500 perdió un 1,2% y el NASDAQ un 0,4%. Los descensos mensuales de los tres índices fueron del 4,3 por ciento, el 4,8 por ciento y el 5,3 por ciento, respectivamente.

La caída ha sido impulsada por varios factores, que actúan de forma combinada. Entre ellos: la inflación; la perspectiva de subidas de los tipos de interés; el conflicto sobre el techo de la deuda estadounidense y la ralentización de la producción en China como consecuencia de una crisis energética.

En cuanto a la inflación, a pesar del mantra del jefe de la Reserva Federal, Jerome Powell, junto con otros banqueros centrales, de que el aumento se debe a factores temporales que disminuirán una vez que las economías comiencen a recuperarse de los efectos de la pandemia, hay un creciente temor e que se esté convirtiendo en algo permanente.

Un indicio de ello se produjo esta semana, cuando el precio del petróleo superó los 80 dólares por barril en medio de un aumento de los precios del gas natural.

En su intervención ante la comisión de servicios financieros de la Cámara de Representantes, Powell mantuvo su postura de que la subida de precios era temporal. Esperaba que se revirtiera, pero no dio ninguna indicación de cuándo podría ocurrir y tampoco podía hacerlo.

El aumento de los precios, dijo, era una ‘función de los cuellos de botella del lado de la oferta sobre los que no tenemos control. Tenemos la expectativa de que la alta inflación disminuya, porque creemos que los factores que la están causando son temporales y están ligados a la pandemia y a la reapertura de la economía’.

En respuesta a las preguntas, Powell dijo que la Fed se encontraría en una ‘situación muy difícil’ si la inflación continuara por encima del objetivo del 2% de la Fed mientras la economía estuviera ‘muy lejos’ del pleno empleo. Si la inflación bajara por sí misma, la Reserva Federal no tendría que enfrentarse a la ‘difícil disyuntiva’ de tener que subir los tipos de interés mientras todavía hay holgura en el mercado laboral.

Pero hasta ahora hay pocos indicios de que la inflación vaya a remitir. A principios de este mes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) revisó sus previsiones y dijo que esperaba que la inflación fuera mayor en 2021 y 2022 de lo que había previsto anteriormente.

El economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, dijo que la inflación presentaría a los responsables políticos un ‘difícil acto de equilibrio’.

Un informe del Financial Times (FT) sobre las últimas proyecciones de la OCDE ofreció una visión de la economía política de la insistencia de Powell y otros en que el repunte de la inflación es temporal.

Según el FT ‘Boone dijo que una comunicación coherente sobre la naturaleza temporal de gran parte de la inflación ayudaría a evitar que las empresas y los hogares piensen que es justo subir los precios y exigir salarios más altos, algo que haría que la inflación más alta durara más tiempo y fuera más perjudicial’.

No hay mayor temor en los principales círculos de política económica de que la actual ronda de precios desencadene un impulso de los salarios más altos en la clase trabajadora —indicios son cada vez mayores— para compensar los recortes en el nivel de vida que ya se han producido.

Otro factor del creciente nerviosismo de los mercados es el temor a que los bancos centrales suban los tipos de interés antes de lo previsto. Wall Street se animó tras la última reunión de la Fed, celebrada los días 21 y 22 de septiembre, y subió a pesar de que Powell indicó que lo más probable es que el banco central anuncie una reducción de sus compras de activos por valor de $120.000 millones mensuales en su reunión de noviembre.

Esto se debió a que insistió en que cualquier decisión de elevar el tipo de interés básico del banco desde prácticamente cero no tendría lugar hasta que hubiera concluido el proceso de reducción. Pero el posterior anuncio del Banco de Inglaterra de que estaba estudiando la posibilidad de endurecer su política monetaria para finales de año provocó una oleada de ventas.

Los bajos tipos de interés y los billones de dólares de compras de activos por parte de la Fed y otros bancos centrales desde 2008 —un proceso que se aceleró a raíz de la pandemia— han alimentado la subida de la bolsa, pero hay advertencias de un giro brusco de los acontecimientos.

Mike Lewis, responsable de la negociación de renta variable estadounidense en Barclays, declaró esta semana al FT: ‘El juego va a funcionar hasta que no lo haga y cuando no lo haga… preveo algo muy violento. Podría ver una verdadera caída del mercado de valores. Han sido 14 años de comportamiento acomodaticio coordinado por los bancos centrales a nivel mundial’.

Los precios de los bonos han empezado a caer, lo que ha provocado un aumento de los tipos de interés: los dos tienen una relación inversa. Esta semana, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años —una referencia para los mercados financieros estadounidenses— subió al 1,55% desde el 1,31% de la semana anterior, un aumento aparentemente pequeño, pero que supuso una fuerte subida en el mundo del comercio de bonos.

A la incertidumbre del mercado se suma el conflicto sobre la medida de elevar el techo de la deuda estadounidense. Aunque una resolución aprobada por el Congreso el jueves ha evitado un cierre inmediato del gobierno estadounidense y ha proporcionado dinero para la mayoría de los departamentos hasta el 3 de diciembre, la cuestión del aumento del techo de la deuda sigue sin resolverse.

A pesar de las continuas advertencias de la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, de que no hacerlo tendrá consecuencias ‘catastróficas’ si el gobierno estadounidense incumple su deuda. Los republicanos se han negado a votar a favor del aumento alegando que ello supondría un respaldo al programa de gastos de los demócratas. De hecho, el levantamiento del techo no autoriza nuevos gastos, sino que simplemente posibilita el gasto aprobado por el Congreso.

En su intervención en una conferencia empresarial tras su testimonio ante el comité bancario del Senado, Yellen dijo que un Congreso disfuncional podría ser una amenaza mayor para la economía estadounidense que la pandemia.

El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, ha advertido que si no se llega a un acuerdo los inversores se pondrán ‘extremadamente nerviosos’, lo que provocará un ‘tipo de reacción extrema en los mercados’.

El nerviosismo de los mercados financieros se ve agravado por los crecientes problemas financieros y económicos de China. Aunque la opinión generalizada es que los problemas que rodean al promotor inmobiliario Evergrande, cargado de deudas, pueden contenerse —lo que no es en absoluto una conclusión inevitable— están surgiendo otras cuestiones.

Esta semana, el índice oficial de gestores de compras del sector manufacturero de China, un indicador de la actividad de las fábricas, cayó a 49,6 en septiembre. Fue la primera vez que cayó por debajo de la marca de 50 puntos, que marca el límite entre la contracción y la expansión, desde el inicio de la pandemia en febrero de 2020.

El descenso fue producto de la grave escasez de energía eléctrica y la desaceleración del sector inmobiliario.

La escasez de energía ha afectado al menos a 10 provincias chinas. Las compañías eléctricas no han podido satisfacer la creciente demanda de las industrias debido al aumento del precio del carbón y de otras fuentes de energía, así como al incremento de los costes impuesto para cumplir los objetivos de emisiones del gobierno.

A principios de esta semana, Bloomberg informó de que se había ordenado a las principales empresas energéticas estatales —de carbón, electricidad y petroleo— que se aseguraran el suministro para el invierno ‘a toda costa’, y que la directiva procedía del viceprimer ministro Han Zhen, responsable del sector energético y la producción industrial del país.

El economista jefe para China de la empresa financiera japonesa Nomura, Ting Lu, dijo al FT que los problemas de energía en China pueden haber sido subestimados debido a la atención prestada a Evergrande.

‘La crisis del suministro eléctrico en la segunda economía y el mayor fabricante del mundo se extenderá y afectará a los mercados mundiales’, afirmó.

(Tomado de WSWS)

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