Sobre los resultados en gobernadores: continúa la descomposición del cadáver de Pinochet

por Marcel Claude

La derrota de Piñera y de la derecha pura y dura, fue y viene siendo muy contundente y, en cierto sentido, esconde el ocaso -también importante- de las nuevas formas de derecha que incluyen al Frente Amplio y al social-democrático-neoliberal Partido Comunista Chileno, aunque sean –el FA y el PC- los grandes vencedores en la pequeña y exigua cancha que la historia les va dejando para jugar el sucio juego de los enmascarados de Versalles.

Las elecciones de segunda vuelta de gobernadores, apenas sí llegaron a una participación del 19,6% en las 13 regiones donde se votó. De 13.040.819 de votantes habilitados, solo sufragaron 2.555.990, según las informaciones entregadas por el SERVEL.

El temor de la derecha se hace evidente al escuchar a dos notables heraldos de la derecha convencional, histórica y fascista: el mandamás de la Radio Bio-Bio, Tomás Mosciatti y el senador Francisco Chahuán.  El primero, siempre con su notable erudición wikipédica, últimamente se ha explayado anunciando el purgatorio económico que se viene por la caída de la derecha (ver https://www.youtube.com/watch?v=qVMzFl0_5sM&ab_channel=BioBio) que, según este amante de la pax de los fusiles, la derecha tuvo una derrota mayor que en ese lejano 1964 (sonaba más bien a “ese fatídico 4 de septiembre de 1964”, aunque ese “sonaba” puede que sea cosa mía nada más, no lo sé); pero también señaló en sus acostumbrados comentarios para CNN (medio de comunicación de los gringos), que la derecha está totalmente desarmada y ya no influye en nada de nada (me late que el hombre sufría al decir estas cosas), olvidándose que la derecha bien derecha es económica y que solo ha ganado en estos tiempos, que son los oligarcas, los dueños de Chile, del agua, del suelo, los bosques, el cobre, el litio y los mares, así como lo eran en sus mejores tiempos piratas y filibusteros que fueron los verdaderos fundadores del capitalismo….Eso no sale en Wikipedia, por eso es que no lo mencionó este notable erudito de la pax de los fusiles, pero que no dejó de anunciar como buen heraldo del purgatorio que se avecina, una nueva alianza roja con Provoste a la cabeza (heredera de esa DC tirando para MAPU e Izquierda Cristiana) que gobernará con el PC y el FA, y que nos llevará a la crisis económica, a la inflación, al déficit fiscal, al estatismo desenfrenado y, peor aún, a los brazos de China comunista que, al decir del licenciado Mosciatti, los camaradas del PC son duros patrones y no sueltan la presa una vez que se entra en su órbita.  Se olvida este wikipédico erudito (Mosciatti) que los chinos hace rato que tienen en sus fauces al mismísimo imperio norteamericano, pero eso no sale en Wikipedia, así es que no lo sabe y, ergo, no lo dice.  Tampoco dice que esa coalición roja, tirando para rosa posmoderne, ya ha gobernado con Frei, Lagos, Aylwin y la imperturbable Michelle Bachelet y que no han hecho más que besar los traseros relevantes y meterse en la cama de los dueños de Chile.

El senador Francisco Chahuán, tan heraldo del purgatorio como Mosciatti, emplazó a converger en una unión entre Chile Vamos y la ex Concertación para evitar “el tsunami rojo de extrema izquierda” y que se necesita “el resurgimiento de la Confederación Democrática (CODE)”, esa que como el bien lo dice –pero de un modo eufemístico- se creó para unir a todos los partidos opositores al gobierno de Salvador Allende.  Léase con malicia: para derrocar por la vía militar a la Unidad Popular pues la vía democrática en ese entonces navegaba hacia la izquierda de verdad.  Y parafraseando al wikipédico Mosciatti, “Acá puede venir un desastre como el del 64”.  Así nada más con la derecha chilena, siempre reproduciendo la dialéctica del amo y del esclavo de Hegel, cuando el esclavo llega a serlo por temor a la muerte.  Ese miedo que gusta alimentar la derecha.

Sin embargo, aunque resulta patético verlos asustados, con miedo al tsunami rojo, la situación es para preocuparse, digo yo, empatizando con el dolor de Matte, Angelini y Luksic, así como de sus honorables mantenutos de la clase política.  Esto porque la segunda vuelta de las elecciones de Gobernadores, mostraron un nivel más de la compleja crisis institucional del sistema político chileno.  Si asumimos que solo un 50% vota o ha ido a votar, pues hay un 50% irreductible que no va a ir nunca a votar, pues en las actuales circunstancias, aunque el Che o Allende sean candidatos no irían tampoco, puesto que no resulta fácil superar por el momento el descrédito de la política que han practicado los partidos políticos del orden.  Pues bien, en este contexto, los verdaderos resultados nos dicen que el Acuerdo por la Paz alcanzó apenitas un 20%, mientras que el Pueblo de Trabajadores Conscientes un 30%.  Esa es la buena nueva de esta segunda vuelta.  Al fin sabemos cuánto pesa el votante anti neoliberal, aquellos que se alinean con el sentir profundo de la rebelión popular de octubre 2019.

Una nota curiosa y repugnante, sobre todo pensando en los presos políticos de la revuelta, Mapuche y los de la vieja guardia como Hernández Norambuena, es el cruce de votos entre los partidos políticos del burdel versallesco del Acuerdo por la Paz más el PC, que resulta revelador, pero no menos indecente, simplemente por la llamada Ley de Transitividad –y lamento que los PC lovers se ofusquen pero la propiedad transitiva de los conglomerados no proviene de mi cabeza sino de la Teoría de Conjuntos- que sostiene que si un elemento se relaciona con otro y éste último con un tercero, entonces el primero se relaciona con el tercero.  Más claro es agregar agua, si A se relaciona con B y B con C, entonces, A se relaciona también con C.  Aplicada esta Ley de Transitividad a los resultados electorales de gobernadores del 13 de junio 2021, dado que muchos candidatos DC fueron apoyados por el FA y el PC, y que otros DC como Orrego fueron apoyados por el ultra fascista José Antonio Kast, hemos asistido a un proceso electoral en donde –por la Ley de Transitividad– si los PC y los FA se alinearon y coincidieron con la DC, la que a su vez se alineó con Kast y la derecha, queda claro que no les pareció nada de mal a los PC y FA ser aliados de los aliados de Kast y la derecha, dicho de otro modo: Si el FA y el PC se agrupan con la DC y ésta con Kast y la derecha, entonces, la Ley de Transitividad dice que el FA y el PC se alinean con la derecha y Kast.  Parece terrible no?  Pero, no debemos olvidar que El FA firmó el Acuerdo por la Paz, aprobó la ley anti barricadas que creó a los presos políticos de la revuelta y hablan pestes de los proyectos revolucionarios en América Latina, mientras el PC en la CUT hace de alcahuete de los empresarios.  Esto dice mucho de las coincidencias electorales en la segunda vuelta de gobernadores.

La mala noticia que también muestra el proceso electoral de los gobernadores es que no hay una fuerza política organizada y crítica que hiciera contra peso, puesto que ni un solo candidato que no haya representado el Acuerdo por la Paz participó en el proceso y ello explica también la no participación de ese 30% que no fue a votar (no considero al 50% que nunca vota).

La buena nueva de estos tiempos –que no proviene de la segunda vuelta en gobernadores- es la aparición de la llamada Vocería de los Pueblos como una articulación integrada por 34 constituyentes, entre ellos representantes de pueblos originarios que hicieron un primer pronunciamiento respecto del proceso constituyente que consiste en seis garantías, entre las cuales, las más relevantes son: que para el proceso constituyente se pongan en libertad a las y los presos políticos de la «revuelta» y Mapuche; que se ponga fin a la expulsión de personas migrantes; y que se ejerza soberanía absoluta en la Convención Constitucional, sin limitarse al acuerdo firmado el 15 de noviembre de 2019.

A mi juicio, por una parte, en la segunda vuelta de gobernadores los votantes que comparten el sentir profundo de la revolución de octubre 2019 ya no cayeron en la tontería del mal menor, lo que junto con la aparición de la «Vocería de los Pueblos de la revuelta popular a la constituyente» abre el juego, reorganiza la baraja. Esto es finalmente el origen del miedo de la derecha al tsunami rojo y el principio de una incipiente esperanza para un nuevo Chile, para los y las trabajadoras que aspiramos a demoler piedra por piedra, hoja por hoja, legislación por legislación, la maldita herencia del tinglado Pinochet, Guzmán y el infalible rey sol, Ricardo Lagos.- 

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