Medea de Eurípides: esa madre asesina

por Stella Maris Gulian

El texto comienza con las palabras de la nodriza, la que anticipa el perfil de la protagonista: ella es salvaje, violenta, de temer. (v.105/190) Ha sufrido un “ultraje del lecho”. Ella ha sido engañada y eso desata toda su furia. La nodriza nos dice que su alma es violenta y pronta a estallar frente a un ultraje; que su carácter es salvaje y su alma despiadada; que ella es de temer, que inspira pavor, que genera espanto. Ella representa lo Unheimlich: lo familiar que se vuelve sorpresivamente espanto y que deslumbra al mismo tiempo (6). 

Ella es la alteridad que es radicalmente otra y al mismo tiempo nos habita. Encima es hechicera, portadora de un saber que a los hombres se les escapa y temen. Bruja, extranjera y salvaje: desmesura de una mujer. 

Recodemos que ella había hecho de Jasón el aventurero, un héroe. Él es su obra y gracias a ella se ganó la admiración al conquistar el Vellocinio de oro: detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Para lograrlo ella no dudó en matar a su hermano, dejar su tierra abandonando a su padre, matar a Pelias… ¿y ahora él le paga engañándola pretendiendo casarse con la hija del Rey?. Su ambición no tiene límites ni le preocupan sus consecuencias en su familia. 

En Duelo y melancolía Freud afirma que la melancolía –igual que el duelo- constituye una reacción frente a la perdida de un objeto amado, pero que en otra serie de causas puede reconocerse que dicha perdida es de naturaleza más ideal (7).
El objeto –dice Freud- no es algo realmente muerto, pero como objeto erótico ha quedado perdido. Por ejemplo dice, es el caso de la novia abandonada (8). 

En el caso de Medea ésta no puede sustituir a Jasón por otro amor -como Freud lo sugiere- y será esto lo que desate la tragedia. 

Eurípides entonces nos muestra por medio de la nodriza a una Medea en situación de duelo: está encerrada en su recámara, aislada, yaciendo sin comer, abandonando su cuerpo a los dolores y consumiéndose en lágrimas. Sin levantar la mirada y sin volver el rostro del suelo, como una piedra o como una ola marina escucha las amonestaciones de sus amigos (v. 24 a 29) 

Yo misma temo se clave un puñal en el hígado –dice la nodriza.
¿Qué se juega en el duelo de Medea? se pregunta Araiza: lo que ocurre en el lecho: coger, deseo, muerte, amor.
La mujer cuando ha sufrido injusticia respecto a su lecho nupcial, no existe otra mente más sedienta de sangre” (v.265) dice Medea.
Ella yace en la cama nupcial: Koita (lecho donde se yace) y Koimêtêrion (cuarto de dormir y cementerio) (9). 

Lo insaciable no es solo el deseo de Medea por el lecho, sino también ese lecho que ahora la tiene cogida a través de su deseo: el lecho de muerte. El deseo sin limites –deseo que otrora experimentara por el lecho de Jasón- es ahora un deseo por un lecho que jamás puede llenar ni ser llenado (10). 

Encima Jasón le dice que no es por el motivo por el que tú estas irritada, no es que odie tu lecho o que haya sido golpeado por el deseo de una nueva esposa.
O sea que no la deja por pasión hacia Glauce, sino por otra razón tanto o más dolorosa. 

1° Episodio: 

Medea se lamenta de su situación y cuestiona el lugar de la mujer en la sociedad griega. Le cuenta al coro lo que era Jasón para ella: el hombre del cual se había enamorado perdidamente, por lo que no podrá haber otro que pueda reemplazarlo. Eros le clavó su flecha. 

Habiendo dejado partir la alegría de vivir, termina mi existencia, quiero morir amigas. Pues mi marido, en una cuestión en la que para mí todo se hallaba comprometido, como él lo sabe muy bien, ha resultado el peor de los hombres. (v.225) 

Ella desea le llegue su muerte, pero no dice que quiere morirse sino que quiere dejar de sufrir. No soporta más seguir viviendo de ese modo (11). 

Las mujeres somos las criaturas más desdichadas. En primer lugar es necesario que compremos un esposo a un precio extravagante y haber conseguido un amo para nuestro cuerpo. Y ese mal es más doloroso que el otro. La prueba está en haber tomado uno malo por bueno, porque las rupturas de los convenios matrimoniales no son respetables para las mujeres. Y no nos es posible repudiar al marido…
Si un varón está enojado cuando convive con los de adentro, sale y hace cesar el disgusto en su corazón. Pero es una necesidad para nosotras el mirar a una sola persona. Y los que luchan con las espadas dicen de nosotras que vivimos en el interior de las casas una vida sin peligros. ¡Son unos tontos! Porque preferiría tres veces mantenerme firme junto a mi espada que dar a luz una sola vez. (v. 230 a 250) 

¿No escuchamos aquí el lugar en que tantas mujeres son puestas por sus hombres o por la sociedad que habitan? El lugar que la sociedad le ofrece para consumir su goce: debes mirar solo a tu esposo y ocuparte de tus hijos.
Entonces ¿qué sucede con ellas cuando ese que le garantizaba a cambio seguridad y amor, rompe el trato? 

Para aumentar la desdicha de Medea, el Rey Creontes decidió expulsarla de su tierra junto con sus hijos: más ultraje aún y se lo dice de un modo brutal: Ya que yo soy el arbitro de esta orden, no regresaré a casa antes de haberte expulsado fuera de los limites de esta tierra. (v.270-275)
¿Qué mujer tomaría con calma tanta desgracia?
Ay, hijos malditos de una odiosa madre (v.110-115) Escuchamos así a una mujer en el extremo de su sufrimiento, con un dolor extremo: ¿Qué ganancia obtengo por seguir viviendo? Ojalá me libere con la muerte abandonando una existencia odiosa! (v.140-150)
Medea está acorralada. Es entonces cuando Creontes comete un error que llevará a la tragedia: ante el pedido de ella de darle un día, él accede y al acceder veremos que le da tiempo de planificar el desenlace trágico. 

Medea luego de dialogar con Creontes, se dirige al coro y les dice:
Estas son las injusticias que padezco. Es necesario que yo no sea objeto de risa en esta boda de Jasón con Glauce, puesto que soy hija de noble padre y del muy remoto linaje del Sol. Y poseo conocimientos.. (v. 405)
Es así como jura por los dioses que “ninguno de ellos se reirá por causa de su dolor”. Este es el punto clave de la tragedia (v.395-400) Ella no quiere ser objeto de burla, eso es lo que no soporta, ese es el punto de su máximo dolor a lo que el ultraje de lecho la lleva. 

Todo el mundo se ama mas a sí mismo que a su prójimo-(v.86)había dicho el pedagogo refiriéndose a Jasón. Pero estas mismas palabras valen también para Medea y su atroz accionar. 

2° Episodio: 

Medea y Jasón se encuentran. Ella lo insulta por su falta de hombría y su desvergüenza, le recuerda lo mucho que ella hizo por él y el modo en que le está pagando, para finalmente exponerle el penoso futuro al que expone a ella y a sus hijos.
“Y yo, tras haber traicionado a mi padre y a mi casa, vine contigo a Yolcos. Y maté a Pelias tal como es más doloroso morir, a manos de sus hijas, y suprimí todo el clan familiar. Y habiendo experimentado esa protección, tú, el peor de los hombres, nos traicionaste y te procurarte un nuevo matrimonio, a pesar de nuestros hijos. Pues si fueras un hombre sin descendencia, se te habría perdonado enamorarte de ese lecho” (v.485-490) ¿A qué se refiere? ¿Está apelando a su responsabilidad como padre? 

Recordemos esa hermosa frase con que Lacan nomina a un padre: “aquel que hace de su mujer objeto a causa de su deseo, por lo que permite que ella pueda ocuparse de sus pequeños a que son sus hijos”. Padre es aquel que toma a su mujer como mujer, como mina, que se ocupa de su goce y justamente por ello el goce de la mujer no caerá sobre los hijos. Este es el punto que Jasón no cumple como padre y que ella le recrimina. Un padre bien ubicado ayuda a que su mujer se ligue adecuadamente a sus hijos y no los devore. 

Él pagó mal lo que ella hizo por él. Esto es lo que Medea le reprocha. Él traicionó la palabra empeñada, falto a su juramento, quebró el pacto simbólico que los unía.
Por ello condena al amor desanudado de lo simbólico, a dirimirse en la vertiente imaginaria. 

Medea dice que quiere el bien de Jasón y lo realiza, pero él quiere otra cosa, cuestionando así el saber de ella sobre su propio bien y su buena voluntad. 

La respuesta de Jasón es refutarla sosteniendo que nada le debe porque nada recibió de ella, porque su única salvadora es Afrodita. Además le dice que se casará con Glauce para llevar una vida más feliz y sé menos pobre. 

Es como si aceptara su terrible ambición, pero la consuela diciéndole que con ese casamiento sus hijos se beneficiarán ya que tendrán un mejor pasar. ¿Es este un consuelo para una esposa? Él insiste en decirle lo beneficioso que es para ella el casamiento de él con otra mujer. Es como si le dijera: Medea, yo hago esto por tu bien, por aquello que más querés que son tus hijos”. ¿Y ella que tiene que hacer? ¿Agradecerle el favor? 

Exaltas en demasía tus favores. Yo considero que Afrodita fue mi única salvadora. A ti te es odioso declarar que Eros te obligó con sus dardos inevitables a salvar mi persona (v. 525-535) ¿Qué le dice? Que ella hizo todo porque estaba enamorada de él, sólo por eso ¿sólo por eso? ¿Es tan poca cosa? ¿Cómo reaccionaría cualquier mujer frente a tales palabras? 

Pero Jasón no se queda allí y avanza más humillándola: Los hombres deberían engendrar hijos de alguna otra manera. No tendría que existir la raza femenina: así no habría mal alguno para los hombres (v. 570-575) Causa espanto lo que le dice. Repudia a las mujeres. Si no fueran que solo ellas pueden engendrar hijos… 

De este modo él provoca con sus palabras una brutal intervención en lo Real, instaurando en Medea un dolor extremo y difícil de soportar.
“Y todo el proceso revela un amor sospechoso en su altruismo, en tanto el bien pretendido en el otro se sostiene a condición de que siga siendo a imagen del propio” (12). 

La veladura narcisistica del amor (amor de dos) se desgarra, virando ese amor pasional al odio más lacerante (13) quedando extraviada en una dimensión sin ley, sin tope, que Lacan emplaza en el campo de lo meramente femenino. 

A continuación Medea esgrime el argumento decisivo para desenmascarar a Jasón: ¿porqué no le había revelado antes sus planes de boda, dado que era un beneficio para ella y sus hijos? No lo hizo porque él sabía perfectamente que ella no pensaba igual. Entonces le espeta: él lo hace porque teme que un lecho extranjero lo conduzca a una vejez no célebre. (v.590) 

3° Episodio: 

Aparece en escena Egeo, el Rey de Atenas que Medea ya conocía.
Egeo no podía tener hijos y había consultado al oráculo para saber la razón y le responde estas extrañas palabras: “no desates la boca del odre del vino hasta llegar a Atenas”.
Lo cierto es que Egeo aún no llegó a su tierra y en ese camino se encuentra con Medea a quien le cuenta su desgracia y ella las suyas. Entonces Medea le propone un trato: si él jura ayudarla cuando ella llegue a su reino y jura por los dioses que no la entregará cuando la reclamen, a cambio ella lo ayudara a engendrar hijos. Parece que las mujeres solo tienen para  ofrecer su vientre fértil. Medea ofrece sus hijos como objeto de intercambio. Un amor oblativo: te doy si me das. Amores sospechosos de altruismo. 

Entonces se desata la tragedia. Medea tiene un plan macabro y se lo dice al coro: matará a sus hijos. Pero ¿acaso no los ama? o ¿será que nos dice con su horroroso actuar y veladamente, algo que le es más doloroso de perder? 

Pienso matar a mis hijos, nadie me los podrá arrebatar y después de haber hundido toda la casa de Jasón, me iré de esta tierra huyendo del crimen de mis amadísimos hijos y soportando la carga de una acción impía. No puedo soportar, amigas, ser el hazmerreír de mis enemigos (v.790) 

Ahí está el punto: ella no odia a sus hijos como decia la nodriza, sino que no soporta ser el hazmerreír de sus enemigos. Es su narcisismo lo que está en juego y ella no tolera que sea manchado, justamente ella, la hechicera, la que todo lo puede, la que hizo de Jasón un héroe, ahora será el hazmerreír de la gente. 

Y agrega: Así quedara desgarrado con mas fuerza mi esposo (v.815-820)

Entonces de lo que se trata es de atacar a Jasón de un modo que lo desgarre al extremo: quietarle la descendencia, borrarle sus ilusiones de respeto en la polis, ambición tan cara a él. Destrozarlo, porque él es el responsable de que ella sea objeto de burla.
Así, Medea pasa del deseo loco de morir, al deseo de venganza. 

Me desterraré huyendo del asesinato de mis queridísimos hijos y soportando la obra más impía. Pues no me es soportable ser la risa de mis enemigos. (v. 792-799) 

En su duelo vemos que no sólo se juega la perdida del amado, sino también lo ridículo y la risa, risa que despertará en sus enemigos, la cual se le vuelve más insoportable que la perdida de sus hijos y el destierro. 

4° Episodio: 

Medea se encuentra nuevamente con Jasón e inicia plan de su venganza.
Primero le dice a Jasón que ha reflexionado y comprendido que su actuar es para beneficio de sus hijos. Le pide perdón, pero agrega: “Pero las mujeres somos, no diré un mal, sino que somos lo que somos”(v.890) Palabras que dicen veladamente que las mujeres son de temer o que por su posición sexuada están más cerca de lo Real?.
Luego le pide deje que sus hijos imploren a Glauce y a su padre que no los destierre junto con su madre. Para ello los niños entregarán en agradecimiento a Glauce, un peplo y una corona trabaja en oro. 

5° Episodio: 

El pedagogo cuenta que los niños entregaron los regalos de boda.
Medea lo escucha y comienza su lamento y su desgarro sobre la acción que llevará a cabo: 

Mi corazón se desvanece cuando veo radiante el rostro de mis hijos. No sería capaz!! ¿Porqué con tal de causar dolor a su padre con sus desgracias debo atraerme yo misma dos veces tan grandes perjuicios? ¡No, no lo haré!
Pero ¿Porqué estoy sufriendo? ¿Voy a exponerme a la risa dejando exentos de castigo a mis adversarios?(v.1045-1050)
Nunca ocurrirá que yo entregue a mis hijos a mis enemigos para que los injurien. Es enteramente necesario que mueran, como es necesario que nosotras que les dimos el ser, lo matemos. Esto está del todo decidido y no se podrá evitar. (v.1060)
Porque aunque los mate, ten en cuenta que eran carne de mi carne; seré una mujer desdichada (v.1250) 

Tres veces en el texto ella insiste con esto: ¿qué es lo que me pasa? ¿Es que deseo ser el hazmerreír de mis enemigos? (v.790 -1050-1060) 

Medea arrastrada por el odio de mujer abandonada y ridiculizada, deja que su venganza de mujer arrastre consigo y borre todo rastro de maternidad en ella. Sus hijos son tomados por el odio que la habita y tan solo para causarle más dolor y para no se objeto de risa, los ofrece en sacrificio. apunta a Jasón en tanto semejante i(a) dialéctica narcisista de la identificación-agresividad. 

Medea no comete su acto por loca y esto es lo terrible del personaje que Eurípides presenta. No es la divinidad la que guía su acción. Ella conoce bien la magnitud del acto que esta por cometer. Esto hace intolerable su accionar. 

El narcisismo es una especie de suplicio que no nos deja huir. La imagen del cuerpo como continente que impide caminar hacia el deseo, quedando el sujeto entre dos muertes (14). 

¿Para qué sus hijos “le hacen falta”? ¿Qué lugar vienen ellos a ocupar en su vida? Biendecires y maldecires que recibimos del Otro y que nos acompañan un gran tramo de la vida.
Porque ella los engendró, ella puede matarlos con su mano. Sus hijos son sólo de ella, son su propiedad y ella puede hacer con ellos lo que quiera. Horror de las palabras de una madre desamarrada de lo simbólico. 

Matar a los hijos no tiene nombre. Pero ¿por qué uno quería matarlos? ¿Por amor a Dios? ¿Porque él no me ama y por esto mato también al producto de esta unión? 

El fundamentalismo religioso y la pasión celosa van juntas en el hombre (15). ¿Y qué hace tope, límite a esto? Solo la función de un padre que se instaure la ley.
Pero en Medea la función paterna no le hace límite. Por ello ella termina devorando a sus hijos y Jasón no ha podido impedirlo. 

Estamos en el terreno de lo incestuoso: ella desea sus vidas y luego desea sus muertes. No puedo pensarlos como sujetos independientes de su propio deseo. Son su propiedad. 

Conozco los crímenes que voy a realizar, pero mi pasión es más poderosa que mis reflexiones y ella es la mayor causante de males para los mortales.
Sabe perfectamente el horror de su accionar. Sin embargo no se detiene.
Cuando la vida se afirma sin él limite de lo simbólico –nos dice Isidoro Vegh- conduce rápidamente a la muerte. 

El amor es bueno si tiene medida -dice el coro- de lo contrario se vuelve terrible.
¿Qué es lo que da la medida del amor? El limite que lo simbólico le pone. Pero si es un amor fundado únicamente en lo Real, querrá al otro solo como afirmación de su ser. Y además el odio dirigiéndose a ese otro, aspira a su extinción; porque creo que si extingo al otro, puedo encontrar mi lugar como sujeto.
Lo simbólico en tiempos instituyentes anuda lo imaginario y lo real del nudo, ya que la estructura del humano es RSI.
En lo Real la vida, en lo Simbólico la muerte, en lo imaginario el amor. La muerte simbólica pone un limite a la muerte real.
Amar -nos dice Lacan- es dar lo que no se tiene a quien no lo es. Amor de la falta, sostenido en la falta y no en la plenitud, en el todo. 

Entendí en verdad que clase de crímenes voy a cometer, pero es más fuerte que mis reflexiones, mi pasión, la cual es la raíz de los perjuicios más grandes para los mortales (v.1080) 

Entonces viene un mensajero a anunciarle cómo murieron el Rey y su hija (v.1145 a 1220) Luego de esto Medea entra a la casa y mata a los niños. Se sientes los gritos de ellos: niños: ¿Adónde voy a huir de las manos de mi madre?
No lo sé, queridísimo hermano. Estamos perdidos (v.1271) 

Éxodo:
Medea y Jasón se encuentran y ella anuncia: Yo hice que tus bodas sean amargas y dolorosas y amargo su parentesco por matrimonio (Kêdos) y mi fuga de esta tierra. Kêdos es alianza matrimonial y duelo. Por lo que podríamos traducir según Araiza: 

Yo hice que tus bodas sean amargas y dolorosas y amargo su duelo (Kêdos) y mi fuga de esta tierra.
Por lo que la nueva alianza matrimonial de Jasón –según Araiza- trae consigo su propio duelo, el duelo amargo que Medea le procura al matarle a su nueva esposa y al suegro. 

Había dicho el coro:
Y tu desgraciado, mal esposo emparentado por matrimonio (Kedemóon) con los tiranos, sin saberlo llevas la destrucción a la vida de tus hijos y a tu esposa, como muerte luctuosa.(v.992) 

O bien traduce Araiza:
Y tu desgraciado, mal esposo en duelo (Kedemóon) por los tiranos, sin saberlo llevas la destrucción a la vida de tus hijos y a tu esposa, como muerte luctuosa. 

Homonimia entre duelo y matrimonio que se lee en diferentes pasajes de esta tragedia, al usar Kêdos de un modo ambiguo, por lo que podemos decir que Eurípides señala el enlace entre el lazo matrimonial y el principio del duelo. Se está en duelo cuando se ha perdido un ser querido. Pero el lazo de amistad entre parientes comienza con el matrimonio. 

Duelo en su doble función: potencial y en acto. 

Al contraer matrimonio se adquieren los cuidados por el otro y los cuidados derivados de su muerte –concluye Araiza.
El duelo procede del parentesco. El parentesco matrimonial conduce al duelo 

Tô Kêdos apô toû Kêdous Tô Kêdos eis tò Kêdous 

Así, Jasón queda castrado en lo Real: no padre, no marido, no amante, no rico, no respetado… reducido a nada.
Jasón debe pagar para estar a la altura del dolor de ella por su abandono: dejarlo vivo pero sin hijos, con un dolor que crezca día a día.
Mata así con ellos todo proyecto de Jasón para su vida. Él que hablaba de su “famoso destino”, que proyectaba “no carecer de nada”, nada le queda. Ni siquiera le permite Medea realizar los ritos fúnebres de sus hijos. 

Mientras que la agresividad apuntó a la imagen de Jasón como semejante, el odio en cambio apuntó a eliminar toda traza de inscripción simbólica asestándole la 2a muerte: Jasón queda reducido a no padre, no marido, no aspirante a rey, a no-deudo.
Pero ese “poco más” que le asesta a Jasón la lanza también a ella a errar fugitiva por el mundo, salvaje, sacada, de lo “civilizado”, amarga y padeciente de su falta de hijos, como mujer mal-dita 

Eurípides transforma en rugido ese grito sofocado de mujer (16). 

¿Y como termina la tragedia? Sorpresivamente un Dios aparece para ayudarla: es el mismo Zeus, quien le da un carruaje con el que volar llevándose a sus hijos muertos. 

Conclusiones: 

Entonces ¿qué es lo que atrapa y horroriza de esta tragedia que la hace vigente aún?
Se trata del horror de un amor solo fundado en lo Real; de lo Real del amor de una madre, de un grito desgarrador. Es lo que nos llega cuando una madre pierde a su hijo: un grito que es un desgarro incontrolable, un duelo factible de ser elaborado hasta un cierto limite, porque una parte quedara por siempre como algo de la carne que se ha perdido.
Amor Real de una madre que no encuentra su motivación en los atributos del niño, porque el niño no es un sustituto fálico como sucedería si ese amor estuviese fundado en el deseo, que su hijo “le hace falta”, sino que sus hijos son una extensión de su ser: carne de su carne. 

Para una madre el valor de un hijo será diferente según pueda enlazarlo o no al orden fálico, donde la función del marido puede ser esencial. Cuando no lo logra, el hijo se reduce a ser carne de su carne. 

Amor desanudado del orden fálico que emerge como horror. Por ello no podemos hablar del peligro de lo extranjero por hetero, sino que lo mas intimo (heiminch) se transforma en peligroso (unheimlich) cuando se desanuda del orden fálico, del orden simbólico. 

Poco importa que un padre tenga síntomas si agrega el de la per-versión paterna, es decir, que la causa sea una mujer que sea adquirida para hacerle hijos y que a estos, los quiera o no, les brinde cuidado paterno (17) 

O sea que hablamos de un padre que para situarse en su función –en la versión que le corresponde- propicia la relación de la madre con su hijo, al depositar en su mujer la causa de su deseo. 

¿Entonces qué representa Medea? Medea representa el fracaso del amor, porque dicho amor se funda en un narcisismo sin límite, lo que impide el enlace con lo simbólico. 

El valor fálico de sus hijos se deshace y solo queda el amor de las entrañas rigiendo los designios de esa madre. Amor de lo real que no es amor de la falta.
Es la pasión que fija la imagen y detiene el movimiento (18). 

Ella cumple horrorosamente al máximo la disyunción entre mujer-madre, llevando a cabo el asesinato de sus hijos, convirtiéndose en “verdadera y únicamente mujer”, movida por su apasionamiento y por el odio a Jasón por haberla abandonado, pero sobretodo por el dolor insoportable de poder ser objeto de risa (19). 

Medea luego de la muerte de sus hijos: 

Medea llega a Atenas y se encuentra con Egeo quien cumple su promesa alojándola en sus tierras a cambio de lo cual ella cumple la suya dándole por descendencia a Medo.
Pero ocurre que Egeo ya tenía un hijo anterior llamado Teseo a quien había dejado con su madre pidiéndole a ésta que le oculte quien es su padre hasta su mayoría de edad (20) porque Egeo quiere que su hijo gane el trono demostrando su valentía. 

Antes de irse, Egeo esconde bajo una pesada piedra sus sandalias y una espada. Si el niño es lo suficientemente fuerte para correr la piedra y descubrir lo que allí hay, entonces sabrá quien es su padre y será el legítimo rey.
Según Robert Graves cuando Teseo llega a Atenas, Medea lo reconoce y sintiendo celos por su hijo Medo de quien se esperaba sucediese a su padre, logra convencer a Egeo que Teseo venía como espía o como asesino, por lo que le sugiere invitarlo a un banquete y allí envenenarlo. 

Dicen que Teseo con el aparente objetivo de trinchar la carne, desenvainó ostentosamente su espada. Su padre observa en ellas las serpientes grabadas en el puño de marfil y rápidamente le quita a Teseo la copa envenenada de su boca. Egeo abraza a su hijo y convoca a Asamblea para reconocerlo públicamente como su sucesor. 

Entonces Teseo va en búsqueda de Medea para vengarse, pero ésta logra escapar de Atenas con su hijo Medo, regresando a Cólquide, donde llega sin darse a conocer. Allí se entera que su padre fue destronado por su hermano Perses, por lo que Medea mata a su tío, devolviéndole el trono a su padre. 

NOTAS:
(1) Grimal, Pierre: Diccionario de mitología griega y romana. Editorial Paidós.
(2) En la versión de Apolodoro, Eetes estaría dispuesto a entregárselo, pero a cambio le pide que demuestre su capacidad unciendo él solo los toros de pezuñas broncíneas que arrojaban fuego por la boca. Luego de eso, debería sembrar con dientes de dragón la tierra.
(3) Cuenta Robert Graves que fueron Hera y Atenea a las que se les ocurrió el modo de ayudar a su favorito Jasón a conseguir el Vellocinio de oro. Piensan en Medea por sus artes de hechicera y es así que deciden convencer a Afrodita para que hijo Eros despierte en 

Medea una intensa pasión por el joven Jasón clavándole una flecha.
(4) En la versión de Apolodoro, ella a escondidas de su padre le da un ungüento para que unte su espada, su escudo, la lanza y su cuerpo todo y así protegerse. También le advierte que cuando siembre los dientes de dragón nacerán de la tierra hombres armados que lo atacarán. Para protegerse de ellos le dice que les arroje piedras para que desconcertados se ataquen entre sí y mientras así combatían, él pudiese matarlos.
(5) En la versión de Eurípides Medea mata con sus manos a sus hijos. Versiones anteriores dicen que ellos fueron muertos apedreados por los corintos, por haber sido ellos quienes llevaron a Glauce el vestido envenenado.
(6) Bembibres, Carlos: Medea, nuestra terrible extranjera. En El prójimo de Isidoro Vegh. Editorial Paidós.
(7) Araiza, Jesús: Duelo y melancolía: Aristóteles, Freud y la Medea de Eurípides.
(8) Freud, Sigmund: Duelo y melancolía, Amorroutu editorial, Tomo 14 pág. 243
(9) Eros en griego es amor y también significa deseo por un objeto. Para Araiza, Eurípides desplaza hacia el lecho el carácter insaciable del deseo: allí yace Medea.
(10) Araiza, Jesús: Duelo y melancolía: Aristóteles, Freud y la Medea de Eurípides, pág. 187 (11) Isidoro Vegh, El prójimo, El amor de las entrañas. Editorial Piados.
(12) Vegh, Isidoro, El prójimo. El amor de las entrañas. Editorial Piados, pág. 149
(13) Vegh, Isidoro, El prójimo, El amor de las entrañas. Editorial Piados, pág. 150
(14) Paola, Daniel. Conferencia sobre Ifigenia. UdeMM mayo del 2007
(15) Domb, Benjamín. Conferencia dictada en el Centro Dos el 22/05/07 “¿Qué función cumples los límites?”
(16) Bembibres, Carlos: Medea, esa nuestra terrible extranjera. En El prójimo de Isidoro Vegh. Editorial Paidós.
(17) Lacan, Jacques, Seminario RSI, clase del 21 de Enero de 1975
(18) Isidoro Vegh, Los amores de Freud, ficha de la EFBA
(19) Sin embargo, si la mujer se ubica como “toda madre” o “pura madre” también resultaría estragante, ya que descargará por entero el goce materno en el hijo. Por esto decimos que maternidad y feminidad no son equivalentes.
(20) De regreso a su tierra se detiene en una ciudad en la cual es embriagado por el rey Piteo para que su hija Etra se una con él. De la unión nace Teseo.

Bibliografía:
Eurípides: Medea. Editorial Biblos
Eurípides: Medea en el destierro. Editorial Cántaros
Graves, Robert: Los mitos griegos (II) Alianza editorial
Graves, Robert: Medea en Efira
Graves, Robert: El vellocino de oro. Edhasa editor
Grimal, Pierre: Medea
Grimal, Pierre y otros: Diccionario de mitología Griega y Romana. Editorial Paidós 

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Araiza, Jesús: Duelo y melancolía: Aristóteles, Freud y la Medea de Eurípides, Litoral Editorial Vegh, Isidoro: El prójimo: Un amor de las entrañas. Editorial Paidós
Vegh, Isidoro: Los amores de Freud, ficha de la EFBA
Bembibre, Carlos: Medea, nuestra terrible extranjera, en El prójimo, de Isidoro Vegh 

Tomas, Silvia: La función materna, un mensaje lingüístico, en Clínica psicoanalítica con niños, púberes y adolescentes. Letra Viva editorial 

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