Los trabajadores sin opción en la democracia patronal

de Corriente Obrera Revolucionaria

Preparemos la salida organizando nuestras fuerzas. Las elecciones presidenciales y parlamentarias del pasado 21 de Noviembre trajo como sorpresa, para algunos, una importante votación del candidato más reaccionario de la derecha, el pinochetista Kast, que incluso obtuvo mayorías importantes en el norte, en las zonas rurales y en regiones del sur como en la militarizada Araucanía que llegó al 42 % de la votación. Además de absorber el voto de la «centroderecha» del rechazo, ante la insignificancia del candidato Sichel como continuador de Piñera, capitalizó la campaña de crear un clima reaccionario, asesinatos y represión mediante, generada desde la Moneda.

La participación de las masas, apenas superando la mitad del padrón electoral, no dejó de ser contundente en relación a otros eventos de la «fiesta de la democracia».

Por su parte la segunda «mayoría», el candidato Boric, no despertó la ilusiones y esperanzas que su bloque reformista esperaba más allá del aumento de escaños de uno u otro partido del Apruebo Dignidad. La aparecida figura de Boric sólo es admisible para la democracia para ricos por su advenimiento a salvar al gobierno de Piñera en medio de la huelga general de noviembre, mediante el «Acuerdo por la paz y el orden público» y dar su apoyo a las leyes represivas, es decir, desvío constituyente y represión a los que luchan.

Boric ya comenzó nuevamente a hacer obedientemente su tarea de prometer agendas de seguridad (de la mano de personeros tránsfugas de montajes judiciales como la famosa operación huracán), a tirarse en contra del indulto a los presos, y a moderar todo su aparente programa de reformas estatistas, que chocará de lleno con el congreso electo.

Las direcciones de organizaciones obreras como la FTC de Codelco, los sindicatos portuarios de San Antonio, el colegio de profesores, Fenats, la CUT, etc, llaman a votar a Boric o a emitir un voto «anti Kast» en el mejor de los casos. Es real que el programa de Kast (hoy el favorito de los patrones) impulsará una agenda de avance sobre conquistas y derechos de la clase trabajadora; sin embargo, la «agenda» de Boric, que estará pauteada desde el día 1 por las infinitas «necesidades» de las 7 familias que dominan Chile, regentando los intereses imperialistas y su porción de la torta de expropiación de la riqueza producida por los trabajadores. Boric como ya lo viene evidenciando, en cada giro, irá recortando su «programa social» favoreciendo a los empresarios, impulsando la lógica de lo posible, para descargar los problemas como los de la deuda y la crisis generada por la burguesía sobre las espaldas de los trabajadores.

La desesperación de estas direcciones sindicales que mantienen ante potenciales ataques sobre el Cobre, la salud, la educación o las organizaciones obreras, los lleva a llamar a los trabajadores a confiar en las instituciones de la democracia patronal antes que en las potencialidades de que la clase obrera intervenga de forma independiente y con medidas de lucha para imponer nuestras demandas y reivindicaciones. Así hemos visto desde el gobierno de la Nueva Mayoría (Concerta-PC) al mismo gobierno de Piñera un sistemático ataque con despidos masivos a subcontratados y quite de conquistas a los trabajadores mineros, sin que haya sido sustantiva y sistemática, la resistencia, lucha y organización contra estos ataques. Del mismo modo, las listas de espera, la precariedad del sistema de salud, pre y postpandemia, los contratos a honorarios, las jornadas extenuantes, falta de insumos, miles de muertes evitables etc, etc, ha sido la tónica de todos los gobiernos y será también la tónica de Boric o de Kast.

Las direcciones de salud se acoplaron a la intervención reaccionaria del Estado con las cuarentenas represivas, no preventivas no protectoras, llamando a no luchar, a no movilizar sino hasta muy avanzada la pandemia y el desgaste extremo de los trabajadores de la primera línea de salud. También el colegio de profesores, antes de retomar las acciones como las del 2019 que llegaron a doblarle la mano a la displicente ministra Cubillos, siguió la línea de bregar por hacer exigencias al Senado para que cumpla sus promesas, mientras los problemas de presencialidad, virtualidad, infraestructura educativa, etc, seguirán profundizándose, y la burocracia no fue capaz de llamar a un plenario nacional siquiera para enfrentar este ataque.

El avance de la burguesía en la pandemia sobre los trabajadores ha sido feroz, lo que se expresa en la prácticamente duplicación de las ganancias capitalistas y de un salto en la pauperización de las masas sólo amortiguado por los subsidios estatales, por los que también planean pasarnos la boleta con ajustes fiscales, inflación y disminuciones salariales.

Como expresamos en el balance del pasado aniversario del 18 de Octubre, el mismo fue una reiteración de masividad, descontento y disposición a lucha de cientos de miles en todo el país. Sin embargo, al no haber avanzado nuestra clase en conciencia y organización, salvo algunas importantes luchas obreras y experiencias que son patrimonio de los luchadores activistas de la clase obrera, permitió a la burguesía retomar la iniciativa. Ejemplo de esto fue la puesta en pie de un congreso adhoc como la CC, que pretende ajustar las reformas en la medida de lo posible para corregir y asegurar la dominación del capital imperialista, declamando «derechos» que no traspasará la estructura del Estado (no osarán meterse con el ejército y su «justicia militar» por ejemplo, o declamando el derecho al agua, no expropiarán su anárquico usufructo capitalista, etc, etc). Del mismo modo, la coerción estatal de la pandemia, así como la cooptación de un reformismo estatista, son algunos condimentos de la reacción en toda línea de la burguesía para reestablecer su dominación, en el marco de un proceso de descomposición del capitalismo.

Una mención aparte merece el triunfo al Senado de Fabiola Campillay, obrera y luchadora, una de los cientos de mutilados oculares de la represión estatal piñerista. Un importante mensaje de la necesidad de luchar por la justicia y contra la impunidad, confrontando a todo el sistema represivo, judicial y carcelario. El masivo apoyo a una candidatura por fuera de las espuelas alianzas burguesas, es significativo. Hoy ingresará a una de las instituciones más reaccionarias de la democracia semicolonial, habrá que luchar contra las presiones que reciba de parte del poder burgués y que su victoria electoral sirva como una tribuna para potenciar la lucha por el castigo efectivo a los represores de ayer y de hoy.

Diversas expresiones de la izquierda revolucionaria llaman hoy a votar por Boric, abierta o solapadamente. Expresan que está lucha es la lucha contra el fascismo. Difícil es saber que el fascismo, una corriente pequeñoburguesa portadora de los intereses del capital monopolista en los países imperialistas que se dio en el período de entreguerras, para conjurar el avance la de revolución obrera, pueda hoy tener expresión en un país semicolonial.

Hablan que esa es la expresión de la independencia de clases. Claro, solo ver el programa de Boric y su actual oscilación a derecha, bastaría para saber que no es una alternativa de clase como pretenden mostrar.

Su problema reside en creer que la independencia de clase es un estado pasivo, en pensar que la declamación programática basta para delimitarse de una variante pequeñoburguesa al servicio del capital. Parten de una visión de régimen político, donde una dirección revolucionaria puede ser una expresión más en la superestructura. Se asientan en una lógica de poder formal, sin atenerse a ver que el poder de la burguesía reside en la producción. Por ello no definen lo sucedido el 18-O como una semi-insurrección, sino como una revuelta o revolución, sin proyectar militar por organizar a la clase obrera y forjar su dirección internacional en los avatares de la lucha de clases.

La lucha por la independencia de clase significa batallar incansablemente en las filas de la clase trabajadora para preparar a su elementos más avanzados para enfrentar los ataques patronales y desarrollar un programa que entre otras cosas contenga el desarrollo del control obrero, del cobre, de la salud, de la educación, etc, los obreros tenemos que controlarlo todo, prepararnos para enfrentar al aparato burocrático militar de la democracia para ricos, y en unidad con la clase obrera del continente tomar el poder para instalar un gobierno obrero en el camino de una Federación de Repúblicas Socialistas de América.

Nuestro llamado a voto nulo o blanco en las elecciones de segunda vuelta, es una opción de llamar a los trabajadores a rechazar a los candidatos y sus programas de distintas fracciones burguesas, y prepararnos para las grandes tareas de lucha y organización que tenemos por delante.

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