por Camilo Godoy
- Desextinción
El año 2009 los estadounidenses Jack Horner (paleontólogo) y James Gorman (escritor de ciencia) publicaron el libro “How to Build a Dinosaur: The New Science of Reverse Evolution”. En dicho texto, apuntaban a la genética, como forma de revivir especies extintas debido a la deriva evolutiva (megamamíferos y grandes mastodontes del periodo Cuaternario, por ejemplo).
En un contexto radicalmente distinto, el año 2020 Mike Pompeo, quien fuera secretario de Estado de Donald Trump, advertía a los trabajadores estadounidenses sobre el posible advenimiento del “marxismo-bidenismo” (https://rationalwiki.org/wiki/Fun:Socialism_with_Biden_characteristics), que podría instalarse en el país, en caso que el conservador Joe Biden llegara a la Presidencia. En palabras de Trump, a su vez, que Biden llegara al poder implicaba convertir a EEUU “en una nueva Venezuela” (https://www.elmostrador.cl/dia/2020/08/18/donald-trump-inicia-campana-del-terror-estados-unidos-sera-una-venezuela-a-gran-escala-si-gana-biden/).
¿Qué tienen en común ambos hechos históricos?
Que el sr. Cristian Warnken es quien los conecta: él, un sucedáneo de intelectual que ha logrado la presente semana, con su pluma “sublime”, la hazaña de revivir a las momias y dinosaurios más remotos en la historia de la Concertación. Los mamuts son demasiado cercanos, si recordamos que su causa la comparten seres del periodo Cámbrico como Gutenberg Martínez. A su vez, respecto a la anécdota de Pompeo, el escrito original de Warnken reúne una serie de caricaturas, lugares comunes y falsedades, que a la lectura generan un efecto similar a la carcajada.
Esto puede encontrarse en “Carta de Cristián Warnken a las bases amarillas del país”, del 5 de Febrero (https://www.pauta.cl/cartas-de-cristian-warnken/carta-a-todas-bases-amarillas-convencion-constitucional-cristian-warnken), que ahora cumple la función ritual de sacar de sus sarcófagos a las momias de la ex Concertación y toda clase de fósiles y conversos -ni los antiguos egipcios se atrevieron a tanto-.
Quien quiera y tenga el tiempo de leer dicho documento será sorprendido no sólo por un trabalenguas de desinformación y prosa poética de la peor calaña. Sobre todo, será sorprendido por las atribuciones del sr. Warnken, que ya lleva bastantes años desde su minúscula trinchera, despotricando con megáfono sobre la trinchera en que supuestamente viven los que no piensan como él.
Hay un continuo intento de infantilizar, sin ninguna base o fundamento probado, desde hace ya bastante rato por parte de este señor (https://www.eldesconcierto.cl/nacional/2020/01/12/carta-abierta-a-cristian-warnken-construyendo-chivos-expiatorios.html), o de caricaturizar a todo aquel que piense diferente.
Describe este, en dicha nota de prensa a la Convención como una especie de grupo de niños chicos, que necesitan un padre que los haga entrar en razón. Dice Warnken (una vez más, sin proveer ninguna fuente, estudio, cifra, nada) que la mayoría de los chilenos no quiere cambios refundacionales. La cuestión es que si somos tan democráticos como decimos, ¿cómo perseguir a la Convención, si su composición fue decidida democráticamente?
La mayor parte del texto son burdas falacias de hombre de paja y caricaturizaciones del otro, donde se supone que hay una parte del país que “quiere volver a 1810” y tomar el poder por asalto, o algo similar. Ojo, sólo porque en algunos medios ha aparecido la iniciativa de re-nacionalizar la minería. Es tan evidente la ignorancia del autor como su profundo clasismo e incluso racismo, al tiempo que sostiene que las constituciones latinoamericanas «al estilo de Evo Morales» “son mamarrachos”:
““Lo que no se puede aprobar de ninguna manera es una Constitución sincretista, pachamámica, bolivariana o qué sé yo, como muchos de los mamarrachos constitucionales que abundan en Latinoamérica. ¿Está dispuesto el pueblo chileno a tragarse un hongo alucinógeno así, a vivir una experiencia o experimento iniciático o político–chamánico?”
Después de las falacias de hombre de paja y las caricaturas, vienen las amenazas. Dice que los “niños chicos” están “jugando con fuego”. Dice que si todo sigue tal cual, puede venirse el “Rechazo” a la Nueva Constitución. Algo que Warnken dice de todos modos -ojo- no querer para nada que se produzca. Dice que nuestra democracia está en “grave peligro”, ante la posibilidad de transformaciones más profundas.
En ese sentido, llaman la atención los adjetivos que este personaje utiliza, respecto a alusiones a un supuesto populismo e incluso “totalitarismo”. Así es, los términos son usados con una levedad tan irresponsable, porque Warnken escribe desde una atalaya completamente desconectada del Chile distinto al ABC1.
Su mundo es el de la torre de marfil, del presuntuoso periodista que se sienta con actitud meditativa mirando a sus entrevistados, como si estuviera descifrando alguna ecuación. Un mundo donde las palabras y sus consecuencias; sus efectos en la realidad, están enteramente disociados y donde el pensar es sólo darse un gustito, irse en la volada, o una demostración de erudición, tal como cuando sus entrevistados le decían en sus programas de TV «buena pregunta, Cristian» y este miraba a la cámara con expresión de Pepe Cortisona (https://www.youtube.com/watch?v=2hD6VLdwXeg).
Este tipo de «intelectualidad» insulsa y desconectada de la realidad, tan aristocrática en su forma y fondo es expresión del aislamiento y el elitismo del modelo neoliberal en que vivimos y un síntoma del Chile que se niega a la mínima posibilidad de “compartir sus privilegios”. Para qué sirven las constituciones si no para re-estructurar los cimientos de la sociedad. Pero Warnken no quiere cimientos nuevos. Quiere simplemente parecer profundo y codearse con sus amigos, seguir escribiendo “cartas” y haciendo programas radiales desde lo alto. Tan alto que imaginamos que ni siquiera debe saber que existe el smog capitalino.
Y los auspiciadores de esta ensoñación aristocrática suya (de sus programas), adivinen quiénes han sido hasta ahora: BHP Billiton, la empresa minera acusada de realizar un ecocidio en el salar de Punta Negra (https://www.camara.cl/pdf.aspx?prmID=45120&prmTIPO=DOCUMENTOCOMISION) y de implementar el extractivismo más abierto en América Latina (https://repositorio.unal.edu.co/bitstream/handle/unal/79506/80196367.2020.pdf?sequence=1&isAllowed=y) e ICARE, la Meca del empresariado nacional.
¿Será por eso que Warnken, con su risa tan colonizada y racista, se mofa de la posibilidad de impedir la expansión de la megaminería en “tierras indígenas” -las comillas son suyas-?
- Extremismo de centro
Complejo es presuponer totalitarismo a una Comisión (la de Medio Ambiente) que aún ni siquiera plasma sus ideas en la redacción de la Constitución. El supuestamente tan ponderado Warnken pone el grito en el cielo por un escenario imaginario, que a su casta, sin embargo, parece resultarle aterrador -¡tanto poder acumulado y tanto miedo!-. La Comisión de Medio Ambiente ha sido cuestionada, precisamente por criticar el orden neoliberal extractivista, sin cuya depredación de la naturaleza, no existiría el actual modelo. Por algo varios encargados de gremios hace unas semanas reaccionaron negativamente a las propuestas de mayor regulación a las empresas en términos medioambientales (https://interferencia.cl/articulos/constitucion-ecologica-por-que-los-grandes-empresarios-le-temen-tanto-la-comision-de). Nada más claro y poético que la pluma de Warnken conectando tan nítidamente en términos temporales con el berrinche de Juan Sutil.
Sobre esto, baste una breve mirada a los datos: Según el Observatorio de Conflictos Mineros Latinoamericanos, Chile es el país sudamericano con mayor cantidad de conflictos producto de la minería (49), siendo sólo superado por México (58) a nivel latinoamericano. A nivel nacional, se ha criticado nuestra industria minera y su orientación, por distintos investigadores n(https://biblioserver.sernageomin.cl/opac/datafiles/14905_v3_pp_473_476.pdf). A su vez, medios internacionales han evidenciado el déficit hídrico de nuestro país (https://www.dw.com/es/hasta-la-%C3%BAltima-gota-al-rescate-del-agua-en-chile/a-57594460#:~:text=Chile%20se%20seca.&text=Seg%C3%BAn%20cifras%20del%20Movimiento%20de,menos%20del%206%25%20del%20total). La actividad del litio generó durante los últimos años demandas a nivel internacional contra las principales compañías del país: SQM y Albemarle. Pero los señores quieren que todo permanezca igual.
Nada de eso interesa a Warnken, cómo no. Menos a su pléyade de extractivistas socios. Por el contrario, estas reflexiones encuentran su eco en otro custodio cultural de los 30 años: Tomás Mosciatti, quien últimamente se ha dedicado a deslegitimar a la Convención y ponerla como “adversario” de Boric, por su supuesto “extremismo” -¿hace cuánto no se usaban dichos apelativos?- (https://www.biobiochile.cl/biobiotv/opinion/comentarios/2022/02/18/que-hacer-ante-una-convencion-cada-vez-mas-extremista.shtml).
Siguiendo desde su atalaya de la cota mil, señala Warnken que producto del primer momento de la Convención, ninguna minoría del país antiguamente oprimida, puede decir que actualmente sigue siéndolo.
El país de Warnken es el país de los 30 años. Es el tercer país más desigual de Sudamérica, donde segmentos importantes del pueblo mapuche aún no pueden acceder al agua potable, donde cada año desaparecen hectáreas de bosque nativo y se ve amenazada por el capital nuestra flora y nuestra fauna, pero las élites deambulan como si nada de eso estuviera ocurriendo. Donde el extractivismo minero, forestal y salmonero despoja nuestros recursos, mientras Foxley y compañía deambulan por los salones, como si estuvieran en la época de Luis XV.
Y bueno, recordemos que entre los ilustres firmantes de la carta, gente supuestamente tan dialogante, tenemos a algunos antiguos ex miembros de La Oficina, donde se usaban métodos para nada “pacíficos” ni “democráticos” para torturar y perseguir a la izquierda revolucionaria en los años 90’ (Jorge Burgos). Tenemos a acusados de malversación de fondos por caso SQM, que luego se realizaran extraños autoatentados (Fulvio Rossi); derechistas de tomo y lomo que censuraran y obstruyeran los intentos de cambio y la agenda presidencial/legislativa -para nada “revolucionaria”- de Bachelet durante 2014-2017, además de sus conocidos vínculos extractivistas en el sur del país (https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2009/08/31/el-vinculo-de-la-familia-walker-con-el-nuevo-proyecto-hidroelectrico-de-la-patagonia/) (Ignacio Walker), así como aquellos que sembraron la política comercial de nuestro país, que ha sido apuntada por un estudio reciente del INDH por poner en peligro nuestros DDHH ante la firma compulsiva y lacaya de TLC’s, en un esquema totalmente servicial al saqueo de nuestros recursos y al imperialismo (Foxley y Alvear) (https://bibliotecadigital.indh.cl/bitstream/handle/123456789/1190/informe-tlc.pdf?sequence=1&isAllowed=y). Ojo, recordemos que incluso sectores del PS hace un tiempo planteaban la necesidad de revisar los acuerdos internacionales (https://www.plataformasocialista.cl/post/los-tratados-comerciales-pueden-y-deben-revisarse-por-roberto-pizarro-hofer), pero ahora llega la horda restauradora a decir que somos el “milagro” de la región y que todo intento de cambio es un mero pataleo.
El mito del supuesto consenso y la reconciliación han sido una de las trabas a los cambios institucionales durante los últimos años. Antes esgrimían la gobernabilidad, ahora hablan de estabilidad y cordura. Incluso habla Warnken sobre la importancia de que en el nuevo Chile “el otro se reconozca como un legítimo otro” (Maturana) ¿Entonces para Víctor Pérez, su entrevistado regalón, los gaseados y baleados por Carabineros bajo sus órdenes eran “legítimos otros” a quienes había que reprimir? ¿Entonces para Jaime Mañalich, a quien Warnken dio las gracias (https://www.cnnchile.com/pais/warnken-manalich-agradece-linchado-redes-sociales_20200614/), eran “legítimos otros” aquellos que dejó fallecer producto de la estrategia sanitaria frente al covid19 y su clara orientación empresarial?
¿Quiénes son los intolerantes? Recuerda Warnken al “extremismo de centro”, a la terquedad y el fanatismo de quienes impusieron y administraron el modelo en los 30 años, con sus cobros abusivos, carreteras concesionadas, salud y educación privadas y un modelo de segregación urbana similar en algunos aspectos a la Sudáfrica del apartheid ¿Quién dice que sólo en los opuestos ideológicos se generan fanatismos? Recordemos al centrista Tony Blair, que defendiera la invasión a Irak con uñas y dientes, pese a la oposición inicial que encontrara en su país (https://www.lasexta.com/noticias/internacional/el-informe-chilcot-senala-que-reino-unido-eligio-entrar-en-irak-antes-de-que-las-opciones-pacificas-se-agotasen_20160706577d194a4beb28a1dc3c8b10.html).
Y pues, en nuestro caso, como si la revuelta no hubiera existido, como si no hubiéramos tenido más de 400 mutilados, los inspectores de colegio ahora quieren enviar al pueblo para la casa y dejarlo calladito, para que vengan los Walker, los Foxley y los Warnken a decirle qué es lo que tiene que hacer. Y que, como niño bueno, no se subleve. No vaya a ser que llegue y se instale el “marxismo-bidenismo”.
Se hubiese agradecido que las famosas cartas del sr. Warnken y sus comensales se hubieran publicado en el periodo 2019-inicios de 2020. Imaginamos que expresado en ese momento, su conservadurismo habría mostrado algo más de coraje y habría tenido -seguro que sí- una recepción mucho más calurosa. Porque en ese momento las víctimas para Warnken eran los carabineros y los locatarios, no los mutilados, torturados y asesinados (a pesar de lo que dijeran informes internacionales sobre DDHH, redactados en países más refinados y con menos “mamarrachos” que los nuestros).
Y mientras existían esas víctimas, y mientras otros eran asesinados, torturados, mutilados o abandonados a su suerte, el sr. Warnken estaba más interesado en si Víctor Pérez -uno de los perpetradores de la violencia de Estado- era o no asiduo a la música de Joaquín Sabina (https://m.facebook.com/watch/?v=388654152097855&_rdr).
Cómo nos acerca la vida los caminos… a Jorge Burgos, de “Amarillos por Chile”, tampoco parecían importarle mucho los DDHH, en ese entonces (https://www.latercera.com/politica/noticia/jorge-burgos-exministro-del-interior-defensa-no-comparto-nada-la-critica-violacion-sistematica-derechos/885468/). Qué gente más dialogante, más democrática.
III. El coronel no quiere que le escriban
Para finalizar esta breve y humilde columna, el autor sólo quisiera señalar que, frente al cúmulo de respuestas y cartas que diversos músicos, escritores, artistas y académicos han enviado al sr. Warnken, vale decir algunas cuestiones.
Primero, considerando la experiencia acumulada, pareciera que el destinatario de tales cartas no obedeciera ni atendiera a argumentos, sino que se limitara a tildar de fanáticos y totalitarios a quienes no piensan como él ¿Irónico, no? Dedicar un manifiesto a lo bueno de escribir cartas en la actualidad, ¡pero que te moleste que te respondan de vuelta! (https://www.pauta.cl/cartas-de-cristian-warnken/cristian-warnken-carta-a-marcelo-jarpa-resistencia-poesia).
Ni los argumentos de Mouré (https://www.cineyliteratura.cl/el-blindaje-de-los-intocables-la-institucionalidad-literaria-que-protege-a-cristian-warnken/), ni la razonabilidad de Rudy Wiedmaier, ni la aclaración de varios profesores de la Universidad de Valparaíso (https://www.eldesconcierto.cl/nacional/2020/01/12/carta-abierta-a-cristian-warnken-construyendo-chivos-expiatorios.html) respecto al reduccionismo de Warnken hacia el marxismo. Ninguna de dichas cartas encontró una respuesta razonable, una reflexión ponderada, sensata y autocrítica. Sólo tuvimos como respuesta adjetivos calificativos como “los comisarios de siempre”, los “soberbios” y “fanáticos”. Qué dialogante personalidad la del señor Warnken. Qué manera de validar a los que son “legítimos otros” por su parte.
Frente a lo anterior, el autor de la presente columna exhorta a la comunidad a renunciar a la argumentación con dicho personaje. La sátira y la ironía, parecen terrenos más propicios para aquellos que, con su desproporcionado ego y la defensa de sus propios privilegios se emborrachan o atrincheran en el desvarío de la realidad o en la ensoñación del supuesto oasis pre-revuelta de 2019.
Como dice el epígrafe de esta columna, se le sugiere al distinguido señor un indefinido y ojalá permanente “largo tour por Pudahuel y La Bandera”. Imaginamos que toda la buena recepción y el “apoyo ciudadano” que han recibido a la fecha supuestamente sus cartas, no viene precisamente de allí.
Buena suerte con los dinosaurios.
