La porfiada lucha de resistencia por la memoria y por terminar con los símbolos de la Dictadura

por Guillermo Correa

Desde hace ya varios años, en forma incansable y consecuente, un grupo de luchadores y luchadoras populares  -muchas y muchos de ellos sobrevivientes de la prisión política y tortura sufrida durante la dictadura cívico militar, especialmente en recintos de la Marina acá en Valparaíso- se dan cita el día 11 de cada mes en las afueras del Museo Naval , ubicado en el Cerro Artillería, para funar la estatua de Merino, exigiendo que se retire este símbolo de la represión de los jardines de este recinto ya que representa una apología del terrorismo de Estado instaurado en nuestro país con el golpe militar de  1973.

Hoy 11 de febrero de 2021 se realizó la funa N°89

A pesar de la Pandemia de coronavirus y sus restricciones sanitarias sólo en una oportunidad se ha realizado esta acción de resistencia, memoria y de lucha en contra de la impunidad en forma virtual, ya que incluso en los períodos más complejos del confinamiento, un grupo reducido de compañerxs acudió a realizar esta movilización en forma presencial, manteniendo viva la consigna del Nunca Más y el respeto de los Derechos Humanos mediante la protesta y acción directa.

Esta vez el número de participantes fue mayor que en ocasiones anteriores, pero haciendo una crítica y una autocrítica que siempre debe estar presente en los sectores populares, ni en los “mejores momentos” de las movilizaciones populares la participación de organizaciones de Derechos Humanos, colectivos sociales y/o agrupaciones políticas ha sido masiva. Es necesario reflexionar al respecto.  

Esta idea de desmonumentar los símbolos de la dictadura, en particular la estatua de Merino, se remonta al 11 de Septiembre de 2013, cuando al conmemorarse los 30 años del golpe de Estado el Colectivo Cultural y de Derechos Humanos Cine Fórum de Valparaíso plantea, convoca y lleva a la práctica esta acción por primera vez.

Nelson Cabrera, integrante del Colectivo Cine Fórum, presente en esta funa, al consultarle ¿qué le parecía que después de más de siete años, se continúe mes a mes realizando esta acción?, manifestó: 

“Creo que esto es parte de la batalla simbólica de lo popular, refractario a la violencia del golpe de Estado, con respecto a lo que es la exposición de los símbolos del poder vencedor, a través de íconos, estatuas, nombres de calles; entonces que se asuma esta pequeña arista cultural-estética, que recoge una expresión de memoria, de indignación ante los delitos de lesa humanidad”, por lo que nuestra acción constituye un peregrinar clave, necesario, urgente, que debiera abrir expectativas. 

De alguna manera esto lo vimos desde el  18 de Octubre en adelante, este fenómeno de “desmonumentar” a los conquistadores del Wallmapu, por ejemplo; o también  como ha sido el recambio de nombre de la plaza Aníbal Pinto por “Plaza de la Resistencia” acá en el Puerto y la Plaza de la Dignidad en Santiago. Pienso que es un inicio y un permanecer presente, para generar hitos en esta nueva lucha cultural-simbólica-estética.”

Este accionar constante, mensual, cada día 11 a mediodía en punto, podría ser definido como una especie de ritual, ¿qué respondes ante esto?

“El rito es fundamental en toda actividad, ir el 11 de Septiembre al Memorial, o acudir a distintas actividades a lugares donde existen Memoriales, acudir a lugares en donde están enterrados nuestros antepasados, es una actividad clave en la vida humana. Sin el rito se pierde la conexión con la memoria. Esto también es parte del discurso estético que significa el rito, la memoria, la representación de nuestro pasado histórico y en este caso específico cuestionar un ícono, una imagen así concreta que representa a la dictadura, como lo es la estatua de Merino.”

Fotografía facilitada por Juan Flores

Durante el período más álgido de la rebelión popular iniciada el 18 de Octubre los marinos cubrieron con planchas de madera la estatua de Merino,  precisamente antes de un día 11, temerosos de que se pudiera actuar directamente en contra de ella, ¿qué opinas de aquello?

“Me pareció una forma urgente de “monumentar” ante una posible “desmonumentación”, ya que creyeron que iba a llegar la poblada e iba hacer desaparecer su ícono. Es poner todo al revés, porque ellos con el poder de las armas podían defender la estatua, pero la taparon con madera; una acción verdaderamente ridícula que demuestra que sus símbolos, sus estatuas, son con pies de barro, y si no fuera por las armas caerían. Fue una especie de acción de arte, estética, al revés de lo que pretendieron hacer, porque ellos solo saben defenderse con las armas y negando y ocultando el pasado.”

Por su parte, Alicia Oleas, una incansable luchadora popular que ha asistido a prácticamente todas las funas, ex prisionera política de la dictadura resaltó que “a pesar del tiempo que ha transcurrido desde el término de la dictadura, es una vergüenza que siga existiendo este horroroso símbolo que representa para nosotros, ex presos y ex presas políticas, todo lo que  significó el golpe de Estado, la dictadura y la participación de la Armada en la brutal represión que se desató en contra de chilenos y chilenas. Nosotras seguimos incansablemente viniendo a esta funa porque es una forma de mostrar que seguimos resistiendo, seguimos luchando por el respeto de los Derechos Humanos y seguimos luchando en contra del negacionismo, los pactos de silencio y la impunidad.”

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