La descomposición de Carabineros

por Tristán Alegría

La tarea más importante del régimen democrático burgués, es conseguir -en una sociedad atravesada por múltiples conflictos de clases- la conciliación de esas mismas clases, pero con una condición, la subordinación a los intereses de la clase dominante. Para conseguir esto se recurre al uso de diversas instituciones donde se ejerce el poder, el ejecutivo, el parlamento, el poder judicial, pero sobre todo a organizaciones de hombres armados, la policía y el ejército. En las situaciones en que se combina la crisis de esas instituciones y un ascenso de la movilización de la clase trabajadora, se abre una situación de crisis para el conjunto de la clase dominante.

Carabineros es una institución creada por la dictadura de Ibáñez en 1927, compuesta por 60.000 efectivos, de los cuales la inmensa mayoría son suboficiales. Es una policía militarizada desde su creación, rasgo que fue acentuado durante la dictadura de Pinochet. Es de un carácter marcadamente jerarquizado, clasista, donde hay un escalafón de oficiales que cuentan con privilegios como salarios, jubilaciones, poblaciones, casino, peluquería, etc., diferenciados. Como tantas otras instituciones reproduce en escala la estructura de la sociedad. Pero con la particularidad de que la tropa (también llamado PNI personal de nombramiento institucional, el carabinero que trabaja en la calle), justamente por su carácter militarizado, donde el flujo de autoridad es exclusivamente vertical, no tiene ninguna posibilidad de plantear sus demandas. 

El conjunto y cada una de las instituciones del régimen se encuentran en crisis. Todos los destacamentos de hombres armados que poseen el monopolio de las armas en chile, se encuentran inmersos en la crisis. Carabineros una institución rígidamente estructurada, está en una crisis que linda con la descomposición, producto de una multiplicidad de factores.

El primer factor es el llamado “pacogate”; el escándalo de corrupción de la cúpula de la institución, que ha sido señalado como el mayor fraude de la historia de Chile. Que ya tiene más de 100 formalizados y montos malversados que superan los 29 mil millones de pesos.

Un segundo factor de crisis es el manejo del conflicto mapuche, que ha derivado en la muerte de varios jóvenes mapuches. Entre estos casos se puede citar el primer caso de un detenido desaparecido en el periodo de post dictadura, el caso de José Huenante el 2005. El asesinato de Matías Catrileo el 2008, el asesinato de Camilo Catrillanca el 2018, y múltiples casos más. El caso más significativo ha sido la denominada Operación Huracán, un caso de montaje de realizado por la institución el 2017 para inculpar a comuneros mapuches de actos de terrorismo y tráfico de armas. En este caso estaban involucrados el general Gonzalo Blu (jefe de inteligencia) y el general jefe de Carabineros Bruno Villalobos. Lo característico de todos estos casos es un uso desmedido de la fuerza, graves violaciones a los derechos humanos, el montaje de los casos y el encubrimiento de los hechos por parte de la institución. No hay que olvidar el robo sistemático de armamento automático que luego aparece en manos de organizaciones de narcotraficantes

A esto hay que agregar las irregularidades internas, que implican el descontento de los suboficiales por el marcado clasismo imperante, donde se les ordena servir de forma particular a oficiales como choferes de sus familias, efectuar labores de jardinería en sus casas, servir como mozos en sus fiestas, etc. Además hay casos de seguimientos, amenazas y amedrentamientos. En 1998 se produjo una movilización de 200 esposas de suboficiales la que fue violentamente reprimida por la institución, dándose de baja posteriormente a los maridos de las manifestantes, el caso llego a la corte interamericana de DDHH, posteriormente se llegó a un acuerdo con el gobierno.

Actualmente en el marco de las movilizaciones iniciadas desde octubre de 2019 carabineros se han visto involucrados en múltiples casos de uso desmedido de la fuerza y violaciones a los DDHH, un saldo de 150 mil lesionados, 300 mutilados oculares, 34 muertos. A esto hay que agregar cientos de casos de violaciones denunciados. En todos estos casos la institución trata de encubrir a los victimarios.

Como producto de lo anterior el 2018 Piñera debió descabezar el alto mando de carabineros, dando de baja a 48 generales. Lo que causa que el alto mando actual tenga un grave problema de legitimidad ante los subordinados. Y el propio alto mando esta fracturado pues esta resentido por la medida obrada por Piñera.

Esta situación es potencialmente explosiva pues se trata de una institución armada, además de hecho la principal dificultad que tiene el gobierno para remover a Rozas, evidente responsable de la brutalidad policial observada en la actualidad, no tiene su origen en algún tipo de lealtad hacia él, sino en la dificultad de encontrar un general que cuente con la experiencia adecuada y el ascendiente sobre el conjunto de la institución para dirigirla, más aun en una situación prerrevolucionaria como la actual.

Sin embargo la principal causa de la verdadera descomposición está dada por el hecho de que carabineros es de hecho la única institución armada que cumple la demanda del gobierno de extremar la represión sobre las movilizaciones. Toda vez que las restantes fuerzas armadas se han limitado a una acción mas bien protocolar de vigilancia (lo que no obsta para que tengan casos de asesinatos y violaciones a los derechos humanos). El cumplir con esta función con una dotación con escasa capacitación, genera frecuentes “excesos”, que hasta ahora se manejan con chapuceras operaciones de encubrimiento y amedrentamiento de las víctimas. Pero con los medios tecnológicos actuales (teléfonos, cámaras etc.), rápidamente son develadas y puestas en circulación en las redes sociales. Lo que lleva a procesos judiciales, ante los cuales la autoridad retira el apoyo a los victimarios. Esto lleva a los funcionarios de a pie a una encrucijada sobre si deben y en qué medida cumplir con las ordenes, toda vez que ello los puede llevar a enfrentar tribunales civiles si las cumplen o tribunales militares si las desoyen.

Otro factor a considerar es que carabineros durante toda la etapa de post dictadura ha funcionado de manera autónoma, sin acatar el poder civil. Conformando junto con el resto de las instituciones armadas una verdadera casta, que en la práctica, casi no se relaciona con el resto de la sociedad.

La magnitud de la crisis es tal, que incluso los aparatos políticos burgueses se han visto obligados a comenzar a plantear la necesidad de la restructuración de carabineros. Señalando con un dejo de angustia la imposibilidad de eliminar, aunque sea temporalmente, la institución de carabineros. El gobierno también se ha planteado al respecto, pero solo para definir la necesidad de aprobar nuevas leyes represivas.

Las medidas que se plantean no atacan el problema de fondo. Carabineros de chile es la institución encargada de gestionar habitualmente la represión, siempre necesaria en una sociedad de clases. Toda modificación o reestructuración  que se realice mientras el poder esté en manos de la burguesía será en función de mantener su función de ser el brazo armado de la clase dominante. La única solución real, tener una fuerza policial que esté al servicio de los trabajadores y las masas, solo es posible una vez que los trabajadores y las masas tengan el poder.

Sin embargo esto nos lleva a una situación paradójica. Ante cada problema político que se presenta, la única solución es la toma del poder por el proletariado. Así nuestra única propuesta programática debiera ser la toma del poder. Pero los trabajadores y las masas no se mueven por consideraciones doctrinarias, se movilizan por propuestas concretas, que aparezcan como realizables. Así por ejemplo ante el incremento de la cesantía, los trabajadores se pueden movilizar tras una propuesta como ¡Por un plan de obras públicas que absorba la mano de obra!, no sacaríamos nada de plantear únicamente que la cesantía solo se puede solucionar con un gobierno de los trabajadores.

Esta forma de plantear la solución de los problemas que nos aquejan, plantea una solución concreta, perfectamente realizable, pero que chocara con los intereses de la burguesía. Es decir que pondrá al alcance de la conciencia de las masas cual es el problema real. El problema del poder, que solo es posible solucionar los problemas reales y concretos tomando el poder. Este es el método de las consignas transicionales.

Esto nos lleva a plantear una serie de medidas que apuntan a corregir los problemas, en el sentido de tender a la integración de la institución con el resto de la sociedad, a fin de facilitar al máximo su permeación por los conflictos sociales que surgen. No hay que olvidar que en el problema militar, que necesariamente enfrenta la clase trabajadora, la lucha no es CONTRA las fuerzas armadas de la burguesía, sino POR las fuerzas armadas. Se trata de ganar a las fuerzas armadas para la clase trabajadora y las masas. Nuestra propuesta es:

  1. Disolución de las fuerzas especiales. La mayor parte de los casos de violaciones a los derechos humanos se producen por parte de estos efectivos, los más militarizados de la institución.
  2. Escalafón único para la institución. El objetivo es romper la estructura clasista y jerarquizada de carabineros.
  3. Sindicalización de carabineros, siguiendo el ejemplo de gendarmería (que incluso está afiliado a la ANEF). A fin de permitir la libre expresión de los conflictos al interior de la institución.
  4. Transformar carabineros en una policía comunal, en contacto con las organizaciones sociales y sindicales de cada lugar.
  5. Especialización de carabineros en actividades específicas, transito, prevención del delito, investigación de delitos, cuidado y protección de actividades públicas.

Indudablemente que estas propuestas serán muy resistidas no solo por la burguesía, que no está para nada interesada en una policía que cumpla con sus funciones de protección de los trabajadores y pobladores, sino solo requiere de un cuerpo de matones siempre listos para aplastar físicamente las movilizaciones. Sino también será sin duda resistida por compañeros de sectores revolucionarios que manteniendo una orientación inmadura, solo ven en la policía su contraparte en las reyertas callejeras, y plantean ante cada situación consignas y políticas ultimatistas, que no se condicen con el nivel de conciencia y organización de la clase trabajadora y las masas.

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