Historia argentina: «Primer Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores (23 y 25 de mayo de 1965)»

Los días 23 y 25 de Mayo sesionó en la ciudad de Buenos Aires el Primer Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores (ex FRIP-Palabra Obrera).
Con la presencia de delegaciones de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Bahía Blanca, Mar del Plata, Olavarría, Pergamino, Rosario, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Chaco, se debatió el siguiente temario:
1) Informe de actividades; 2) Nacional; 3) Latinoamericano; 4) Internacional; 5) Organizativo; 6) Norte; 7) Elección de autoridades.

PRESIDENCIA HONORARIA

El Congreso se colocó bajo la presidencia honoraria de Hugo Blanco, Daniel Pereyra, y demás compañeros presos por la patronal peruana, de los revolucionarios dominicanos caídos en la trinchera antiimperialista y del compañero Leandro Fote, diputado obrero revolucionario de nuestra organización, símbolo de la actividad del Partido en los últimos 8 meses.

PRINCIPALES DISCUSIONES

Las discusiones fundamentales se centraron sobre la cuestión de los aparatos financieros, sobre la consigna la “CGT y las regionales deben comenzar a actuar como el partido
político de la clase trabajadora” incluida en el Informe Nacional, y sobre la línea para el Norte.

SOBRE LA CUESTIÓN FINANCIERA

La discusión sobre los aparatos financieros iniciada a raíz de un párrafo del documento sobre actividades que aconsejaba prohibir la existencia de aparatos financieros en las distintas zonas giró en torno a: 1) Si es moral que el Partido obtenga parte de los fondos para su actividad diaria de empresas capitalistas; 2) Si es políticamente correcto que dichas empresas sean del Partido.
En cuanto al primer problema las opiniones se dividieron sosteniendo un sector de los delegados que ningún fin por más altruista que fuera justificaba la explotación del hombre por el hombre; otro sector de los delegados afirmaba que siendo ineludible la obtención de recursos extras para la actividad revolucionaria, no resultaba inmoral que ellos provinieran de la plusvalía, y que eso no significaba explotación porque la plusvalía era utilizada no por un capitalista, sino en las propias actividades revolucionarias de la clase obrera. Para dirimir esta discusión no hubo votación explícita.
En cuanto al segundo problema, o sea a la corrección o incorrección política de la existencia de empresas en manos del Partido, hubo total acuerdo en que de ningún modo podía permitirse la existencia de empresas de propiedad del Partido, ya que ello llevaría inevitablemente a degeneraciones burocráticas. Se pusieron en votación dos mociones: una que proponía la eliminación lisa y llana del párrafo donde se prohibía la formación en distintas zonas de aparatos financieros que fue rechazada por amplia mayoría; la otra que fue aceptada proponía la modificación del término de “aparato financiero” por “empresas’, en el párrafo en discusión.

CGT PARTIDO POLÍTICO DE LA CLASE TRABAJADORA

La consigna “CGT partido político de la clase trabajadora” propuesta por el Secretariado fue atacada como una capitulación sindicalista por algunos delegados principalmente de Tucumán y Rosario, lo que motivó la generalización de una importantísima discusión en la que tomaron parte la mayoría de los delegados, y que determinó que la consigna en discusión sea retirada del documento nacional y girada para su reelaboración al Comité Central.
Los argumentos con que el compañero informante abonó la necesidad de levantar esa consigna puede resumirse en lo siguiente: 1) la transformación del peronismo en una oposición burguesa más al régimen, deja un importante vacío político que debe ser llenado por un nuevo partido de masas que represente a las clases explotadas; 2) no hay otra organización capaz de cumplir ese papel que la CGT; 3) el aspecto más importante que motiva el levantamiento de esta consigna es el electoral. La clase obrera y demás sectores explotados, se han expresado electoralmente por medio del peronismo, manteniendo en torno a él, una férrea unidad que debemos mantener a toda costa.

CRÍTICAS

La crítica se centró en: 1) levantar esa consigna es capitular al sindicalismo, es oscurecer toda distinción entre Partido y Sindicato, y minimizar ante la vanguardia y las masas a nuestro Partido; es renunciar a nuestro papel como Partido Revolucionario; 2) desde el punto de vista táctico nos aleja de la vanguardia cuyo repudio a la burocracia es total; 3) el caso de Tucumán es distinto porque la dirección de Aparicio era clasista y sin embargo tampoco se debe plantear, ni se planteó esa consigna; 4) en cuanto al problema electoral se lo debe resolver levantando consignas como las de Marzo “candidatos obreros con un programa revolucionario en base a FOTIA”, cinco o seis meses antes de la elección; 5) el argumento utilizado en la discusión de que se levanta la consigna porque la “CGT debe interferir en política” y de que “sería la primera vez que una Central interviniera en política”, es falso porque nadie está en contra de la participación política de los Sindicatos; de lo que se trata es de si los sindicatos deben y son capaces de erigirse en Partidos Políticos representativos de las clases explotadas; asimismo es falso que sería la primera vez que la CGT interviniera en política, porque siempre lo ha hecho, especialmente desde el peronismo, cuando las candidaturas se dividían entre la CGT y el sector político; los diputados de la CGT se diferenciaban perfectamente. Igual cosa pasó y pasa con las 62 Organizaciones.

EL COMITÉ CENTRAL REELABORA LA CONSIGNA

El compañero informante cerró la discusión defendiendo su tesis y caracterizando a los delegados en oposición como una posición sectaria, que ignora una realidad: nosotros somos un partido revolucionario de la vanguardia y no tenemos ninguna posibilidad de llegar a las masas, por nuestra propia debilidad y por la propia situación objetiva. Negarnos a que la CGT se convierta en partido político porque hoy día están los Vandor, los Framini, es lo mismo que nos neguemos a colaborar con el Plan de Lucha por las mismas razones. Si los Vandor aceptaran que la CGT se convierta en partido político sería super positivo (independientemente de que dicho partido lo controle Vandor) y si ante nuestro planteo se niegan, es indudable que la respuesta negativa contribuirá a su desprestigio. Ojalá Vandor y Cía. aceptaren este planteo. Que toda la clase obrera actuara como clase en una elección, aún con sus burócratas a la cabeza, sería igualmente positivo. Luego de un último intercambio de argumentos, (entre los cuales los compañeros que hacían la crítica manifestaron que no se estaría en contra si la CGT se convirtiera en tal Partido Político, que en ese caso podría apoyársela; en lo que hay desacuerdo es en que nuestro Partido levante esa consigna). Se puso a consideración la única moción propuesta que sostenía que se aprueba el análisis del capítulo, girándose la consigna para su reelaboración en el Comité Central.

LA LÍNEA PARA EL NORTE

Respecto a este punto que fue también muy debatido, se reafirmaron las caracterizaciones que ya hiciera el FRIP en su Congreso de 1964, cuando indicaba como el lugar fundamental de trabajo el proletariado azucarero, principalmente tucumano. Sin embargo este punto de vista correcto fue enriquecido considerablemente en una interesante discusión en la cual se recibió el aporte de numerosos compañeros.
Uno de los documentos presentados por el Norte el que correspondía a un plenario de activistas donde se caracterizaron las tareas fundamentales en Tucumán, así como la colección de Norte Revolucionario, recibieron críticas vinculadas a la discusión anterior, sosteniéndose que en ellos se reflejaba la misma política sectaria que había alzado la voz en el Congreso contra la consigna “CGT partido político de la clase trabajadora”, ya que no se le daba la debida importancia al aspecto superestructural, como ser la Ley del Azúcar, el Bloque de Diputados Obreros, el Diputado Nacional de FOTIA y demás.
Esta intervención fue contestada aclarando que el documento en cuestión era un documento discutido y aprobado por un plenario de activistas de Tucumán y que estaba precisamente dirigido a precisar las tareas en los próximos meses. Se caracterizaba como tarea fundamental en los meses inmediatos la lucha por el convenio azucarero, y a partir de Octubre la presencia de los diputados obreros en las cámaras, especialmente de nuestro compañero Fote, ligado a todos los conflictos del verano. Se expresó asimismo que mal se podía hablar de descuido con respecto al bloque obrero cuando precisamente nuestro Partido había empujado y logrado la constitución de un Bloque de Legisladores Obreros dependientes de FOTIA y no de Acción Provinciana, lo que había sido propagandizado intensamente desde Norte Revolucionario.
En cuanto al documento presentado bajo el título de “Línea para el Norte”, como era de esperar promovió la intervención de numerosos compañeros que, aludiendo a aspectos parciales del mismo, o señalando alguna crítica general, dieron mayor vuelo y profundidad a la discusión.
El informante, explicó que a diferencia de los otros documentos (el nacional, el latinoamericano), éste, se hacía por primera vez, y por consiguiente no tenía el grado de elaboración conseguido por aquellos. Y partía, más que de una acabada caracterización general de la zona –que resultaría arbitraria por falta de información suficiente-, de la experiencia y el conocimiento adquirido por la Organización en aquellos lugares donde había hecho su práctica militante, y por consiguiente obtenido una comprobación de la realidad. Es decir, recogiendo fundamentalmente la experiencia del FRIP cuya tradición de trabajo en el Norte del país, aprovechaba.
La lectura permitió entrever efectivamente que el documento reiteraba parcialmente las tesis del FRIP aprobadas por el Congreso realizado en Tucumán en 1964.
Metodológicamente el mismo estaba dividido en tres partes: una primera que reseña la actividad última llevada adelante por el Partido Unificado tanto en Tucumán, como en Santiago y Salta; una segunda que extrae observaciones y elementos de juicio de esta práctica y de la experiencia anterior; y una última que determina y precisa la línea fundamental de trabajo y las otras tareas importantes.
Concretamente especificaba que la “línea fundamental de trabajo para la zona Norte del país sigue siendo el proletariado azucarero, particularmente la FOTIA”. En Salta, donde también la Organización tienen militantes “iniciar tareas con relación al gremio azucarero, tratando de profundizar contactos y dando preferencia en esta etapa a los obreros sindicalizados de fábrica”. Con relación a Santiago el documento decía: “llevar adelante el trabajo ya iniciado sobre los gremios más organizados y sobre todo la FOSIF”.
Además, otras tareas que podrían hacerse sin desmedro, como ser alentar intersindicales en Metán y Añatuya donde existen ya antecedentes de trabajo que pueden y deben ser aprovechados.
En base a experiencia y conocimiento acumulado por la organización en el Norte, el documento consideraba atrasada la zona con relación a las regiones más desarrolladas del país, señalando la debilidad de la clase media, el poco crecimiento urbano y el predominio de la población rural y semi-rural, como manifestaciones de ese desnivel. Las críticas efectuadas a este documento pueden sintetizarse a través de estos dos extremos: a) una del compañero Julio que consideraba erróneos los conceptos contenidos sobre la burocracia, el campesinado y la FOSIF y pedía se rechace el documento y se lo considere como un simple informe de actividades; y b) otra sustentada principalmente por el compañero Alejandro Martell que si bien reconocía aciertos parciales y aún brillantes, encontraba incompleto el documento por falta de una caracterización previa general de la zona y proponía la aprobación para su reelaboración por el CC, al igual que el de Tucumán pero con el agregado de la siguiente caracterización formulada por el compañero Hugo:
“En el Norte del país hay tres provincias de alto desarrollo capitalista: Tucumán, Salta y Jujuy; la primera en retroceso y las dos últimas con el más alto desarrollo capitalista del país”. El compañero Martell aseveró con estadísticas dicha caracterización en lo que se refiere al desarrollo capitalista de Jujuy particularmente, que consideró superior al de Inglaterra.
De estas dos posiciones críticas, prevaleció la segunda y se estuvo de acuerdo en que el CC debía reelaborar un documento caracterizando correctamente el Norte, tomando las generalizaciones y precisiones de los otros documentos. Al ponerse a votación surgieron dudas con respecto a la caracterización, pues como lo expresó el compañero Ernesto, en el documento del informe era erróneo considerar que no había una caracterización. Fue alrededor de esa duda con respecto a la caracterización, que se reanudó la discusión llegándose a conceptualizaciones más amplias que derivaron finalmente en una cuestión sobre método y dialéctica del conocimiento.
Al ponerse nuevamente a votación se aprobó la inclusión de la caracterización del compañero Hugo con la abstención del compañero informante.

DOCUMENTO LATINOAMERICANO

El informe giró alrededor del documento anteriormente discutido por el CC.
Con elocuencia fue reseñando las etapas caracterizadas por el documento. La Cuarta, que es la actual, encierra la crisis total del castrismo pequeño burgués y del guerrillerismo como método, reflejada en nuestro país con la volatilización del Socialismo de Vanguardia. Reiterando nuestra interpretación dijo que el imperialismo lleva adelante su nueva política mundial, iniciada con los bombardeos a Vietnam del Norte.
Lo de S. Domingo no es un hecho casual, sino la nueva estrategia del imperialismo que lo lleva a aplastar cualquier avance revolucionario. Comprendamos esa lógica en la política del imperialismo. Por problemas de horario y el viaje de los delegados se apresuró la consideración del informe. Varios delegados formularon preguntas de detalles y también con respecto a una visión general que surgía del informe, siendo las respuestas expedidas por el propio compañero informante.
Con una moción de homenaje al dirigente campesino peruano Hugo Blanco, y la promesa de luchar por su vida y su libertad, quedó levantado el Primer Congreso del Partido Unificado FRIP-Palabra Obrera, quedando sintetizada la unidad de las dos organizaciones en el nuevo nombre surgido de la votación: Partido Revolucionario de losTrabajadores.