El PC argentino de rodillas frente al kirchnerismo

por Rolando Astarita

Por estos días Soledad Yorg, responsable política del Partido Comunista Formosa, salió a respaldar públicamente al gobernador Gildo Insfran y su régimen (véase aquí).

En esencia, Yorg dice que denunciar los ataques a las libertades democráticas en Formosa es hacerle el juego a la derecha. Y que gracias al régimen de Insfran la salud de la población, en estos tiempos de pandemia, está en mejores condiciones que en el resto del país. De manera que el que critica a Insfran favorece a la derecha y perjudica al pueblo.

En línea con su historia

A veces, cuando leo cosas como las que dice la responsable del PC Formosa, me pregunto cómo es posible que, en nombre del comunismo, o del socialismo, se defienda un régimen del estilo Insfran. Pero enseguida reacciono y me doy cuenta de que mi pregunta está fuera de lugar. Es que al lado de lo que ha defendido el PC a lo largo de su historia, ¿qué nos puede asombrar?

Para bajarlo a tierra, me represento ahora a una ex – militante del PC, hoy en sus 70, devenida en defensora del kirchnerismo. Algunos hitos de su trayectoria política: en 1968 defendía la invasión soviética a Checoslovaquia; y en retrospectiva, el aplastamiento de la rebelión berlinesa de 1953, y de la sublevación húngara de 1953, así como los Juicios de Moscú de los 1930, y el asesinato de Trotsky, en 1940. Con ese trasfondo, en 1973 llamó a votar a Perón, que venía de la mano de los López Rega, los Almirón, la triple A y la burocracia sindical. En 1976, ya bajo la dictadura, aseguraba que Videla era “moderado”, y merecía un apoyo “crítico”. Y todavía en 1979 seguía reivindicando la defensa de la dictadura argentina que hacían Cuba y la URSS en los foros internacionales. En esta línea, en 1983, cuando volvió la democracia, votó por Herminio Iglesias en provincia de Buenos Aires. ¿Se acuerdan de que el peronismo proponía una amnistía para los genocidas? Pero no importaba, había que “derrotar a la derecha”. Y así, año tras año, nuestro personaje forjó sus criterios políticos y sus convicciones ideológicas. Por eso, aunque ya no es del PC, defiende con fervor al kirchnerismo, con sus Insfran incluidos. Y hay miles de casos similares. Entre ellos, ex PC que hoy militan en los derechos humanos, o en alguna variante nac & pop,  y ponen sistemáticamente en sordina las denuncias que no encajan en sus posturas políticas. En este respecto, lo de Yorg es representativo de una forma de pensamiento de largo arraigo en la izquierda. Es necesario reconocerlo.

Descalificar a los testimonios

Uno de los aspectos más repulsivos de todo esto es la manera en que los defensores de regímenes como el de Insfran (o a nivel internacional, Maduro, Al Assad, los Kim) descalifican a las voces de las víctimas. ¿Pero si el que denuncia es un activista wichi? Pues será uno que traiciona a su pueblo. ¿Y si es un trabajador que está varado a la orilla de una ruta, en condiciones inhumanas? Pues será un agente del enemigo, al que le dieron letra los de Clarín. ¿Y el periodista formoseño que recoge esos testimonios? De nuevo, otro agente del enemigo. En definitiva, a todos estos “descarriados” hay que ponerles el supositorio ideológico y político “correcto”. Y acallarlos como sea.

Sin embargo, la responsable del PC Formosa ni siquiera considera las quejas. En el fondo, le importan un bledo. Para ella solo cuenta lo que dice el funcionario al que ha decidido defender. Está entrenada en esta desaprensión, en la ausencia de empatía y humanidad (sobre el contenido humanista del marxismo, véase aquí). Su ciencia se reduce a esto: la orientación política viene “desde arriba” (el gobierno, el Comité Central, el Estado) y el pueblo llano debe acatar. Aunque, al pasar, ¿recuerdan cuando, por los 1950 y 1960, el PC argentino incluía en su programa “acabar con los resabios feudales”? Pero… ¿no es el clientelismo, el “caciquismo a lo España siglo XIX”, una suerte de dependencia personal precapitalista? ¿O también se trata de minucias, agitadas por contrarrevolucionarios y “los grupos económicos”? La burócrata, sin embargo, se encoge de hombros y mira para otro lado. Es lo habitual en esta gente.

Las tradiciones democráticas del socialismo

Termino esta nota llamando una vez más la atención sobre la importancia que históricamente ha dado el marxismo a las libertades democráticas. No es una cuestión de mera forma, así se trate de libertades burguesas. Es que cuantas mayores sean las libertades para expresarse, organizarse, debatir, más posibilidades habrá de comprensión y crítica de la sociedad capitalista. He tratado este tema en una nota anterior (aquí), de la que reproduzco el siguiente pasaje, de Lenin:

“Antes de ser socialistas, los dos [Marx y Engels] habían sido demócratas y el sentimiento de odio a la arbitrariedad política estaba profundamente arraigado en ellos. Este sentido político innato, agregado a una profunda comprensión teórica del nexo existente entre la arbitrariedad política y la opresión económica, así como su riquísima experiencia de vida, hicieron que Marx y Engels fueran extraordinariamente sensibles en el aspecto político. Por lo mismo, la heroica lucha sostenida por un puñado de revolucionarios rusos contra el poderoso gobierno zarista halló en el corazón de estos dos revolucionarios probados la más viva simpatía. Y por el contrario, la intención de volver la espalda a la tarea inmediata y más importante de los socialistas rusos –la conquista de la libertad política- en aras de supuestas ventajas económicas, les parecía sospechoso e inclusive una traición a la gran causa de la revolución. “La emancipación del proletariado debe ser obra del proletariado mismo”, enseñaron siempre Marx y Engels. Y para luchar por su emancipación económica, el proletariado debe conquistar determinados derechos políticos”. (Obras Completas, p. 21, t. 2, edición Cartago).

¿Qué tiene que ver esto con la defensa “comunista” de un Insfran, de un Maduro, de un Al Assad, de un Stalin? Respuesta: absolutamente nada que ver.

(Tomado del Blog de Rolando Astarita)

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