Doctrina Sanitaria del Shock: daño masivo a la población chilena durante la pandemia del COVID-19.

por Ariel Zúñiga y Felipe Pérez-Solari

“No podemos decir que no habrá rebrote, lo importante es estar preparados”[1]

Enrique Paris – 26 de Julio de 2020

Ministro de Salud de Chile

¿Ha respetado el gobierno de Sebastián Piñera la ley de la República y las convenciones internacionales ratificadas por el congreso al combatir la pandemia del COVID-19? Esta es una pregunta que, planteada seriamente, debe tomar en consideración la Constitución, la ley 20.357 y los tratados internacionales vigentes.

Hasta ahora, la discusión ha rondado sobre si la estrategia gubernamental ha sido un “éxito” o un “fracaso”, no si se ha apegado estrictamente a la ley, la constitución y los tratados internacionales vigentes. Detenerse en la contradicción anteriormente mencionada, es necesario para analizar los hechos relacionados a la aplicación de la estrategia tomada en Chile y sus consecuencias, así como si se ajusta a la ley y a la continuidad de la misma. No es posible olvidar, que el mismo gobierno que ha violado sistemáticamente los derechos constitucionales y humanos de los pueblos de Chile después del estallido social de octubre, se ve ahora obligado a asegurar el derecho a la vida y la salud de esos mismos pueblos. De esta manera, es de esperar que un gobierno violador de dichos derechos, actúe de la misma manera en un contexto de pandemia.

Las siguientes páginas defienden la tesis de que el gobierno de Sebastián Piñera, quien tiene el monopolio de la dirección del sistema de salud pública, ha violado sistemáticamente la ley y los derechos constitucionales y humanos en el contexto de la pandemia producida por el COVID-19. Para hacer plausible esta tesis el escrito se divide en 3 secciones.

  1. Alcanzar la Inmunidad de Rebaño: Un caso de experimentación con seres humanos.

El combate de la pandemia: supresión y mitigación

Una pandemia es una enfermedad infecciosa que posee el potencial de contagiar a grandes grupos humanos e incluso a la humanidad (Porta 2014:93). La disciplina científica que ha tomado para sí el desafío de generar estrategias para enfrentar las pandemias es la epidemiología. Para enfrentar una pandemia, dicha disciplina reconoce dos estrategias: supresión mitigación

La supresión intenta que el ya contagiado no infecte a los demás. Tratándose de una pandemia (una enfermedad que ataca eventualmente a todo el planeta) la supresión busca en primer término que la infección no arribe a algún territorio. Un ejemplo de supresión exitosa lo tenemos en los cierres de frontera en Vietnam y Nueva Zelanda (Pearson 2020; Jones 2020).  La mitigación intenta hacerse cargo de los efectos que trae el contagio, es decir, responde social, económica, política y médicamente a la enfermedad que han contraído individuos de la población. 

Si el contagio ya está dentro del territorio, la mitigación se enfoca en desacelerar la expansión de la pandemia, reduciendo al mismo tiempo el peak de demanda sanitaria y protegiendo a los grupos de riesgo; en tanto que la supresión, busca revertir el crecimiento de la pandemia, reduciendo los casos a niveles bajos de manera indefinida (Ferguson et. al. 2020).

Desde la epidemiología supresión y mitigación no son métodos contradictorios, sino que se combinan dentro de una política sanitaria. Por ejemplo, una estrategia sanitaria enfocada sólo en la mitigación implica un riesgo de hacer colapsar el sistema de salud; mientras que la mera supresión, vía confinamientos, cuarentenas, cierres fronterizos y o cordones sanitarios, impone pérdidas para la economía y un gasto enorme de recursos para el Estado, entre otros problemas sociales.

¿Es posible una inmunidad de rebaño contra el COVID-19?

Se denomina inmunidad de rebaño –también inmunidad colectiva o de grupo– a la protección indirecta contra una enfermedad infecciosa que adquieren los individuos no inmunizados en un grupo determinado. Esta inmunidad se logra en tanto los individuos inmunes no son vectores de contagio de la enfermedad, bloqueando la posibilidad de diseminarla (Porta 2014:133). Para ello es menester llevar un registro epidemiológico adecuado. Es un ejemplo clásico de inmunidad de rebaño cuando un porcentaje alto de una población determinada, alcanza dicha inmunidad mediante la vacunación. Así, quienes, por distintas razones, no pueden vacunarse son protegidos por la inmunidad de rebaño alcanzada mediante la vacunación como política sanitaria estatal.

Si bien existen otras formas de lograr la inmunidad individual, ante la ausencia de vacunación bajo supervisión médica, estas medidas resultan controvertidas si buscan alcanzar una inmunidad de rebaño. Si un padre decide exponer a su hija a otra niña contagiada, eventualmente puede lograr una inmunidad para ella. Siempre y cuando se respeten los derechos del niño. La patria potestad y el cuidado personal de un menor de edad tienen como límite el respeto de estos derechos — Artículo 5to de la constitución.

Sin supervisión médica esta exposición puede causar un daño a la salud mayor al beneficio de la inmunidad individual buscada, así como volver imposible la inmunidad de rebaño, al depender ésta de la decisión de los padres y madres de exponer a sus hijas e hijos.

Hasta el día de hoy no existe una vacuna contra el COVID-19. Tampoco evidencia científica que sustente la adquisición automática de una inmunidad temporal o indefinida por parte de quien se haya recuperado del virus (Yu et. al. 2020). Por último, la inmunidad de rebaño requeriría la recuperación de un porcentaje muy alto de la población para alcanzar dicha inmunidad.

 Aquí es necesario detenerse un momento.

  1. Si bien la ciencia ha descartado que se adquiera una inmunidad automáticamente después de recuperarse de COVID-19, sólo los recuperados podrían ser inmunes. 
  • Quién enferma y muere, por razones obvias, no tiene inmunidad alguna ni puede ser parte de ningún rebaño.
  • Entonces, aún cuando la posibilidad de lograr una inmunidad individual indefinida o temporal mediante la exposición al virus fuese cierta, queda un grupo de enfermos que morirá en el proceso.
  • En especial cuando el enfermo se encuentra en grupos de riesgo debido a enfermedades preexistentes, edad, hábitos alimenticios, entre otros.

Mitigación, supresión e inmunidad de rebaño.

Aún queda pendiente aclarar la inmunidad de rebaño como objetivo sanitario en relación a las dos estrategias aceptadas por la epidemiología para combatir una pandemia.

Como señalamos, una pandemia es una enfermedad infecciosa que puede eventualmente contagiar a toda la humanidad. La OMS se dirigió a los Estados Nacionales, señalando que «todos deben estar preparados para adoptar medidas de contención, como la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de los casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación del 2019-nCoV, y para proporcionar a la OMS todos los datos pertinentes».

En base a lo ya expuesto, realizar, planificar y ejecutar diversas estrategias para conseguir una inmunidad de rebaño exponiendo a la población al contagio, no es una política sanitaria aceptada en el contexto de una pandemia originada por un virus nuevo, sin vacuna y sin información suficiente respecto de su comportamiento. El control de la pandemia tiene como límite el pleno respeto a los derechos constitucionales y humanos; además un Estado Constitucional de Derecho racional debe combatir la pandemia conforme a los conocimientos científicos asentados, esto es supresión y mitigación, que es el marco válido que establece la epidemiología.

Por lo tanto, la estrategia de inmunidad del rebaño es en principio ilegal e inconstitucional. 

Además, en un caso de una enfermedad nueva como el COVID-19, su aplicación es aún más cuestionable porque:

  1. No existe aún una vacuna.
  • No hay evidencia científica incontestable que asegure que todos o la gran mayoría de los infectados genere una inmunidad que impida el volver a enfermarse.
  • Expone a la población al daño de la enfermedad (“sólo el recuperado es inmune”), exponiendo también a grupos de riesgo. Eso hace previsible la ocurrencia de muchas muertes, además de las secuelas para los sobrevivientes, que en el caso del COVID-19, pueden ser invalidantes.

2. Alcanzar la Inmunidad de Rebaño:  

La política sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera ante el COVID-19.

El 30 de Enero de 2020, el Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario ‎Internacional (2005) acerca del brote del nuevo coronavirus (2019-nCoV) convocado por el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó que el COVID-19 es una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII). Además, señaló que todavía era posible interrumpir la propagación del virus, si los países aplicaban medidas sólidas para detectar pronto la enfermedad, aislar y tratar los casos, hacer seguimiento de los contactos y promover medidas de distanciamiento físico en las relaciones sociales que estén en consonancia con el riesgo.

En virtud de lo anterior, el 9 de Febrero de 2020 el Ministerio de Salud dictó el decreto Nº 4 de 2020. En dicho decreto constan las obligaciones que el país asume en el inicio del evento, las que luego fueron integradas a la política sanitaria cuando la OMS declara la pandemia el 11 de Marzo de 2020.

El primer caso de COVID-19 fue confirmado en Chile el día 3 de Marzo de 2020 en la ciudad de Talca. El 15 de Marzo el Presidente señaló las primeras medidas generales contándose ya con 43 contagiados: a) exclusión de la comunidad educativa por 14 días para cualquier persona con un familiar directo contagiado; b) suspensión de clases por 14 días para el curso completo de haber una alumna/o contagiado y c) suspensión de clases del establecimiento completo si es que dos o más alumnas/os se veían contagiados; d) licencias para los trabajadores/as enfermos (14 días); e) cuarentena para alumnos/as que se contagiaran y f) la suspensión de todos los eventos masivos (Palacios 2020). La política fue decididamente de mitigación. 

El 16 de Marzo se determina la primera cuarentena en Caleta Tortel debido al contacto de un turista británico con una parte importante de la Caleta (Veloso 2020). El gobierno señaló que aplicaría multas y eventualmente cárcel para quienes no respetasen las cuarentenas (Andrews 2020). También el 16 de marzo es publicado en Inglaterra el influyente informe del Imperial College bajo la dirección de Neil Ferguson (Ferguson et. al. 2020). Dicho documento señalaba, en base a un modelo matemático, que la orientación de la política sanitaria hacia la consecución de la inmunidad de rebaño eventualmente implicaría la muerte de 510.000 personas en Reino Unido, mientras en Estados Unidos 1.2 millones. Posterior a ello, el Primer Ministro Boris Johnson señalóexplícitamente que la política sanitaria se orientaría mayormente desde la mitigación hacia la supresión.

El día 18 de marzo se cierran las fronteras marítimas, aéreas y terrestres chilenas, pero permitiendo el tránsito de carga para no afectar el abastecimiento. El mismo día se declaró el estado de catástrofe. También el cierre de Malls y centros comerciales. Chile ya contaba con 248 infectados.

El 21 de Marzo, el Comité Asesor Covid-19, en presencia de la Subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, y el Subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, hace un diagnóstico de la situación en Chile. Se registran en la Minuta la falta de información, poca claridad en el proceso de exámenes y la incertidumbre respecto al rol en la transmisión de personas asintomáticas, entre otras observaciones. Asimismo, sugiere medidas para detectar y controlar la fuente de contagio, fortalecer la vigilancia epidemiológica mejorando los informes diarios, dadas las observaciones indicadas anteriormente.

El día 22 de Marzo se decretó toque de queda entre las 22.00 y las 05.00 horas, el cual se mantiene hasta hoy. Mediante la resolución 103, el día 25 de marzo establecía el Ministerio de Salud una cuarentena de 14 días para quienes fueran diagnosticados positivos de COVID-19 y que “dicho tiempo puede extenderse si no se ha recuperado totalmente”.

En base a la información mencionada, es posible señalar que el gobierno durante todo el mes de marzo privilegió indudablemente las políticas de mitigación por sobre las de supresión. 

El 4 de Abril señalaba el ahora ex Ministro de Salud Jaime Mañalich la orientación hacia la mitigación por sobre la supresión:

“El esfuerzo no es que nadie se contagie, sino que la mayor cantidad de gente se contagie de una manera lenta para que no ocurra un momento en que hay tantas personas enfermas que el sistema sanitario no pueda sacarla adelante. Esa es la línea que tenemos que ir siguiendo. […] Cuarentena total significa tener al país completo tres meses en cuarentena sin provisión, sin alimentación, sin seguridad, mal manejo de la basura, sin seguridad de servicios básicos, salvo que uno comience a decretar excepciones y que termina siendo igual”* [1].

Cinco días después de la declaración de Mañalich, el día 9 de Abril, el gobierno comunicaba la futura entrega de Carnet de Alta o Carnet Covid a personas recuperadas de la enfermedad y que eran “inmunes”. La concordancia entre la tesis “recuperado es inmune”, subyacente a la consecución de una inmunidad de rebaño, era confirmada ese día nuevamente el ex Ministro Mañalich: 

“Estas personas con ese carnet van a quedar liberadas de todo tipo de cuarentena o restricción porque ellas pueden ayudar enormemente a la comunidad […] A partir de la próxima semana vamos a empezar a entrar [sic] este carnet de alta a las personas que hayan superado esta enfermedad, ya sea porque tuvieron síntomas y tuvieron un PCR positivo o porque detectamos anticuerpos confiables en exámenes confiables como son los que están en la página del Ministerio de Salud y del Instituto de Salud Pública”*.

El 13 de abril el ex Ministro Mañalich señalaba de manera oficial los criterios para considerar a alguien “recuperado” o “no infectante” (Villalobos 2020): 

“Estas personas [recuperadas] desarrollan anticuerpos, defensas con memoria, vale decir, la probabilidad de que ellos se infecten en los próximos meses de nuevo de coronavirus es prácticamente 0, no sabemos exactamente cuánto dura esa inmunidadsi dura varios meses o toda la vida. Suponiendo que el virus no mute, si dura toda la vida es una pregunta que no podemos contestar hasta que pase más tiempo y se midan los anticuerpos periódicamente en las personas que se han recuperado […] Lo que sí se puede señalar es que una respuesta positiva en la creación de anticuerpos específicos contra el coronavirus que tienen memoria, que es la inmunoglobulina G (IGG) que genera memoria alta en el momento en que estamos evaluando a los pacientes que han sanado, permite señalar que esos pacientes no son infectantes y están recuperados al menos por los próximos tres o cuatro meses*.

Por su parte, un paciente “no infectante” sería según la misma declaración:

“los pacientes que fueron dados de alta, pero que en el momento de dejar de estar hospitalizados, mantienen síntomas respiratorios residuales, están tosiendo, tienen un poco de fiebre se recomienda que estos pacientes se les defina como no infectantes 14 días, no desde el inicio de los síntomas, sino desde el momento del alta«.

Dos días antes de esta declaración, el día 11 de Abril, se publicaba en el Journal of Infection el artículo más citado hasta el momento sobre la cantidad mínima de infectados necesarios para alcanzar una inmunidad de rebaño. Allí ya se advertía que con una mortalidad máxima del 3% de los infectados, este tipo de estrategia sería “difícil de aceptar” (Kwok et. al. 2020).

Ese mismo día 11 de Abril comienzan a circular en la prensa chilena críticas de expertos en infectología que decididamente señalaban que el gobierno estaba orientando la política sanitaria hacia la consecución de una inmunidad de rebaño. Señalaban, además, que esta estrategia era inviable. 

El diario La Tercera, en un reportaje escrito por el periodista Carlos Said (2020), primero registraba los dichos de la infectóloga Claudia Cortés: 

“Bajo esa premisa, ¿es posible incentivar el contagio de la población, pero de forma controlada, para generar inmunización y evitar un colapso a la vez? La infectóloga clínica de la Universidad de Chile, Claudia Cortés, explica que esto se llama “inmunidad colectiva” o “inmunidad de rebaño”, pero que no es algo que se pueda aplicar cuando apenas se conocen los efectos que tiene este nuevo virus. 

[Cortes] ‘Cerca del 70% de la población se podría enfermar, pero a lo largo del tiempo, en dos o tres años. El problema es que si la gente se enferma ahora, el 20% terminaría hospitalizada y el 5% en cuidados intensivos […] Y eso podría ser fatal’”*

En el mismo reportaje, Michel Ferri, infectólogo de la Clínica Dávila sostenía: 

“A medida que la población se va infectando, va adquiriendo inmunidad, por eso (la inmunidad de rebaño) se utiliza en la generación de vacunas. El problema es que el coronavirus no es un resfrío común, es una enfermedad riesgosa y no podemos hacer que la población se infecte para que genere inmunidad. De hecho, ni siquiera sabemos si esa inmunidad permitirá que la población no se contagie nuevamente del virus”.*

Otra declaración bajo la tesis “el recuperado es inmune”, base de la orientación de la política sanitaria hacia la consecución de una inmunidad de rebaño mediante la exposición de la población al virus, la brindaba la actual Subsecretaría de Salud Paula Daza al diario La Tercera el día 14 de abril. Cabe recordar que en esa fecha Chile ya contaba oficialmente con 8.273 casos confirmados, 2.937 “recuperados” y 94 fallecidos. Daza le contestaba de la siguiente manera a la periodista Gabriela Sandoval (2020):

“[Sandoval] ¿Por qué es mejor un contagio paulatino a frenar el brote en seco, con una cuarentena total?

[Daza] Lo importante es disminuir la propagación del virus, que se dé lentamente. Si hoy día ponemos una cuarentena total en el país y nos quedamos todos en las casas, primero que todo es impracticable, porque las personas y el país tienen que seguir subsistiendo. Pero si hipotéticamente pudiéramos estar un mes en cuarentena, probablemente no nos infectaríamos, pero ¿una vez que se levante? Vamos a seguir todos susceptibles a poder infectarnos y podríamos contagiarnos todos juntos. Hoy, el que nadie se infecte es imposible; entonces, tenemos que lograr que las personas se vayan enfermando progresivamente, para que los servicios de salud puedan dar adecuada respuesta.

[Sandoval] ¿Esto, en el entendido de que todos los chilenos eventualmente nos vamos a enfermar?

[Daza]: Probablemente. Hasta que aparezca una vacuna. Hay que pensar que tenemos tres grupos. Los susceptibles, que al momento de llegar el virus, lo era el 100% de la población chilena. Hoy, hay un número de contagiados determinado que pueden contagiar a un tercero. Ellos deben permanecer en sus casas. Pero también hay un grupo que ya se enfermó y se recuperó, y que, por haber tenido el virus, dejan de ser una persona que puede contagiarse y contagiar. Esas personas ya pueden circular libremente y estar inmunesEs como si tuvieran la vacuna.

[Sandoval] Pero ¿cuánto dura la inmunidad?

[Daza] No se sabe mucho todavía. Tenemos la información de los coronavirus antiguos, como el Sars o el Mers, y se dice que la inmunidad podría durar varios meses, años. Pero sí se sabe que cuando la persona cumple 14 días de haber iniciado los síntomas, ya podría estar de alta o recuperada, es decir, deja de ser contagiante. Por eso dijimos que vamos a ir de poco, estas personas se van a a ir contagiando de a poco, va a haber un grupo de personas que va a ir saliendo (de la enfermedad) que ya no corre riesgo de contagiarse y de contagiar, y otro grupo de personas, todavía sensibles, que son las que tenemos que ir monitoreando para que esta propagación del virus sea lenta.“*

El día 15 el ex Ministro de Salud Mañalich volvía a confirmar la estrategia de exponer a la población al contagio para alcanzar la inmunidad de rebaño (Silva 2020): 

“Antes esto, señaló la autoridad, ‘hay un balance muy complicado que cuidar’, y que es ‘cómo lograr que el máximo de población en un periodo de 3-4 años – lo que dure esta pandemia – se haga inmune a la enfermedad, produciendo el menor sufrimiento desde el punto de vista de mortalidad y hospitalización posible”*.

El día 24 de Abril la OMS señalaba en un Scientific Brief que los “pasaportes o carnets de inmunidad” basados en el supuesto de que las personas recuperadas tendrían algún grado de inmunidad contra el virus recuperado carecían de sustento científico. Es decir, el “Carnet COVID” o “Carnet de Alta” anunciado por Mañalich el 9 de Abril fue descartado por no basarse en evidencia científica.

Las declaraciones anteriores no dejan lugar a dudas que: 

a) se orientó la política sanitaria hacia la consecución de una inmunidad de rebaño sin sustento en la evidencia científica; 

b) se defendió la necesidad de exponer a la población al contagio y 

c) se operó bajo el supuesto que quien enfermara y se recuperara, sería “inmune” al coronavirus por un período de tiempo. 

Otra evidencia concordante con los puntos anteriores, se encuentra en la cantidad de “recuperados” presente en cada Reporte Coronavirus del Ministerio de Salud a partir del día 15 de Abril. Dicho Reporte, entregado a diario, introdujo la variable “casos recuperados”, estructurándose la información cuantitativa alrededor de cuatro variables: a) casos confirmados, b) casos activos, c) casos recuperados y d) fallecidos. Los “casos recuperados” fueron informados de manera retroactiva hasta el 1 de abril[2].

Es necesario señalar que a pesar de ser los “casos recuperados” contados y debidamente informados en el Reporte Coronarivus diario, el Informe Epidemiológico oficial del 15 de abril no incluía una definición precisa sobre qué era un “caso recuperado”. Dicho de otra manera, el Reporte Coronavirus daba cuenta de una cifra de “casos recuperados”, sin que el Informe Epidemiológico tuviese una definición de cómo y qué estaban contando bajo ese indicador. 

Recién el Informe Epidemiológico del día 29 de Mayo incluye una definición de qué es un “Caso Recuperado” a más de un mes de informar diariamente las variaciones de dicho indicador en el Reporte Coronavirus. La definición del informe es la siguiente:

Casos recuperados: número de casos confirmados acumulados, menos los casos activos y los fallecidos acumulados. Para efectos de este cálculo, se incluyen fallecidos confirmadospor o con Covid-19 (RT-PCR para SARS-CoV-2 positiva) y probables (certificado de defunción incluye en alguna parte Covid-19 pero no hay respaldo de laboratorio a la fecha del reporte). Entrega una aproximación al número de sujetos que han superado el período infectante. Esta categoría no equivale a una recuperación clínica”.*

La definición es concordante con lo expresado en el Reporte Coronavirus del 15 de Abril de la imagen. Por ejemplo, Casos Confirmados (3.031) – (Casos Activos (2.793) + Fallecidos (16)) = Casos Recuperados (222). La clave se encuentra en esta definición en los “sujetos que han superado el período infectante”. Es allí donde se calculaba el “recuperado es inmune” si nos atenemos a las declaraciones de las autoridades sanitarias emitidas por la prensa. Por razones obvias, los fallecidos están fuera del “recuperado es inmune”.

Hasta el día 1 de Junio los “casos recuperados” fueron incluidos en los Reporte Coronavirus diarios del MINSAL contando a esa fecha 44.946 “casos recuperados”, mientras los “casos activos” eran 59.100. Si se sigue la lógica de las declaraciones arriba citadas, debería haberse considerado el control de la pandemia un éxito pues se estaría a punto de igualar la cantidad de recuperados, que serían “inmunes”, con la cantidad de “casos activos”. Esto no fue así. A partir del 2 de Junio, los Reporte Coronavirus eliminaron la columna numérica relativa a “casos recuperados” sin explicación técnica alguna (Parra 2020). Sólo se señaló que dicho número sería registrado en los siguientes Informes Epidemiológicos. Pero el Informe Epidemiológico del día 28 de Junio cambió ligeramente la definición de “casos recuperados” generalizando la inclusión de personas fallecidas:

Casos recuperados: número de casos vivos confirmados acumulados, menos los casos activos. Para efectos de este cálculo, se incluyen fallecidos debido a COVID-19 con y sin confirmación de laboratorio. Entrega una aproximación al número de sujetos que han superado el período infectante. Esta categoría no equivale a una recuperación clínica.”*[3]

De manera inexplicable, el siguiente Informe Epidemiológico del día 1 de Julio volvía a la definición anterior más larga de “casos recuperados”, incluyendo la necesidad de test y certificados de defunción. A partir del Informe Epidemiológico del 5 de Julio los “casos recuperados” dejaron de ser contabilizados como hasta entonces. Nuevamente, sin explicación técnica alguna. 

Mediante las declaraciones anteriores, es posible sostener que la política sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera y del equipo del Ministerio de Salud comandado por Jaime Mañalich fue exponer a la población al virus para lograr un contagio progresivo. Esta orientación de la política sanitaria se sustentaba en el supuesto de que los recuperados lograrían un grado de inmunidad, incluso siendo esto posible de certificar mediante un carnet. Si se piensa en términos estadísticos, quienes lograran el tránsito enfermo>paciente>recuperado se irían sumando a un grupo de ‘inmunes’. Quienes no lo lograrán serían sujetos no infectantes por razones obvias. Ninguno de estos supuestos se basó en un consenso o investigación científica.

Durante los meses de marzo, abril y mayo ocurrieron diversos sucesos que permiten identificar una coherencia del gobierno con el objetivo descrito: exponer a la población al coronavirus y orientar la política sanitaria hacia la consecución de una inmunidad de rebaño. Esto se complementó mediante una estrategia de mitigación, relativizando la supresión. Entre estos sucesos podemos nombrar: 

  1. Dejar desembarcar a pasajeros de cruceros a sabiendas que había contagio en los navíos (24 de Marzo).
  1. Forzar a una parte considerable de la población a realizar trámites por vía presencial para cobrar su seguro de cesantía (3 de Abril), cobrar sus pensiones (22 de Abril), anunciar la reapertura de los malls (22 de Abril) y, lo que es aún más grave, obtener su licencia médica por COVID-19 en las dependencias del COMPIN (25 de Abril).
  1. Practicar campañas de vacunación entre personas de la tercera edad, congregándolas, en pleno confinamiento (6 de Mayo) o aglomeraciones en las oficinas del registro civil en pos de obtener la clave necesaria para realizar trámites online (20 de Mayo).

A lo anterior se pueden sumar los siguientes hechos:

  1. No usar las medidas que le permite el estado de catástrofe para asegurar el abastecimiento de alimentos haciendo depender a la población del servicio que entregan los grandes supermercados con el consiguiente aumento de precios de los productos básicos. Provocar hambre en la población civil es un crimen de lesa humanidad contemplado en el Artículo 7 Nº 2 de la ley 20.357
  • Autoridades del gobierno que no han respetado las normas sanitarias dispuestas para todos; existiendo casos en que algunas de ellas han contagiado a periodistas (Gaete 2020) y otros funcionarios públicos como en la Araucanía y Valparaíso. El caso del funeral del Obispo Piñera no hace más que confirmar este punto (Labarca 2020). Otro ejemplo es el de la Seremi de Salud de la Araucanía, Katia Guzmán. Después de tener contacto estrecho con un funcionario recién llegado de Brasil (Pablo Cabezas) que podría estar infectado, no tomó ninguna precaución: continuó realizando pautas de prensa, reuniones con autoridades y diversas actividades. Después se iniciarse un sumario, la Seremi fue absuelta, recibiendo íntegramente el sueldo, incluyendo los bonos por actividades críticas, mientras estuvo suspendida de sus funciones. Finalmente, después del episodio, presentó su renuncia. El actual Ministro de Salud Enrique Paris, incluso, culpó a Guzmán de diseminar el brote en la Araucanía cuando aún era decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Mayor. 

3. La política sanitaria del gobierno de Sebastián Piñera ante el derecho chileno vigente:

Toda política sanitaria de Inmunidad de Rebaño es contraria al Estado Democrático de Derecho

Las únicas organizaciones capaces de movilizar los recursos suficientes para enfrentarse a una pandemia son los Estados Nacionales, también la ONU a través de la OMS y la Cruz Roja. Sus decisiones se encuentran limitadas por el pleno respeto del derecho internacional de los derechos humanos y las normativas jurídicas relacionadas. Son también las únicas organizaciones que pueden simultáneamente obligarse jurídicamente a combatir la pandemia, así como obligar a otras organizaciones e individuos a ayudar a combatirla.

Cuando un Estado interviene en una Pandemia en calidad de autoridad sanitaria es jurídicamente responsable de sus consecuencias. En todo Estado Nacional, el gobierno comanda el sistema de salud público, así como tiene la posibilidad de generar lineamientos normativos obligatorios para la política sanitaria.

Bajo un sistema constitucional de derecho, como el que posee el Estado de Chile, es inconcebible implementar políticas destinadas al fomento del contagio de una enfermedad potencialmente mortal e invalidante. Es decir, una política en pos de alcanzar una inmunidad de rebaño. 

Esto por cuatro razones principales.

La primera, pues se alejaría de los dos modos posibles de enfrentar una pandemia conforme a la epidemiología: supresión y mitigación. Como no sería una política epidemiológica válida, no podría considerarse válidamente como una política sanitaria. Una autoridad que aplicara una estrategia distinta a las conocidas, aceptadas y replicables, no se orientaría por la evidencia y experiencia científica, sino que se deja llevar por la experimentación, exponiendo de paso a la población al peligro de la enfermedad. En corto: toda pandemia puede enfrentarse según la epidemiología mediante mitigación y supresión, también la generada el COVID-19, aún cuando la enfermedad sea nueva. Así, si la política sanitaria se aleja de dichas estrategias y se guía por la experimentación, no está protegiendo la salud de la población bajo criterios médicos y científicos, sino que la está poniendo en peligro de un modo deliberado. Esto es incompatible con un Estado Democrático de Derecho, pues la racionalidad de las decisiones debe siempre orientarse a proteger la salud y bienestar de la población. Sólo allí y en ningún otro lugar se encuentran los derechos constitucionales y fundamentales actualmente vigentes como una unidad.

La segunda, se basa en que todo poder público carece de la investidura para causar muertes o poner en peligro la salud y bienestar de la población. Aún incluso bajo una lógica utilitarista que privilegie el fin por sobre los medios. El Estado existe para proteger la vida, la salud, la integridad física y psíquica, y para propender al bien común. Pero ningún bien común hipotético y futuro le autoriza a poner en peligro la salud y la vida de la población. Si al Estado se le permitiese poner en peligro a la población, causándole irremediablemente daño, mediante la exposición a un virus, habría entonces que aceptar del mismo modo que el Estado también podría obligar a un grupo humano a ser escudo en un bombardeo. Es por eso que le está vedado al Estado “salvar la vida” de los sobrevivientes de una pandemia sirviéndose de los contagiados y muertos.

La tercera, propiciar el contagio, o no tomar las providencias para evitarlo, con el fin de alcanzar o intentar conseguir la inmunidad de rebaño en humanos es inadmisible dentro de un marco bioético. Porque experimentar con seres humanos está prohibido sin su consentimiento informado por la legislación chilena e internacional. Finalmente, sólo es posible propiciar la inmunidad de rebaño en humanos de manera segura cuando existe una vacuna disponible o la enfermedad no es mortal y/o invalidante. Esto significa una experimentación que causa muertes y lesiones graves gravísimas impuesta de modo deliberado a la población y sin contar con su consentimiento.

La cuarta reside en la emulación de política sanitaria mencionada con el modo en que se realiza la inmunidad de rebaño en animales. Precisamente de la ganadería y la medicina veterinaria toma dicha inmunidad su nombre: se busca que los ejemplares sobrevivientes posean la inmunidad o resistencia a una enfermedad determinada. El ganadero, en tanto propietario de un conjunto de res semovientes, decide fundado en su ius abutendi que el costo de mitigación es muy alto o que la supresión es impracticable. Como la eventualidad del contagio no es posible de evitar, ya sea por su alto costo o por su incompatibilidad con las faenas productivas, se opta por dejar que se contagie el rebaño y los ejemplares que se salven serán los reproductores. El riesgo que acepta el ganadero para sí es que cabe la posibilidad que muera todo su rebaño. La inmunidad de rebaño dentro de la lógica veterinaria, y fuera de ella, se enfrenta a la realidad biológica: no todas las enfermedades contagiosas que se contraen producen inmunidad en los sobrevivientes. Esto ocurrió con algunos brotes de gripe aviar en Asia, no hubo otra solución que el exterminio de granjas completas de animales (Willyard 2019). Con vacunos ocurrió con la enfermedad de las “Vacas locas” en su brote en Reino Unido. Por supuesto, esto es impracticable con seres humanos incluso en la definición más mínima de Estado Democrático Constitucional de Derecho.

Cualquier política de inmunidad de rebaño constituye un atentado a los derechos constitucionales y humanos vigentes en Chile:

  1. Se realiza de manera deliberada contra las políticas sanitarias universalmente aceptadas: mitigación y supresión.
  • Al exponer a la población al contagio es lógicamente imposible asegurar que todos los contagiados se salvarán, aún en el caso de que todos puedan tener la atención médica adecuada. Esto significa una experimentación deliberada para con la población.
  • Ningún poder público ni ningún Estado puede disponer del derecho a la vida y bienestar individual, así como tampoco al derecho a la vida y bienestar de millones de individuos.

Consecuencias legales de la aplicación de la inmunidad de rebaño como política sanitaria en Chile

Este detalle de las acciones de mitigación por parte del gobierno, algunas erróneas, otras fallidas, y las más, coherentes con la diseminación del contagio de la forma más lenta pero progresiva, en conformidad a las declaraciones de las autoridades, nos permite establecer que la política sanitaria que ha aplicado el gobierno de Chile ha sido intentar conseguir la inmunidad de rebaño

Sin embargo, al ser inconfesable dicha política la ha enmascarado deliberadamente como una fallida política de mitigación. Así cómo ha existido una doble contabilidad con los muertos, también ha existido un doble discurso en que la inmunidad del rebaño ha logrado colarse de todos modos. 

Este doble discurso es imperativo por las siguientes razones: 

  1. El ministerio de salud tiene las siguientes funciones de garantizar el libre e igualitario acceso a las acciones de promoción, protección y recuperación de la salud y de rehabilitación de la persona enferma; ejercer la rectoría del sector salud y velar por la efectiva coordinación de las redes asistenciales, en todos sus niveles; efectuar la vigilancia en salud pública y evaluar la situación de salud de la población. En el ejercicio de esta función, le compete mantener, entre otras tareas, un adecuado sistema de vigilancia epidemiológica y control de enfermedades transmisibles y no transmisibles, investigar los brotes de enfermedades y coordinar la aplicación de medidas de control. Por lo descrito, las acciones del Ministerio de Salud deben dirigirse en un sentido diametralmente opuesto que la promoción del contagio de las enfermedades transmisibles. Como podemos advertir la ley deja absolutamente claro que “probar” o “intentar” la inmunidad de rebaño en la población chilena no se encuentra dentro del ámbito de competencias que le asigna la ley al MINSAL[4]. Además, la experimentación con seres humanos está prohibida bajo nuestra legislación y constituye delito conforme al artículo 20 de la ley 20.120.
  • Que, con fecha 30 de enero de 2020, el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el brote de 2019-nCoV (primero nombre del nuevo coronavirus 2019) constituye una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), en virtud de lo dispuesto en el Artículo 12 del Reglamento Sanitario Internacional, aprobado en nuestro país por el decreto No 230 de 2008 del Ministerio de Relaciones Exteriores. Que, en el contexto de dicha declaración, la OMS señala que «Se espera que se declaren más casos exportados en otros países». Asimismo, la OMS se dirigió a todos los países, señalando que «todos deben estar preparados para adoptar medidas de contención, como la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de los casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación del 2019-nCoV, y para proporcionar a la OMS todos los datos pertinentes.» (Decreto 4 del Ministerio de Salud, 8 de febrero del año 2020)

Como podemos apreciar el compromiso asumido por el Estado de Chile en la Pandemia, una emergencia de salud pública de importancia internacional, es de:

a) contención.

b) vigilancia activa

c) detección temprana

d) el aislamiento y el manejo de los casos

e) el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación

Como podemos apreciar el Reglamento Sanitario Internacional, que aplica en este caso, nos detalla las acciones procedentes en caso de Pandemia más allá de la supresión y mitigación. En conformidad a este detalle es mucho más sencillo advertir que la autoridad sanitaria hizo lo contrario. Sus medidas policiales, su estado de sitio, su confinamiento parcial (“cuarentenas dinámicas”) no tienen ningún asidero en la literatura, en la experiencia, ni menos en las reglas que forzosamente debía seguir en Ministerio de Salud. Lo que nos convoca es la comprensión de la estrategia que ha seguido invariablemente la autoridad sanitaria del gobierno de Chile.

Las alternativas son:

  1. Se intentó contener el brote epidémico, pero esto se hizo con una sistemática negligencia inexcusable.
  • No se intentó contener el brote, ex profeso propiciando el contagio de la población.

La segunda alternativa nos parece en principio descabellada, sin embargo, al observar la información arriba citada y analizada encontramos que aquello es lo que ocurrió: 

La autoridad sanitaria fomentó el contagio porque su estrategia sanitaria fue la de inmunizar a la población como si esta fuera un rebaño, su rebaño.

Además de omitir la realización de las acciones a las que estaba obligado, de implementar otras que no están respaldadas por la evidencia, de modo subrepticio se orientó la política sanitaria hacia dicho fin, lo cual no es permitido, avalado por la epidemiología como disciplina, la OMS, la bioética y aún menos por la Constitución Política de la República y la ley vigente.

Chile es miembro de la OMS y ha ratificado como ley interna el reglamento sanitario internacional, por lo que tales acciones son parte de las obligaciones que válidamente ha aceptado el Estado de Chile, por lo tanto, son normas plenamente vigentes y obligatorias. Normas legales, que no pueden en modo alguno ser derogadas por resolución administrativa de un ministro o de un subsecretario. 

La inmunidad de rebaño no puede ser, válidamente, el fundamento de una política sanitaria para enfrentar la pandemia del COVID-19. Esto por lo siguiente:

  1. Al tratarse de una pandemia el Estado de Chile asumió la obligación de contener el brote, propagarlo con el pretendido fin de que eso inmunizara a su población pone en peligro a la humanidad.
  • La evidencia desechó a la inmunidad de rebaño como un método efectivo por la escasa inmunización que produce en la población el enfermarse de COVID-19.
  • La aplicación de la inmunidad de rebaño en Inglaterra produjo que se descontrolara el brote epidémico (Titheradge & Kirkland 2020). En Suecia ha sucedido lo mismo.
  • Recordemos que tanto en Inglaterra como en Suecia cuentan con sistemas sanitarios universales y robustos, además de un Estado de Bienestar. Chile no.

Como señalamos el Imperial College inglés evacuó un informe donde explicaba que para conseguir la tan anhelada inmunidad de rebaño, la alta contagiosidad del SARS-COVID-19 haría colapsar el sistema sanitario en pocas semanas. Desde entonces se ha desaconsejado dicha política por inefectiva. La inmunidad de rebaño necesitaría contagiar al 70% de la población: en nuestro país serían 13.300.000 de habitantes. Si el COVID-19 provoca la muerte del 1% de los posibles contagiados ello implicaría la muerte de hasta 510.000 personas. El COVID-19 deja serias secuelas entre los pacientes intubados, las propias del tratamiento médico, como aquellas derivadas de los daños orgánicos producidos por la enfermedad, como entre otras, la fibrosis pulmonar y cardiopatías (Spagnolo et. al. 2020). Se debe considerar también que un eventual colapso del sistema sanitario podría implicar la muerte del 5% de los contagiados. Así ocurrió en Italia.

Junto con esa estela de muertes cabe mencionar que el colapso del sistema sanitario produce la muerte de todos los pacientes en riesgo vital que precisan de atención médica, independiente si el motivo de la consulta es o no COVID-19. Siendo la inmunidad de rebaño inútil, por no estar comprobado que persista la inmunidad entre los contagiados recuperados, la cantidad abismal de muertes que provoca su implementación se trataría de muertes en vano. 

Toda decisión tomada bajo el fundamento de la inmunidad de rebaño es en principio nula, no puede entenderse como parte integrante de las órdenes que válidamente ha dado la autoridad sanitaria dentro de una pandemia. Esto está resuelto por el artículo séptimo inciso tercero de nuestra Constitución Política.

Todas aquellas políticas destinadas a propiciar el contagio, bajo una pretendida inmunidad del rebaño posible, al estar reñidas con las normas jurídicas aplicables y en especial con el inciso cuarto del artículo primero de la Constitución: “El Estado está al servicio de la persona humana, su finalidad es promover el bien común”. Además, “la autoridad de los órganos del Estado limitan con el pleno respeto a los derechos fundamentales” (artículo 5 de la Constitución) y “la constitución asegura a todas las personas el derecho a la vida y a la integridad física” (19 n.º 1 de la Constitución).

El bien jurídico de la salud pública se encuentra protegido, entre otras normas, por los artículos 316 y 317 del Código Penal. Pero, como ya mencionamos, la inmunidad del rebaño es inaceptable bioéticamente, más aún sin un consentimiento informado, tratándose de una enfermedad potencialmente mortal y sin tratamiento de mitigación infalible; a la luz de su inutilidad demuestra ser lo opuesto de una política sanitaria: En vez que procurar la mejoría de los enfermos y la protección de la vida de la población se la expone a una muerte masiva sin que ello redunde en algún beneficio. Por ello, es una experimentación con seres humanos violatoria de la ley.

Esta discusión bioética se encuentra clausurada por el Derecho, la inmunidad del rebaño está vedada como política epidemiológica en nuestro país por estar reñida con las normas constitucionales y legales. Los derechos fundamentales y humanos son los que delimitan lo aceptable o no en términos sanitarios. Así como lo bioético parte de la base que el primer dictado de la ciencia es no causar daño, aquí se ha perpetrado una investigación digna de una película de terror, en donde médicos sedientos de reconocimiento, cegados por la codicia y la ambición, se aventuran a conocer un fenómeno estableciendo eso como un fin, sin reparar en los medios posibles o válidos.

Desde fuera del Derecho se podrá argüir que la autoridad sanitaria dispone de un amplio abanico de respuestas a una Pandemia, que cada administración sería libre de escoger cualquier estrategia para abordar una crisis sanitaria global.

Esto no es así.

El límite de la soberanía, y por ende de las políticas de la administración, es el pleno respeto de los derechos fundamentales y humanos. Por dicha razón, las acciones de la autoridad sanitaria deben dirigirse a proteger la vida, la integridad física y psicológica de la población. Huelga decir que dentro de este marco acotado la autoridad sanitaria no tiene potestades públicas legítimas para privilegiar la vida de unos por sobre otros, aceptar la muerte de grupos importantes de la población con el fin de salvaguardar otros fines o intereses, o negarse a actuar librando la epidemia a la biología.

Los deberes de la autoridad sanitaria son irrenunciables.

Derecho Administrativo:

En conformidad al derecho administrativo corresponde incoar acciones destinadas a la invalidación expresa de los actos nulos por aplicación del artículo séptimo inciso tercero de la Constitución.

Derecho Constitucional:

Procede accionar de protección de garantías constitucionales por el flagrante atentado en contra de la vida e integridad física y psíquica. Esta acción constitucional se dirige al actual Ministro de Salud Dr. Enrique Paris, como continuador de la política de inmunidad de rebaño, y por los actos en que ratifica esta política que sigue en marcha.

Derecho Civil.

Sin lugar a dudas estamos ante un delito civil en que procede la indemnización del Estado por falta de servicio.

Derecho Penal.

La autoridad sanitaria está obligada a contener la Pandemia por normas nacionales e internacionales, desde esa posición de garante ha incurrido de manera reiterada en los delitos tipificados en los artículos 316 y 317 del Código Penal:

“El que diseminare gérmenes patógenos con el propósito de producir una enfermedad

Si la consecuencia de cualquiera de los delitos señalados en los cuatro artículos precedentes, se produjere la muerte o enfermedad grave de alguna persona.”

Este delito estaría agravado por las circunstancias descritas en los numerales 8 y 12 del artículo 12 del Código Penal.

Experimentación Científica con Seres Humanos.

El artículo 20 de la ley 20.120 tipifica el siguiente delito:

“Todo el que desarrollare un proyecto de investigación científica biomédica en seres humanos o en su genoma, sin contar con las autorizaciones correspondientes exigidas por la presente ley, será sancionado con la suspensión por tres años del ejercicio profesional y con la prohibición absoluta de ejercicio profesional en el territorio nacional en caso de reincidencia.”

La política de inmunidad del rebaño en una enfermedad nueva y aplicada a personas naturales constituye investigación científica biomédica con seres humanos, sin las autorizaciones correspondientes, y sin proceder dichas autorizaciones por estar expresamente prohibida la experimentación con seres humanos en el artículo 11 de la propia ley.

Por otra parte las “cuarentenas dinámicas”, el “carnet covid”, la alta automática de pacientes al cumplirse determinados días, la consideración de los “pacientes recuperados” como “inmunes”, la apertura de centros comerciales, el particular modo de entender los “contactos estrechos”, la “comisaría virtual”, los “permisos del empleador” (instaurándose como una autoridad sanitaria autónoma), el confinamiento sin proveer de alimentación, estado de sitio nocturno, aún desechándose como argumentos para avalar la existencia de una política de inmunización del rebaño, de todos modos y por sí mismas constituyen una a una el delito de experimentación con seres humanos sin contar con las autorizaciones, por tratarse de métodos clínicos que no están basados en la experiencia científica.

Y respecto a las informaciones falsas entregadas ex profeso por el gobierno junto con constituir falsificación de instrumento público y prevaricato, de todos modos, constituye experimentación psíquica con seres humanos, lo que está penalizado en la norma ya citada, puesto que el deber principal en una catástrofe es dar tranquilidad a la población. Así lo prescriben nuestras normas internas y también las instrucciones de la OMS. Someter a la población al stress de ignorar cuán profunda es la verdad que le está ocultando su gobierno, no sólo es jugar con la paciencia de los ciudadanos, sino que a todas luces constituye una experimentación en la psiquis de los habitantes de este país.

Las acciones médicas que ha perpetrado el Dr. Jaime Mañalich y la Dra. Paula Daza continuadas por el Dr. Enrique Paris son equivalentes a las experimentaciones con seres humanos que hicieron tristemente célebre al Experimento Tuskegee donde se expuso a la población afroamericana al contagio de sífilis sin consentimiento alguno (Jones 2008:86-91). Es tal la desmesura de estos actos, que ya han cobrado una estela de más de 9.608 mil muertos, que cuesta encuadrarla en la sed de reconocimiento y en la ceguera de la codicia y ambición, debido a que mientras se perpetraba esta serie horrida de crímenes la evidencia internacional se acumulaba en el sentido contrario al derrotero asumido por nuestras autoridades.

Estos tipos penales están lejos de cubrir todas las hipótesis dadas en 9.608 casos con resultado de muerte hasta ahora contabilizados, pues cada vida constituye un mundo y un caso, por lo que no se debe entender las normas penales como compartimentos estancos. En determinados casos también procede el cuasidelito de homicidio, la denegación de socorro, la falsificación de instrumento público, la contravención de las normas en tiempos de epidemia, la prevaricación del funcionario público, la malversación de caudales públicos, entre otras.

Delitos de Lesa Humanidad.

Sin embargo, las acciones de este gobierno han sido aún más graves que la perpetración masiva de delitos comunes, existen algunos rasgos evidentes que convierten estas acciones gubernamentales en una política sanitaria de shock y retaliación.

No se nos debe olvidar el contexto histórico y político en que estas normas sanitarias se implementan, el 18 de octubre el país experimentó un Estallido Social y Político, el 25 de Octubre los pueblos de Chile se autoconvocaron en plebiscito en conformidad al artículo 5 inciso primero de la Constitución Política y decidieron inequívocamente deponer a su gobierno por corrupto y violador de los derechos fundamentales y humanos.

El 14 de noviembre se produjo la ocupación de la Plaza Sotomayor de Valparaíso por parte de infantes de marina con el fin explícito de coaccionar las voluntades de algunos diputados y senadores, objetivo que se cumplió. La madrugada del 15 de noviembre suscribieron un “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución” compuesto por un texto público y una infinidad de cláusulas secretas como el no alterar la estructura de los Fondos de Pensiones. Desde ese entonces el gobierno de Piñera cogobierna con los militares, la patronal y los políticos que participaron del acuerdo por la paz y la nueva Constitución, en una tiranía que no respeta los derechos fundamentales y humanos, desde el derecho a la vida hasta la libertad de prensa.

La Pandemia llegó al país en pleno estallido social, en una fase en que el gobierno comenzó a darse cuenta de la incapacidad que tenían los sectores colaboracionistas de contener la rebelión popular. En este contexto el gobierno ampliado de facto con la integración de militares y empresarios en su seno, encabezado aún por Piñera, dispuso de la Pandemia como una herramienta más para librar la guerra que les ha declarado a los pueblos de Chile. De este modo, el COVID-19 ha sido un fiel aliado del gobierno que le ha permitido al fin tener un control territorial efectivo, militarizar el país, gobernar con normas de excepción y bajo un régimen marcial, y aprobar una agenda represiva que no termina de perfeccionarse.

Junto con esto se ha utilizado el estrago cierto que provocaría la Pandemia para producir y/o amplificar el estado de shock psicológico en la población, de modo que no pueda contrarrestar el embate represivo y además se desmovilice. Ha provocado el hambre y la desesperación de los habitantes de este país de modo de doblegar la voluntad de los ciudadanos al igual como lo han hecho ejércitos invasores en la India, Afganistán o la URSS. Estas acciones de hostilidad en contra de la población civil destinadas a producir el colapso físico y psicológico de los ciudadanos constituyen crímenes de lesa humanidad. Baste recordar que la utilización de las Fuerzas Armadas en el rol de policía, función para la cual no están debidamente instruidas, aumenta la comisión de delitos de lesa humanidad como lo demuestran los ejemplos del Ejército Japonés, Estadounidense, Soviético en roles de ocupación durante y después la II Guerra Mundial (Plesch 2017).

La finalidad que perseguía Jaime Mañalich, como ministro de Sebastián Piñera, no era otra que una retaliación en contra los pueblos de Chile por haberse levantado en su contra; y junto con ello provocar el shock de modo de poder imponer su poder Tiránico ya superado por la historia. Un escarmiento propinado por la casta gobernante, como los palomeos de rotos de antaño, a fin de contener las ansias de los rotos envalentonados. Esta motivación tras las acciones de estas autoridades es lo que permite calificar estos actos como ataques generalizados y sistemáticos en contra de la población civil ocupando al contagio como aliado, en especial en zonas de sacrificio sanitario habitadas por población vulnerable y en riesgo. Todo esto como una política de Estado de una autoridad ilegítima que debió entregar hace meses el poder que malamente detenta. Estos ataques constituyen, por lo tanto, homicidios masivos, lesiones masivas, y tortura psicológica masiva en tanto crímenes de lesa humanidad, previstos y sancionados por la ley 20.357. Además, constituye la perpetración de otros crímenes de lesa humanidad como el del número 2 del artículo séptimo de la ley 20.357.

Epílogo:

Plan Paso a Paso.

El Plan Paso a Paso que ha sido presentado por el ministerio de salud es la continuación de la inmunidad de rebaño de retaliación de Jaime Mañalich aunque presentada de otra manera.

Se admite un fracaso de las políticas precedentes, pero al no realizarse modificaciones sustanciales se preserva su esencia. Por tanto, es continuismo y resignación.

De modo explícito, se subordinan los fines sanitarios a cuestiones económicas privadas que afectan a los grupos empresariales que dominan la política y los medios del país.

Recordemos que la finalidad del Estado es preservar la vida y la salud de la persona humana que habita en su territorio: ninguna finalidad distinta debería interferir en el cumplimiento de este deber. No existe un conflicto normativo entre la preservación del orden público económico neoliberal y los derechos a la vida y la salud. Sin embargo, el Estado discurre sobre ese supuesto tanto en las comunicaciones oficiales como en sus actos.

Se ha intentado poner de ejemplo la situación de otros países en que se experimentan rebrotes, obviando el hecho incontestable que el COVID-19 en el nuestro se ha vuelto epidémico y, por lo tanto, aún no se ha contenido el primer brote: sólo se ha conseguido que el sistema sanitario soporte la enorme carga de tener al virus fuera de cualquier control.

Los mensajes de retorno a la normalidad no tienen racionalidad alguna, puesto que se está desconfinando a comunas que cuentan con más personas contagiadas que las que había al momento de confinar.

No existe un plan sanitario del Estado central dedicado a trazar los casos, de esto modo se hace imposible aplicar las políticas de supresión focalizadas en los eventuales contagiados asintomáticos.

En base a lo anterior, el desconfinamiento no hará más que aumentar los contagios, los muertos, los secuelados y la carga al sistema sanitario.

Como las políticas de confinamiento se aplicaron enfocadas en lo policial y militar, y nunca en lo sanitario, y con un énfasis corporativista empresarial destinado a no “afectar la economía”, entendiendo por esto al orden público económico neoliberal, el natural hastío de la población se usa como un motor para impulsar una “nueva normalidad” en que enfermarse o morir de COVID-19 sea uno más de los riesgos que deba asumir la población chilena.

Comenzamos este escrito con una pregunta: ¿Ha respetado el gobierno de Sebastián Piñera la ley de la República y las convenciones internacionales ratificadas por el congreso al combatir la pandemia del COVID-19? Nuestra respuesta es un categórico No.-


[1]                El símbolo denota que las negritas son nuestras.

[2] Todos los reportes e informes del Ministerio de Salud citados referentes al COVID-19 pueden encontrarse aquí.

[3]                El 7 de Abril Mañalich habría señalado de manera confusa que se estaban contabilizando a los fallecidos como recuperados en tanto no eran fuente de contagios. Esto se sumó a la sospecha de que el MINSAL llevaba cuentas paralelas: informaba a los chilenos una cifra, mientras informaba a la OMS otra (Sepúlveda 2020). 

[4] Artículos 19 No 9, 32 No 6 y 35 de la Constitución Política de la República; los artículos 3, 8, 9, 10, 36, 57, 67, 94, 121, 155 y el título II del Libro I del Código Sanitario; en los artículos 1, 4, 7, 8, 9, 10, 12, 16, 31, 49, 57, 68 y 106 del Decreto con Fuerza de Ley No 1, de 2005, del Ministerio de Salud, que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado del decreto ley No 2.763, de 1979

Ariel Zúñiga es Licenciado en Ciencias Jurídicas; Felipe Pérez-Solari, Doctorando en Sociología .


[1]                https://www.df.cl/noticias/empresas/salud/paris-y-el-desconfinamiento-no-podemos-decir-que-no-habra-rebrote-lo/2020-07-26/134622.html

[2]                https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=242302

[3]                https://books.google.de/books?id=4kZmAwAAQBAJ&printsec=frontcover&dq=A+Dictionary+of+Epidemiology&hl=de&sa=X&ved=2ahUKEwjxoIDUoe7qAhXw-ioKHRjsC_8Q6AEwAXoECAAQAg#v=onepage&q=epidemic&f=false

[4]                https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf

[5]                https://books.google.de/books?id=4kZmAwAAQBAJ&printsec=frontcover&dq=A+Dictionary+of+Epidemiology&hl=de&sa=X&ved=2ahUKEwjxoIDUoe7qAhXw-ioKHRjsC_8Q6AEwAXoECAAQAg#v=onepage&q=herd%20inmunity&f=false

[6]                https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=15824

[7]                https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=242302

[8]                https://science.sciencemag.org/content/early/2020/05/19/science.abc6284.full

https://www.nature.com/articles/s41591-020-0965-6

[9]                https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1142163&buscar=Alerta+Sanitaria

[10]              https://www.who.int/es/news-room/detail/30-01-2020-statement-on-the-second-meeting-of-the-international-health-regulations-(2005)-emergency-committee-regarding-the-outbreak-of-novel-coronavirus-(2019-ncov)

[11]              http://bcn.cl/2d2mh

[12]              https://www.who.int/es/dg/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19—11-march-2020

[13]              https://www.24horas.cl/nacional/confirman-primer-caso-de-coronavirus-en-chile-paciente-esta-en-talca-3990369

[14]              https://www.latercera.com/nacional/noticia/presidente-pinera-y-medidas-ante-el-covid-19-cuarentena-para-colegios-donde-haya-infecciones-examenes-gratuitos-en-fonasa-y-cancelacion-de-eventos-masivos/EFVHN6FCZFEIPCWBOSN5W2ND5A/

[15]              https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-aysen/2020/03/16/caleta-tortel-el-paradisiaco-destino-turistico-en-la-patagonia-que-se-encuentra-en-cuarentena.shtml

[16]              https://www.latercera.com/politica/noticia/gobierno-presenta-querella-contra-hombre-que-viajo-a-pucon-y-no-respeto-cuarentena-por-coronavirus/T76HPATMOBGUBKFV2AUQWYPLDA/

[17]              https://www.imperial.ac.uk/media/imperial-college/medicine/sph/ide/gida-fellowships/Imperial-College-COVID19-NPI-modelling-16-03-2020.pdf

[18]              https://www.bbc.com/mundo/noticias-51930745

[19]              https://www.publimetro.cl/cl/noticias/2020/03/18/manalich-coronavirus-covid-19-salud.html

https://www.fayerwayer.com/2020/03/pinera-salud-coronavirus-covid-19-estado-excepcion-catastrofe/

[20]              https://www.t13.cl/noticia/nacional/gobierno-ordena-cierre-malls-y-centros-comerciales-todo-pais

[21]              http://www.colegiomedico.cl/wp-content/uploads/2020/03/Minuta-Comite-Asesor-21-03.pdf

[22]              https://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/salud/coronavirus/pinera-ordeno-toque-de-queda-en-todo-chile-entre-las-22-00-y-las-05-00/2020-03-22/103606.html

[23]              https://www.minsal.cl/wp-content/uploads/2020/03/DO_2_1744907.pdf

[24]              El símbolo denota que las negritas son nuestras.

[25]              https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/04/13/982898/Coronavirus-paciente-recuperado-no-infectante.html

[26]              Kwok, K. O., Lai, F., Wei, W. I., Wong, S. Y. S., & Tang, J. W. (2020). Herd immunity–estimating the level required to halt the COVID-19 epidemics in affected countries. Journal of Infection, 80(6), e32-e33.

[27]              https://www.latercera.com/nacional/noticia/es-viable-un-aumento-discreto-de-casos/KGQ75WRJ6BGVFB7O7I4LHF63D4/

[28]              https://cdn.digital.gob.cl/public_files/Campa%C3%B1as/Corona-Virus/Reportes/15.04.2020_Reporte_Covid19.pdf

[29]              https://www.latercera.com/nacional/noticia/paula-daza-subsecretaria-de-salud-publica-tenemos-que-lograr-que-las-personas-se-vayan-enfermando-progresivamente/QB7GV62DVZBJHBBSWJ5JYESN2Q/

[30]              https://www.latercera.com/nacional/noticia/manalich-y-coronavirus-el-destino-de-esto-es-que-toda-la-poblacion-mundial-se-infecte-no-hay-ninguna-manera-de-evitarlo-a-menos-que-exista-una-vacuna/V3JSQMZ62JC3NN6VXQMDCYNP3E/

[31]              https://www.who.int/news-room/commentaries/detail/immunity-passports-in-the-context-of-covid-19

[32]              https://cdn.digital.gob.cl/public_files/Campañas/Corona-Virus/Reportes/15.04.2020_Reporte_Covid19.pdf

[33]              Todos los informes del período “Mañalich” pueden encontrarse aquí: https://www.gob.cl/coronavirus/cifrasoficiales/#datos

[34]              https://cdn.digital.gob.cl/public_files/Campañas/Corona-Virus/Reportes/INFORME_EP_COVID19_20200415.pdf

[35]              https://cdn.digital.gob.cl/public_files/Campañas/Corona-Virus/Reportes/Informe-EPI-290520.pdf

[36]              https://cdn.digital.gob.cl/public_files/Campañas/Corona-Virus/Reportes/01.06.2020_Reporte_Covid19v2.pdf

[37]              https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/06/03/minsal-elimina-los-casos-recuperados-informe-tras-polemica-cambios-metodologia.shtml

[38]              El 7 de Abril Mañalich habría señalado de manera confusa que se estaban contabilizando a los fallecidos como recuperados en tanto no eran fuente de contagios. Esto es una muestra de lo que la periodista Alejandra Matus logró demostrar posteriormente: el MINSAL llevaba cuentas paralelas de los indicadores relacionados con la pandemia. Para más información: https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/04/14/chile-cuenta-los-fallecidos-por-coronavirus-como-pacientes-recuperados-o-no-contagiantes.shtml

[39]              https://cdn.digital.gob.cl/public_files/Campañas/Corona-Virus/Reportes/Informe_EPI_010720.pdf

[40]              https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2020/03/24/crucero-con-42-pasajeros-sospechosos-de-covid-19-navega-frente-a-chile.shtml

[41]              https://www.youtube.com/watch?v=kH8e-lUK6jw

[42]              https://www.t13.cl/videos/nacional/video-quejas-y-filas-pago-presencial-pensiones

[43]              https://www.cooperativa.cl/noticias/sociedad/salud/coronavirus/alcalde-lavin-anuncio-reapertura-de-un-mall-en-las-condes/2020-04-22/122917.html

[44]              https://www.latercera.com/nacional/noticia/compin-largas-filas-obligan-a-abrir-todas-las-oficinas-de-santiago-en-horario-restringido/BMV3SLOK25BRFN3UTU73VLSSUY/

[45]              https://www.pauta.cl/nacional/los-exitos-y-fallos-de-la-campana-de-vacunacion-contra-la-influenza

[46]              https://www.df.cl/noticias/economia-y-politica/laboral-personas/reapertura-desata-largas-filas-en-el-registro-civil/2020-04-20/182522.html

[47]              

https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=1004297

            Artículo 7 Nº 2 de la ley 20.357:

            2o. El que con el propósito de destruir a una parte de una población sometiere a otro a condiciones de existencia capaces de causar su muerte, tales como la privación del acceso a alimentos o medicinas.

[48]              https://www.notimerica.com/sociedad/noticia-coronavirus-gobierno-chile-activa-protocolo-coronavirus-moneda-positivo-prensa-20200513170826.html

[49]              https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2019/08/28/el-obispo-pinera/

[50]              https://araucaniadiario.cl/contenido/6363/inminente-regreso-a-sus-funciones-de-suspendida-seremi-de-salud-en-la-araucania

[51]              https://cooperativa.cl/noticias/sociedad/salud/coronavirus/seremi-de-salud-de-la-araucania-renuncio-tras-investigacion-por-su-rol/2020-07-02/105703.html

(Visited 2.145 times, 1 visits today)