¿Cómo poner fin a la pandemia?

por David North

Desde los primeros días de la pandemia, cuando los decesos semanales a nivel global se contaban aún con un solo dígito y antes de que el COVID se convirtiera en una palabra familiar, el WSWS advirtió que la pandemia, a menos que se combatiera por medio de una respuesta inmediata y globalmente coordinada, se cobraría un precio devastador en vidas humanas. No contábamos con una bola de cristal. De hecho, nuestros informes y análisis se basaban en un estudio cuidadoso de los resultados de las investigaciones científicas realizadas por los epidemiólogos y científicos en temas relacionados. El trabajo de varios miembros del panel de hoy fue seguido de cerca por el WSWS.

Al señalar que la cobertura de la pandemia en el WSWS se remonta a enero de 2020 no tengo la intención de presumir. En cambio, lo hago para refutar la mentira, quizás la más perniciosa de la marea de mentiras que ha provenido de los Gobiernos y la prensa, de que no era posible prever las consecuencias de la pandemia, que nadie sabía que se avecinaba y que, tras desencadenarse, nadie sabía qué hacer para detenerla. La verdad es que el peligro de una catastrófica fue el tema de urgentes advertencias durante las últimas dos décadas. Es más, cuando la pandemia inicio, los epidemiólogos y otros científicos en el campo de la salud pública tenían un entendimiento bastante claro de qué había que hacer para controlarla rápidamente. El panel de hoy incluye a varios científicos que dieron la alarma e identificaron las medidas necesarias para prevenir una pérdida masiva de vidas.

El mundo ya pagó un precio terrible por la negativa de los Gobiernos a escuchar a los científicos.

¿Dónde estamos ahora en la medida en que nos acercamos al segundo año de la pandemia?

Al final del primer año de la pandemia, es decir, el 31 de diciembre de 2020, la cifra total de muertes globales era de poco menos de 1.950.000 personas.

Ayer, a falta de más de dos meses para que finalice el 2021, la cifra total de muertes oficial era de 4.958.947.

A diferencia de lo que afirma la prensa a diario, la pandemia no se está desvaneciendo y el COVID-19 no está evolucionando en algo parecido a la gripe común. El 24 de agosto de 2021, hace tan solo dos meses, el WSWS organizó un webinario internacional sobre la pandemia. Desde entonces, los casos globales han aumentado de 213 a 244 millones. Las muertes oficiales aumentaron más de medio millón.

Encabezando la lista de países con más muertos por COVID-19 en el mundo, EE.UU es el país más rico y tecnológicamente avanzado del mundo. La cifra oficial de muertes es 756.205. En Brasil, gobernado por Bolsonaro, un maníaco homicida, han fallecido 605.569 personas. La cifra de muertes en India es de 459.301. México ha perdido a 285.259 de sus ciudadanos. En Perú, los decesos son 200.000. En Rusia, actualmente sumida en otra devastadora ola, la cifra es 229.528. En Reino Unido, el primer ministro declaró, “Dejen que los cuerpos se apilen en miles”. Unas 139.461 personas han muerto. Boris Johnson está presenciando la realización de su deseo. En Irán, el número de muertos es 125.052.

Pero estas cifras no comunican la magnitud y el horror completos del recibo de la carnicería por la pandemia. El Economist, una publicación que nadie acusaría de tener inclinaciones socialistas, lleva un artículo intitulado “La verdadera cifra de muertes por la pandemia”. Declara:

A pesar de que la cifra oficial de muertes causadas por el COVID-19 se encuentra en 4,9 millones, nuestra mejor estimación es que la cifra real es 16,5 millones de personas. Descubrimos que hay un 95 por ciento de probabilidad de que el número verdadero se encuentre entre 10,2 millones y 19,2 millones de muertes adicionales.

Al determinar el costo humano de una guerra, las cifras no solo incluyen a los muertos sino también a los heridos. El costo humano del COVID-19 no solo incluye a los fallecidos, sino también a todos los afligidos por la enfermedad y especialmente a aquellos con “COVID largo”, que sufren efectos continuos por el contagio. Para aquellos que tendrán que soportar la enfermedad por años, el COVID se asemeja terriblemente al polio.

Durante el último mes, aproximadamente 1.700 personas han muerto cada día en EE.UU. La cifra diaria ya no se reporta. El conocido dicho, “Una muerte es una tragedia; un millón de muertes es una estadística”, está siendo confirmado. Ante la realidad del continuo desastre, ¿a qué punto se vuelve necesario comenzar a referirse al COVID no como una “pandemia”, sino como una forma de “holocausto” social?

Nos estamos acercando al comienzo del tercer año de la pandemia Este webinario está dedicado a la propuesta de que se le debe dar fin. Para alcanzar este objetivo, es necesario entender lo siguiente:

1. El blanco del Sars-CoV-2, el virus que causa el COVID19, no son los individuos, sino sociedades en su conjunto. El modo de transmisión del virus va en dirección de alcanzar contagios masivos. El Sars-CoV-2 ha evolucionado biológicamente para infectar a miles de millones, matando a millones en el proceso.

2. Por ende, una estrategia efectiva debe basarse en la eliminación del virus en todos los continentes, en cada región y en cada país. No existe ninguna solución nacional efectiva a esta pandemia. La humanidad, de todas las razas, etnicidades y nacionalidades debe enfrentar y superar este desafío a través de un esfuerzo vasto colectivo, verdaderamente desinteresado y global.

3. Las políticas perseguidas por prácticamente todos los Gobiernos desde el comienzo de la pandemia deben ser rechazadas. No se debe permitir que continúe la subordinación de aquello que debería ser una prioridad incuestionable de toda política social —la protección de la vida humana— al afán de lucro de las corporaciones y la acumulación de la riqueza personal.

4. La iniciativa para tomar un giro decisivo hacia una estrategia dirigida hacia la eliminación global debe venir de un movimiento socialmente consciente de millones de personas.

5. Este movimiento global debe estar informado sobre las investigaciones científicas. La persecución de científicos, muchos de los cuales trabajan bajo la amenaza de perder sus medios de vida e incluso sus vidas, debe acabar. La eliminación global del virus exige la alianza funcional y más estrecha entre la clase obrera —la gran masa de la sociedad— y la comunidad científica.

Los Gobiernos no escucharán a los científicos, pero los trabajadores lo harán. Hoy, nuestro panel de expertos presentará la información crítica que el público necesita sobre el COVID largo, la transmisión aérea vs. las gotitas, la eficacia de las vacunas y los refuerzos, el impacto del COVID en los niños, el papel que tienen las escuelas en la transmisión viral, las conexiones entre la pandemia y el cambio climático, y la manera de desmentir el mito de la “inmunidad colectiva” permitiendo que el virus haga estragos en la población. Lo que es más importante, resumirá una estrategia científica que, de ser implementada, podría conducir rápido a la eliminación global del Sars-CoV-2 y el final efectivo de la pandemia, salvando millones de vidas en todo el mundo.

(Tomado de WSWS)

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