V.I. Lenin: «El socialimperialismo es el oportunismo más terminado»

Durante toda la época de la II Internacional (1889-1915) se libró en todas partes una lucha dentro de los partidos socialdemócratas entre el ala revolucionaria y el ala oportunista. En varios países (Inglaterra, Italia, Holanda y Bulgaria) se llegó, con este motivo, a la división. Ningún marxista dudaba de que el oportunismo expresa la política burguesa al interior del movimiento obrero, los intereses de la pequeña burguesía y de la alianza de una ínfima porción de obreros aburguesados con «su» burguesía, contra los intereses de las masas proletarias, explotadas.

Las condiciones objetivas de fines del siglo XIX reforzaron especialmente el oportunismo, trasformando la utilización de la legalidad burguesa en servilismo ante ella, creando una pequeña capa burocrática y aristocrática de la clase obrera e incorporando a las filas de los partidos socialdemócratas a muchos «compañeros de ruta» pequeñoburgueses.

La guerra aceleró este desarrollo, convirtiendo el oportunismo en social-imperialismo, y la alianza secreta que mantenian los oportunistas con la burguesía en una alianza abierta, descarada. Además, las autoridades militares declararon en todas partes el estado de guerra y amordazaron a las masas obreras, cuyos viejos jefes se pasaron, casi en su totalidad, al campo de la defensa «nacional» es decir, de los intereses de la burguesía.

La base económica del oportunismo y del social-imperialismo es la misma: los intereses de una capa ínfima de obreros privilegiados y de la pequeña burguesía, que defienden su situación excepcional y su «derecho» a recibir unas migajas de los beneficios que obtiene «su» burguesía nacional del saqueo de otras naciones, de las ventajas que le da su situación de gran potencia, etc.

El contenido ideológico y político del oportunismo y del social-imperialismo, es el mismo: la «colaboración» de las clases en vez de la lucha, es decir, la sumisión pacífica de la mayoría explotada a la minoría explotadora, la renuncia a los medios revolucionarios de lucha y la ayuda a «su» gobierno burgués en su difícil situación, en lugar de aprovechar sus dificultades en favor de la revolución obrera. Si consideramos todos los países europeos en su conjunto, sin detenernos en personalidades aisladas veremos que precisamente la corriente oportunista ha sido el principal sostén del social-imperialismo y la guerra, y que del campo revolucionario se alza, casi en todas partes, una protesta más o menos consecuente contra esa corriente. Y si examinamos, por ejemplo, la forma cómo se agruparon las diversas corrientes en el Congreso Socialista Internacional de Stuttgart, en 1907, veremos que el marxismo internacional se pronunció contra el imperialismo, mientras que el oportunismo internacional se manifestó ya entonces en su favor.

LENIN – «HISTORIA DE LA DIVISIÓN DE LA SOCIALDEMOCRACIA» EN SU OBRA «EL SOCIALISMO Y LA GUERRA» ( 1915) Fragmento