Mañana Héctor Llaitul será condenado a 25 años de prisión por sus ideas

por Alejandro Valenzuela

Escribimos estas líneas tan solo unas horas antes de que el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco emita veredicto sobre el juicio oral que desde el 12 de marzo, se llevó en contra del vocero de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul. En el juicio en cuestión se imputan delitos de la Ley de Seguridad Interior del Estado, usurpación violenta, hurto y atentado a la autoridad. Por estas imputaciones se pide la pena de 25 años de prisión, lo que para un hombre como Llaitul, de 56 años importa un presidio perpetuo.

Durante el juicio el Ministerio Público se limitó a agitar los prejuicios existentes en contra de la lucha de resistencia del pueblo Mapuche. La mayor penalidad requerida se desprende de cinco declaraciones efectuadas por Llaitul que constituirían a juicio del Ministerio Público y el Gobierno querellante, como apología de la violencia, misma que no puede sino entenderse como la explícita reivindicación que ha hecho desde su nacimiento la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) desde su nacimiento: que la liberación del pueblo nación Mapuche solo podrá verificarse mediante la recuperación de tierras usurpadas por El Estado chileno y la consecuente expulsión de las empresas forestales que materialmente ocupan el territorio que el pueblo Mapuche reclama como propio. Tal reivindicación histórica se pretende calificar por la Fiscalía y por el Gobierno «transcultural» de Boric, como un delito.

Redactamos esta nota antes de la lectura del veredicto, mañana lunes 22 de abril a las 8:00 am en el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco, porque no nos cabe la menor duda que Llaitul será condenado y ello por cuanto el desarrollo del proceso, la incorporación de prueba ilegal de testigos protegidos, el interrogatorio hostil por el tribunal a los testigos de la defensa y el manejo comunicacional uniforme del Gobierno y los grandes medios de comunicación patronales, obliga a concluir que tal condena política ya existe y pretende encarnar en la persona de Llaitul la voluntad de aplastar toda forma de resistencia Mapuche.

No abundaremos en el tinglado jurídico de este vergonzoso juicio político. Se trata del primer juicio en que aplicándose esta Ley de Seguridad se aplique una pena descomunal como la pretendida. En el futuro el 22 de abril será recordado como la fecha en que se instaló oficialmente en Chile un nuevo modelo de Estado Policial. El 22 de abril será recordado como el momento ruin en que el conjunto de las fuerzas políticas del régimen tanto de la Derecha opositora como desde el Gobierno, se han unido para condenar políticamente a la CAM, pisotear formalmente las más elementales libertades de organización y protesta social y sepultar la libertad de expresión.

La lucha de liberación nacional Mapuche no se detendrá por una sentencia judicial. No se ha detenido en siglos, pasando por encima de matanzas, despojo y feroz represión, de eso podemos estar seguros. De lo que igualmente estamos seguros es que esta decisión de condena abre objetivamente no solo un nivel superior de represión y militarización en el país, sino que también plantea una nueva etapa de lucha popular .

La fotografía con que encabezamos esta nota la tomamos también hace un par de minutos en un cerro de Valparaíso, una anónima ventana que exhibe orgullosa la bandera azul con el lucero blanco que ha caracterizado a la CAM en sus combates. No sabemos si quien puso esa bandera y si es consciente del riesgo que a partir de mañana importará reivindicar siquiera verbalmente la lucha mapuche en general. Lo que sí estamos claros es que a mil kilómetros al norte de la llamada Macro Zona Sur, del Wallmapu, territorio mapuche, la bandera de la resistencia de este pueblo sigue representando una línea de enfrentamiento al régimen y de lucha popular. A mil kilómetros de los blindados, de las patrullas militares que aterrorizan desde hace más de dos años a las comunidades mapuche y del accionar de la Fuerza de tareas Macro Zona Sur de la PDI que se dedicó a alimentar materialmente este gigantesco montaje judicial, aún a esos mil kilómetros la dignidad y la coherencia de la lucha del pueblo Mapuche hoy tiene un noble símbolo, el de Héctor Lllaitul.

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