Entrevista a Keith Begg: «El papel del gobierno sueco, negacionista frente al COVID, ha sido criminal»

por Gabriel Black

El World Socialist Web Site habló con Keith Begg, un activista anti-COVID irlandés-sueco que ha dirigido esfuerzos por exponer la respuesta criminal del gobierno sueco a la pandemia de COVID-19. Suecia es la cuna de la estrategia homicida de la “inmunidad de grupo”(colectiva o de rebaño) , que el gobierno socialdemócrata ha estado aplicando despiadadamenbte desde marzo de 2020. Esta política pseudocientífica ha sido ‘exportada’ al resto del mundo y, en esencia, ha sido adoptada por casi todos los gobiernos capitalistas en medio del ascenso desastroso de la variante ómicron.

En 2020, Begg formó un grupo de Facebook de oposición, “Defensores de los Medios de Suecia”, que fue criminalizado en los medios suecos por oponerse a las políticas temerarias del gobierno. Esta entrevista se realizó el 10 de febrero de 2022.

Gabriel Black: ¿Podrías empezar hablándonos de tus precedentes y cómo llegaste a asumir este papel opositor durante la pandemia?

Keith Begg: Mis antecedentes son haberme pasado los 10 últimos años ocupándome de violaciones al Estado de derecho y a los derechos humanos en Estados totalitarios. He trabajado para tres diferentes ONG [organizaciones no gubernamentales] suecas en el ámbito de los derechos humanos y los derechos medioambientales.

Hace dos años, cuando empezó la pandemia, ni se me hubiera cruzado por la cabeza que estaría desafiando a un gobierno y un sistema que tiene características de algunos de esos Estados totalitarios en los que he trabajado.

Todo empezó en abril de 2020 cuando quedó muy claro, incluso al principio, que Suecia había decidido ir por libre. Sus países vecinos, Noruega, Dinamarca, y luego también Finlandia, habían adoptado confinamientos. Pero en Suecia se volvió muy extraño, incluso a las pocas semanas.

El MSB (Myndigheten för samhällsskydd och beredskap), que es la agencia de protección de contingencia de Suecia, puso banners en todas partes en sus redes sociales preguntando, “Si alguien en mi casa tiene COVID, pero yo o mi familia no tenemos COVID, ¿está bien ir a trabajar o a la escuela?”. Y la respuesta era, “Sí”.

De manera más preocupante, miles de suecos privilegiados fueron a esquiar a los Alpes y se trajeron el virus consigo. A muy pocos de ellos les hicieron el test porque Anders Tegnell, el epidemiólogo estatal de Suecia, dijo que no era necesario y su argumento fueron los costes. En marzo de 2020, solo hacían tests a los hospitalizados.

Una de las principales razones por las que me interesó crear el grupo “Defensores de los Medios de Suecia” fue el estarnos haciendo la cabeza constantemente, la desinformación, las mentiras, y que no siguieran las pruebas científicas.

La característica de la estrategia sueca ha sido de manipulación de datos. Lo que quiero decir con ello es que mucha, mucha gente murió durante este período en el que no se permitía hacer tests, y solo se les hacía a las personas hospitalizadas. Así, muchos ancianos murieron en residencias, y ni siquiera constan en el C 19, las estadísticas sobre COVID-19, porque sin test no hay confirmación.

Incluso hoy, los que mueren después de 30 días de dar positivo no son incluidos en las estadísticas. Así, empezó en marzo, empezó muy, muy despacio. Pero luego creció enormemente hasta ser desinformación constante, y negligencia criminal e incompetencia criminal. La gente más vulnerable, los ancianos, los de grupos de riesgo, los socialmente estratificados, y ahora los niños, han sido puestos bajo un ‘baño de COVID’. Era y es una estrategia elitista. Y se ha basado en salvar la economía, pero de manera más importante, salvar la importantísima imagen sueca, nuestra ‘Sveriege Bild’, que prima por sobre todo lo otro.

Unos pocos de nosotros, principalmente extranjeros, nos juntamos y dijimos que no podíamos quedarnos sentados mirando esta desinformación. Los medios y las autoridades suecos y el gobierno estaban dando esta información a los medios internacionales que nunca la cuestionaron. Lo que era tan condenatorio sobre la estrategia sueca al principio era que estaba claro que ellos habían adoptado una estrategia de inmunidad colectiva sin pizca de evidencia.

Lo que te deja pasmado hoy es que las mascarillas han estado siendo criminalizadas durante dos años en Suecia, a pesar de 60-70 estudios de mérito internacional. Aún así, Anders Tegnell y la Autoridad de Salud Pública sueca no necesitaron absolutamente ninguna prueba para desencadenar un experimento de inmunidad con el pueblo sueco, pero todavía necesitaban pruebas, hasta hace poco, de que las mascarillas son una herramienta efectiva y barata para proteger a la gente durante la pandemia.

GB: ¿Podrías hablarnos más sobre qué pasó exactamente en los primeros meses en Suecia? ¿Cuál fue la cifra de muertos y cuál fue el impacto de esta estrategia de la inmunidad colectiva?

KB: Diría que lo primero que tendría que describir es que el gobierno sueco rescató a los medios suecos en el orden de los 700 millones de coronas suecas (75,5 millones de dólares estadounidenses). Esto era en una época en la que a los trabajadores de primera línea en los hospitales se les negaban PPE y las residencias de ancianos no tenían oxígeno, y se citaban los costes como una de las razones. Así, se ha vuelto una sociedad cada vez más tóxica y polarizada, incluso desde antes, porque los medios no han sido más que voceros del gobierno y las autoridades. No hay cuestionamiento, o lo hay muy poco, con pocos periodistas que han intentado y siguen intentando.

Una de las principales catástrofes fue con los ancianos. Diría que esto es criminal y una violación de los derechos humanos —y muchas han ocurrido en Suecia. [El gobierno sueco] ha violado sus propias leyes nacionales y la Convención Europea de los Derechos Humanos al negarle a la gente atención médica a causa de su edad y condiciones previas.

A miles de ancianos se les negó el acceso a los hospitales. Les daban un pinchazo de morfina. A menudo les daban la sentencia de muerte por teléfono sin que un médico viera nunca al paciente. Esta es una de las cosas más criminales, que trataran como basura a los más vulnerables de la sociedad.

Tenemos documentos filtrados de diferentes regiones, donde este era el cuidado paliativo que se iba a dar a los ancianos —ni siquiera iban a intentar [salvarles la vida]. Por supuesto, algunos ancianos están en un estado tan avanzado, que sería peligroso moverlos. Pero la primera parada obligatoria era darles una inyección de morfina sin que se informara ni al paciente ni a sus allegados acerca del cuidado que recibían sus parientes ancianos. Así, este ha sido un desarrollo de verdad, de verdad siniestro que ha ocurrido.

En los primeros meses de la pandemia, no eran solo los ancianos. A mucha gente se le negó atención. Tenemos declaraciones de muchos médicos de Karolinska, que es uno de los hospitales más grandes de Estocolmo, donde a mucha gente de diferentes condiciones sociales se le negó atención prioritaria. Pero descaradamente, el gobierno y la Autoridad de Salud Pública sueca construyó un enorme hospital de campo en los suburbios de Estocolmo. No se lo utilizó nunca. Pero para lo que se lo utilizó fue propaganda de guerra y hacerle la cabeza a la comunidad internacional acerca de que el sistema sanitario sueco nunca se desplomó bajo la pandemia. Así que hoy tenemos 16.420 personas que están muertas.

Ayer, Suecia anunció que se iba a abrir y que iba a abandonar las restricciones. Esto es fantasía pura. La única restricción, restricción de verdad que todavía tenían era que los pubs cerraran a las 11 de la noche. En tiempos normales cierran en Reino Unido y en Irlanda a esa hora. Pero sabes qué fue tan cínico, entrevistaron a personas por todo el páis [sobre la reapertura]. Pero se reportó de la muerte de 114 personas ayer.

GB: ¿Podrías hablar más sobre el papel de Anders Tegnell, el epidemiólogo estatal sueco, en todo esto? Tegnell y la estrategia de la inmunidad colectiva de Suecia fueron ampliamente promocionados en la prensa internacional, especialmente la financiera, a principios de 2020. Por ejemplo ‘el artículo sobre que la cura no puede ser peor que la enfermedad’ de Thomas Friedman en el New York Times.

Anders Tegnell (Fuente: Wikimedia Commons)

KB: Tengo que tener cuidado cuando hablo sobre él porque suena tan increíble. Antes que nada, diría que es y ha sido un absoluto charlatán. Tiene una maestría online en epidemiología. Aunque tiene el doctorado, se ha equivocado literalmente en todo. Se ha basado en caprichos, pseudociencia, y corazonadas para llevar a Suecia por esta pandemia, con consecuencias desastrosas.

Al principio de la pandemia, muchos científicos le pidieron que mostrara los modelos que usó para hacer estas predicciones con la estrategia de la inmunidad colectiva. No pudo darlos. Ha negado casos presintomáticos y asintomáticos. Esto es una enormidad porque era parte de la estrategia de la inmunidad colectiva. La gente dirá, “Oh, bueno, él ha negado que la inmunidad colectiva fuera alguna vez su estrategia o que fuera la estrategia sueca”.

Pero hay emails filtrados que se hicieron públicos. Un correo fue enviado a Mika Salminen, que es su equivalente en Finlandia, donde iban a usar a niños para propagar el virus más rápido por la comunidad. Tegnell borró cientos, si no miles, de correos. Y en uno de los correos que escribió Peter Thall (un bioestadístico de Harvard) se daban tres escenarios, uno de los cuales era la inmunidad colectiva, y Anders Tegnell dijo que seguirían esa estrategia.

Lo peor que creo que ha hecho Anders Tegnell es que pasa más tiempo en los medios, especialmente los medios extranjeros, que el que dedica a su trabajo. Y con ello quiero decir que Tegnell y Johan Giesecke, que era un antiguo epidemiólogo estatal sueco, quien es un alto asesor de la OMS, y quien aconsejara a la FHM [la agencia de sanidad pública sueca, Folkhälsomyndigheten] durante la primavera y el verano de 2020, han exportado su pseudociencia a todo el mundo, de Brasil, a Portugal, a Estados Unidos, Irlanda, Reino Unido. Todo sin asomo de prueba científica.

Han producido informes, por ejemplo, de que abrir las escuelas en Suecia y cerrarlas en Finlandia no tendrían absolutamente ningún impacto en el virus. El caso es que Suecia no había hecho tests a los jóvenes en las escuelas, ¡dejaron datos fuera! Cuestioné a la FHM con muchos aspectos de ese informe.

Mientras tanto, Tegnell y la FHM estaban saliendo al mundo elogiando este informe no revisado por pares. Cuando al final recibí respuesta de la FHM, de un epidemiólogo, dijo, “Oh, este era solo un informe situacional rápido”. Asi que crean informes para servir sus propios despropósitos pseudocientíficos, donde el resto del mundo estaba contradiciéndolo.

Podría pasarme horas hablando de Tegnell. Ha habido cuatro olas en Suecia como en la mayor parte del mundo, y él predijo cada vez que ninguna ola llegaría a Suecia. Predijo que Estocolmo tendría inmunidad de rebaño en abril de 2020, en mayo de 2020, en junio de 2020, y siguió y siguió. Se obsesionaron con hacer tests de anticuerpos a la gente, a pesar de que salió un estudio holandés y británico que decía que los anticuerpos no duran y quizás duran entre tres y seis meses.

Él ha sido la cara de la pandemia, pero también hay tantos cómplices en ello, podría dar muchos nombres. Todos ellos se guardan las espaldas los unos a los otros. En Suecia, los errores desastrosos casi nunca se reconocen. Aquí hay un sistema de gobierno muy excepcionalista, hipernacionalista y coronanacionalista.

Están todos compinchados, ya sea el ministro de educación, que elogia a Jonas Ludvigsen, una de las profesoras firmantes de la Declaración de Great Barrington, y su campaña para dejar que los niños propaguen el virus. No ha protegido a absolutamente ninguna escuela en Suecia, y los padres están forzados a mandar a sus hijos. Así, Anders Tegnell es un emperador sin ropa y es la mayor amenaza a la salud pública en Suecia en la historia reciente, si no desde la Segunda Guerra Mundial.

GB: Ha habido muchos epidemiólogos en Estados Unidos que se inspiran en Tegnell. Me preguntaba si podrías hablar sobre Martin Kulldorff, el bioestadístico sueco-estadounidense.

Martin Kulldorff (Fuente: «Contagion_Live» vídeo de Youtube, captura de pantalla)

KB: Sí, Martin Kulldorff lleva difundiendo desinformación y pseudociencia desde el principio de la pandemia. Es uno de los principales autores de la Declaración de Gran Barrington (GBD) que defiende la propagación del contagio en la sociedad como manera de salir de la pandemia. Recientemente lo echaron temporalmente de Twitter y también de LinkedIn.

No tenemos pruebas en este momento, pero sabemos que muchos de los críticos de su estrategia han sido denigrados y mancillados en las redes sociales ya sea mediante cuentas falsas, o cuentas asociadas con Martin Kulldorff y con la GBD.

Ha retorcido informes científicos periféricos para hacerlos hechos. Se ha ganado un gran apoyo dentro de la comunidad económica y financiera, evidentemente. Porque en el mundo en el que vivimos hoy, es la economía lo que prima, en muchos países, por encima de la vida. Él es uno de los muchos suecos que han exportado la pseudociencia y siguen haciéndolo por todo el mundo. Es de hecho increíble que que un país tan chiquito como Suecia, ha mostrado de verdad, de verdad sus verdaderos colores con muchas tendencias eugenéticas.

Hay muchos ejemplos en la historia reciente. Hoy, se podría decir que es la autanasia involuntaria a los ancianos, pero hasta 1976, 63.000 mujeres fueron esterilizadas bajo una política de pureza racial. Hasta 2013, hasta 800 transexuales fueron esterilizados antes de poder hacerse la operación y se les negaron sus derechos reproductivos. En los ‘40 y en los ’50, niños y adultos con discapacidad mental eran utilizados en experimentos dentales. Se dejó que prosperara todo este objetivo social, gracias a unas muy fuertes relaciones públicas y la marca ’Suecia’. Martin Kulldorff, Anders Tegnell, Johan Giesecke, Jonas Ludvigsen, Johan Carlson, creo que hay motivos para incriminarlos por crímenes contra la humanidad.

Mucha gente me dice, “Oh, bueno, Keith, sabes, ¿dónde está el genocidio? ¿Dónde está la intención?” Pero Stefan Löfven, el ex primer ministro (socialdemócrata) dijo que aceptaba que murieran miles de personas a causa del experimento de la inmunidad colectiva y a causa de la estrategia que Suecia ha estado aplicando. Así, el hecho es que hay intentión en el conocimiento.

El primer ministro de Suecia Stefan Löfven (Fuente: Presidencia de Estonia-Wikimedia Commons)

El Tribunal Criminal Internacional (TCI) añade nuevos crímenes que suceden… todo el mundo habla de Bolsonaro o de Boris Johnson. Pero, en Suecia, hay tantos que han cometido voluntariamente violaciones a los derechos humanos desde un punto de vista legal bajo la Convención Europea de los Derechos Humanos en la manera en la que han tirado a ancianos, personas marginalizadas, y niños, a las ruedas del autobús, lo que ha dado como resultado que mueran miles de ancianos. Personalmente, hago responsables de esto totalmente a gente como Martin Kulldorff, Anders Tegnell y Johan Giesecke.

Gabriel Black: Me preguntaba si podría hablar un poco más sobre la cuestión económica. Sé que esto ha sido una ganancia inesperada para los bancos. ¿Podría hablar más sobre la política sueca de priorizar las ganancias por encima de salvar vidas?

Keith Begg: La ironía es que Suecia priorizó su economía sobre la salud y el bienestar de su gente. Pero al final del día, la economía de Suecia fue peor que la de otros países nórdicos o al menos muy, muy similar.

Constantemente critican a los suecos en este punto. Usarían las ventas de automóviles, por ejemplo, para afirmar que la economía iba muy bien. En realidad, Suecia tiene la cuarta tasa de desempleo más grande de toda la Unión Europea, apenas detrás de Italia. Tiene una de las tasas de empleo juvenil más altas, por lo que su política resultó literalmente en nada.

Suecia, en la Unión Europea, es conocida como uno de los “cuatro frugales”. Así que están Suecia, los Países Bajos, Dinamarca y Austria. Ellos, por supuesto, no querían ayudar a economías en dificultades como Italia y España, porque estaban muy, muy afectadas por la pandemia. Entonces, una de mis teorías es que si Suecia se encerrara, como muchos otros países bien desarrollados, casi tendría que actuar como un asegurador para las empresas y el personal de licencia, etc.

En los pueblos más pequeños, algunas personas no siguieron las pautas. En Dalarna, que es un län, o equivalente a un estado o condado en Suecia, recomendaron el uso de mascarillas. Entonces, gradualmente, hubo diferentes regiones en Suecia que ignoraron por completo los consejos de salud pública suecos.

Pero muy claramente, había un gran modus operandi económico en Suecia que era proteger la economía. Pero eso no llegó a buen puerto. Business Insider escribió un artículo sobre cómo esta estrategia no le dio a Suecia ningún margen de maniobra, especialmente en los países nórdicos.

Y, por supuesto, proteger la imagen de Suecia viene con la economía, porque si historias como la mía y muchas otras en Suecia salen a la luz, hay un gran daño a la reputación. Y se trata de proteger la imagen de Suecia.

Hay una docente política increíble de la Universidad de Uppsala, Gina Gustavsson. Una cita de ella sobresale en mi mente. Ella dice que si Suecia fuera una persona, la diferencia entre la autoimagen y el comportamiento sería tan grande que sería hora de buscar ayuda profesional. Es solo este nivel de excepcionalismo obstinado. Es la renuencia a analizar los errores.

Lena Hallengren, la Ministra de Salud y Asuntos Sociales, ha mentido constantemente durante la pandemia. Hemos tenido dos informes provisionales de la comisión de coronavirus que fueron mordaces sobre el manejo sueco de la pandemia. El tercero y último está a punto de salir. Mats Melin, que era el jefe de la comisión, le había pedido documentos a Lena Hallengren. Ella dijo que no había documentos que surgieran de 149 reuniones al comienzo de la pandemia. Y gracias a una denunciante, una secretaria ordinaria, ella [la secretaria] mostró estos documentos.

Lena Hallengren ha mentido todo el tiempo durante la pandemia. Y miente con orgullo. Y esto es tan endémico dentro del sistema de gobierno sueco. Ya no se puede definir a Suecia como una democracia. Es una democracia totalitaria.

GB: La llamada “izquierda” en Estados Unidos pone a Suecia en un pedestal. ¿Podría hablar de esta imagen que se construye alrededor de Suecia?

KB: El estado de bienestar, mientras todavía existe, se ha derrumbado por completo. Te daré un ejemplo. A lo largo de la pandemia, miles y miles de trabajadoras, en su mayoría mujeres, que trabajaban para agencias de cuidado de personas mayores, tenían contratos de cero horas y salarios bajos. Muchos de ellos fueron a trabajar enfermos, porque no había disposiciones de bienestar social para ellos si se enfermaban.

En Estados Unidos, ya sabes, puedo entender por qué la gente puede mirar a Suecia y pensar que es un estado de bienestar, pero pagamos una de las tasas impositivas más altas del mundo. En este momento, hay cientos de miles de personas que no pueden acceder a la atención médica por el problema del COVID. Básicamente, acceder a la atención de primer nivel, que es como un médico general, es increíblemente difícil en Suecia.

Por el momento, en Suecia, debido a que se eliminaron las restricciones, los pacientes con COVID pueden mezclarse con pacientes que no tienen COVID. Hablé con uno de mis amigos que tiene discapacidades severas y muchas personas no pueden correr el riesgo de ir al hospital aquí porque tienen factores de riesgo severos.

Entonces, lo que diría es que siempre fui un votante de izquierda o verde. Cuando estaba en Irlanda, votaba a la izquierda. Entonces, en Suecia, también votaría a la izquierda, el Vänsterpartiet. Pero desde que comenzó la pandemia, hay tan pocas diferencias ideológicas entre la izquierda y la extrema derecha. Y los socialdemócratas, ya sabes, evocas imágenes de igualdad. Pero el elitismo que han demostrado durante esta pandemia.

Anders Tegnell está tratando de culpar a los inmigrantes por la propagación de COVID, por la tasa de mortalidad, cuando de hecho, como dije anteriormente, fueron miles de suecos blancos, en gran parte privilegiados, los que fueron a los Alpes, regresaron y no se hicieron la prueba. . Así que el Partido de Izquierda fracasó en proteger las escuelas y los niños, que son los más valiosos de nuestra sociedad.

Anders Tegnell (Crédito: Wikimedia Commons)
Los ancianos han sido arrojados debajo del autobús. Es casi como si los ancianos fueran vistos como comedores inútiles. [Había] una ideología en la década de 1930 en cierto país, no muy lejos de Suecia. Los ancianos eran vistos como una carga para la sociedad y eran tratados como una carga para la sociedad.

Mientras tanto, los marginados en Suecia, en los guetos de las ciudades donde muchas personas con herencia extranjera viven al margen, apenas pueden acceder a esta información en sus propios idiomas. Pero, sin embargo, están dirigidos. Viven en condiciones de hacinamiento y el partido socialdemócrata dice: “Una de nuestras soluciones es que la gente pueda trabajar desde casa”. Sí, la clase media «Ingrid» y «Sven» pueden trabajar desde casa. Pero la mayoría de las personas en la industria de servicios fueron totalmente arrojadas debajo de un autobús.

Las personas marginadas que están un poco fuera de la sociedad han sido las más afectadas. Y los socialdemócratas han demostrado, en cierto modo, algunas de las tendencias de extrema derecha que se han visto dentro de los nórdicos en mucho tiempo.

GB: Creo que un punto importante es que el Partido de la Izquierda en Suecia es un grupo pseudoizquierdista de principio a fin. La quiebra de estos partidos de pseudoizquierda, de hecho, conduce al crecimiento de la extrema derecha. Un corolario en los Estados Unidos son los Socialistas Democráticos de América, quienes apoyaron a Martin Kulldorf. no se si eres consciente de esto

KB: No, no, no soy…

GB: Jacobin, la revista asociada con la DSA, le dio a Kulldorff una plataforma sin críticas en 2020. Esto fue promovido por Bhaskar Sunkara, editor de Jacobin y líder de la DSA, en Twitter. Si miras a través de su sitio web, apenas han escrito sobre COVID. Recientemente, la DSA expresó su oposición a la huelga de maestros en Chicago que luchaban contra la reapertura de las escuelas. Comparto esto para aclarar que no apoyamos al Partido de Izquierda ni al Partido Socialdemócrata en Suecia. Cualquiera que sea la pretensión que tengan de alimentar a los trabajadores de Suecia, son grandes fiestas de negocios.

Martin Kulldorff (Crédito: «Contagion_Live» video de Youtube, captura de pantalla)
KB: Te entiendo totalmente. Pero lo que encuentro tan impactante en Suecia es que la élite y el sistema de gobierno pueden proceder con impunidad. Ese es el shock absoluto del sistema para mí. Tenemos una Ministra de Salud que ha mentido hasta los dientes, Lena Hallengren, y todavía tiene su trabajo. Anna Ekström, la Ministra de Educación, alteró los puntajes de PISA de la OCDE para hacer que Suecia se viera mejor [mejor] en educación. Ella es parte de un sistema que ha obligado a los padres a enviar a sus hijos a la escuela aunque el padre o el niño esté en un grupo de riesgo, a escuelas desprotegidas.

Ayer dejaron de hacer pruebas de COVID, dejaron de hacer pruebas al público y están citando costos. ¡Uno de los países más ricos del mundo está citando costos! La semana pasada, 325 personas murieron, que sepamos, y ya llegamos a 150 esta semana. ¿Qué tipo de sociedad en bancarrota moral, ética y científica hace esto?

[Aquellos que hablan] han sido vilipendiados en los medios suecos, las autoridades nos han vilipendiado. Si sales del corredor de opinión muy, muy estrecho, se te considera un subversivo, un radical, una amenaza para la democracia.

Muchos de nosotros queremos simplemente poder contar nuestras historias. Aprecio mucho lo que está haciendo el WSWS [con la investigación]. Necesitamos un registro histórico en video. Lo curioso del sistema de gobierno sueco y la élite es que casi viven en la década de 1950, cuando creen que pueden triturar la evidencia. Internet no olvida, ya sabes, todo está ahí en la nube, en la web.

GB: Nuestra perspectiva es que los científicos genuinos y los trabajadores ordinarios han visto silenciadas sus voces durante la pandemia. Recientemente publicamos el testimonio de Randall James, un trabajador automotriz, cuyo hermano contrajo COVID en las plantas de autopartes de Michigan y murió. Su abuela ahora tiene Long COVID.

No hemos hablado de su vilipendio. ¿Podría hablar más sobre esto y el grupo de Facebook que armó?

KB: Éramos un pequeño grupo de 200 personas y estábamos en un grupo cerrado de Facebook que comenzamos en abril de 2020. Estaba formado por maestros, médicos, plomeros, padres, un amplio espectro de personas.

La razón por la que estábamos en un grupo oculto era que estábamos tan cansados ​​de luchar contra los enemigos. Muchos de nosotros recibimos abuso homofóbico, abuso antisemita. Comenzó con tres de nosotros, decidimos crear este grupo para que pudiéramos abogar por los problemas y contrarrestar el gaslighting de los medios, pero también para hacer campaña ante los miembros del parlamento de la Unión Europea en relación con las fallas en los datos y las estadísticas manipuladas. que estaban siendo alimentados desde Suecia.

Éramos un grupo minúsculo, comparado con el grupo Tegnell, por ejemplo, que tenía 90.000 personas. El grupo de Tegnell estaba compuesto en gran parte por miembros de extrema derecha, antivacunas, etc., y los medios de comunicación los consideraron «bien».

Pero para nosotros, el año pasado, la Radio Sueca, financiada con fondos públicos, puso un sembrador o un espía en nuestro grupo de Facebook. Analizaron de lo que estábamos hablando, y la mayor parte fue defensa. Analizaron lo que queríamos hacer y lo que habíamos logrado. Luego recibimos una serie de preguntas de la Radio Sueca que decían, «los expertos dicen que usted está tratando de dañar la imagen de Suecia y los intereses suecos», que podría interpretarse como una «amenaza a la democracia», que podría «incitar gente a cometer crímenes”—esto fue absolutamente hilarante.

Cuando recibimos las preguntas, las preguntas eran tan extravagantes que las puse, con mis respuestas en Twitter, y literalmente se volvió viral. [Hice esto] solo para mostrar lo siniestro que era [y] lo que sucedería. Entonces empezó el programa de radio, creo que a las cuatro de la mañana. Lo que siguió fue una total difamación por parte de los medios suecos. Nuestras fotos se pusieron en los medios con nuestros nombres, diciendo que este es el grupo oculto que atacó la estrategia sueca, con estos titulares grandilocuentes.

Se puso tan mal que muchos de nosotros recibimos amenazas, pero una persona recibió 80 amenazas, amenazas de muerte a sus hijos, a su familia. Estábamos completamente vilipendiados por los medios como este, los medios que el gobierno acababa de rescatar. Se puso tan mal, la retórica que se estaba usando, que muchos de nosotros no sabíamos qué pasaría.

Tuve que huir, así que me fui a quedar a Irlanda. Sé que eso suena dramático. Pero la cosa es que si vivías en la situación, y las amenazas que estábamos recibiendo, no sabías qué próximos pasos tomaría el gobierno o las autoridades. Otra activista defensora, Andrea Rodríguez de Portugal, que fundó Suecia Segura, también se fue. Pero simplemente sentiste que no sabías si una piedra entraría por tu ventana.

GB: ¿Puede hablar sobre la cuestión de eliminar el COVID-19? Luchamos por la eliminación global y la eventual erradicación del virus.

KB: Suecia tiene la cuarta densidad de población más baja de Europa. Está en la periferia de Europa y tiene uno de los números más altos de unidades de vivienda individuales. Podrían haber eliminado este virus.

En los países de «inmunidad colectiva», lo que no se dan cuenta es que no tendrás una economía muy fuerte cuando tu población, cientos de miles, y quizás millones, sufra los efectos de COVID a largo plazo. Esto va a afectar sus costos de salud en el futuro. Los costos de bienestar social de las personas que no pueden trabajar, sus costos de atención hospitalaria, afectarán todos los aspectos de la sociedad. Y pensar que las vacunas por sí solas son la única forma de salir de esto es incorrecto.

GB: La idea de que esto es «leve» es una mentira destinada a obligar a la gente a volver al trabajo…

KB: Los economistas han secuestrado esta pandemia. Y los intereses financieros han secuestrado la pandemia. Esto debería ser sobre vidas, sobre la calidad de nuestras vidas.

En Suecia, la esperanza de vida media se ha reducido en aproximadamente un año. Pero el hecho es que no veremos los principales impactos durante algún tiempo. La pérdida de productividad con una sociedad más enferma, con más costos, esto va a afectar todos los aspectos de nuestra sociedad.

Creo que nuestra única forma de salir de esto es llegar a cero. Es un virus mortal. Está matando niños. No se trata solo de personas mayores, está matando a jóvenes en grupos de riesgo y dañando sus cerebros, sus órganos.

GB: ¿Hay algo más que quieras decir antes de que cerremos?

KB: Queremos que el mundo sepa lo que ha ocurrido en Suecia. Hay que hacer algo y hay que abordarlo. No es solo un problema sueco. Pero en Suecia, ha sido un esfuerzo concertado desatar el experimento de inmunidad colectiva en su población, revisar la historia, mentir descaradamente. Queremos que la verdad salga a la luz.

(Tomado de WSWS, traducido por El Porteño)

Ir al contenido