El paro de camioneros ¿Una epopeya fascista?

por Nicolás Fuenzalida

Desde las oscuras cuevas fangosas se asoma nuevamente la derecha cavernaria en nuestro país. Tras una evidente inflación a nivel global, la inminente recesión económica y el rechazo de los proyectos de retiro de los 10% -incluso el del gobierno-, esta retrógrada fuerza, ha querido aprovechar el actual escenario de descontento para convocar a una paralización nacional utilizando las alzas como caballo de troya, una estrategia que no está pensada para atacar al gobierno, sino para persuadir a la clase trabajadora y que con su legitimidad tratar de salir del pantano al cual sucumbieron.

El primer llamado que hacen abiertamente estos sectores fascistas a la movilización fue convocado el 25 de abril, desde el movimiento “Chile se manifiesta”, que agrupa a distintos sectores reaccionarios y al cual se sumaron algunos conductores y pequeños dueños de camiones a lo largo del país. En un petitorio de 19 puntos entregados al gobierno de Boric se visualizan, aparte del aumento de seguridad en carreteras y medidas contras las alzas, demandas tan irrisorias como: dejar de financiar la ONU, eliminar el programa de educación sexual para los colegios, rescate y protección a las tradiciones y fin a las vacunas. ¿El resultado? Una escuálida movilización, llena de fake news y que tuvo como protagonistas a unos de los más odiados y arteros gremios del país… los camioneros.

La arremetida inició la madrugada del 25 de abril, cuando grupos de camioneros, oriundos de Buin y Paine, se tomaron la ruta 5 sur a la altura de este último pueblo que es el enclave de José Antonio Kast. Pasadas las horas del día, se sumaron dueños de transporte de carga en Arica, bloqueos de ruta en la provincia del Loa y en la zona central en la región de O’Higgins, afectando medianamente los polos mineros de ambas regiones y la movilización de la población en general.

Ante esto, podríamos establecer preliminarmente que el paro no logró en lo absoluto sus objetivos. Alejado de las rimbombantes declaraciones en redes sociales, la movilización tuvo una escasa participación de la población, quedando instalada la imagen de camioneros obstruyendo el paso a un paciente en estado de gravedad, fastidiando la vida a la población y empleando la violencia en contra de quienes les recriminaban, todo esto ante la mirada cómplice, una vez más, de la fuerza policial.

Un dato que llama fuertemente la atención fue el hecho de que los grandes gremios no se sumaran a la paralización.

En esta línea, el comportamiento del gobierno el fin de semana, nos podría dar luces respecto al motivo por el cual no se sumaron. Una conversación por Whatsapp – afirma La Tercera – fue lo que selló el acercamiento entre el Ministerio del Interior y el nefasto dirigente de uno de los principales gremios de camioneros, la CNTC, Sergio Pérez[1]. Incluso, fue el propio subsecretario, Manuel Monsalve, militante socialista, quién tomó la iniciativa y acordó la reunión.

La reunión se desarrolló a puertas cerradas entre Siches, Monsalve y Pérez, sin registros formales y con un abanico de peticiones lanzadas a la mesa por parte del dirigente que implican, entre otras cosas, el aumento de controles en las carreteras, suma urgencia a ley que moderniza los servicios de inteligencia y la incorporación del MOP a las conversaciones[2]. Mientras tanto, los asociados a la Federación Gremial de Dueños de Camiones (Fedesur) se reunieron el fin de semana con el delegado presidencial de La Araucanía y también se reunirán[3], este miércoles, con el subsecretario Monsalve en Los Ángeles.  Los pétalos de rosa que criticaba tanto Boric hace dos años hacia el trato de los camioneros, nuevamente vuelven a aparecer, pero ahora con café y galletas desde La Moneda.

Durante el segundo día de paro, las tomas de carreteras se incrementaron en el norte del país[4]. Los camioneros en Paine, que han sido la punta de lanza de la movilización, mantuvieron las carreteras parcialmente bloqueadas y durante el día se sumó Temuco, con una decena de camiones a la salida norte de la ciudad.

La población en general no se ha adherido a las movilizaciones, las vocerías estuvieron ancladas en Paine específicamente y las demandas del petitorio inicial se difuminó mientras pasaban las horas. El énfasis estuvo puesto en la seguridad y el impuesto específico. Pero del caballo de troya que era la demanda contra la inflación, poco y nada se señaló en los medios, ni tampoco de parte de los mismos camioneros, develando así el carácter oportunista en la instalación de esta movilización.

En términos más generales, llaman la atención dos fenómenos que se hace necesario caracterizar: Primero, se resalta la amplitud del petitorio, la manera en que la convocatoria (al menos) en términos de agitación sí caló en algunos sectores del pueblo y de la clase trabajadora como, por ejemplo, los sectores Portuarios, creando confusión, adhesión y disputa interna. Esta tenebrosa epopeya nos da cuenta de algo importante, de un estado de ánimo proclive a la movilización, con un descontento que está ahí, latente, vivo pero carente de un proyecto que nazca desde el seno de los trabajadores y el pueblo, y potencialmente posible de ser cooptado por cualquier tipo de sector.

Por otro lado, como mencionábamos anteriormente, el hecho de que los grandes gremios del transporte (Confederación Nacional de Transporte de Carga, Federación de camiones del sur y ChileTransporte) y los gremios locales de las zonas en conflicto del Sur y Norte del país se hayan restado. No es casual, que el mismo día de la paralización, estos gremios llamaron a no utilizar medidas radicales para manifestarse como los cortes de ruta, ni mucho menos “afectar el abastecimiento”.

Todo indica que las negociaciones o el proceso de conciliación, entre el gobierno y el gran capital han ido avanzando satisfactoriamente. Primero con el acuerdo entre el gran empresariado, CUT y Gobierno para definir un precario aumento del salario mínimo en 400 mil pesos, que incluso Sutil salió a celebrar[5]. En segundo lugar, el rechazo de nuevos retiros y las precarias medidas subsidiarias a la inflación. Y, finalmente, los acuerdos (que conocemos) con los grandes gremios de camiones en materia de seguridad (mayor represión y urgencia en la ley de modernización de inteligencia) confirman la condescendencia del gobierno con el gran empresariado.

Más allá del desenlace de este escuálido paro reaccionario, vemos que las demandas y preocupaciones del gran empresariado se han ido resolviendo por este gobierno, pero el caballo de troya, es decir las demandas del pueblo para paliar la crisis económica que fue utilizado por sectores abiertamente fascistas, fue abandonado, dejando a la luz el mero oportunismo de sectores que solo quieren salir de su situación de oscuridad.

¿Estaremos asistiendo a una ruptura en la conducción histórica de la derecha tradicional y la derecha reaccionaria? ¿Cuál es el rol que han delegado a la pequeña burguesía en su relación con el fascismo?  ¿Estamos frente a una táctica del gran capital de dos tenazas? ¿Su epopéyico discurso seguirá siendo levantado por plataformas como “Chile se manifiesta” y sectores “independientes” de pequeños dueños de camiones para ganar adherencia? ¿Puede ser que estamos en la antesala del avance de la reacción y pronta organización del fascismo? Para encontrar respuestas, debemos seguir mirando el desenvolvimiento de los hechos concretos y de ver cómo siguen moviendo las fichas estos grupos.

Mientras pasa esto, las organizaciones del pueblo, los sindicatos, centrales de trabajadores/as y tendencias de izquierda, están atrapadas en la logística y puestas en escena que tienen preparadas para conmemorar este próximo primero de mayo, cayendo en un estado de dispersión que no permite sintonizar aún con las demandas y necesidades más sentidas del pueblo trabajador y su estado de ánimo; las alzas y la crisis económica. Esta ausencia de proyecto y de unidad, de reivindicaciones concretas ante la crisis, de un plan de luchas ascendente, de medidas programáticas y alternativas al modelo de gobierno, de movilización real y estrecha junto al pueblo, puede significar terminar por crear un ambiente de complicidad con las precarias medidas del gobierno y peor aún, darle la oportunidad a la derecha de salir de las cavernas y avance nuevamente hacia su consolidación. Hay que tener cuidado con apartarse tanto, que puede ser nuestro Talón de Aquiles.

1.- https://www.latercera.com/la-tercera-pm/noticia/tension-en-las-rutas-de-la-macrozona-sur-la-reservada-cita-en-la-moneda-entre-la-ministra-siches-y-los-camioneros/XMUIW76SPRCUHJHCHLENI3PPR4/

[2] La Tercera, martes 26 de abril 2022.

[3] Se reunirán este miércoles 27 de abril en Los Ángeles, según informo La Tercera.

[4] Las salidas de Antofagasta han sido bloqueadas en su totalidad, en Arica han sido bloqueadas las salidas del aeropuerto, en Coquimbo, el sector del Panul, ruta 5 sur fue cortado, en La Serena, ha sido bloqueado el sector de Andacollo y la ruta a San Pedro de Atacama cortada completamente.

[5] La Tercera, miércoles 27 de abril.

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