Chile: elecciones en períodos revolucionarios

de Política Obrera

Las inscripciones de las candidaturas para la Convención Constitucional, también para alcaldes, concejales y gobernadores regionales ante el Servicio Electoral, ha sido un acontecimiento político mayor. Según informa el Director de la institución, se reportaron 2.230 candidaturas independientes a la elección de constituyentes, con más de 380 mil patrocinios, todo un récord. La Convención Constitucional reunirá 155 representantes. 

El registro se destaca por la fuerte presencia de candidaturas independientes y las listas que, mayoritariamente, cuentan con el apoyo del movimiento popular, asambleas territoriales, cabildos y Juntas de Vecinos. En el caso de la Región Metropolitana, el distrito N°10, uno de los más codiciados, contó con alrededor de 180 precandidatos independientes, algunos organizados por listas de independientes y otros compitiendo solos por conseguir las 960 firmas que se necesitaban para estar en la papeleta. La clave de este logro fue la capacidad “de unirse y compartir” las firmas necesarias, menciona un candidato de la lista “Independientes como Tú”, que logró juntar las tres mil firmas requeridas, tal como lo hizo la lista de “los movimientos sociales” que agrupa candidatos del movimiento No Más AFP, la Coordinadora feminista 8M y representantes de la llamada ´primera línea´. 

Sin embargo, el sistema de elecciones entrega grandes ventajas a las listas de los partidos tradicionales, quienes cuentan con una sobre-representación política y el monopolio de la publicidad y la propaganda. Al mismo tiempo, la división política en los partidos tradicionales o troncos de ellos no cesa de crecer.

La derecha ha confeccionado una lista ultra, que ha abierto fisuras en el ya dividido oficialismo. Por su parte, los partidos del centro-izquierda entran al proceso constituyente fragmentados en dos listas. De un lado, la representada por los partidos de la ex Concertación. El PC esta vez logró llegar a acuerdos con el Frente Amplio, en la lista “Apruebo Dignidad”. Aunque arrastró a un sector importante del Frente Amplio, provocó un quiebre de este conglomerado. El rol creciente del partido comunista prefigura una tendencia al retorno a un Frente Popular, en especial en un período revolucionario como el que signa a Chile. Dado que en la memoria colectiva de los trabajadores de Chile, la Unidad Popular es vista como revolucionaria, el partido comunista se esfuerza por alejar cualquier tentativa en esta dirección. 

El PTR, organización hermana del PTS de Argentina, obtuvo la legalidad en algunas regiones del país, lo que le permitió levantar candidaturas en diferentes distritos para la convención constituyente. Otros partidos de izquierda presentaron candidatos en listas de independientes. La izquierda trotskista en su conjunto aún no ha presentado ningún programa, ni siquiera una plataforma electoral. Al momento actual de la campaña electoral, prevalece el eslogan «dar vuelta todo».

Si bien el proceso de irrupción de cientos de candidaturas y listas independientes evidenció una fuerte tendencia a la dispersión, el involucramiento de capas medias y sectores populares refleja un fenómeno que no ocurría desde hace 40 años, cuando se entrevió la posibilidad de derrocar a Pinochet. 

El gobierno buscará ganar más tiempo con maniobras legales y parlamentarias para llegar al final de su mandato, que vence el próximo año. Pero el repunte de la pandemia dejó en evidencia que la política oficial es inviable y se ha vuelto incompatible con la vida de la clase obrera. Está planteada la necesidad de una discusión programática entre la clase obrera, los sectores en lucha de la mujer y la juventud y los partidos de izquierda para intervenir en el proceso constituyente con una política revolucionaria, colocando cómo eje las reivindicaciones más inmediatas de los trabajadores.

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