Bachelet: un gabinete contra los trabajadores (2014)

por Gustavo Burgos

Uno e los principales argumentos del PC para ingresar a la Nueva Mayoría fue la idea de que la Concertación, que caracterizaban como «·neoliberal», había muerto y que la Nueva Mayoría expresaba un programa político superador de aquella. Con esto, lo que se pretendía plantear era que el PC había logrado expresar la lucha de masas abierta el 2011 y, consecuencialmente, doblegar a los «neoliberales». 

Después de la designación del gabinete de Bachelet, esta afirmación resultó totalmente desechada. Bachelet designó un gabinete totalmente concertacionista, que en las áreas clave, persevera con figuras que forman parte de la médula política de la ex Concertación. 

Una simple lectura de quienes estarán a cargo de la implementación de las reformas claves del próximo gobierno, permite corroborar este aserto. Eyzaguirre en Educación, ex Ministro de Hacienda de Lagos, alto funcionario del FMI y distinguido Gerente del Canal 13 de Luksic, deja a las claras que la pretensión de Bachelet es la de «enfrentar» las demandas estudiantiles y conservar el modelo privado de educación superior. 

La educación «gratuita» de Bachelet no será otra cosa que la ordenación del caos existente en la actualidad con las universidades privadas, que linda en lo delictivo . Por otra parte, resulta elocuente que en su primera entrevista Eyzaguirre repita el discurso del piñerismo, el compromiso con la «calidad» y la «existencia» de gratuidad en todos los niveles educativos, cuestión que nos remite a un sistema de becas. Nada de esto tiene que ver con la Educación Gratuita reclamada por el movimiento estudiantil. 

El designado Ministro de Hacienda, Arenas, quien ya se desempeñara como Director de Presupuesto en el anterior gobierno de Bachelet, confirma lo expresado respecto de Eyzaguirre. Se trata de un tecnócrata de viejo cuño que hará equipo con un Ministro de Economía que proviene de la extrema derecha de la Nueva Mayoría, la Fuerza Pública de Andrés Velasco. Esto pone límites objetivos a la naturaleza y mecánica de la reforma tributaria, que ya cuenta con el beneplácito del empresariado y que estaría ligado a la mantención de lo medular del Código del Trabajo. 

La presencia de uno de los articuladores de la contrainsurgencia (junto a Schilling) en los 90, el lúgubre Jorge Burgos, en Defensa, deja a las claras otra nítida expresión de continuidad. Lo mismo se puede decir de Heraldo Muñoz en RREE, que comparte con Bachelet el haber desempeñado altos cargos en las Naciones Unidas. En una palabra, compañeros, el Gabinete de Bachelet grita, a quien quiera escucharlo, que el próximo Gobierno –hasta por quienes lo integran- será de continuidad con la Concertación. 

Hasta acá el contenido del Gabinete. El resto, es sólo expresivo del enorme poder que Bachelet tiene sobre los partidos, que la ubican -ahora con todas sus letras- como hegemónica respecto de los partidos, al estilo bonapartista. Pero, como ya hemos dicho, esta hegemonía en caso alguno puede entenderse como un cambio respecto a lo que fue la Concertación. Es un ajuste, no es una nueva alianza política, no se propone fines distintos, su programa –al igual que los de la Concertación- persigue cooptar los reclamos de las masas con la finalidad de doblegar al movimiento de masas. 

Que el Gabinete lo integren dos ex precandidatos a la Presidencia en la Nueva Mayoría, Ximena Rincón y José Antonio Gómez, que además apoyaron la campaña por la Asamblea Constituyente, da una idea precisa de la orientación de Bachelet: todas las corrientes reformistas del régimen estarán presentes bajo su gobierno. Bachelet encarna a todo el reformismo y aspira a poner bajo su esfera de influencia a todos los reformistas. 

Finalmente, es necesario destacar que el Ministerio de la Mujer (SERNAM) que obtuvo el PC, es meramente decorativo, pero esto no significa que el papel del PC vaya a ser decorativo. Lo que revela esa nominación, es que el papel del PC no va a estar tanto expuesta al choque con las masas, sino a buscar sostener su presencia en los distintos sectores de masas, con la finalidad de mantener bajo control el accionar de las movilizaciones. 

La reciente declaración de la Presidente de la CUT, Bárbara Figueroa, en el sentido que ellos no han apoyado a los portuarios porque éstos no se lo han pedido, es elocuente en este sentido. El Paro Portuario, si algo ha permitido observar, es la conducta de los partidos –especialmente el PC- que tendrán frente a las movilizaciones. Lo que persigue la Nueva Mayoría es ampliar su espectro de influencia y control político de manera de no tener más oposición que la Derecha. La Nueva Mayoría busca avanzar y cooptar a todo el espectro reformista, lo que incluye a nuevos referentes como la Izquierda Autónoma, Revolución Democrática, UNE, etc. 

El Gabinete de la Doctora Bachelet sólo podrá ser enfrentado, desde las filas de los explotados, poniendo en alto las banderas de la revolución y dictadura proletarias. No hay otro camino para impulsar la unidad de la izquierda y de los explotados: el enfrentamiento al régimen sin mediaciones y la afirmación que los reclamos que los trabajadores y explotados sólo podrán materializarse por la vía de la acción directa, jamás por la vía institucional. 

Para materializar las aspiraciones de liberación social y nacional de las masas, no sólo de nada sirve el Gobierno de Bachelet, como pretenden engañarnos los reformistas. Para materializar las aspiraciones de las masas será necesario combatir, en primera línea y desde el primer minuto a este Gobierno de Bachelet que encarna el programa de la burguesía y el imperialismo, como ya lo hiciera la Concertación. Esta definición, de clase, supone además combatir por construir el partido de la revolución proletaria en el seno de la lucha de los explotados. 

Valparaíso, 25 de enero de 2014

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