de Marabunta
“Por eso, para el proletario consciente —dice Lenin—, la táctica electoral sólo puede ser la adaptación de su táctica general a una lucha concreta, a la lucha de las elecciones; la aplicación de la táctica de la lucha de clases y no, en modo alguno, la negación de ésta, la renuncia a ésta. Armados con esta enseñanza van los bolcheviques al palenque electoral. Saben que esta democracia no es la “suya”, la de los trabajadores. Conscientes de sus deber histórico, defienden los restos de las libertades democráticas frente a la ola de la barbarie fascista. Mas sin que ello signifique que abracen el camino de principios de la democracia burguesa, renunciando a la democracia proletaria. No. Los bolcheviques tienen “su” democracia, que es la de los trabajadores, la democracia soviética, y saben como lo saben todos los obreros conscientes, que a esa meta no les llevarán por sí solos los votos, sino solamente el derrocamiento revolucionario de la dominación burguesa.”
Este texto clásico sintetiza varios conceptos fundamentales respecto a las elecciones burguesas, a la democracia de los patrones en general, que según el propio Lenin, les permite a los explotados elegir a sus verdugos.
1) La misma es una de las formas de dictadura del capital sobre el pueblo trabajador. Y como las cosas en la vida no se presentan “puras”, que los gobernantes que defienden la propiedad privada de los capitalistas sean elegidos por sus propios explotados, no niega que, cuando hace falta, se usen la botas para aplastar cualquier resistencia. Ahí está el protocolo Bullrich para demostrarlo.
2) Lo que define a una democracia como burguesa es qué clase social es dueña de los medios de producción, incluidos los aparatos políticos y publicitarios que le garantizan su hegemonía.
3) La construcción de la democracia obrera es la finalidad estratégica de los “obreros conscientes”, como principio opuesto a la democracia burguesa, en cualquier fase de la lucha de clases.
4) En condiciones en las cuales los explotados tienen ilusiones en la democracia burguesa, es necesario y hasta obligatorio intervenir en su seno, para visibilizar las banderas del socialismo revolucionario, exponiendo un programa transicional con esa perspectiva, combatiendo toda adaptación reformista que contiene dicha ilusión.
Presentada esta concepción general, corresponde abordar la importancia de las próximas elecciones legislativas de medio término, del 26 de octubre.
El rasgo determinante de las mismas es la pugna interburguesa entre el gobierno de Milei que pretende fortalecerse “pintando lo más posible el país de violeta”, y diversas fracciones de partidos burgueses (el peronismo, Provincias Unidas, otras fracciones republicanas/libertarias), que pretenden potenciar su protagonismo, condicionando al gobierno en el Parlamento, y preparando un recambio más o menos ordenado para el 2027. Y en ese camino, las diversas alternativas coinciden en la necesidad de avanzar en una reforma laboral, impositiva y previsional, agenda prioritaria de la segunda parte del gobierno de Milei, pero esencialmente, necesidad de clase de la burguesía de carne y hueso, para profundizar el ajuste en curso.
De hecho, en las diversas elecciones provinciales previas, estos partidos reunieron más del 90% de los votos positivos.
El alto grado de ausentismo, sumado al voto en blanco o nulo, no significó ninguna forma activa de rechazo a la hegemonía patronal, sino una forma pasiva de indiferencia e individualismo. Por lo tanto, nada tiene de progresiva esa alternativa.
El único voto progresivo que podemos registrar a manera de balance de las elecciones provinciales fue aquel que tuvo como destinatario a las diversas listas de la izquierda, ya que expresa una ruptura con los partidos patronales (aunque sea minoritaria en el plano electoral).
Pero estas alternativas de izquierda tuvieron y tienen conductas que DEBILITAN las posibilidades para avanzar en construir una alternativa obrera, socialista, independiente:
1) Su divisionismo, ya que el FITU, Política Obrera y el Nuevo Mas compiten entre sí, sin claridad alguna del por qué.
2) Su método de construcción burocrático y de aparato, ya que se negaron a conformar espacios de democracia obrera, de bases, para forjar la unidad, para discutir la plataforma electoral, los ejes de la campaña y la elección de los propios candidatos.
3) Su adaptación electoralista en las consignas, rompiendo con los principios leninistas con los que encabezamos este texto.
Por todo esto, consideramos que hay que impulsar el VOTO CRÍTICO a cualquiera de esas alternativas de izquierda que se presentan en la provincia de Santa Fe, como la mejor forma posible de potenciar, en estas condiciones adversas, una postura electoral independiente de las opciones patronales.
Nos interesa puntualizar por qué no incluimos en esta postura de VOTO CRÍTICO al Frente Amplio por la Soberanía liderado por la figura de Carlos del Frade, o a Igualdad y Participación, que tiene como referentes a Rubén Giustiniani y al luchador ecologista Damián Verzeñassi. A diferencia del peronismo (que ha subsumido en su programa y en sus métodos a Ciudad Futura), no podemos considerarlos partidos orgánicamente burgueses, sino más bien escisiones reformistas que contienen en sus programas y plataformas una idea general nacionalista de “humanizar al capitalismo”, sin abordar la cuestión de la revolución social, de la expropiación del capital, de la necesidad del socialismo.
Finalmente, queremos subrayar que somos conscientes que vamos a un proceso electoral de “juego con cartas marcadas”, y que lo que se juega esencialmente es la relación de fuerzas entre fracciones de la burguesía. Justamente porque compartimos espacios de FRENTE ÚNICO y de lucha con compañeras y compañeros que mantienen ilusiones en alguna de esas fracciones, queremos proclamar la necesidad de que EL VOTO NO NOS DIVIDA a la hora de seguir potenciando lo que estamos construyendo. Es desde esta democracia de bases que crecerá la resistencia.
23-9-25 SOCIALISMO REVOLUCIONARIO
Regional Rosario de la Corriente Social y política MARABUNTA
