¿Un nuevo libro de Emmanuel Carrère?

por Pablo Bravo

Desde la publicación de “El adversario” (2000), el francés Emmanuel Carrère se ha consolidado como uno de los principales autores de novelas de no ficción a nivel global. En esta obra, aplaudida y aclamada, el escritor se involucra personalmente y narra de forma escalofriante la historia de Jean-Claude Romand, quien mató a su mujer, sus hijos, sus padres e intentó -sin éxito- suicidarse, luego de 18 años de haber engañado a su familia y amigos, haciéndoles creer que era un médico de la Organización Mundial de la Salud.

En su siguiente obra, “Una novela rusa” (2007), Carrère se aproxima a la historia de su abuelo materno, de origen georgiano-ruso, quien tras una vida de exilios desapareció misteriosamente en el otoño de 1944 y, muy probablemente, fue ejecutado por actos de colaboración con los nazis. Este libro lo distanció con su madre por más de un año, ya que se trataba de un tema tabú que estrictamente se había mantenido dentro de la intimidad familiar.

Su madre no es un personaje menor. Hélène Carrère d’Encausse fue una destacada historiadora, reconocida como una de las principales especialistas en Europa sobre el estudio de la historia rusa. Fue miembro de la Academia Francesa, de la cual fue nombrada «secretaria perpetua» hasta su reciente fallecimiento el año pasado. Ya volveremos sobre esto.

Paralelamente en “Una novela rusa”, un Carrére divorciado de su primer matrimonio, nos cuenta su relación con Sophie, una mujer a la que clasifica como de una clase diferente a la suya. Sin temor a mostrarse pedante, expone comentarios despectivos de su pareja y, para terminar de minar la relación, pública en un periódico un relato erótico sobre ella.

Su siguiente obra, “De vidas ajenas” (2009), nos muestra a un autor más estable y reconciliado consigo mismo tras haber contraído un segundo matrimonio, esta vez con la periodista Hélène Devynck. Parte importante de esta novela se centra en Juliette, hermana de Hélène y dedicada jueza, quien ha sido diagnosticada con un segundo cáncer. Finalmente, la mujer muere, dejando tres hijas pequeñas y un desconsolado marido.

El libro “Yoga” (2020) nos muestra a Carrère sumergido en las tinieblas de la oscuridad. Separado de Hélène Devynck, nos cuenta su caída en una profunda desgracia moral y anímica: se autoincrimina por sus acciones durante su vida matrimonial y reconoce que arruinó lo que era una vida feliz. Con gran nivel de detalles, de forma descarnada, el escritor describe la horrorosa convivencia con sus demonios interiores y, tras sufrir dos depresiones profundas, cae en tratamiento psiquiátrico con un diagnóstico de bipolaridad, además de una internación de cuatro meses que incluyó tratamientos con ketamina e, incluso, electroshocks.

Indudablemente, Emmanuel Carrère ha publicado otros libros de altísimo valor (“Limónov”, “El reino”, “V13”), pero en esta columna estamos tocando aquellos que tocan sus fibras más íntimas y familiares.

Volvamos a su madre. Nació en Paris en 1929 con el nombre de Hélène Zourabichvili, hija de inmigrantes georgianos-rusos y germanos-ruso. Según nos cuenta Emmanuel Carrère, durante su infancia hablaba ruso en su casa y cuando salía a la calle no entendía el francés.

Contrajo matrimonio en 1952 con el negociante en seguros Louis Édouard Carrère d’Encausse, y desde entonces ese fue el apellido que utilizó. Su carrera académica fue brillante y ascendente, especializándose en la historia rusa (predijo el fin de la URSS). Entre otros logros, fue académica de universidades en América del Norte y Japón, así como tuvo un doctorado honoris causa de la Universidad de Montreal y de la Universidad Católica de Lovaina. Recibió el premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales en mayo de 2023.

Esta hija de inmigrantes se alzó a lo más alto de la intelectualidad al ser incorporada en la Academia Francesa en 1990. Allí fue nombrada secretaria perpetua (la primera mujer en este cargo) en 1999, aunque utilizó el título no feminizado de “secretario perpetuo” inmediatamente después de su elección. Una de sus últimas acciones más reconocidas fue la promoción del peruano Mario Vargas Llosa a la Academia. “Vargas Llosa ha ayudado a la cultura francesa más que muchos escritores franceses”, declaró.

Hélène Carrère d’Encausse falleció a las 94 años, el 5 de agosto del año pasado. No cabe duda de que su solvencia intelectual ha tenido una influencia inestimable sobre su hijo escritor. Es una mera especulación, pero no debería extrañarnos que un próximo libro de Emmanuel Carrère aborde precisamente la vida y obra de su madre, así como su relación con él mismo. Algo de eso ya adelantó en “Una novela rusa”, y lo hizo de forma destacada.

De cumplirse este pronóstico, es de esperar que el escritor francés nos vuelva a deslumbrar con una entrañable y portentosa novela de no ficción: el mismo autor ha confesado que escribe experiencias personales “sin lugar para la mentira”.

(Fuente: El Mostrador)

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