Tariq Ali sobre John Lennon y Mick Jagger

Cuando el escritor, cineasta y editor de New Left Review, Tariq Ali, visitó las oficinas de La Fundación Rosa Luxemburgo en São Paulo en 2017, se sentó para una conversación basada en parte en sus memorias de los trastornos de la década de 1960, Street Fighting Years, reeditado por Verso Books en 2018 con motivo del quincuagésimo aniversario de 1968.Con motivo del cuadragésimo aniversario del asesinato de John Lennon a principios de este mes, publicamos esta conversación.

Tariq Ali

Tariq, cuéntanos acerca de tu relación con John Lennon…

En The Red Mole, nuestro periódico de izquierda, criticamos las canciones «Revolution 1» y «Revolution 9» de los Beatles, diciendo que eran muy blandas, muy simbólicas, etc. Para nuestra sorpresa, llegó una carta de John Lennon al editor, que publicamos. Le dijimos a nuestro crítico musical que respondiera. Lennon respondió de nuevo y me llamó. Me dijo: “Tariq, si vamos a seguir peleando en las páginas de tu periódico, ¿por qué no vienes y charlamos?”. Así que fuimos y tuvimos una charla muy interesante y Robin Blackburn, que era mi colega, fue y le hizo una entrevista, que editamos con cuidado. Él la leyó y dijo: “Dios mío, me hacen sonar tan inteligente. ¿Están seguros de publicarla en su revista, porque es una revista muy seria y no quiero que pierda prestigio”. Le dije que no fuera bobo, que solo serviría que para vendiéramos unas cuantas copias más.

Recuerdo que una vez me llamó después de la entrevista y me dijo: “¿qué estás haciendo? ¿Estás trabajando?” Y siguió: “Nuestra entrevista me inspiró tanto que escribí una canción para el movimiento, ¿puedo cantártela?” Y le dije: “¡Sí, claro!” La canción era «Power to the People». Dijo: “Quiero que la gente la cante.” Le dije que no se preocupara, que lo haríamos. Así que grabó un sencillo y le hicimos publicidad como si fuera la canción para el movimiento.

Después de un tiempo, volvió a llamarme y me dijo: “¿Podrías venir a mi casa? Estoy terminando un nuevo LP y quiero que escuches las canciones”. Así que fuimos a su casa y había terminado de escribir «Imagine». Fui otra vez con Robin Blackburn. Régis Debray estaba en nuestra oficina. Recién lo liberaban de una cárcel boliviana. Así que le dijimos, «Régis, esta es una gran oportunidad». Le pregunté a Lennon si podía llevarlo con nosotros. Me dijo: “¿Quién es?” Le respondí: “Es un intelectual francés que recién sale de la cárcel”. Cuando le dijimos a Débray: “¿Te gustaría juntarte con John Lennon?” Dijo, “¿quién es?” Le dijimos quién era… y Robin le dijo: “Estuviste en la cárcel, Régis, pero pensé que se habían enterado allá de que hay una banda llamada The Beatles que ahora es más popular que Jesús”.

Así que llevamos a Régis y John dijo: “Ok, voy a cantar esta canción para ustedes”. Cantó «Imagine» y luego me miró. Entonces le dije:” Dejame pensar”… hice una farsa de consulta con Robin y Régis y le dije: “Sí, John, el politburó está de acuerdo, la canción puede salir”. Pero más tarde, cuando estábamos solos, le dije que me gustaba «Imagine» y que ciertamente tocaría el corazón de mucha gente, pero que me parecía demasiado melosa y que prefería «Working Class Hero», que me parecía una canción absolutamente maravillosa, y me contestó que él también prefería esa. Pero, por supuesto, «Imagine» llegó a todos lados.

Luego volvió a Nueva York…

Yo le dije: “no te mudes a los Estados Unidos”. Me preguntó por qué. Me dijo que Yoko odiaba Inglaterra, que la prensa británica era racista, que los ataques que le habían dirigido habían sido muy desagradables. Le dije que estábamos acostumbrados a ellos. Y me preguntó por qué no debía ir a los Estados Unidos. Le dije que había demasiada gente chiflada. Me preguntó: “¿incluso en Manhattan?” Le dije que no, que probablemente era así en el resto del país, pero que no me gustaba. Le dije: “mi instinto se opone”.

Y bueno, sabemos cómo sigue la historia. Obviamente, me mantuve en contacto con Yoko todos estos años. Digamos que fue una muerte innecesaria. Y en cambio nosotros lo necesitamos tanto. Durante la guerra de Irak, para Palestina… Era muy solido con el tema de Irlanda. Mick Jagger también hizo algunas canciones buenas sobre la guerra de Irak, luego de superar su fase Tory. Pero, en cualquier caso, John ni siquiera hubiese avanzado en esa dirección.

Hablando de Mick Jagger, tú eres el «luchador callejero» [street fighting man] de la canción de los Rolling Stones. ¿Cómo sucedió esto?

Mick Jagger solía acudir a nuestras movilizaciones. Era muy inteligente. Era ultraizquierdista, la gente de la RAF lo hubiese amado, estoy seguro de que lo amaban. Recuerdo una charla privada durante alguna manifestación. Él era muy militante. Le dije “tranquilo”, ya nos están atacando por luchar con la policía afuera de la embajada de EE. UU. Así que escribió la canción y la grabó, y la BBC, por supuesto, se opuso a reproducirla, así que me envió las cintas y la versión manuscrita de la canción.

Y me dijo: “Querido, sabes que la BBC no la reproducirá, ¿podrías agregarla al próximo número de The Black Dwarf*?” Así que le dije que sí. Y fue un número previo a una enorme manifestación contra la guerra de Vietnam, así que lo pusimos en la tapa, y como también teníamos un artículo de Engels… Pusimos: «Engels y Jagger sobre la lucha callejera», y él quedó encantado. Le gustó. Así que sí, la canción se volvió parte de nuestro folklore…

¿Crees que Bob Dylan merecía el Premio Nobel?

Mmm, ¿quién sabe? A mí me gusta, obviamente. Y fue muy importante para mi generación, independientemente de si merecía el Premio Nobel… [risas]. Muchas de sus canciones fueron tomadas abiertamente de otras fuentes… Woody Guthrie, por ejemplo, o Joan Baez. Y solían cantar juntos con bastante frecuencia. No le envidio el premio, pero me hubiese gustado que lo rechazara y escribiera una canción diciendo por qué…

Pero esa frase, «no necesitas un meteorólogo para saber en qué dirección sopla el viento» [you don’t need a weatherman to know which way the wind blows]… todo un grupo político se formó alrededor de esa idea, algunos lamentables que, como la RAF en Alemania, cometían actos terroristas. Sé que esta gente todavía anda por ahí. Y dicen que fue un gran error político.

Estuviste en Berlín en 1967, en 1968…

Sí, estuve en Berlín en el año 1968 para la gran marcha en contra de la guerra de Vietnam, que hoy se convirtió en una leyenda, en la que llevamos retratos de Marx, Lenin, Luxemburg, el Che Guevara, y nos dirigimos hacia el muro de Berlín, en donde los soldados de Alemania del Este decían: ¿Qué diablos está pasando acá que llevan ese tipo de fotografías? [risas]. Y se veía la sorpresa en sus caras. Pero una tarde después estábamos en el Club Republicano de Berlín, que era un lugar de reunión muy popular.

Y de repente me vi envuelto en una gran discusión con Ulrike Meinhof. Nunca voy a olvidar cómo me gritaba: “No sabes lo que es sentarse a desayunar con alguien que ahora pretende ser normal pero antes fue un soldado de las SS”. Y muchos de ellos no se arrepienten en absoluto. Y luego dijo: “No estoy hablando de mí misma, estoy hablando de nuestra generación”. Así que le dije: “ok, entiendo, pero no se los puede borrar”. Estuvo de acuerdo, pero dijo que muchos ahora apoyaban la guerra de Vietnam, que para nosotros era una guerra criminal.

Así que podía verse que era una forma de pensar apenas retorcida, y por primera vez entendí que era un problema con el cual nunca me había confrontado. Y la generación de alemanes que vino después… es muy difícil. Otra cosa es que muchos alemanes estaban a favor de Palestina. Eso se volvió muy difícil ahora, pero luego de 1967 hubo un gran apoyo a Palestina en Alemania, expresado de manera bastante abierta. Había delegaciones que iban a Palestina, no había ningún sentimiento de culpa, no lo veían como algo de lo cual eran responsables ni pensaban que los crímenes de las clases dominantes alemanas eran sus crímenes. Había confianza…

(Tomado de Viento Sur)

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