Seguridad ciudadana El dato y el miedo

por Ibán de Rementería

“Cuando el miedo extremo cambia la vida a las personas,   deja de ser una percepción para convertirse en una realidad”.

Mauricio Valdivia teniente coronel retirado de Carabineros. Doctor en Criminología. Miedo al delito. Cartas a El Mercurio, 26 noviembre 2023.

El coronel Mauricio Valdivia ha sido una conocida opinión sobre el devenir de la delincuencia en Chile, su afirmación de cómo el miedo se convierte en una realidad, nos señala que para entender la realidad política hoy se deben buscar aquellas experiencias que extreman el miedo. Con la Revolución Francesa aprendimos que la ejecución sangrienta y pública de los enemigos de la revolución infundía tal miedo entre la población que ésta se mantenía leal a ella y sus enemigos no se atrevían a desafiarla, por eso se llamó el Régimen del Terror, bueno lo mismo hacía cuando era necesario el Antiguo Régimen a nombre del rey, eso lo sabemos desde que en el mito Creonte mandó a ejecutar a Antígona por el solo hecho de dar humana sepultura a su hermano que había atacado a su propia ciudad, un subversivo, pues, ahora con la Revolución las ejecuciones terribles se hacían por y a nombre de todo el pueblo. Lo mismo acontece con el terrorismo de Estado y las graves transgresiones a los derechos humanos, cuya paradoja terrible es que las denuncias de esos hechos atroces, clandestinamente ejecutados, se convierten en el vehículo transmisor de su eficacia de terror y miedo mediante los cuales la población es controlada.

El hecho electoral más apabullante de los últimos tiempos ha sido el aplastante éxito del Partido Republicano en la elección de los consejeros constitucionales el pasado 7 de mayo, donde de los 50 cargos ellos obtuvieron 23 escaños, casi la mitad del quórum, con un 35,41% de los votos, mientras que Unidad para Chile, los partidos de Gobierno con el 28,59%, 16 consejeros, por su par-

te, Chile Seguro la derecha tradicional obtuvo 11 escaños, con el 21,07% de los votos, y los pueblos originarios uno. Como ya sabemos esos consejeros hicieron un proyecto de Constitución más conservador y reaccionario en términos sociales, económicos y políticos que la Constitución vigente, por lo que el pasado 17 de diciembre fue votada en contra por el 55,8% de las y los chilenos, con un respaldo del 44,2%, las mismas votaciones que obtuvieron Boric y Kast en las pasadas elecciones presidenciales y en la votación por el no y el sí en el plebiscito de 1988 que puso fin a la dictadura militar, sugerentes coincidencias.

El bajo perfil político constitucional delas propuestas de los partidos de gobierno, desarmados ideológica y propositivamente luego de la derrota del plebiscito constitucional del 4 de septiembre del 2022, abrió el espacio para la instalación de un no tan novedoso constructo del imaginario colectivo: el miedo a la delincuencia. Decimos constructo psicológico en el sentido de una elaboración en la que cada cual reorganiza los datos y sus experiencias del mundo desde las aptitudes, los aprendizajes y saberes poseídos, evidentemente no somos una página en blanco.

Veamos los datos sobre seguridad ciudadana y delincuencia, hay varias fuentes de información oficiales tales como las aportadas por las policías y el Ministerio Público, pero que solo consideran los casos denunciados, que según el INE solo son el 35,4%% de las victimizaciones reales, en cambio, hay dos fuentes que recogen muestras entre las eventuales y reales víctimas en sus hogares, la ENUSC del INE y el Índice de Paz Ciudadana, es decir, recogen todo el universo de las víctimas; es preferible la información de la ENUSC ya que recoge una muestra en 23.360 hogares en todo el país en cambio la de Paz Ciudadana solo en 1.862, no obstante los datos recogidos en ambas muestras difieren muy poco y las tendencias son similares.

Las cifras

Los delitos considerados por la ENUSC con su participación entre los de mayor connotación social son: robo de vehículo (1,7%), lesiones (1,0), robo con fuerza en la vivienda (3,2%), robo por sorpresa (3,7%), robo con violencia o intimidación (4,4%), hurto (5,2%) y robo de objetos o partes de vehículo (13,0%). Entre estos delitos no se considera en ningún caso a los homicidios, en ninguna de sus modalidades. La razón técnica sería que víctima no puede informar, pero la razón expositiva es que los delitos por homicidios son comparativamente tan pocos que sus estadísticas no se reportan en tanto por ciento sino que en tanto por cien mil casos. Así, se estima que en Chile se cometieron 488.268 delitos en términos absolutos durante 2022, mientras que los homicidios solamente habrían pasado de 845 a 1.322 casos anuales, según el CEAD (Centro de Estudios y Análisis del Delito de Carabineros y Fiscalía Nacional), en el año 2012 la tasa de homicidios era de 2.8 por cada 100.000 habitantes, sin embargo, para el año 2022, se incrementó a 4.7, es decir hubo un aumento del 67,8% en la tasa de ese delito.

Percepción                    Victimización hogar                Victimización    personal

Fuente: INE, ENUSC 2023.

En la gráfica adjunta sobre Victimización y Percepción del Delito en su línea más baja se señala la evolución de la victimización personal que han padecido las y habitantes del país entre los años 2013 2022, esta es la experiencia directa de haber padecido un delito en el año en referencia, en el período considerado esta varió de un 7,4% de las personas mayores de 15 años en 2013 hasta un 7,3% en 2022, pasando por el punto más alto de 10,4% en el año 2017. En la línea intermedia se indica la información de los hogares en los cuales al menos alguno de sus miembros ha padecido algún delito según el año referido, en el año 2013 el 22,8% de ellos se vio afectado, para bajar un 21,8% de hogares victimizados en 2022, pasando por un punto más alto de 28,0% para el año 2017, el de mayores hogares victimizados, si bien los años 2020 y 2021 son los de menores victimizaciones por hogar, 19,2% y 16,9% respectivamente, eso, a no dudarlo se debe a que fueron los años de la pandemia del Covid-19, que obligó a la reclusión de importantes sectores de la población, sin exponerse así a la victimización, lo mismo aconteció con la victimización personal, como se puede ver en la línea más baja. Aquí llama la atención que en 2018 durante la víspera de las movilizaciones del “estallido social” durante el año 2019 se inicie el descenso de la victimización tanto personal, con un 9,3%, como en hogares con el 25,4%, tendencias que se sostienen hasta el año 2022, sin considerar el efecto de la pandemia. Esta baja correlación entre violencia social y victimización delictual es algo que merece un mayor análisis. Dicho sea de paso, ya se encontró una correlación entre movilización y disminución de la violencia escolar a inicios del milenio.

Papel de la prensa

Punto aparte merece la percepción del devenir del delito a nivel nacional, sea como riesgo o eventualidad posible de padecerlo, como se muestra en la línea más alta de la gráfica, en el año 2013 el 71,2% de las los habitantes del país tuvo esa percepción, casi de diez veces la victimización personal y más del triple de la victimización de algún miembro del hogar al que se pertenece, 7,4% y 22,8% respectivamente, que se eleva a 86,8% en 2015, para caer a 76,8% en 2018, en la víspera del estallido social, y de allí elevarse constantemente hasta llegar al 90,6% en 2022, más de 12 veces la experiencia personal de la victimización para ese año, proceso de constante alza de la percepción de ser víctima del delito, que para nada sigue la estabilización constante y tendencia al descenso de la victimización del delito como experiencia personal o vicaria por un miembro del hogar, tal cual lo recogen tanto la ENUSC como Paz Ciudadana

Veamos ahora como se reelaboran esas experiencias y reconstruye la realidad, la experiencia objetiva es el hecho de haber sido víctima de un delito, la experiencia subjetiva es el temor a padecer algún delito según las amenazas que se construyen en el entorno, barrial, comunal o nacional, sea en el convivir vecinal, la participación municipal o la información en los medios de comunicación, aquí principalmente la TV, no obstante, los ámbitos informativos son dos, los hechos delictivos propiamente tal y, esto es lo importante, las opiniones y orientaciones sobre delincuencia y seguridad ciudadana dadas y señaladas por las autoridades nacionales y municipales, también los centros de estudio especializados en los temas de seguridad. A ojos vistas los delitos más reportados por los medios de comunicación son los homicidios y el robo de automóviles, sean portonazos o encerronas, pese a que ese delito es el menos frecuente junto con lesiones, en cambio, el hurto y robo de objetos o partes de vehículo, casi no se informa, pese a que no tan solo es el delito más frecuente reportado por las víctimas, sino que son la mitad de todos aquellos.

En breve, y en deuda estamos con desarrollar ésto, las instituciones políticas y académicas simplemente se plegaron al constructo que sobre los riesgos de la delincuencia han elaborado los medios de comunicación, tanto los partidos políticos, el Gobierno como los municipios, pues bien, esta confirmación por parte de la autoridad política del discurso producido por los medios, convierte a la experiencia de la delincuencia de temor en miedo. No es necesario repetir aquí que ese miedo a ser víctima directa o vicaria de algún delito fue determinante en el resonante triunfo del Partido Republicano en la elección de los consejeros constitucionales, no obstante, la propuesta de Constitución por ellos elaborada fue derrotada el pasado domingo 17 de diciembre, pese a que los discursos sobre la delincuencia y sus riesgos se mantuvo idéntico al de la campaña para la elección de consejeros, lo cual muestra que la nación chilena es mucho más sabia que sus políticos. 

*Corporación Ciudadanía y Justicia

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