Reimpulsar las demandas de los trabajadores

por Catalina Rojas

Estamos acercándonos a terminar el año 2020 con una pandemia que tensionó al naciente movimiento popular al confinamiento y a un relativo repliegue de la lucha callejera. Sin embargo hemos sido testigos y partícipes de diferentes momentos de resurgimiento de la protesta como fueron las movilizaciones contra el hambre a inicios de la pandemia y frente al aumento de la cesantía, protestas para presionar la aprobación del retiro del 10% de la AFP, manifestaciones en repudio a la protección judicial a Martín Pradenas y posteriormente por justicia para Ámbar, por la libertad de las y los presos políticos, por el aniversario del primer año del inicio del alzamiento popular del 18 de octubre.

También cerramos el año con el plebiscito por el cambio de la constitución, iniciativa que no debemos olvidar fue impulsada por un acuerdo cocinado por todos los sectores políticos del poder y serviles a éste, en el llamado pacto por la  paz y la nueva constitución, que también impulsó la legislación de leyes represivas, y a su vez, de leyes antiobreras, como el teletrabajo y la ley de protección al empleo, encaminadas a que los costos de la crisis capitalista lo pague la clase trabajadora con cesantía y precariedad laboral. 

Dentro de este contexto, aparece la necesidad de reimpulsar la lucha por las demandas de la clase trabajadora, que probablemente no se verán reflejadas en la nueva constitución, y que son justas y urgentes. Fueron parte del pliego del pueblo que se instaló durante la revuelta popular. Algunas son el aumento del suelto mínimo a $500.000, la disminución de la jornada laboral a 40 horas, con derechos garantizados y sin flexibilidad, pensión básica igualada al sueldo mínimo y fin a las AFP, pago de locomoción y colación en todos los centros laborales, fin al lucro con los derechos sociales y garantización de salud, vivienda y educación, así como un medio ambiente libre de contaminación, aborto libre y gratuito, entre otras.

Lograr avanzar en todas estas demandas democráticas es una tarea que no puede quedar relegada al proceso constituyente, pues el capital y la clase poseedora de este no darán su brazo a torcer. En ese sentido, el camino debe seguir siendo la construcción de organización sindical y popular y el levantamiento de este pliego de forma conjunta para dar la lucha por éste, pues sabemos que en los sillones de la institucionalidad burguesa difícilmente se obtendrán.

Es fundamental que la lucha por el pliego se sustente en la articulación y fuerza de la clase trabajadora y el pueblo organizado, en perspectiva de una lucha que tenga como horizonte cercano una Gran Huelga General por las demandas de las y los trabajadores, instrumento de presión y fuerza que nos permitirá avanzar en la consecución de nuestros derechos de forma concreta.

De la mano de la lucha por las demandas del pueblo, es fundamental consolidar la organización popular en los centros laborales, de estudio y territorios en la perspectiva de la construcción de poder popular, entendido como un poder que emerge del seno del pueblo, por fuera y en paralelo al poder de la clase dominante que permita dar las peleas necesarias ya no sólo por las demandas democráticas, sino también para alcanzar el poder para la clase trabajadora y junto con ello construir una nueva sociedad. En ese sentido, es fundamental comenzar a construir alternativa social y política y hacer del pliego del pueblo un espacio de lucha y organización que permita dar las discusiones, desde las bases y la participación democrática, para levantar un programa para la revolución, un programa para la sociedad que soñamos. 

Organización y articulación sindical y popular, lucha por el pliego, huelga general, construcción de poder popular y levantamiento del programa, son las tareas que aparecen como necesarias y urgentes en la situación actual que atraviesa la lucha de clases en nuestro país. Vivimos tiempos de crisis y un ciclo de lucha que está abierto y en disputa, es momento de que la organización clasista y combativa emerja con fuerza y tome el camino de construcción de alternativa para una nueva sociedad. Vivimos momentos álgidos que serán decisivos para la historia de nuestra clase, debemos tomar estas tareas con compromiso y en todos los lugares que nos toque hacerlo. Con organización, entrega y convicción, el pueblo tiene grandes posibilidades de dar vuelta la tortilla, y de avanzar hacia una nueva sociedad, aquella que sea justa, libre de miseria y hambre, que deje de depredar la naturaleza, que permita igualdad y ponga fin a la dominación de género y a la opresión en todas sus expresiones, y por, sobre todo, acabe con la brutal explotación que una porción (clase) de la humanidad ha impuesto a las grandes mayorías. Porque las y los trabajadores no tienen nada más que perder, salvo sus cadenas, a luchar y construir poder para la clase trabajadora y el pueblo.

(la autora es dirigente del Sindicato de Honorarios del Hospital El Carmen, miembro del Directorio Nacional de la Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras y parte de la Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas AIT)

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