Por qué cerrar el estrecho de Ormuz es el arma más poderosa de Irán

por Alfredo Jalife-Rahme

Son cuatro los prístinos mensajes que enviaron las esperadas represalias de Irán —»telegrafiadas» y hasta «calibradas», según Financial Times—:

  1. Más que un demoledor ataque de su panoplia de drones, misiles crucero, misiles balísticos, anunciado con 72 horas de antelación; se trató de una clara advertencia del impresionante poder letal de Irán.
  2. Se restituye la «deterrence» (disuasión por el terror) de Irán con sus misiles hipersónicos, según Scott Ritter.
  3. Irán lanzó asombrosa y exitosamente nueve misiles hipersónicos indetectables que golpearon en cuatro sitios los intereses de Israel: en sus dos bases militares super estratégicas de la fuerza aérea, que son Nevatim —donde se encuentran sus F-35 que transportan sus clandestinas bombas nucleares—, a 30 kilómetros de la planta nuclear de Dimona, y la base Ramon, además de la base secreta del Mossad en las anexadas Alturas del Golán de Siria, y otra base del Mossad en Tel-Aviv, según alardea PressTV.
  4. Iran se guardó en su arsenal bélico el lanzamiento de un contraataque de mayor profundidad y envergadura de la guerrilla libanesa Hizbulá.

Mientras Irán oculta su arsenal bélico de mayor alcance y envergadura, exhibió su trascendental arma económica: su capacidad de cerrar el Estrecho de Ormuz.

En forma casi simultánea a la represalia masiva de Irán, uno de sus helicópteros ocupó un navío vinculado a Israel en el Golfo de Omán, en la cercanía del súper estratégico Estrecho de Omán.

El navío está operado por Mediterranean Shipping Company, con sede en Ginebra, la mayor línea marítima de containers del mundo, y es propiedad de Gortal Shipping, una empresa financiera afiliada a Zodiac Maritime, controlada por la muy conocida familia multimillonaria Ofer de Israel.

Los iraníes no han dejado de lado la «guerra invisible» que libra Israel contra Irán tanto en el Cáucaso Sur como en Baluchistán-Sistán, frontera con Pakistán, desde donde han provenido múltiples ataques terroristas en contra de la República Islámica.

Ahora se detecta una gran angustia en los multimedia anglosajones de finanzas como Financial Times, Wall Street Journal y Bloomberg, que temen más el disparo del barril del petróleo y del oro por el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, que el genocidio de Israel en Gaza.

Hasta hoy, siguiendo los barómetros del petróleo y el oro, llama poderosamente la atención que el barril haya disminuido casi 3% el día de ayer, al unísono de la baja del precio del oro de casi más del 1,3%. Esto indicaría que los «mercados» de Occidente controlados por EEUU, Gran Bretaña y la omnipotente banca de la diáspora israelí, tipo BlackRock, apuestan haber controlado la situación ante la hipotética réplica de Israel, adelantada por el canciller británico Davi.

Por cierto, el portal financiero Bloomberg, del multimillonario Michael Bloomberg, muy cercano a la administración Biden, comenta la razón por la cual «el Estrecho de Ormuz es el foco de preocupación conforme se incendia el conflicto de Irán e Israel«.

Más allá del sesgo normal del portal de marras, debido a su alianza financiera con Israel y la administración Biden, Bloomberg comenta la relevancia del tránsito tanto del petróleo —los navíos transportan 15,5 millones de barriles al día de crudo y condensados y gas licuado natural (GLN) de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar y de Irán, es de decir más de la quinta parte del abasto mundial.

Bloomberg acepta que «Irán nunca ha cerrado el Estrecho de Ormuz», ni durante los 8 años de guerra intraislámica de Irak contra Irán —por cierto, instigada por el recién fallecido Kissinger.

Mientras la guerrilla yemenita Ansarolá, conocida como los hutíes, debido al genocidio de Israel en Gaza mantiene distraídas a EEUU y Gran Bretaña en el Estrecho de Bab Al Mandab, que conecta el sur del Mar Rojo al Golfo de Adén y el Océano Índico, un hipotético cierre del Estrecho de Ormuz por Irán provocaría un alza descomunal del petróleo con su concomitante inflación que perjudicaría a Occidente» y podría afectar las veleidades reeleccionistas del presidente Biden.

Fuente: La Jornada

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