Ocho mil millones de personas en la Tierra: un hito para la humanidad

por Benjamin Mateus y Patrick Martin

El 15 de noviembre de 2022, aproximadamente 367.000 mujeres dieron a luz en todo el mundo. Entre estos recién nacidos, según proyecciones estadísticas de las Naciones Unidas, se encontraba la persona ocho mil millones viva ahora en la Tierra. La estimación de la ONU señaló que había tomado, 12 años desde que la población mundial superó la marca de los siete mil millones, para agregar otros mil millones de seres humanos.

El rápido crecimiento de la población mundial es una de las características centrales de la historia moderna.

Un mapamundi con el tamaño de cada país en proporción a su población  [Photo by Our World in Data / CC BY 4.0]

De acuerdo con las estimaciones demográficas, tomó toda la existencia humana hasta 1804 para que el mundo alcanzara el hito de los mil millones. Incluso en ese punto, a pesar de algunos avances técnicos, principalmente en Europa, la esperanza de vida seguía siendo abismal en todas las regiones del mundo. La mortalidad infantil era tan alta y la vejez tan rara que se estima que la esperanza de vida al nacer era de apenas 30 años.

La alta mortalidad infantil y la muerte por enfermedades infecciosas fueron los principales impedimentos para una vida más larga y, en consecuencia, el crecimiento de la población fue lento, a pesar de una tasa de natalidad mucho más alta que la actual. Pasarían otros 123 años antes de que dos mil millones de personas habitaran el planeta en 1927. El tercer mil millones tomó solo 33 años y el cuarto mil millones 14 años más, alrededor de 1974. La población llegó a cinco mil millones en 1987, seis mil millones en 1999 y siete en 2010.

Los últimos mil millones sugieren, paradójicamente, el comienzo de una desaceleración, ya que se necesitaron 12 años, más que los 11 años para llegar a siete mil millones, a pesar de que el número de mujeres en edad fértil había aumentado. La seguridad de que sus hijos vivirán hasta la madurez, las mujeres y sus parejas pueden ser selectivos en cuanto a cuándo tener hijos.

Si uno mira esos números con una vara de medir diferente, se necesitaron 123 años (1804 a 1927) para que la población mundial se duplicara de uno a dos mil millones. La siguiente duplicación, a cuatro mil millones, tomó 47 años. La siguiente duplicación, a ocho millones, tomó 48 años, un año más. Los demógrafos están de acuerdo en que el período de rápida duplicación ya ha terminado, ya que la caída en la tasa de natalidad que sigue a la caída en la mortalidad infantil ahora ha llegado a todos los rincones del mundo se estabilizará en alrededor de 10 mil millones.

Marxismo vs maltusianismo

Los marxistas ven el aumento en el número de la raza humana como un tremendo positivo, hecho posible por los avances en el conocimiento científico, la técnica productiva y la salud pública, y la extensión de estos a prácticamente todos los países del mundo.

Rechazamos categóricamente los lamentos y retorcimientos de manos de los neomalthusianos, que condenan el crecimiento demográfico como la raíz de todos los males, y en particular lo culpan de la crisis climática y otros catalizadores ambientales. En nuestra opinión, estos son causados por la anarquía capitalista no planificada y no la ‘superpoblación.’

Uno de esos comentarios apareció en el New York Times el 13 de noviembre, en una columna de opinión de Thomas Homer-Dixon y Johan Rockström, investigadores académicos de Canadá y Alemania. Identificaron una confluencia de múltiples crisis: guerra, pandemia, inflación galopante, colapso ambiental —y declaró con pesimismo que estas crisis son el resultado de dos factores: “la magnitud del consumo de recursos de la humanidad” y la “conectividad mucho mayor” del mundo moderno, debido a Internet y las mejoras en el transporte y las telecomunicaciones.

La columna está al revés en su presentación. Los dos factores que identifica, el crecimiento de las fuerzas productivas y la globalización, son de hecho las fuerzas impulsoras de la profundización de la crisis social. Pero son los precursores de la decadencia global sólo dentro del marco del sistema de ganancias y el estado-nación capitalista. Liberados de esa camisa de fuerza por una revolución socialista llevada a cabo por la clase obrera, ambos factores tendrían un significado totalmente positivo.

La gente come comida callejera mientras los compradores llenan un mercado en Nueva Delhi, India, el sábado 12 de noviembre de 2022.  

¿Qué propondrían los autores? Un regreso a una escala de producción más restringida y a un intercambio social más aislado y pueblerino sería una regresión histórica enorme y sin precedentes, que solo podría tener lugar después de la guerra mundial y el colapso social.

El crecimiento de la clasetrabajadora

Hay otro aspecto positivo de la expansión de la población mundial, asociado, no por casualidad, a otro cambio demográfico de enorme importancia: el crecimiento de las ciudades, y de la clase trabajadora, ambos un producto del crecimiento de la productividad agrícola, A medida que se industrializaban, las relaciones capitalistas desplazaron formas de producción más primitivas y atrasadas, primero en Occidente y luego en Oriente. 

Cientos de millones de campesinos y trabajadores agrícolas, desplazados de minúsculas parcelas o grandes latifundios, han inundado las ciudades en busca de trabajo, engrosando las filas del proletariado, creando así nuevos batallones en la lucha de clases que finalmente pondrá fin al capitalismo y establecer una sociedad socialista mundial.

En todo el planeta, ahora hay más de 500 ciudades que albergan a más de un millón de personas, lo que representa el 23 por ciento de la población mundial. Hay al menos 31 megaciudades que tienen poblaciones de más de 10 millones de personas. Solo recientemente y por primera vez en la historia de la humanidad, la mayoría de la población mundial vive en entornos urbanos. Para 2030, se espera que este número alcance el 60 por ciento. La implicación aquí es que la mayoría de la población mundial ahora es proletaria, con todas las distinciones de clase y antagonismos que definen el conflicto entre la clase trabajadora y la burguesía.

En este sentido, vale la pena enumerar brevemente la enorme capacidad productiva de la clase trabajadora, que en el último siglo han pavimentado más de 40 millones de kilómetros de caminos que transportan bienes y servicios de un punto a otro, han construido una industria manufacturera automotriz global cuyos ingresos para 2021 ascendieron a 2,86 billones de dólares estadounidenses. En todo el mundo, se vendieron 26,3 millones de vehículos comerciales el año pasado.

Los vuelos nacionales e internacionales ascendieron a 22,2 millones en 2021. Alrededor de 55.000 buques mercantes zarparon por los océanos para participar en el comercio internacional. En cinco décadas, el suministro de energía se ha multiplicado por 2,6 hasta los 606 exajulios, o 105.000 millones de equivalentes de barriles de petróleo de acuerdo a la Agencia Internacional de Energía. Todo esto es producto del trabajo de la clase trabajadora.

En 2020, el mundo produjo 761 millones de toneladas métricas de trigo, pero en las últimas dos décadas, la creciente demanda de productos alimenticios ha llevado a un aumento del 15 por ciento en el área de cosecha combinada mundial a 1.000 millones de hectáreas para cereales forrajeros, semillas oleaginosas y cereales alimentarios. Para compensar la gran conversión de tierras y la inflación de los precios de los alimentos, la investigación para mejorar los cultivos múltiples y el crecimiento del rendimiento requiere la atención inmediata de los formuladores de políticas. Ahora existen tecnologías para aumentar aún más la producción de alimentos, incluido el mejoramiento de cultivos y la modificación del genoma como sistemas, así como monitorear el rendimiento de los cultivos y desarrollar una mejor maquinaria agrícola.

Estas cifras son solo un vistazo a la capacidad productiva de la clase obrera. Ni siquiera comienzan a reflejar la diversidad y la industria de las personas en todas partes que dan forma y sustancia a su vida y cultura. De hecho, la clase rabajadora internacional puede hablar 7.100 diferentes idiomas, pero los trabajadores tienen en común los deseos y esperanzas para su futuro y el de sus familias y amigos.

También están conectados socialmente a través de Internet, con aproximadamente cinco mil millones de usuarios activos que confían en la tecnología para sus noticias, trabajo e interacciones sociales, que incluyen comunicación, educación y entretenimiento El año pasado, 190 millones de nuevos usuarios se unieron, igual a una tasa de crecimiento anualizada del 4,2 por ciento de los medios social. Los usuarios típicos visitan un promedio de 7,2 plataformas sociales diferentes y pasan un promedio de dos a tres horas al día (o el 15 por ciento de su día despiertos) en estos medios. En total, el mundo gasta 10 mil millones horas usando plataformas sociales cada día. En resumen, el mundo está altamente interconectado de una manera más dinámica que nunca.

Lo que también está claro es que la mayoría de los habitantes de la Tierra son bastante jóvenes, la mediana de edad de la población mundial se sitúa en los 30 años. edad, una cuarta parte son menores de 14 años.

Las nuevas amenazas a la esperanza de vida

La esperanza de vida mejoró notablemente a lo largo del siglo XX, a pesar de las guerras mundiales de 1914-1918 y 1939-1945 en las que murieron más de 100 millones, o eventos tan desgarradores como la Gran Depresión. El desarrollo científico, particularmente en medicina y producción de alimentos, avanzó a buen ritmo, a pesar de, e incluso en algunos casos bajo el ímpetu de las movilizaciones en tiempos de guerra.

La lista de mejoras en la medicina es larga: anestésicos, técnicas antisépticas e innovaciones quirúrgicas y transfusiones de sangre. Los servicios de ambulancia y los sistemas médicos de emergencia, desarrollados durante la Primera Guerra Mundial, ahora son parte integral de la vida diaria. Los modernos departamentos de medicina de urgencias evolucionaron a partir de las experiencias en el triaje de las bajas de combate durante la guerra de Vietnam.

El descubrimiento de las sulfonamidas y los antibióticos de penicilina en la década de 1930 fue fundamental en el rápido declive de las enfermedades infecciosas, que seguían siendo la principal causa de muerte en todo el mundo. La vacunación redujo drásticamente el impacto de enfermedades que antes eran mortales e incluso eliminó las infecciones más temidas.

Esperanza de vida para países seleccionados en 1800, 1950 y 2012.  [Photo by Our World in Data / CC BY 4.0]

Como indica el gráfico de Our World in Data (Las cifras de nuestro mundo) el aumento de la esperanza de vida durante el último siglo y medio ha sido desigual, favoreciendo primero a los países europeos y a América del Norte, los centros iniciales del desarrollo capitalista.

La Revolución Rusa y la victoria de los bolcheviques tuvieron un gran impacto en el aumento de la esperanza de vida en todo el mundo durante las décadas intermedias Muchas de las reformas y programas sociales que se implementaron en todo el mundo fueron en gran medida una respuesta de las potencias imperialistas a la amenaza planteada por la clase obrera internacional.

La esperanza de vida siguió aumentando, a más de 70 años de edad a mediados de la década de 1970. Para entonces, incluso las naciones de bajos ingresos estaban experimentando crecimiento, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX.

Sin embargo, incluso en su punto más alto, las divisiones de clase en la sociedad capitalista se reflejaron en los resultados de salud. Un informe del British Medical Journal de 2021 vale la pena citar:

La inequidad socioeconómica en la mortalidad ha sido ampliamente discutida. Un gran estudio de múltiples cohortes con 1,7 millones de participantes de EE.UU., Europa y Australia encontró que el bajo nivel socioeconómico (NSE) se asoció con un 26 por ciento más de riesgo de mortalidad y 2,1 años de vida perdidos entre las edades de 40 y 85 años, y un nivel socioeconómico bajo podría contribuir respectivamente al 15,3 y el 18,9 por ciento de las muertes entre mujeres y hombres. De 2001 a 2014, la longevidad aumentó en 2,34 y 2,91 años, respectivamente, entre el cinco por ciento más rico de hombres y mujeres estadounidenses, mientras que solo 0,32 y 0,04 años entre el cinco por ciento más pobre de hombres y mujeres estadounidenses. También se observaron tendencias similares en el Reino Unido, o cuando se compararon niveles de educación altos con niveles de educación bajos. Nuestro análisis confirmó la disparidad socioeconómica en la mortalidad y amplió los hallazgos a la morbilidad y mortalidad por enfermedad vascular coronaria.

En los EE.UU., la brecha creciente en la esperanza de vida según los ingresos se ha documentado en múltiples estudios que han demostrado que, tanto para hombres como para mujeres, la brecha entre el quintil más alto y el más bajo es de más de 12 a 14 años, y los más ricos alcanzan una esperanza de vida en los 80 altos o los 90 bajos.

Los gráficos muestran la desigualdad en la esperanza de vida según los ingresos  [Photo by Our World in Data / CC BY 4.0]

La pandemia de coronavirus llegó a un punto en el que estos factores socioeconómicos ya habían producido una desaceleración significativa en el aumento de la esperanza de vida, que es quizás la medida más fundamental del progreso de una sociedad.

La política de permitir deliberadamente que la pandemia se propague, una forma de asesinato social, impidió un final rápido de la pandemia de COVID. La esperanza de vida mundial ha disminuido en dos años completos, acabando con más de una década de mejora. que sienten los más pobres y los que viven en países de bajos ingresos.

Este fue un subproducto de las diversas iteraciones de las políticas de ‘la cura no puede ser peor que la enfermedad’ adoptadas por casi todos los países del mundo contra la eliminación del coronavirus. En resumen, los logros obtenidos en el transcurso de 150 años de salud pública. Los esfuerzos, que le han dado a la población mundial una ganancia tan grande en la esperanza de vida, se han subordinado a la acumulación de ganancias.

Algunas conclusiones

Al comentar sobre la nueva estimación de la población, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, comentó que la cifra de ocho mil millones representaba ‘un testimonio de los avances científicos y las mejoras en la nutrición, la salud pública y el saneamiento’.

Al mismo tiempo, advirtió: ‘Miles de millones de personas están luchando; cientos de millones enfrentan hambre e incluso hambruna. Números récord están en movimiento en busca de oportunidades y alivio de la deuda y las dificultades, las guerras y los desastres climáticos. A menos que superemos el enorme abismo entre los que tienen y los que no tienen, nos estamos preparando para un mundo de ocho mil millones de personas lleno de tensiones y desconfianza, crisis y conflicto”.

Se refería a las enormes desigualdades que definen la vida bajo el capitalismo en su decadencia terminal, con un puñado de multimillonarios que controlan tanta riqueza como la mitad más pobre del planeta, mientras que el uno por ciento más rico ha llenado sus cuentas bancarias y carteras de inversión equivalente a una quinta parte de los ingresos del mundo, quienes viven en países de altos ingresos pueden esperar vivir más de 30 años más que quienes viven en los países más pobres.

Hay, por supuesto, enormes diferencias entre las condiciones de vida de las masas en los países capitalistas avanzados y en los países y regiones más oprimidos del mundo, en particular el África subsahariana y el subcontinente indio. Son precisamente aquellas regiones en las que la población El crecimiento se concentrará en las próximas décadas, según proyecciones de la ONU.

Más de la mitad del aumento proyectado de la población mundial de 1.700 millones para 2050 ocurrirá en la República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía, India, Nigeria, Pakistán, Filipinas y Tanzania crisis social del hambre, enfermedades nuevas (y antiguas), disminución la alfabetización y el aumento de la mortalidad infantil y la pobreza, lo que aumenta la ira y las tensiones sociales.

Allí también, sin embargo, será decisiva la intervención de la clase trabajadora como fuerza política independiente. Sólo la reorganización de la economía mundial y el desarrollo de estas regiones como parte de una sociedad mundial interconectada y globalizada, en la que el nivel de vida y la salud pública Las instalaciones se elevan al mismo nivel, ofrecen un camino a seguir para la gran masa de la humanidad.

(Tomado de WSWS)

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