Mircea Cartarescu: «La poesía es el gato muerto del mundo consumista, hedonista y mediático en el que vivimos»

por Susana Reinoso

Magistral. Las intervenciones del magnífico escritor rumano Mircea Cartarescu suelen ser memorables. Al recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, el autor de El ojo castaño de nuestro amor defendió el papel crítico de la poesía.

Lo presentó el Premio Cervantes Sergio Ramírez, quien dejó demudado y conmovido al narrador y poeta: “Mircea respira el áspero perfume de la ficción, la escritura es su nombre; puedes saber que existe la salida, que existe el reino, pero que tú, que estás hecho para ello, impecable con tu traje de boda, no recibirás, sin embargo, la llamada, su cuerpo como pluma, su sangre, como tinta, su mente como cuaderno”.

Durante la ceremonia de inauguración de la edición 36 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, que tiene a la ciudad de Sharjah de Emiratos Arabes como invitada de honor, el autor de Nostalgia dijo: “En la ciudad-Estado platónica, los únicos poetas admitidos son los oficiales, los laureados, que cantan himnos y odas a la grandeza de la ciudad. Su partitura está estrictamente regulada, su discurso estético es uno e invariable. El poeta libre, con un discurso plural, ese que imita todas las voces de la ciudad, no encuentra hueco en el orden preestablecido. Él es llamado ante los gobernantes, que se inclinan ante él y reconocen su genio, pero le ruegan que abandone la ciudad, porque no resulta útil en ella”.

El poeta rumano Mircea Cartarescu: “La parábola borgeana muestra una vez más cuánta energía sagrada encierra el extraño acto de la poesía». Foto EFE/ Francisco Guasco 

Definió así la influencia de la poesía desde los tiempos de Platón y recordó que en La República el filósofo griego señaló que la poesía es capaz de generar miedo en los poderosos, al ser el único atisbo de libertad.

Sostenido en Platón, Borges, Kafa o Salinger, Cartarescurescató a la poesía como “una figura llena de valor y libertad. La poesía es el gato muerto del mundo consumista, hedonista y mediático en el que vivimos. No se puede imaginar una presencia más ausente, una grandeza más humilde, un terror más dulce. Nadie parece ponerle precio y, sin embargo, no existe nada más valioso”.

La Feria fue abierta, en primer lugar, por el rector general de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí, quien destacó que Guadalajara reúne cada año lo tangible y lo intangible: “Tangibles son, por ejemplo, las dos mil casas editoriales que se encuentran aquí, pero intangible es la huella que ha quedado impresa en la mente de quienes han sido seducidos con las ideas grabadas” en los libros.

El poeta rumano Mircea Cartarescu (izq.) recibe el premio FIL en Lenguas Romances por el rector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva. Foto EFE/ Francisco Guasco 

Al acudir a Borges, Cartarescu, que suele figurar año tras año como candidato a ganar el Nobel, dijo en su discurso: “El poeta es temido y acosado, desde hace miles de años, no solo por su subversión fundamental. En un relato profético titulado “El informe de Brodie”, Borges habla sobre un mundo humano en profunda decadencia, aletargado, anárquico, lo opuesto a la ciudad platónica”.

Y continuó con solvencia: “Los miembros de la tribu descubierta por Brodie yacen en el barro, abúlicos, carentes de conciencia de sí mismos y de las instituciones. Pero, de vez en cuando, cuenta Borges, uno de esos que yacen en el suelo se incorpora y, perturbado y alucinado, grita unas palabras que ni siquiera él mismo alcanza a comprender. Si estas asombran y conmueven a los demás, el que las ha pronunciado es llamado “poeta” y a partir de ese momento cualquiera tiene derecho a matarlo”.

Así concluyó que “la parábola borgeana muestra una vez más cuánta energía sagrada encierra el extraño acto de la poesía. Pues el poeta no es tan solo un revolucionario, es también un profeta. Es un médium a través del cual habla una criatura inapelable y extraña. Es un portal a través del cual lo milagroso, lo sagrado, lo demoníaco, lo extático, lo obsceno, lo divino y lo terrible penetran en nuestro mundo”.

Con la actitud humilde que lo define, Cartarescu agradeció el premio y dijo que era “un honor y una alegría inconcebible encontrarme ahora en la lista de los escritores que, desde 1991, han tenido la oportunidad de recibirlo. Recorrer esa lista que abarca a algunos de mis héroes literarios, como Nicanor Parra, Juan Goytisolo, Antonio Lobo Antunes, Alfredo Bryce Echenique, Yves Bonnefoy o Enrique Vila-Matas”.

Uno de las reflexiones más bellas de su discurso fue un gran homenaje a la poesía: “… humillada y disuelta en el tejido social, casi desaparecida como profesión y como arte, la poesía sigue siendo omnipresente y ubicua como el aire que nos envuelve. Pues, antes que una fórmula y una técnica literaria, la poesía es un modo de vida y una forma de mirar el mundo”.

La presencia de Cecilia Vicuña

La jornada que tuvo a la poesía, incluida la del mundo árabe, como una de las estrellas de la jornada, incluyó a Cecilia Vicuña, que se llevó este año en la 59 Bienal de Arte de Venecia el premio León de Oro a la Trayectoria y también obtuvo el Premio Velázquez de Artes Plásticas, que otorga el Ministerio de Cultura de España.

Durante su reconocimiento en Venecia, la curadora general Cecilia Alemani había subrayado que «durante décadas, Vicuña ha recorrido su propio camino, con precisión, humildad y obstinación, anticipándose a muchos debates recientes sobre la ecología y el feminismo e imaginando nuevas mitologías personales y colectivas. Su lenguaje artístico se basa en una gran fascinación por las tradiciones indígenas y las epistemologías no occidentales”.

La poeta, activista y artista visual chilena regresó a México y al encuentro librero más importante de habla hispana para abrir las actividades del Salón de la Poesía. Presentada por su par chilena Victoria Ramírez con quien ha trabajado en la última década en antologías, la voz de Vicuña se destaca por ser una de las más genuinas y polifacéticas de Chile. El trabajo artístico de Cecilia Vicuña con el hilado y el tejido es similar al que realiza con el lenguaje, todo lo que remite a su origen mapuche.

La artista habló sobre lo efímero de la vida y señaló que lo único que permanece en este mundo es la muerte y la poiesis (el arte de crear de la nada).

Cecilia Vicuña abrió la lectura con el poema que marcó el inicio de su vida como poeta y que comenzó en México. Dijo que “para vivir se tiene que estar en la luz, en la poesía”.

Leyó luego poemas que giraban en torno a protestas estudiantiles y otros pornográficos. Después, explicó que la poesía en quechua fue la catalizadora de su oficio. Y a continuación declamó un poema en quechua de la época de la Conquista: “Y entonces la luz se encontró con mi voz”.

Tras este acto poético leyó Cruz del Sur y le dirigió unas palabras al gobierno de Gabriel Boric en su país. El tema fue el rechazo mayoritario a la nueva Constitución chilena votada en contra por el 62% de la sociedad. Vicuña dijo que “un pedazo de alma del pueblo chileno” se había perdido en aquella ocasión que tuvo lugar en septiembre pasado.

(Tomado de Clarin)

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