La tesis de la crisis por «escasez de plusvalía»

por Rolando Asatrita

En esta nota analizo un tipo particular de teoría marxista de la crisis que podemos denominar “por escasez de plusvalía” (o de ganancia). Hasta donde conozco, el primero en exponerla fue Henry Grossmann en La ley de la acumulación  y el derrumbe del sistema capitalista, publicado en 1929. Luego fue planteada por Paul Mattick en Crisis económica y teorías de la crisis; y Anwar Shaikh en Valor, acumulación y crisis. Ensayos de economía política. La teoría de Grossmann sobre la crisis y el derrumbe ha tenido una apreciable influencia en marxistas de Argentina a través, principalmente, de la obra de Shaikh. Debido a su extensión, dividí esta nota en dos partes.

El derrumbe en Grossmann

Grossmann busca mostrar de qué modo el proceso de reproducción se mueve en ciclos ascendentes y descendentes, que se repiten periódicamente, y “conduce finalmente al derrumbe del sistema capitalista” (p. 55). La demostración de la inevitabilidad de ese colapso la hace suponiendo que existe equilibrio entre la oferta y la demanda en los mercados de mercancías y de fuerza de trabajo; que las ramas de la actividad económica crecen proporcionadamente; y que no hay competencia (p. 62). Como dice Grossmann, se trata del “capital en general” (los valores se suponen idénticos a los precios). Con ese supuesto, intentará explicar el derrumbe a partir de la influencia de “un único factor… la acumulación del capital sobre los cambios de magnitud del plusvalor” (p. 64). Para esto, se basa, por un lado, en los esquemas de reproducción de Marx (tomo 2 de El Capital), reelaborados por Bauer. Por otro, en la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (LTDTG).

Los esquemas de reproducción agrupan a la economía en dos sectores, el productor de bienes de producción (o sea, de bienes del capital constante) y el productor de bienes de consumo (incluye los bienes salariales). Con ellos Marx mostró cómo el sistema puede reproducirse en escala ampliada. Sin embargo, Marx no incorporó el aumento de la composición orgánica del capital, a medida que avanza la acumulación. Bauer, en cambio, elaboró un esquema en que aumenta la composición del capital (para una discusión sobre el aporte de Bauer, véase Emmanuel, 1978). Grossmann utiliza entonces el esquema de Bauer.

Con relación a la LTDTG, Grossmann subraya su carácter bifacético. Es que, como explica Marx, a la par que cae la tasa de ganancia con el progreso de la acumulación, aumenta su masa. Pero esta circunstancia plantea una dificultad para explicar el colapso, y es que la caída de la tasa de ganancia en principio no debiera afectar la suerte del capitalismo, en tanto continúe aumentando la masa de ganancia. En palabras de Grossmann, “¿por qué habría de preocuparse el capitalista de la baja de la tasa de ganancia… si la masa de ganancia crece en términos absolutos?” (p. 74). La tasa de ganancia podría aproximarse a cero sin por ello impedir que la masa de ganancia creciera en términos absolutos “tan pronto como el capital en su conjunto crezca más rápido de lo que cae la tasa de ganancia” (p. 75).

A fin de explicar por qué el capitalismo termina de todas formas por colapsar, Grossmann supone entonces, por una parte, que la tasa de ganancia baja, según lo explicado por Marx (o sea, por aumento de la relación c/v). Pero por otra parte, y esto es crucial, supone que la acumulación “no se desarrolla en proporción a la tasa de ganancia sino en relación al potencial del capital ya acumulado” (p. 80). Por lo tanto, elabora un esquema en el cual el capital constante crece al 10% anual, el capital variable al 5% anual, y lo prolonga durante un número considerable de años (algo que Bauer no había hecho). De esta manera la caída de la tasa de ganancia va acompañada de una  tasa de acumulación constante y elevada: “A pesar de la tasa de ganancia declinante, la acumulación prosigue a un ritmo cada vez más acelerado” (p. 80).

Al prolongar las rotaciones, Grossmann encuentra que después del año 23 la plusvalía consumida por los capitalistas comienza a descender; en el año 34 alcanza un mínimo y al siguiente desaparece. A partir de aquí, dice Grossmann, la acumulación no tiene sentido porque los capitalistas no pueden consumir. “El sistema sufre un colapso, la crisis del sistema que sobreviene de ese modo expresa el derrumbe de la valorización” (p. 83). Luego de mencionar la noción, de Marx,  de “sobreproducción del capital” – medios de producción y de subsistencia – escribe: “Si la situación descrita fuera un fenómeno que persiste en forma constante, entonces equivaldría a la descomposición del mecanismo capitalista, es  decir, a su fin económico. La acumulación no solo sería inútil para la clase empresaria, sino que sería objetivamente imposible, debido a que el capital sobreacumulado improductivo no podría entrar en función y no arrojaría valorización ni ganancia alguna” (ibid.).

A su vez, Grossmann inscribe las crisis periódicas en la “tendencia básica”, natural, del sistema al derrumbe. Esto es, periódicamente irrumpe la tendencia al derrumbe, y el capital “sobreacumulado es reajustado nuevamente a la magnitud necesaria para la reproducción del capital” (p. 94). Las crisis restablecerían el equilibrio, y por lo tanto la valorización del capital, para reiniciar el proceso de acumulación que, llegado cierto punto, deberá colapsar. Escribe: “… la crisis, según Marx, solo representa una tendencia al derrumbe momentáneamente interrumpida y que no ha llegado a su expansión plena, o sea que representan una desviación pasajera de la ‘línea tendencial’ seguida por el capitalismo” (p. 95). Volvemos más abajo sobre las crisis cíclicas.

La sobreacumulación de capital en Marx

En el apartado anterior dijimos que Grossmann asimila la situación alcanzada en el año 35 a la “sobreacumulación” a la que se refiere Marx en El Capital, en el capítulo 15 del tomo 3, dedicado a la LTDTG. Pero no se entiende el sentido de esa referencia. Es que Marx está aludiendo a una situación en que disminuyó el grado de explotación del trabajo “por debajo de un punto dado”, que ocasiona perturbaciones e incluso la paralización del proceso de producción capitalista (véase p. 328). Grossmann cita el pasaje, pero el mismo tiene poco que ver con su esquema, donde la tasa de plusvalía permanece siempre al 100%.

En Marx, en cambio, la sobreacumulación “absoluta” de capital ocurriría cuando la acumulación hubiera aumentado tanto en relación  a la clase obrera que ya “no pudiesen ampliarse ni el tiempo absoluto de trabajo… ni el tiempo relativo de trabajo”; o sea, el caso en que “la demanda de trabajo fuese tan intensa, es decir, con  una tendencia al aumento de salarios…” que diera como resultado que un incremento del capital ya no produjera mayor ganancia, o incluso una ganancia menor (véase Marx, 1999, p. 323, t. 3). Se trataría entonces de una caída de la tasa de ganancia por aumento del salario. Ahora la caída de la masa de ganancia se produce no por el desarrollo de la fuerza productiva (como ocurre en la formulación de la LTDTG), “sino a un aumento en el valor dinerario del capital variable (a causa del aumento salarial) y a la correspondiente merma de la proporción entre el plustrabajo y el trabajo necesario” (p. 323, énfasis agregado). Es una explicación afín a la teoría de las crisis por “estrangulamiento de las ganancias”, que hemos discutido en notas anteriores. En cualquier caso, la noción de sobreacumulación absoluta, de Marx no parece aplicable al caso que presenta Grossmann.

La acumulación y la masa de ganancia en Grossmann y Marx

En Grossmann es clave el supuesto de que la tasa de acumulación está determinada “por el potencial del capital ya acumulado”. Pero siempre que se suponga una tasa de acumulación del capital constante más elevada que la tasa a la que crece el variable (y manteniendo igual la tasa de plusvalía) se garantiza que el sistema llega al punto del colapso del tipo descrito por Grossmann. Con la precisión de que la rapidez con que se produzca dependerá de las magnitudes relativas de acumulación supuestas. Por ejemplo, si suponemos como punto de partida 50c + 50v + 50s, y que el capital constante se acumula a una tasa del 40%, el variable al 5%, con tasa de plusvalía constante, ya en el quinto año (192,1c + 60,8v + 60,8s) no queda nada de plusvalía para el consumo capitalista; y a partir de ese punto hay “escasez de plusvalía” y “el sistema colapsa”. Por otra parte, si suponemos, con el mismo punto de partida, que el capital constante crece al 5% anual, y el variable al 3%, la plusvalía para el consumo desaparece recién en el año 153. Todo depende entonces de qué tasa de acumulación se suponga. Puede verse que, en esencia, el argumento de Grossmann dice que la tasa a la que puede acumularse el capital está limitada por la masa de plusvalía.

Sin embargo, de acuerdo a la teoría de Marx, la masa de plusvalía producida “es igual a la magnitud del capital variable adelantado multiplicada por la tasa de plusvalor” (1999, p. 368, t. 1). Dado que la masa de plusvalía pone un límite infranqueable a la cantidad de plusvalía que se puede acumular de período a período (haciendo abstracción ahora del sistema de crédito), la misma es clave en el ritmo de la acumulación. Por eso Marx sostiene que, una vez determinada la porción de la plusvalía que va al consumo del capitalista, la magnitud del capital que se acumula “se regirá por la magnitud absoluta del plusvalor” (p. 740, t. 1). En el capítulo 23 vuelve a afirmar que la acumulación depende de la masa de plusvalía (o de ganancia), que está determinada por la tasa de plusvalía y el número de obreros explotados, tal como había explicado en el capítulo 9. Sostiene que si los salarios aumentan al punto de afectar seriamente la masa de ganancia (o de plusvalía), ello impactará en la acumulación, haciéndola más lenta (véase pp. 768-9). La idea central sigue siendo que la tasa de la acumulación está determinada, en lo fundamental, por la relación entre el trabajo impago (plusvalía) y el trabajo pago (capital variable).

La misma idea vuelve a aparecer en el tomo 3, cuando discute la LTDTG, aunque ahora bajo la forma de la tasa y masa de ganancia, y el capital invertido: “Dada la tasa, la masa absoluta en que aumenta el capital [o sea, el grado de acumulación] dependerá de la magnitud actual del mismo” (p. 310). Por eso no es arbitraria la tasa a la que aumenta el capital. Sigue Marx: “Pero por otra parte, dada esta magnitud [o sea, dada la magnitud del capital] la relación en la cual aumenta, la tasa de su crecimiento, depende de la tasa de ganancia” (p. 318). La tasa de ganancia por la cantidad de capital es igual a la masa de ganancia; de la que depende la tasa a la que crece el capital.

Volviendo a Grossmann, su explicación del colapso no tiene que ver, en sustancia, con la LTDTG, sino con el simple hecho de que, supuesto un cierto ritmo de acumulación donde el capital constante crece a una tasa superior a la tasa a la que crece el capital variable, y supuesto además que la tasa de plusvalía se mantiene constante, llega un  punto en que la plusvalía se agota (para mantener ese ritmo de acumulación). Este agotamiento de la plusvalía podría ocurrir a las más diversas tasas de beneficio (que siempre cae, progresivamente, a medida que aumenta la relación c/v). Notemos que el argumento de Grossmann tampoco explica por qué el sistema no podría seguir creciendo, aunque a una menor tasa de acumulación, esto es, limitada por la masa de plusvalía (deducida la plusvalía que consumen los capitalistas).

Textos citados:
Emmanuel, A. (1978): La ganancia y las crisis. Un nuevo enfoque de las contradicciones del capitalismo, México, Siglo XXI.
Grossmann, H. (1984): La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El capital, México, Siglo XXI.
Mattick, P. (2014): Crisis económica y teorías de la crisis. Un ensayo sobre Marx y la ciencia económica, Madrid, Maia.
Shaikh, A. (1991): Valor, acumulación y crisis, Bogotá.

(Tomado del Blog de Rolando Astarita)

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