La “guerra del litio” de EEUU vs China

por Alfredo Jalife-Rahme

En medio de la guerra multidimensional –geofinanciera, comercial, tecnológica, regional y de vacunas– que libra Estados Unidos contra China, el “nuevo orden mundial post-COVID-19” no trastoca, sino profundiza y acelera tendencias irreversibles. Tales tendencias al “nuevo orden tripolar” iniciaron desde la crisis financierista de 2008, cuando China optó por no seguir más el liderazgo de la tramposa globalización de Estados Unidos.

La nueva bipolaridad tecnológica de Estados Unidos vs. China/Rusia también con lleva componentes geopolíticos superlativos, tanto a lo largo de la Ruta de la Seda terrestre de China como en la periferia inmediata de Rusia, que han sido incendiadas o desestabilizadas en sincronía con las obscenas giras bélicas en sus regiones por Mike Pompeo.

China se prepara para convertirse en una superpotencia, aunque ya lo es en el ámbito geoeconómico, astrofísico –alunizaje en el lado oscuro de la Luna– y con su liderazgo en la generación de tecnologías, 5G y 6G. En el quinto pleno del Partido Comunista Chino su Comité Central celebró, a puerta cerrada, su más importante cónclave del año y anunció su plan quinquenal para concretar su autarquía (autosuficiencia). De manera que ha proyectado su mirífico plan “China 2025” sobre su autarquía tecnológica, al unísono de sus Tres Rutas de la Seda (continental/marítima/del Ártico) financiadas por el Asia Infrastructure Investment Bank –el máximo banco del mundo–, mientras impulsa el 15-RCEP: el bloque económico más grande del planeta, sin Estados Unidos ni India.

La autarquía tecnológica representa la piedra de toque del plan quinquenal conforme China se parapeta frente a las “amenazas de desacoplamiento” (decoupling) y la decreciente globalización para girar a su economía doméstica mediante su estrategia de la “circulación dual”: permanecer abierta a la inversión y comercio foráneos, mientras gira para edificar un ecosistema económico interno menos vulnerable a las sanciones externas y a las turbulencias geopolíticas.

¡Si algo teme China, desde el inconmensurable sabio Confucio del siglo V a.C., es el caos! Hoy en día, según tres relevantes actores políticos de Occidente –Kevin Rudd, Alastair Crooke y Henry Kissinger–, el mundo se encuentra a un paso del “Momento Sarajevo” como consecuencia de la escalada entre Estados Unidos y China (aliada de Rusia), y por los varios puntos candentes que pueden jalar a las superpotencias a una confrontación secuencial, como ocurrió en la Primera Guerra Mundial, que aparentemente nadie deseaba y que acabó siendo fatídicamente inexorable.

La guerra multidimensional de EU contra China que inició con los tratados comerciales de Obama contra China y su fallido TPP (https://bit.ly/3Aevtpg) prosiguió con Trump mediante la 5G de Huawei y se acentuó con la Guerra de los Chips de Biden –parece en forma determinista ser extrapolada a la guerra del litio, en la que Beijing lleva la delantera de las adquisiciones desde Sudamérica hasta México.

China opera su clásico juego del go (https://on.china.cn/3PLWuGA)”, en el que se asfixia al adversario, más que asestarle el jaque mate del ajedrez persa/hindú.

Mientras se libra una guerra del litio que no se atreve a pronunciar su nombre (https://bit.ly/3QCAQFD) de EU/OTAN/Unión Europea contra Rusia en la entelequia de Ucrania, los yacimientos del petróleo blanco en el triángulo sudamericano de Bolivia/Argentina/Chile y en México –no se diga en la región Indo-Pacífico, desde Australia hasta India, sin contar África (https://bit.ly/3K7lGWL)– son ya el teatro geopolítico de batalla entre EU y China por su preciado control.

Según S&P Global Market Intelligence (30.08.21), China compró 4 mil 325.5 millones de dólares en Litio, seguido por EU, mil 388.5 millones; Australia, 707.7 millones; Canadá, 109 millones, y Gran Bretaña, 28.4 millones. Se desprende que los cuatro países de la anglósfera –EU, Canadá, Australia y GB– han comprado aproximadamente la mitad de lo que ha adquirido China (https://bit.ly/3ClmBkC). Cada país tiene su propia especificidad geopolítica.

Bolivia –Estado plurinacional a carta cabal–, con la máxima reserva mundial que sufrió un obsceno litio-golpe teledirigido por Trump/Elon Musk/Tesla (https://bit.ly/3c9FlZv), negocia ahora la explotación de yacimientos con EU (¡megasic!), Rusia, Alemania y China. Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) es la empresa del Estado que negocia la inversión foránea, pero conserva la mayoría para industrializar el litio.

Cuatro empresas chinas, BRUNP&CMOC, Citic Guoan/Crig, Fusion Enertech y Xinjiang TBEA Group Co., se encuentran en primera fila en la lista de las licitaciones. Según Forbes, Genfeng Lithium de China contempla expandirse en Argentina mediante una inversión de 962 millones de dólares y planea comprar 100 por ciento (¡megasic!) de Lithea Inc. (https://bit.ly/3KgA8fa).

China, el máximo mercado para carros eléctricos del mundo, busca integrar los materiales en su proceso de manufactura. La anglósfera no se queda atrás en Argentina, donde adquirió un proyecto en Salta (https://bit.ly/3PFlHCr). Hoy China refina 60 por ciento del litio mundial, controla 77 por ciento de la capacidad de celdas de batería y 60 por ciento de la manufactura de los componentes de baterías (https://bit.ly/3QZItpG).

Aunque los montos de los contratos son exiguos, la empresa china BYD arrancó un contrato de extracción por 121 millones de dólares con Servicios y Operaciones Mineras del Norte de Chile, esquivando a dos de los más grandes productores del mundo –US Albemarle (producción de 19 por ciento del litio mundial) y SQM de Chile (17 por ciento; https://bit.ly/3pyhx4D).

La empresa china Tianqi Lithium posee una sustancial participación en SQM de Chile cuando Beijing domina la cadena de suministro global para las baterías de litio iónico, mientras sus competidores de la anglósfera luchan por controlar al llamado “petróleo blanco (https://bit.ly/3pAAYcU)”.

El presidente López Obrador, que asiló generosamente a su homólogo Evo Morales, hoy en la fase del presidente Luis Arce, concretó un acuerdo para que las mutuas empresas estatales fabriquen baterías de litio (https://bit.ly/3ChvPOJ), aunque México aún está por formalizar la empresa estatal del litio a cargo de la Secretaría de Energía –cuando atraparon a Tatiana Clouthier, de la Secretaría de Economía, intentando regalar el litio mexicano a Albright Stonebridge/Banca Rothschild/George Soros (https://bit.ly/3ABmKyU).

La empresa china Genfeng Lithium ostenta el control accionario de Bacadéhuachi (Sonora; https://bit.ly/3KooK0V), el mayor depósito de litio en el mundo. Se vislumbra una variante de la guerra del litio en Sonora entre Genfeng Lithium y Tesla de Elon Musk.

(Tomado de La Jornada)

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